El príncipe de la escuela nacional es una chica - Capítulo 306
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- Capítulo 306 - Capítulo 306 Capítulo 306 El Todopoderoso Qin está tan lleno de amor
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Capítulo 306: Capítulo 306: El Todopoderoso Qin está tan lleno de amor Capítulo 306: Capítulo 306: El Todopoderoso Qin está tan lleno de amor Editor: Nyoi-Bo Studio —Luego de ver tanta gente, aprendes a apreciarla, incluso si no te caen bien… Soy una existencia silenciosa.
No quiero ser tu mundo.
Solo quiero ser tu hombro…
La letra reconfortante ablandó el corazón de Fu Jiu y se le relajó la espalda.
El Todopoderoso era de verdad asombroso, por lo tanto, cuando ella estaba con él, ella siempre estaba en alerta máxima.
Enfrentarlo era diferente a enfrentar a bebé Feng o Xue Yaoyao, con quien podía ser despreocupada como ella quería.
El Todopoderoso debió de haber sentido eso también y fue por eso que, cuándo ella lo rechazaba, el lenguaje corporal y la expresión facial de él se volvían así.
De hecho, el Todopoderoso la protegía todo el tiempo.
Aunque él hacía eso porque él pensaba que ella era un hombre todo ese tiempo y la adoptó como el hermano menor.
Pero ella hacía muchos años que no sentía así de protegida.
¿Cuánta gente en la Tierra la trataría así de bien?
Pocos.
Demasiado pocos.
Más importante, el Todopoderoso solo la vigilaba y no dudaría de ella.
Eso hizo feliz a Fu Jiu.
No estaba segura de si esa situación era buena para ella.
Para poder calmar los nervios de ella, Qin Mo le puso los auriculares sobre la cabeza para que escuchara música.
Solo el Todopoderoso podría pensar en algo así para consentir a otros.
Quizá era por su crianza, pero, aunque él actuaba de manera dominante, era exactamente educado.
Pasar el tiempo con él era cómodo.
En ese momento, todo el mundo se volvió silencioso.
En la oscuridad, Fu Jiu pudo solo oler el leve olor a menta, el cual era claro como el agua.
El olor de ese hombre combinaba bien con el de la habitación.
También había un leve trazo de olor a tabaco en medio de la paz.
Hacía que la gente se sintiera tranquila y segura.
Por eso era que la gente decía que aquellos que estudiaban psicología eran los más difíciles con quienes lidiar.
Una vez que el Todopoderoso decidía ser amable con alguien, él iba a usar todo eso que había aprendido.
Desde el punto de vista psicológico, la música calma a la gente y le causa que bajen la guardia.
Fu Jiu se rio.
Intentó localizar a Qin Mo por el sonido de su respiración y levantó las piernas porque quería pararse.
Pero perdió el equilibrio y se cayó hacia adelante; iba camino a golpearse primero la cabeza contra el piso.
Qin Mo estaba parado enfrente al joven hombre.
Dio un paso más rápido que Fu Jiu, así que le sostuvo con fuerza la mano.
Por la crema de ojos, Fu Jiu todavía tenía los ojos cerrados.
Ya que no podía abrirlos, ella simplemente levantó la cabeza y le agradeció con una sonrisa.
Ella no sabía cuán letal fue ella cuándo sonrió así.
Qin Mo se quedó parado ahí, alto y derecho como una estatua de jade.
Miró el rostro hermoso del joven hombre, el cual era fino como la vajilla, y la suavidad que sintió en las puntas de los dedos hizo que le fuera muy difícil soltarlo.
Agarró al joven hombre y las hermosas facciones parecieron mezclarse con la luz cálida de la habitación.
Fu Jiu cerró los ojos, así que no vio cómo se veía Qin Mo en ese momento.
Qin Mo no actuaba como él mismo para nada.
Si la gente tenía que describir el comportamiento de él, ellos podrían solo decir que él se había perdido a sí mismo en ella…
Esos ojos se oscurecieron, lo que hizo que se viera como un vampiro de la realeza, tan arrogante y distante, pero también correcto.
Mientras que le miraba fijo los labios al joven hombre, sus pupilas, oscuras como la tinta saturada, y el encanto de él podían sacarles el alma a las personas.
Ese rostro era ridículamente apuesto y la luz que brillaba sobre él se destruyó en pedazos, así que se veía como si tuviera diamantes bien profundos dentro de los ojos.
Qin Mo, obviamente, sintió que los latidos de su corazón iban a un ritmo diferente del de siempre.
Él no estaba seguro de si se había acelerado o bajado.
Pasó los dedos por el pelo del joven hombre y, mientras que la mirada de él cayó en los labios del joven hombre, tuvo un impulso irresistible en la sangre que lo obligó a agacharse… E inclinarse…
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