El príncipe de la escuela nacional es una chica - Capítulo 332
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- Capítulo 332 - Capítulo 332 Capítulo 332 Distribuyendo dulces durantes las comidas
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Capítulo 332: Capítulo 332: Distribuyendo dulces durantes las comidas Capítulo 332: Capítulo 332: Distribuyendo dulces durantes las comidas Editor: Nyoi-Bo Studio —¡Qué apuesto!
Fu Jiu miró esa foto y silbó mientras una tenía una sonrisa malvada en la comisura de la boca.
Ella solo estaba presumiendo cuán apuesta ella había salido en la foto, pero, luego, el Todopoderoso le sacó el teléfono y le dijo en voz baja: —Ve a tomarte la medicación.
—Mi teléfono…
—Te lo estoy confiscando.
Qin Mo se paró y caminó de vuelta a su lado de la cama.
Él debía de estar buscando algo de ropa para ponerse.
Como le sacaron el teléfono, Fu Jiu en ese momento solo pudo encontrar consuelo en comida deliciosa.
Luego, ella se paró y agarró la billetera.
Le preguntó: —Hermano Mo, ¿qué quieres comer?
Voy a ir a buscar comida.
En general, los hoteles ofrecían autoservicio de desayuno gratis.
Además, el desayuno era todavía mejor en esa clase de hoteles de alta clase.
Pero ese hotel les cobraba a los huéspedes cuando llevaban comida a las habitaciones.
Qin Mo se abrochó el último botón de la camisa y, de inmediato, dijo en un tono como de negocios: —Espera a que me lave la cara y voy contigo.
—Okey.
Fu Jiu sonrió de manera linda.
Los chicos eran diferentes a las chicas.
Cuando los chicos decían que necesitaban lavarse la cara, ellos solo necesitaban lavarse la cara.
Cuando las chicas tenían que lavarse la cara, ellas todavía necesitaban tiempo para ponerse delineador, hacerse las cejas, ponerse cremas de belleza y más cosas.
La diferencia en el tiempo tomado realmente se presentó porque, en menos de tres minutos, Fu Jiu y Qin Mo estaban afuera de la habitación juntos y bajaban uno al lado de otro las escaleras.
El restaurante de hotel estaba en el segundo piso.
Todo el piso estaba cubierto de una alfombra oscura y los candelabros colgaban del techo.
Bajo la luz había una mesa ovalada de mármol.
Arriba de la mesa había comida distribuida con una selección de distintivos colores.
La mesa estaba llena de comida occidental, china, japonesa y frutas que estaban cortadas con formas de diferentes flores y formas, como un dragón relajado.
Además de la variedad de comida, los meseros estaban ocupados, pero no desorganizados.
Como estaban en Tokyo, estaban vestido como mayordomos.
Algunos les servían leche a los huéspedes y tenían puestos trajes negros y lisos y guantes blancos en las manos, lo que les añadía una sensación de delicadeza.
Los huéspedes, que se quedaban en el hotel, podían elegir la comida que querían de ahí al usar las tarjetas de las habitaciones.
Pero la gente allí le prestaba mucha atención a las comidas frescas, así que, si nadie la agarraba en diez minutos, los meseros podían reemplazarla, enseguida.
Fu Jiu y Qin Mo eligieron sentarse cerca de la ventana.
Desde ahí, podían ver las calles más prósperas de Tokyo fuera del hotel.
La apariencia de ellos dos naturalmente atrajo demasiada atención.
Fu Jiu no había sentido que hubiera algo especial con la belleza de ella antes, pero, al sentarse junto al Todopoderoso en ese momento, ella, de hecho…
La principal atracción era el Todopoderoso, que se veía como un joven que fue allí para beber el té de la mañana y el comportamiento de él revelaba su nobleza.
Comparado con el Todopoderoso, ella comía mucho.
Ella apenas podía imaginarse cuán grande era el estómago del Todopoderoso porque comió muy poco.
Qin Mo también quería hacerle a Fu Jiu la misma pregunta.
Miró los tres platos vacíos al lado del joven hombre y él finalmente se persuadió a sí mismo con el hecho de que el hermano menor todavía estaba creciendo en el período de la adolescencia.
De otro modo, Qin Mo de verdad no podía entender dónde Fu Jiu escondía toda esa comida…
—Bueno… Todavía no estoy lleno, así que me voy a ir a buscar otro plato de arroz frito.
Fu Jiu puso una mano en el bolsillo porque no sintió que había comido mucho.
—Hermano Mo, ¿qué más quieres?
Voy a ir a buscarlo todo junto.
Qin Mo pensó por un momento y sintió que deseaba algo de control parental en ese momento, el cual podía conseguirse al dejar que los chicos ayudaran a hacer algo en la casa que pudiera hacerlos sentir que lograron algo.
—Té negro.
—Está bien.
Al ver la espalda derecha del joven hombre, Qin Mo empezó a mirar el teléfono de manera relajada.
La cuenta de Weibo de Espada Z no tenía cerrada la sesión, así que él podía, obviamente, ver las menciones y los comentarios.
Leerlos era bastante interesante.
Pero justo cuando abrió la cuenta oficial de Weibo de él, entrecerró los ojos…
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