El Proihibido Amor de un CEO - Capítulo 23
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23: Capítulo 23 23: Capítulo 23 “Llegaré pronto Jackson, no hagas nada estúpido.” Fue lo último que dijo Duncan antes de cortar la llamada.
Y sin pensarlo tomó su maleta y pidió un avión privado urgente.
Duncan ni siquiera tuvo tiempo de acordarse de Sophie, las fotos de otra mujer y el misterioso mensaje de audio.
Cuando iba en el auto de lujo hacia el aeropuerto privado, Duncan pudo ver a una mujer con sombrilla que le tapaba por completo el rostro.
La misteriosa mujer caminó justo frente a su auto en un semáforo.
Duncan no estaba prestando atención a la vía pero el perfume de la mujer hizo que volteara su rostro para poder identificar de dónde provenía el aroma.
La mujer llevaba los tacones favoritos de Annie.
“Pare conductor, por favor, detengase.” Descendió del auto siguiéndola pero la escurridiza mujer volvió a desaparecer dejando a Duncan, enojado, confundido y triste.
“Conduzca.” Dijo desanimado Duncan al chofer del auto de lujo.
Sophie disfrutaba de sus últimas horas libres de Duncan jugando ajedrez con su padre en el hospital.
Decker también los acompañaba y los tres reían alegremente.
Era una tarde relajada que Decker recordaría con amor, pues Sophie no lo alejaba de Él.
Cuando regresó a departamento Sophie descansaba escuchando música con sus audífonos puestos.
Se había dado una refrescante ducha después de preparar la cena.
De pie en el balcón contemplaba la puesta de sol mientras esperaba a Marie para que juntas cenaran en esa noche.
Mañana tendría que regresar al departamento de Duncan para servirlo nuevamente.
Marie agradeció la cena que Sophie preparó y ambas chicas en total paz cenaron.
Vieron una película romántica en la pantalla y cuando terminó, ambas se retiraron a sus habitaciones para dormir.
Sophie miraba con miedo su celular en la mesita de noche y rogaba a todos los santos para que no sonara.
Molly regresaba del supermercado después de hacer más compras cuando en un auto vió a Sally.
El hombre que estaba detrás del volante no era Decker.
Intrigada, Molly quiso ver más de cerca pero el auto arrancó y la joven ya no pudo ver nada.
Pero definitivamente el hombre que conducía el auto no era Decker.
Dorian, recostado en su cama pensaba en el espontáneo beso de Sophie y una sonrisa burlona apareció en su rostro.
Parecía que todo estaba saliéndole bien al joven.
Vivian Sinclare junto con su padre y futuro suegro subieron al avión privado para regresar a la ciudad sin Duncan.
A ninguno de los tres les importó que el heredero Blank no los acompañará.
“Jackson, como está la situación?” Preguntó Duncan cuando por fin llegó con su amigo.
“Es una porquería lo que hicieron Duncan.” “Lanzaron bombas contra el depósito, todo se incendió rápidamente.” Contestó furioso Jackson.
“Sabes quién se atrevió a hacer esto Jackson?” “No Duncan, está vez han sido muy….corre!” Un auto se acercaba a toda velocidad para embestirlos.
Los hombres del vehículo comenzaron a dispararles cuando pasaron por su lado.
Lanzaron otra bomba hacia el auto de Duncan cuando se alejaron de ellos.
Los guardaespaldas de Jackson comenzaron a disparar a los agresores.
Mientras, Duncan se refugiaba tras el camión de bomberos y disparaba a las llantas del auto atacante.
Su único guardaespaldas, el que Duncan siempre llevaba en esos trabajos, también disparaba a un segundo auto que apareció en el horizonte.
Sin miedo y sin inmutarse, Duncan logró dispararle al conductor del segundo auto logrando que volcara.
Los hombres del segundo auto fueron abatidos rápidamente.
Sin embargo, todos los guardaespaldas se acercaron con cuidado al auto con las llantas boca arriba.
Si había sobrevivientes podrían torturarlos o darles el suero de la verdad para poder saber quién estaba detrás de este ataque.
El celular de Duncan sonó y el contestó apresuradamente.
“Duncan, manden gente a qué nos ayude de inmediato!” “Nos están atacando!” Dijo Daniel casi gritando.
Se escuchaban disparos, gritos y explosiones del otro lado de la línea.
“Resiste Daniel, vamos para allá!” Trató de infundirle algo de ánimos a su amigo.
“Vamos Jackson, date prisa!” “Trae al piloto del helicóptero, debemos ir con Daniel con urgencia.” Ordenó Duncan.
“John también me llamó Duncan, nos están atacando a los cuatro al mismo tiempo!” Jackson maldijo después de decirle esto a su amigo.
“Carajo!” Duncan pateó el auto volcado.
“Tu ve con John, yo iré con Daniel, nos reuniremos mañana en el hotel de siempre.” Duncan dió más órdenes.
“De acuerdo Duncan.” Ambos hombres corrieron con su gente hacia el helicóptero que comenzaba a descender.
Duncan fue el primero en bajar del helicóptero y se encontró con un exhausto Daniel.
A su alrededor todas sus antiguas instalaciones estaban destruidas o en llamas.
Esfuerzo y millones de dólares tirados a la basura.
“Sabes quienes nos atacan Daniel?” Preguntó furioso Duncan.
“No se Duncan, aparecieron sin previo aviso!” “Son unos bastardos hijos de puta!” Contestó casi sin aliento Daniel.
“Duncan, destruyeron las malditas patentes!” “Todo mi esfuerzo se fue al carajo!” Dijo desanimado Daniel.
“John, cómo estás ?” “Tranquilo ya estoy aqui!” Susurró Jackson cuando se aproximó al joven.
John había sido alcanzado por una bala en la pierna y no podía moverse, por lo que estaba agazapado detrás de unos escombros para protegerse.
Su gente lo cubría, pero eran muchos los del bando de los atacantes.
Harto de esa situación, Jackson tomó una granada y la aventó hacia donde estaban disparando.
El estallido fue terrible, pero solo así pudieron acabar con la mayoría de sus atacantes.
Decker despedía de beso en la mejilla a Sally quien estaba en la puerta de su casa y le deseaba buenas noches.
“Decker…tu quieres pasar?” Le preguntó tímida Sally.
“Crees que sea adecuado Sally?” “Claro que sí!” “Quieres un café Decker?” “Mejor otro día Sally.” Dijo en un suspiro Decker.
“Por favor Decker, no me alejes de ti.” Rogó con ojitos tristes la niña.
“Esta bien Sally, gracias por la invitación.” Cerrando la puerta muy feliz, Sally supo que tendría oportunidad de estar bajo las sábanas con Decker nuevamente.
Y se aseguraría de ello.
Marie revisaba las fotos de la exposición de Arte en su celular y algo le llamó la atención.
En algunas selfies que se había tomado con Sophie en la exposición, aparecia un hombre con un saco negro.
En algunas selfies solo se podía apreciar la espalda del hombre.
En otras se dejaba ver solo un poco del perfil, pero en casi todas ellas estaba ese hombre.
Inquieta por ese descubrimiento Marie tocó la puerta de la habitación de Sophie.
Sophie le pidió que entrara y Marie inmediatamente le comentó a Sophie lo que había descubierto.
“Sophie, encontré algo extraño en las selfies que tomé el día que fuimos a la exposición, mira.” Sophie tembló porque al ver las fotos, la espalda era casi igual que la de Duncan.
La altura, el saco negro, no por dios…
Duncan había estado ahí?
Porque no lo vió entonces?
La habría visto con Dorian un día después?
La habría visto con Decker?
“Es muy tétrico no crees ?” “Y aparece en casi todas, pero nunca se le ve la cara.” Sophie respiraba con dificultad.
Se sentía mareada, las piernas le temblaban.
Tenía miedo de que por la mañana Duncan volviera a castigarla como solo Él lo hacía.
“Agáchate Daniel, te van a disparar idiota!” “Las muestras están ahí Duncan, en ese maletín.” “Tengo que ir por el!” “No vayas Daniel, es una trampa!” Demasiado tarde.
Una granada se activó cuando Daniel tomó el maletín.
La onda expansiva hizo que Duncan cayera al suelo.
Unas tarimas cayeron sobre otras tarimas, enterrando al joven quien quedó inconsciente.
Daniel se cubrió con el maletín que era especial.
in embargo la explosión lo dejó sordo y aturdido durante un largo rato.
El guardaespaldas de Duncan mató a los que disparaban y buscó a su protegido.
Sophie se despertó temprano, se arregló para el trabajo y salió del departamento, no sin antes despedirse de Marie.
“Sophie, volverás hoy por la noche?” “Te llamaré si puedo regresar Marie, estaré bien.” “De todos modos llámame o a Dorian.” “No gracias, a Dorian no, es más creo que no lo volveré a ver a partir de hoy.” “Porque Sophie?” “Algún día te contaré Marie.” “Ahora me voy, se me hace tarde, te quiero amiga.” “Y yo a ti, cuídate por favor”.
Marie observo como Sophie tomaba el ascensor.
“Es una pena que Sophie aún trabaje para ese desgraciado bastardo.” Sophie entró con miedo a la empresa esa mañana, pero sorprendentemente todo estuvo tranquilo en ese día.
Duncan no apareció a su hora habitual.
Ni le había mandado mensaje para que subiera a su oficina a hacerle té como era su costumbre.
“Que extraño que no haya aparecido aún…” Meditaba por un segundo Sophie.
Pero al siguiente segundo se concentró en seguir dibujando una tiara de cristales caros con un diamante en el centro que una clienta especial había ordenado.
La tiara debía llevar una gran L mayúscula en el centro y el diseño debía ser innovador.
*****By Liliana Situ*****
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