El príncipe de la escuela nacional es una chica - Capítulo 42
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Capítulo 42: Capítulo 42: El Todopoderoso Qin tocó la cabeza de Fu Jiu… Capítulo 42: Capítulo 42: El Todopoderoso Qin tocó la cabeza de Fu Jiu… Editor: Nyoi-Bo Studio —Sí, señor.
Ese fue el “sí” más difícil que el administrador del lobby había tenido que decir.
A pesar de estar anonadado por dentro, era bueno leyendo a las personas.
Cuando volvió a levantar la cabeza, estaba lleno de sonrisas.
—Joven Señor Fu, ¿que más le gustaría?
Haré que se lo sirvan.
—¿Joven Señor Fu?
Fu Jiu se detuvo, y su voz hizo una pausa.
—En verdad no me gusta ese nombre, es fácil que se confunda con otros.
¿No hay algún otro Joven Señor Fu que venga seguido por acá?
El administrador del lobby quería decir que no había manera de confundirlos.
El otro era un estudiante extremadamente educado con las mejores calificaciones, cualquiera podría ver la diferencia.
Pero ya que el CEO estaba aquí, no podía decir eso, así que solo podía explicar a regañadientes.
—¿Que, que…?
—Llámeme Lord Jiu.
Fu Jiu sacó su piruleta, aún tenía su patineta bajo el brazo.
Se rio en voz alta con una arrogancia incomparable.
La boca del administrador del lobby tenía espasmos por la risa reprimida.
—¿Que?
Fu Jiu levantó sus cejas.
—¿Administrador Li, no está dispuesto?
El administrador del lobby miró a su CEO.
Los ojos de Qin Mo eran fríos.
— Fu Jiu.
—¿Hm?
Fu Jiu levantó su cabeza y su ojo izquierdo le guiñó al Todopoderoso Qin, el cual estaba cerca de ella.
Pretendía ser inocente, pero no podía esconder su arrogancia.
—No lo lleves demasiado lejos.
Qin Mo se dio la vuelta, presionando su cabeza con una mano.
Su voz era grave, sonando dominante y magnético al mismo tiempo, y su aliento, que era difícil de ignorar, golpeó lentamente la oreja izquierda de Fu Jiu.
—Este aún es mi territorio.
¡Exacto, exacto!
El administrador del lobby levantó su cabeza queriendo soltar un frío bramido.
Pero su CEO se dio la vuelta hacia él con frialdad en sus ojos.
—Administrador Li, solo es un nombre, llámelo como él quiera.
No me haga enseñarle cómo servir a los huéspedes.
Esto… Esto no era lo que él había esperado.
¿Acaso el CEO no debería decirle al Nouveau riche que se largue?
¡¿Por qué el CEO lo estaba apoyando?!
El administrador del lobby se paralizó nuevamente.
—Pero, pero… — Pero que… Qin Mo levantó su mirada, puso su mano izquierda en su cinturón y dijo en un tono elegante y altivo: —Hazlo.
El administrador del lobby tembló y bajó su cabeza.
—Lord Jiu.
—Buen chico, ahora trae las langostas.
Asintió Fu Jiu.
Adentro, el administrador del lobby maldecía con odio.
¡Un perro ladra más fuerte cuando su dueño está cerca!
Fu Jiu vio la mirada a su espalda y enroscó su boca con frialdad.
Qin Mo perdió la paciencia de nuevo y la arrastró con él.
De acuerdo al estilo del Todopoderoso Qin, nunca le gusto hacer contacto físico, sin embargo, agarró a Fu Jiu del uniforme escolar.
Fu Jiu fue arrastrada al techo como si fuese una caja por el Todopoderoso Qin.
Ambos, COCO y Fatty, pensaron que Espada Z había vivido hasta ahora por sus habilidades como videojugador.
Por otro lado, el CEO no lo habría arrastrado al techo, pero en vez de eso, lo habría arrojado fuera del hotel.
Aun así, el CEO era muy tolerante con este niño.
¡¿E incluso tocó su cabeza?!
¡Esto nunca había pasado antes!
A Fu Jiu no le molestaba ser arrastrada por el Todopoderoso Qin.
Después de todo, la estaba pasando bien.
Pero… —Ordenaste demasiadas langostas, no me las puedo terminar todas.
Fu Jiu vio la mesa llena de langostas australianas y se sintió algo frustrada.
Qin Mo inclinó su cabeza y prendió un cigarrillo.
Con una cara seria, le dijo: —Llévatelas si no puedes acabarlas.
—¿Me las puedo llevar a casa?
No esperaba que el Todopoderoso Qin fuese tan gentil.
Fu Jiu había borrado esa imagen de su mente del empresario vicioso y sin escrúpulos.
—Ve a buscar dos langostas frescas para que el Joven Señor Jiu se lleve a casa.
Deja que termine éstas aquí.
Fu Jiu no expresó lo que pensaba.
Gentil, mi trasero, todo era un engaño.
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