El Príncipe Jack: El Despertar De Los Legendarios. - Capítulo 11
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- Capítulo 11 - 11 Capítulo 11 El Retorno de los Titanes del Jurásico
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11: Capítulo 11: El Retorno de los Titanes del Jurásico 11: Capítulo 11: El Retorno de los Titanes del Jurásico La brisa salina del puerto de Valdoria no soplaba; rugía.
Las aguas del muelle industrial se arremolinaban formando un vórtice antinatural, hirviendo con una energía antigua que había permanecido dormida desde la **Guerra Fría**.
El equipo llegó al borde del muelle 4.
El aire vibraba con una presión atmosférica tan densa que dificultaba la respiración.
—No es solo una anomalía —dijo **Zack Romanov**, ajustando sus auriculares con manos temblorosas.
Sus ojos reflejaban un miedo reverencial—.
Es un latido.
Un corazón colosal despertando después de décadas.
Lo siento en mi sangre…
en mi música.
**Xavier Romanov** dio un paso al frente, sus pies tocando el agua como si fuera suelo firme.
Sus ojos azules, oscuros como las fosas marinas, se clavaron en el vórtice.
—Han vuelto —susurró Xavier, con una voz cargada de autoridad ancestral—.
Los Guardianes del Reino Jurásico.
Mis hermanos de alma.
De repente, el océano se partió.
No fue una ola.
Fue una montaña de agua que se elevó hacia el cielo nocturno.
Y dentro de ella, dos siluetas titánicas emergieron, desafiando la lógica y la escala humana.
Primero, a la izquierda, surgió **MUSSY**.
Era un **Mosasaurus** de proporciones bíblicas, cuya piel azul profunda estaba incrustada con **diamantes cristalinos** naturales que refractaban la luna en mil colores.
Medía cientos de metros, una verdadera montaña viviente.
Pero lo más aterrador eran sus ojos: dos soles de **Zafiro Eléctrico** que brillaban con una inteligencia feroz.
Solo **Xavier**, con su linaje de Pietro, podía sostener esa mirada sin caer de rodillas.
A su derecha, rompiendo la superficie con una gracia serpentina, apareció **FUSTY**.
No era un monstruo común.
Era un **Dragón Chino de Agua** de escala monumental, superando los **100 metros de altura**.
Su cuerpo acuático estaba erizado de **cristales en forma de púas** que brotaban de su lomo como una corona de espinas eléctricas.
Esas púas no eran estáticas; emanaban arcos voltaicos constantes.
Sus ojos eran dos abismos de **Púrpura Violeta Eléctrico**, pulsando con energía pura.
De sus fauces abiertas, nubes de tormenta se formaban instantáneamente, y rayos **ultravioleta** danzaban en su garganta, listos para disparar una **Centella Máxima** capaz de borrar ejércitos enteros o reducir la ciudad de Valdoria a cenizas en un segundo.
—¡Son demasiado grandes!
—gritó **Jack Frost**, retrocediendo instintivamente ante la presión de poder—.
¡Si pierden el control, destruirán todo el puerto!
—¡No perderán el control!
—rugió **Xavier**, extendiendo ambos brazos hacia el titánico Mosasaurus—.
¡Porque yo soy su domador!
¡Mussy, reconoce mi sangre!
Xavier no usó magia convencional.
Usó su voluntad.
Una conexión psíquica, heredada de su padre Pietro, se tensó entre él y la bestia.
El Mosasaurus, **Mussy**, rugió, un sonido que hizo vibrar los huesos de todos los presentes.
Los diamantes de su piel brillaron intensamente.
La bestia no obedecía por miedo, sino por vínculo.
Xavier sintió el peso de la mente del titán, un océano de furia contenida que solo su presencia lograba calmar.
Al mismo tiempo, **Zack Romanov** cerró los ojos y comenzó a cantar.
No fue una melodía suave.
Fue un cántico profundo, resonante, una frecuencia baja que imitaba el tronar de las tormentas oceánicas.
—*Fusty, hijo del trueno acuático* —cantó Zack, su voz amplificándose mágicamente hasta cubrir el estruendo del mar—.
*Despierta, pero obedece.
Tu poder es mi canción.* El Dragón Chino, **Fusty**, respondió al canto.
Las púas de cristal en su cuerpo brillaron con luz violeta.
Los rayos ultravioleta en su boca se apagaron lentamente, transformándose en una aura estática controlada.
Pero Fusty era demasiado grande para el espacio reducido del puerto.
Sus movimientos amenazaban con romper los muelles.
—¡Redúcelo, Zack!
—gritó **Drake Windsor**, preparándose para absorber cualquier impacto residual—.
¡Va a derrumbar los edificios!
Zack asintió, sin dejar de cantar.
Cambió la tonalidad de su cántico a una nota aguda y pura.
—*Pequeño sé, como la gota en la flor.
Tu grandeza guarda, tu poder atesor.* Era el don único de Zack: mediante el pensamiento sincronizado con su música, podía alterar la percepción y la manifestación física de su bestia.
Ante los ojos atónitos del grupo, el dragón de **100 metros** comenzó a encogerse.
No desaparecía; su masa se comprimía, su esencia se densificaba.
En segundos, Fusty pasó de ser un rascacielos viviente a un dragón de unos 10 metros, aún imponente, pero manejable.
Sus ojos violetas seguían brillando con la misma potencia, pero ahora contenidos en un cuerpo ágil.
Mussy, por su parte, permaneció gigante, sumergido hasta la mitad, ya que su tamaño era necesario para dominar las corrientes del puerto, pero sus ojos de zafiro eléctrico miraban a Xavier con sumisión absoluta.
—Lo logramos —jadeó Xavier, cayendo de rodillas por el esfuerzo mental del vínculo—.
Hacía décadas que no los llamábamos.
Desde que el Reino Jurásico cayó en la Guerra Fría.
Estaban dormidos en las fosas abisales, esperando a que sus domadores volvieran a ser dignos.
**Malik Windsor** se acercó a los gemelos, mirando a las bestias con respeto.
Reconocía el poder antiguo.
—Estas bestias…
son leyendas.
Se decía que Mussy podía triturar acorazados con un mordisco y que Fusty podía electrificar océanos enteros.
Si Victtoria hubiera logrado controlarlos…
—Nos habría destruido a todos antes de que llegáramos a su puerta —terminó **Jake Frost**, con la mano en la empuñadura de su espada.
Fusty, ahora en tamaño reducido, voló hacia Zack y enrolló su cuerpo acuático alrededor de su domador, ronroneando como un gato gigante, aunque pequeñas chispas violetas saltaban de sus púas.
Mussy golpeó el agua con su cola, creando una ola controlada que levantó a Xavier en el aire, depositándolo suavemente sobre su hocico, justo entre los ojos de zafiro.
—Estamos vinculados —dijo Zack, acariciando el hocico cristalino de Fusty—.
Si nosotros caemos, ellos se descontrolan y arrasan la ciudad.
Si ellos caen, nosotros perdemos el alma.
Es un pacto de vida.
—Entonces no podemos permitirnos caer —dijo **Drake**, sonriendo mientras absorbía la electricidad residual del aire que emanaba Fusty, recargando sus propias reservas—.
Con estos dos en nuestro lado, la defensa de Victtoria no tendrá oportunidad.
**Malik** desenvainó su lanza de hielo, señalando hacia la mansión de la Reina, visible a lo lejos bajo su cúpula de tormentas artificiales.
—Victtoria robó la **Llave de Control** del santuario sumergido para intentar esclavizarlos.
Pero falló.
No se puede esclavizar a un Titán del Jurásico sin el vínculo de sangre.
Ahora, ellos quieren su llave de vuelta.
Xavier, montado sobre la cabeza de Mussy, miró al equipo con determinación.
—Mussy abrirá el camino en el agua.
Fusty cubrirá el cielo con su tormenta ultravioleta.
Nosotros iremos en el centro.
—¡Hacia la torre!
—ordenó Malik.
La armada improvisada avanzó.
El Mosasaurus gigante cortando las olas como un rompehielos viviente, el Dragón Chino volando bajo entre rayos violetas, y el equipo de héroes en el centro, protegidos por la fuerza combinada de los domadores.
El Reino Jurásico había vuelto a la tierra.
Y esta vez, venía por lo que era suyo.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Leonardo_Kdz Con Fusty capaz de lanzar una “Centella Máxima” destructiva, ¿creéis que Zack debería usar ese ataque final contra las defensas de la torre de Victtoria o lo guardará como último recurso para no dañar la ciudad?
¡Déjalo en los comentarios!
No olviden dejar sus Power Stones.
La batalla por la Llave de Control comienza con el poder total de los Titanes.
¡Nos vemos en el Capítulo 12!
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