El príncipe de la escuela nacional es una chica - Capítulo 307
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Capítulo 307: Capítulo 307: ¿Lo perdió?
Capítulo 307: Capítulo 307: ¿Lo perdió?
Editor: Nyoi-Bo Studio Qin Mo bajó la mirada y sus pestañas tranquilamente le rozaron las mejillas.
Su perfil hermoso era impresionante y, mientras que Fu Jiu tenía la cabeza inclinada hacia atrás, formaron una maravillosa imagen.
Sin embargo, Fu Jiu podía sentir que el Todopoderoso se acercaba a ella y el olor incluso parecía volverse más y más vívido para ella.
Y las respiraciones de ellos parecieron entrelazarse una con la otra.
¿Ella estaba en alguna clase de ilusión?
Fu Jiu inclinó la cabeza al costado y preguntó, confundida: —¿Hermano Mo?
Y justo así, la pregunta de ella, de manera bastante brutal, interrumpió las sutiles olas de afecto entre los dos.
Fue como si Fu Jiu hubiera presionado el botón de pausa de Qin Mo, lo que hizo que detuviera las acciones de él.
Los labios de ellos estaban a solo un centímetro de distancia.
Cuando él sintió la respiración de ella gentilmente golpearle el rostro, por final recuperó los sentidos, pero los ojos igual seguían aturdidos.
¿Qué es esto?
¿Me volví loco?
¡Me debí de haber vuelto loco!
Qin Mo se alejó de manera abrupta y caminó fuera de la habitación rápidamente, como si escapara de algo.
Se movió tan rápido que pareció que el sonido del viento podía escucharse junto con sus movimientos.
Fu Jiu estaba profundamente confundida.
¿Por qué la actitud del Todopoderoso cambió así de repente?
¿Y hasta se fue él?
¿Por qué?
Fu Jiu quería abrir los ojos y ver, pero la crema para ojos seguía ahí.
No podía ver con claridad, por esa razón es que se perdió la expresión del rostro de Qin Mo, en ese preciso momento.
¿Qué pasó?
Fu Jiu no pudo descifrar qué pasó, así que simplemente se paró y, con el sentido de dirección practicado de ella, caminó hacia el baño.
Aunque usar las manos para limpiarse la crema de los ojos era muy sucio y antihigiénico, necesitaba sacarse eso primero.
Luego, ella podría ir tras el Todopoderoso…
Qin Mo tenía solo puesta una camisa blanca y un par de pantalones negros.
Ya que él no tenía puesto un saco, se veía muy joven.
Qin Mo no caminó muy lejos, la verdad.
Luego de que salió de la habitación, esos ojos se calmaron y, relajadamente, se inclinó contra la pared de afuera de la habitación para recuperar el aire.
Los delgados labios de él se veían sexy y hermosos.
Mientras que pensaba, no pudo evitar maldecirse a sí mismo: —¡Demonios!
Necesitaba un cigarrillo, pero el hotel era sector no fumadores.
Así que él simplemente se aflojó el cuello y, junto con cómo maldecía en ese momento, se veía completamente como un mafioso excesivamente apuesto.
Qin Mo tenía dos clases extremadamente distintivos de temperamentos.
Todos esos años, nada fue capaz realmente de sacar ese lado particular de él.
En comparación con cómo se veía por lo general en los trajes caros, esa apariencia le quedaba mejor, oscura, lujosa y desatada.
Pero con el atuendo de él en ese momento, se veía genuinamente como un joven y rico jefe.
Además, él también se veía como si viniera de una poderosa familia militar.
Él todavía parecía distinguido, especialmente el rostro, el cual era tan tentador que nadie podía resistirse a él.
Aquellos que eran de la base militar decían que él podía pasar a través de todas las flores sin mirarlas siquiera.
Nadie sabía en qué pensaba él.
Luego, una linda chica que pasó al lado de él lo vio apoyado contra la pared.
Ella quería iniciar una conversación con él.
Esa chica era bastante dulce y había ido al hotel con las amigas a divertirse.
Ese era un hotel realmente bueno porque tenía su propia instalación de entretenimiento.
La gente rica siempre podía quedarse en las habitaciones del hotel luego de que se cansaban de divertirse.
Qin Mo sabía todo eso muy bien.
Por lo tanto, cuando una chica iba hacia él, no le parecía nada extraño.
Pero, obviamente, la linda chica pensó muy alto sobre los encantos de ella y le sonrío ligeramente, mientras que lo invitó: —Ey, lindo, ¿quieres divertirte abajo?
A Qin Mo no le importaba para nada ella y todo el cuerpo le decía que se alejara.
Pero esa linda chica era bastante persistente.
No quiso renunciar a esa oportunidad porque conocer a alguien así de apuesto era muy raro.
—¿Por qué no hablas?
¿Eh?
¿No eres japonés?
¿Eres coreano?
¿Chino?
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