El príncipe de la escuela nacional es una chica - Capítulo 170
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Capítulo 170: Capítulo 170: ¿Acostar al Todopoderoso?
Capítulo 170: Capítulo 170: ¿Acostar al Todopoderoso?
Editor: Nyoi-Bo Studio El cielo se volvió más y más oscuro fuera de la ventana mientras se hacía más de noche.
La niebla era pesada e, incluso, la temperatura adentro había bajado.
Chen Xiaodong entró con el té caliente y vio al joven jefe Qin dándole clases particulares de física al joven jefe de él.
Al instante, su rostro tenía escrito por todos lados la palabra “sorpresa”.
¿¿¡¡El joven jefe está estudiando??!!
Y… El joven jefe Qin también parecía ser diferente de lo que él se imaginaba.
Pensó que se había ido a hacer panecillos con la carne del joven jefe…
Pero, ahora, parecía que el joven jefe Qin…¿Era, de hecho, bastante amable con su joven jefe?
No estaba seguro de la razón, pero la escena del beso apareció en la mente de Chen Xiaodong de nuevo.
Negó con la cabeza rápidamente y se dijo a sí mismo que debió de haber visto mal.
A pesar de que él todavía no había dado su primer beso, él podía imaginarse cómo se vería una legítima escena de beso.
El joven jefe y el joven jefe Qin estaban tan tranquilos que no se veían como si se hubieran besado…
—Aquí.
Qin Mo vio que el joven jefe se distrajo con el té caliente y le golpeó la parte de atrás de la cabeza, mientras que con los largos dedos de la otra mano daba golpecitos en el papel de la mesa.
El traje negro estaba limpio y con ese saco con doble fila de botones y el perfil lindo y de noble linaje, se veía como un hijo de un señor de la guerra de la era de la República de China.
Fu Jiu no lo escuchó esa vez.
Bajó el lápiz que tenía en la mano y pasó el brazo por el hombro de él.
Inclinó la cabeza y se rio ligeramente en el oído de él: —Hermano Mo, ¿cómo está mi pequeño mayordomo?
¡Te ha estado mirando todo este tiempo!
—No sé nada sobre tu pequeño mayordomo, pero sí sé que, si sigues más tiempo con esta postura, te voy a colgar afuera de la ventana y voy a dejar que respires la niebla tóxica de la ciudad Jiang.
La voz de él era baja, áspera y calmada.
Era muy fría y los ojos eran profundos.
—Baja las patas.
Chen Xiaodong se sintió mareado luego de ver eso ¿Qué…?
¿Qué era todo eso?
El joven jefe… El joven jefe estaba tan cerca al joven jefe Qin… Tan cerca… Que casi podía besarlo…
Luego de que Chen Xiaodong salió del dormitorio, no se fue al instante.
Se asomó a la puerta y miró una última vez el dormitorio.
Como si ella hubiera visto la expresión de shock de él, Fu Jiu lo siguió afuera, arqueó las cejas y dijo: ¿Por qué estás parado aquí?
¡Ve y trae Dim sum[1]!
—¡Joven jefe!
Chen Xiaodong le agarró el brazo a Fu Jiu y la arrastró al costado.
Por fin, tenía la oportunidad de hablar con ella en privado.
Dijo, apurado: —Joven jefe, dígame, todavía no renunciaste a la idea de dormir con el Todopoderoso, ¿no?
Me preguntaba por qué de repente te volviste todo estudioso.
Ahora lo sé, ¡tú propósito no es estudiar!
Le pediste al joven jefe Qin que te dé clases particulares para poder tener una oportunidad de acercarte más a él y, cuando es tarde, le puedes simplemente pedir que se quede a dormir en la noche, ¡¿tengo razón?!
En ese momento, Fu Jiu no sabía qué decir, porque solo lo había seguido afuera para pedirle que preparara una habitación de invitados para ese dios…
—Joven jefe, ¡escúchame una vez y consulta la decisión con la almohada!
Chen Xiaodong estaba muy preocupado.
—¡No vas a poder manejar al Todopoderoso Qin con tu pequeño cuerpo!
Fu Jiu curvó los labios hacia arriba luego de escuchar eso, y se rio de manera traviesa.
—¿Quién dijo que no puedo manejarlo?
Es pan comido, ¿de acuerdo?
En ese momento…
—¿Pan comido?
Así que soy tan fácil de llevar a la cama en tu mente, ¿eh?
Esa voz baja y tentadora tenía un leve tono de burla y sonaba como si viniera de un demonio malvado, mientras que flotaba hacia ella desde detrás, extremadamente malvada… [1] Comida cantonesa liviana que se suele servir con té.
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