El Proihibido Amor de un CEO - Capítulo 11
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11: Capítulo 11 11: Capítulo 11 “Marie!” Marie!” “De verdad eres tú!” Muy emocionada Sophie no se cansaba de repetir.
Ahí, frente a ella su querida amiga Marie la observaba con cara incrédula.
Sophie no se sintió tan sola en ese momento.
“Vaya, es muy tarde por la noche para que salgas de trabajar Sophie.” “Vamonos, es peligroso que estemos las dos solas en la calle.” “Vayamos a otro sitio.” Marie tomó del brazo a Sophie y le dirigió una mirada significativa al alto edificio iluminado del que había salido su linda amiga.
“Sophie, me imagino que todavía no haz cenado verdad?” “Que opinas de ir juntas por una deliciosa taza de café y algunos bocadillos, te gusta mi idea?” “Además tenemos mucho de que hablar Sophie.” “Me encanta tu idea Marie, andando!” Ambas amigas caminaron a la cafetería más cercana, donde se sentaron en una mesita para dos que estaba en un rincón.
Ordenaron rápidamente y pronto ya estaban degustando el café y los pequeños platillos y galletas.
Mientras Sophie le daba vueltas a su café con su cucharita distraídamente, Marie observaba la calle oscura por la ventana.
No encontraba el valor para preguntarle a Sophie algo acerca del tema que traía dando vueltas en la cabeza desde que regresó.
Ese idiota la había humillado públicamente.
Decker, quién también era amigo de Marie, le había contado todo lo que había pasado con la Familia Musen y le había pedido que cuidara de Sophie.
Decker tenía la certeza de que Sophie lo estaba evitando todo el tiempo por alguna razón desconocida.
Sophie le había dicho a Decker que se mudaría del departamento que Él le había ayudado a conseguir y pagar.
Ella no quería darle más problemas a Decker y busco alquilar un pequeño departamento cercano a su empresa.
Por lo que sin posibilidad de ver Sophie en ningún momento, Decker contactó a Marie.
Confiaba que con ayuda de Marie, Decker podría indirectamente cuidar a Sophie.
Decker había comprado un departamento amplio donde Sophie y Marie podrían mudarse y vivir tranquilas.
No estaba lejos de la empresa donde trabajaba Sophie, así como tampoco estaba lejos de la editorial donde Marie trabajaba.
Además contaban con todos los servicios y transporte adecuados.
“Dime Marie, lograste entrar a trabajar a la editorial que tanto querías?” Preguntó Sophie.
“Siii!
Puedes creerlo Sophie?” “Soy asistente de Editor en este momento!” “Es mi sueño hecho realidad!” “Me alegro por ti, sigues viviendo con tus padres Marie?” “Claro que no Sophie!” “Me mudé a un departamento muy amplio y comodo.” “Pero como es tan amplio que me da miedo por las noches y me siento muy sola…” “Sophie quisieras vivir conmigo en mi departamento?” “Tiene dos habitaciones hermosas y no está lejos de aquí!” Emocionada, Marie le comentó a Sophie esto mientras la tomaba de las manos.
Sus ojos refulgian brillantes y tenia una sonrisa de oreja a oreja.
“Marie…de verdad me permitirías vivir contigo?” “Pero ahora no puedo pagar mucho por el alquiler…” “Tal vez no sea buena idea después de todo…” “Sophie, cuando mencioné que te cobraría renta?” “Solo te pedí que te mudes conmigo!” “Yo me ocuparé de lo demás!” “Más bien Decker fue el que se ocupó de eso.” Pensó Marie.
“Entonces si!” “Mil gracias Marie” “Mañana mismo por la tarde puedo mudarme?” “Y porque no ahora Sophie?” “Vamos te lo enseñaré!” Ambas chicas salieron felices y riendo de la cafetería después de haber terminado de comer y pagar la cuenta.
Caminaron unas cuantas calles y sin querer se encontraron a Decker quién también caminaba en su dirección.
“Decker hola!” Saludó alegremente Marie.
Sophie sin hacer contacto visual con Decker lo saludo.
“Hola Decker, tenía tiempo sin verte.” “Marie, nos disculparías unos minutos por favor?” “Quisiera hablar por unos instantes con Sophie.” Pidió Decker y Marie asintió alejándose un poco.
“Decker, pasa algo malo?” “Porque me evitas Sophie?” “Hice algo para ofenderte de alguna forma?” “Ya te lo había explicado antes Decker, he estado ocupada en la empresa….” “Y he estado juntando dinero para la operación de mi padre que es muy costosa.” “Por favor, no pienses que te estoy evitando.” “Tampoco me haz ofendido de ninguna manera Decker…discúlpame por favor.” “Sophie aún espero que me aceptes como novio, cuidaré de ti bien y de tu familia.” Sophie alzó la vista y pudo ver los hermosos ojos claros de Decker que la veían fijamente.
Pero en su mente apareció la figura negra y esos ojos amenazantes.
Sophie sabía que ese imbécil podia hacerle daño por su culpa a este Decker.
Y Él la había ayudado tanto.
“Decker, te agradezco todo lo que haz hecho por mi y por mi familia, te daré una respuesta pronto!” Decker esbozó una triste sonrisa y se despidió de ambas.
Observó como ambas caminaban al departamento y Marie le guiñó rápidamente el ojo a Decker indicando que ella de encargaría todo.
“Sophie…no soy lo suficiente bueno para ti?” Pensó triste Decker.
Decker entró a la cafeteria y ordenó un café y donas para llevar.
El departamento de Marie estaba en la segunda planta, era espacioso, cómodo, acogedor y elegante.
Las habitaciones estaban muy limpias y Sophie se sintió en confianza.
Esa noche durmió lo que no había dormido en meses.
Marie marcaba un número de celular y casi al instante alguien contestó.
“Está dormida, no te preocupes, me encargaré de ella muy bien.” “De verdad no quieres venir a verla dormir aunque sea?” “Comprendo, cuídate, hasta pronto.” Marie colgó y se puso su pijama.
Se preparó para dormir también.
La mañana siguiente Sophie no tuvo que despertarse temprano porque era fin de ssemana, pero si se prepararía para otro trabajo vespertino.
Marie veía a la pobre Sophie apenas comer y relajarse.
Pero quería darle espacio a qué ella misma le contara como Duncan la había obligado a ir con Él a ese hotel y porque había llevado a la ruina a su familia entera.
“Mesa para dos Señor?” Un hombre de traje asintió y Sophie condujo a los dos comensales a la mejor mesa del lugar.
Esta hermosa y joven hostess era muy buena atrayendo clientes a los que atendía con elegancia.
Ademas preparaba un excelente té reparador o un té energizante.
El don de Sophie por preparar excelente té, aquí era muy apreciado.
“Hola Sophie!” “Hola Marie!” “Te sirvo un té Marie?” “Claro Sophie, por eso vine a este lugar!” “Es muy bueno que te hayan contratado aquí!” “Gracias!
Ganó bien y es muy tranquilo.” Los clientes son amables y me gusta este lugar!” Dijo Sophie con una sonrisa hermosa que en un segundo se le congeló.
Fuera del local hablando por teléfono estaba Duncan.
No parecía interesado en entrar pero parecía que la había observado.
Una fracción de segundo había volteado hacia donde ella estaba detrás de esa barra.
La había observado sonriendo y hablando con Marie y otros clientes.
Un escalofrío recorrió el cuerpo de Sophie al recordar sus penetrantes ojos y se dió la vuelta para quitar a toda prisa el agua que había comenzado a hervir.
“Espero que no me haya visto.” Rogó Emily en su mente.
Ella comenzó a preparar el té medicinal favorito de Marie.
El local cerraba al público a las 9pm y Sophie salía a las 10pm.
Al estar cerca del nuevo departamento Sophie caminó despreocupadamente por la noche.
En la calle había aún muchas parejas de novios y personas que se divertían.
No se dió cuenta de que una figura la seguía y al doblar la esquina la sujetó por detrás mientras que le tapaba la boca para que no gritara.
“Tan pronto haz olvidado mis manos?” “Duncan!” Aterrada Sophie abrió los ojos y comenzó a temblar ligeramente.
Duncan aspiraba el aroma del cabello de Sophie, que olía a shampoo de coco, hierbas medicinales y a ella.
Lo relajaba su aroma.
Duncan había querido olvidarla después de lo que su abuela le había dicho…
Pero algo en esta mujer no lo dejaba tranquilo.
La veía feliz y su felicidad le dolía porque Él aún era infeliz y quería refugiarse en algo o alguien para olvidar a Annie.
Apartó unos mechones de cabello y besó su delicado cuello y oído.
Notó como Sophie arqueaba el cuerpo al sentir sus labios.
Su aliento caliente la ponía nerviosa y comenzaba a jadear.
“Porque ahora estás trabajando aquí?” “No te alcanza con lo que ganas en mi empresa que tienes que buscar otro empleo?” La pregunta de Duncan estaba cargada de ironía.
Acaso no había sido Él quien le había puesto una trampa para que no renunciará y además le rebajaran el sueldo más de la mitad?
“Realmente eres un imbécil Duncan Asher Blank.” Quiso decirle Sophie.
En cambio furiosa dijo cuando pudo quitarle la mano de su boca.
“Y a ti que te importa si me alcanza el dinero o si tengo otro empleo?” “Trabajo en mi tiempo libre, en que te afecta?” “No todos somos ricos como tú Duncan.” “Sí me disculpas, quiero irme, sueltame ya.” Duncan no estaba para nada enojado.
Le resultaba encantador cómo esta mujer lo contradecía.
Necesitaba besarla urgentemente.
Y nada le impediría hacerlo.
***********By Liliana Situ**********
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