El Proihibido Amor de un CEO - Capítulo 17
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17: Capítulo 17 17: Capítulo 17 En el concurrido Aeropuerto de la ciudad una hermosa niña corre abriéndose paso entre la multitud de viajeros.
Con solo una pequeña mochila en su espalda sonrie feliz de ver a las tres personas que la esperan de pie.
“Abuela, Hermano, Primo!” Gritó la niña Denisse Blank lanzándose a los brazos de su abuela Gigi y su primo Oliver al mismo tiempo.
“Pero niña, ten cuidado en como abrazas a la Abuela, la puedes lastimar.” Le reprochó juguetonamente Oliver mientras la tomaba en brazos y alegremente la hacía girar.
“Oliver, no, detente!” “Me vas a hacer que me maree!” “Jajaja, para ya primo!” Entre risas alegres Denisse hablaba mientras le daba numerosos besos en las mejillas a Oliver.
Cuando sus pies tocaron el suelo, Denisse volteó a ver a su hermano y muy seria lo saludó con un casi inexistente beso en el mejilla.
“Hermano, cómo haz estado?” “Denisse…” “Será mejor que nos vayamos ya, tengo muchas cosas que hacer y ya perdí mucho tiempo en este aeropuerto.” Duncan buscó el equipaje de la niña en el área donde los viajeros reclamaban sus maletas para poder salir de ese lugar concurrido.
“De acuerdo, ven mi niña, deja que la Abuela te consienta ” La abuela Gigi sonrió feliz hacía su nieta, pero pero le dió una mirada dura a Duncan por su frío comportamiento con su hermana.
“Duncan te esperamos está noche a festejar la llegada de tu hermana en mi villa.” “Tienes prohibido faltar al festejo y quiero que la señorita Vivian también asista, comprendes?” Nadie rebatia ni discutía las órdenes de la abuela Aline y Duncan asintió de mala gana sabiendo que no podía faltar a esa fiesta familiar.
Resoplando resignado Duncan tomó la maleta de Denisse, la metió en el maletero de su lujoso auto.
Cuando todos estuvieron en sus asientos, el auto se dirigió a la villa Blank.
Decker despertó tarde en la mañana con un terrible dolor de cabeza.
Mareado y confundido se levantó con mucha dificultad de su mullida cama para ir a buscar una pastilla que le aliviará su dolor.
En el baño se lavó la cara y los dientes pues tenía un mal sabor de boca por el alcohol.
No recordaba lo que habia pasado ayer con claridad pero cuando se sentó en el sillón de su habitación observó el cuerpo de la joven que dormía plácidamente.
Sally yacía desnuda en su cama.
Abriendo los ojos con asombro las imágenes algo borrosas pasaron por su mente y se tomó la cabeza con sus dos manos.
“No..no..no…” “Dios mío que hice anoche?” “Decker?…” Sally al escucharlo hablar se despertó.
“Sally, perdoname por favor, ayer nosotros..?” Cuestionó Decker Envolviendose con la sábana Sally caminó hacía Decker y se puso de rodillas para verlo a los ojos.
“Decker, de hecho lo que pasó ayer fue muy hermoso.” “Decker, tengo que confesarte algo…” “Yo…aaamm…tu fuiste…el…primero…” El rostro de la niña se puso intensamente rojo ante la mirada asombrada de Decker.
“Quuee?” “Sally..
entonces, tú eras…?
“Si, virgen, puedes verlo tu mismo en la otra sábana.” Decker se levantó para comprobar lo que la niña aseveró.
Una mancha de sangre roja en medio de la sábana color crema de su cama respaldaba las palabras de Sally.
“MALDICIÓN!” Pensó Decker tapándose la boca con una mano.
“Decker…” “Señor Decker, por favor, no me despidas por esto.” “Yo no diré a nadie lo que pasó entre nosotros ayer.” “Tampoco pienses que soy oportunista por favor.” “Ayer tú me pediste que me quedara.” “Y yo, bueno…no quería dejarte solo, te veías muy mal en serio.” “Me preocupe por ti y estabas bebiendo mucho, podría haberte pasado algo malo.” Dirigiéndose a su armario, Decker se puso una playera y unos pantalones deportivos para volver a sentarse en el sillón abrumado.
Le había reprochado duramente a Sophie que hubiera aceptado tener sexo con Duncan.
Y ahora Él había hecho lo mismo con Sally aunque bajo los efectos del alcohol.
“Claro que no te despediré Sally, en verdad espero no haberte lastimado ayer.” Decker le acariciaba la mano a la niña que lo observaba con carita triste.
“Me diste mucho placer, de verdad, disfruté mucho y…
creí que tú también habías disfrutado Decker.” Sally bajó la cabeza para controlar sus lágrimas que amenazaban con derramarse.
“Maldición!” Pensó en su mente Decker.
El parecido con Sophie era bastante.
Decker había escogido a Sally debido a eso.
Ahora tendría afrontar las consecuencias de sus acciones debido a sus preferencias por cierta hermosa joven que lo evitaba.
Perdido en sus pensamientos, Decker no se dió cuenta de que Sally se vestía rápidamente y salía de la habitación.
Sally quería irse lo antes posible del departamento de Decker.
“Sally por favor, espera, no te vayas!” “Déjame Decker, comprendo…” “Comprendo que solo fui una locura de tu noche de borrachera.” “Se que que no me amas, la amas a ella, a esa chica del hospital.” Sally lo confrontó con lágrimas amargas fluyendo por sus mejillas.
“Sally, no es así, yo quiero que…” “Yo, bueno, la verdad es que quiero, más bien, quisiera saber si tu…” “Que Decker?” “Quieres estar conmigo Sally?” “Digo quieres ser mi….novia?” Mirándolo a los ojos, las lágrimas de Sally se confundían con alegría y tristeza.
“Lo dices porque te sientes culpable Decker.” “Ya te dije que no diré nada, solo no me despidas.” “Mi madre cuenta conmigo y no tenemos a nadie que nos apoye, somos pobres Decker.” “No es la culpa la que me hace decir esto Sally.” “Soy muy serio en mis palabras.” “Quiero comenzar contigo una relación si tú estás dispuesta.” Aseveró el joven, quien quería ser responsable de sus faltas.
“Decker…si..
siiii!” “Te amo!” Lanzándose a sus brazos, Sally lo besó con amor y se recostó en su fuerte pecho.
“Sophie..pensé que habías estado aquí ayer y habíamos hecho el amor.” Decker abrazó a la niña que tenía en brazos que lo abrazaba con emoción.
Duncan ajustaba la cantidad de líquido en la jeringa y cuando estuvo en el nivel adecuado se acercó a Sophie.
La niña aún yacía desnuda en la cama de Duncan, tapada solo con unas sábanas.
Duncan la había sedado y el efecto acabaría aproximadamente en dos minutos.
Lo que traía en la jeringa era una especie de “suero de la verdad” que había perfeccionado junto con su amigo Jackson.
Ese suero lo usaban para sacar información valiosa cuando las personas a pesar de la tortura se negaban a hablar.
Sophie comenzó a moverse y por fin abrió los ojos por completo.
Sintió pesado su cuerpo.
Intento levantarse de la cama, pero sus brazos no sostenían su peso, sus piernas no le respondían.
Movió los ojos e intentó hablar pero ningún sonido salió.
“Buenas tardes dormilona, descansaste bien?” Duncan estaba sentado tranquilamente frente a la niña en una silla.
“Te preguntarás porque no puedes moverte, bien en un minuto más podrás hablar.” “Te inyecté ayer un sedante Sophie.” “Hoy quiero que me digas la verdad de todo lo que te preguntaré.” “Y como no sé si podré creer lo que me dirás aquí traigo un cóctel especial para ti, el cual hará que me digas la verdad.” Incapaz de moverse ni protestar, Sophie sintió como la aguja penetró la piel de su brazo.
El líquido caliente la recorría las venas.
“Mmm…aaayy!” Se quejo débilmente Sophie, pues poco a poco recuperaba su capacidad de hablar.
Duncan esperó unos pocos minutos mientras que dejaba la aguja en un lugar seguro, fuera del alcance de Sophie.
“Ahora responderás mis preguntas y si me convence lo que me dices te dejaré ir antes Sophie.” Sentenció con voz enfadada Duncan.
“Duncan….porque….” “Porque me haces esto?” “Que hice yo para merecer esto?” Sophie preguntaba de forma angustiada en voz baja a su torturador que la miraba con ojos furiosos.
“Ayer tu y yo…estábamos bien, no fue así?” “Que hice mal?” Sophie comenzó a sollozar desconsoladamente.
“Ayer me recordaste porque no debo bajar la guardia contigo nunca Sophie.” “Casi me convenciste ayer con tu actuación…” “Pero te recuerdo que no soy ni tu novio ni siento ninguna clase de amor por ti Sophie.” “Tenemos un trato, un acuerdo que me beneficia, no lo voy a negar.” Sophie miraba incrédula al malvado hombre que le sostenía la barbilla con rudeza.
“Por si no lo recuerdas, me encargaré de recordartelo de forma que no lo volverás a olvidar de aquí en adelante Sophie.” “Tu eres mi amante, solo mía.” “Eres MI AMANTE Sophie.” Casi gritó Duncan cuando pronunció está última frase asustando a la niña que cerró los ojos con miedo.
“Tú cuerpo es mío desde esa primera vez que estuvimos juntos en el Hotel.” “Tu eres mía para mí egoísta placer, solo mis manos te pueden tocar.” “Ayer dijiste que estabas sucia y que te había corrompido.” “Nadie más querrá lo que otro hombre ya tomó.” “Pero tal parece que lo olvidas Sophie.” “Ahora te toca responder con la más clara, sincera y pura verdad Sophie…” “Quieras o no me la dirás.” *****By Liliana Situ*****
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