El Proihibido Amor de un CEO - Capítulo 24
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24: Capítulo 24 24: Capítulo 24 En una noche oscura y bastante fría un pequeño niño aterrado observaba a dos hombres que llevaban palas en sus manos.
Las nubes se alejaron de la luna y su luz reveló que el pequeño estaba amarrado de manos y pies y una cuerda gruesa lo ataba a un gran árbol.
El pequeño Duncan casi podía liberar una mano y pensaba como podría liberarse de aquel árbol.
Trataba de moverse lo menos posible y de hacer el menor ruido.
Pero algunas hojas de vez en cuando crujían bajó sus pies y tenía que parar el movimiento.
“Apúrate hombre!” Gritó molesto uno de los hombres.
“El viejo no pagará nada por este mocoso, así que ya no nos sirve para nada.” “Cava más rápido y deja de gritar bueno para nada!” Respondió el otro hombre.
“Casi está listo el hoyo para enterrarlo, tu revisa si todavía está bien atado el mocoso ese.” El pequeño Duncan volvió a bajar la cabeza y se quedó completamente quieto cuando el malvado hombre lo miró.
“Si, está todavía ahí, apúrate, ya quiero irme de este maldito lugar.” Cuando los dos hombres volvieron a seguir excavando, una pequeña niña con un vestido de estrellitas muy gastado se acercó a Duncan para susurrarle en voz muy baja al niño.
“No hagas ruido, te desataré.” El pequeño Duncan asintió y con cuidado la pequeña terminó de desamarrarlo del árbol.
Agachados lentamente se alejaron de ahí.
Comenzaron a correr los dos pequeños tomados de la mano hacía una casa iluminada.
En otra escena Duncan pudo recordar cuando uno de sus captores iba a apuñalar a la niña que lo había salvado, por lo que Duncan la protegió con su cuerpecito.
Duncan niño recibió una puñalada no muy profunda en su espalda justo cuando la policía iluminó el rostro del secuestrador que lo estaba agrediendo.
En otra escena l pequeño Duncan estaba recostado de lado en una camilla y le pedía a gritos su nombre a la pequeña que lo había salvado.
El ruido de la ambulancia y los paramédicos que lo llevaban no lo dejaron escuchar lo que la niña le decía.
Solo había podido ver el anillo que ella llevaba colgando en su cuello.
Anillo con cadena que había encontrado más tarde en el cuello de una hermosa joven.
En ese momento Duncan creyó que en verdad había encontrado a la niña que lo había rescatado en el pasado, Po lo que se quedó con ella.
Tiempo despues creyó enamorarse de ella…
Duncan adulto permanecía recostado, en coma inducido en la cama blanca del hospital privado que mantenían el grupo secreto los Black.
Jackson observaba a Duncan quien de milagro estaba vivo.
No solo porque las tarimas de madera que habían caído por la explosión le habían protegido de las llamas en el incendio posterior y las balas del enemigo.
Sin embargo una de las tarimas había golpeado la cabeza de Duncan.
Debido a que habían tardado mucho en rescatarlo se le había inflamado el cerebro.
Además, en la revisión exhaustiva de los médicos habían encontrado otras cosas alarmantes en el cuerpo de Duncan.
Cosas que Jackson no sabía si Duncan estaba consciente que padecía.
En otra cama John se recuperaba de su herida de en su pierna Darryl permanecía recostado exhausto en otra habitación de hospital de sangrado de oído interno por la explosión de la granada.
Jackson solo tenía dislocado un brazo y múltiples golpes y moretones en todo el cuerpo, por lo que de los tres era el menos lastimado.
Contestó su celular al primer tono y alguien le informó.
“Señor, no ha habido sobrevivientes del enemigo, está controlado todo.” “Desafortunadamente nos tardaremos más en encontrar locaciones seguras para comenzar todo de nuevo…” “El maletín que rescató el señor Darryl está incompleto, algunas muestras se destruyeron.” “De acuerdo hagan lo que puedan, no importa que sea un lugar pequeño.” “Al menos podremos comenzar de nuevo.” “Lentamente pero todavía podremos entregar algo de mercancía a nuestros clientes.” Suspirando, Jackson se sentó en el sillón al lado de Duncan.
Ambos jóvenes sabían los riesgos que conllevaba esta vida paralela ilegal a ser ceos reconocidos y exitosos de empresas legales.
El dinero era un gran aliciente, pues llegaba rápido y cuantioso.
Los enfrentamientos como ese no eran frecuentes, aunque definitivamente eran una amenaza real de sus competidores.
La competencia por ser el número uno en armas, software y sustancias prohibidas era feroz en el mercado negro.
Hasta ayer el grupo Black era el número uno en estos ámbitos.
Ahora ese poderoso grupo estaba reducido en cenizas al 80 maldito porciento.
Sophie disfrutó de un segundo día enterrada en su cubículo dibujando la tiara y otras joyas que el señor Oliver le había expresamente encargado que diseñará.
Todas esos diseños le parecían a Sophie todo un reto a su imaginación y habilidad de dibujo.
A medio día, por iniciativa propia Sophie repartió té revigorizante a sus compañeros y uno especial al señor Oliver.
Estaba muy agradecida con Él.
Recibía su sueldo íntegro, lo que tenía dinero para pagar los gastos de hospitalización de su padre.
Además de que está dibujando y diseñando joyería.
Oliver por su parte recibió el té encantado e invitó a Sophie a almorzar y ella feliz aceptó.
El señor Oliver era realmente amable con ella.
Molly regresaba a su puesto después de su hora de comida y se sorprendió cuando encontró en su mostrador un florero con hermosas rosas blancas.
Las flores tenían una tarjeta dirigida a ella y firmada solo con una enorme carita feliz.
Sorprendida preguntó a todo el mundo si había visto quien las había dejado ahí y ninguna de sus compañeras le supo decir nada.
Sally sentada en las piernas de Decker le acariciaba su hermoso rostro mientras Decker firmaba unos documentos.
“Es necesario que estés en mi regazo Sally?” Preguntó Decker quien no podía terminar de firmar bien sus documentos debido a ella.
“Oohh mi vida, no te gusta que te haga mimos cariño?” Sally miró a Decker haciendo pucheros.
“Sally déjame terminar de firmar mis documentos urgentes y te recompensaré llevandote de compras después del trabajo, te parece?” “No Decker.” “Me gustaría más si vamos a tu departamento y podemos, pues, tu sabes…” “No creo que pueda hoy Sally, ayer…” Respondió Decker.
“Ayer no pasó nada entre nosotros porque tuviste una reunión inesperada con un cliente Decker.” Se quejó Sally con un puchero en su cara.
“Vamos mi vida no seas malo conmigo, te extraño…” Sally fingía su acento dolido.
“De acuerdo Sally, déjame terminar y veré qué puedo hacer.” “Gracias mi vida, te quiero, ahora te dejo terminar.” Dándole un gran beso en los labios Sally se levantó del regazo de Decker.
La joven salió por la puerta contoneandose de más hacia su escritorio.
Decker algo molesto dejó la pluma y los documentos que firmaba en su escritorio.
Se recargó en su silla, cerró los ojos y suspiró.
Al principio pensó que podría tener una Sophie sustituta para acompañarlo en la oficina, pero Sally no era para nada como su amada Sophie.
Sally era imprudente, impulsiva, ruidosa y siempre quería tener sexo con Él.
Decker estaba seguro de que Sophie no era de esa manera y se entristecía al no tenerla cerca.
Una llamada inesperada sacó de sus pensamientos y al mirar el nombre de quién lo llamaba se sintió nervioso.
“Sophie?” “Decker, discúlpame por molestarte en este momento, pero estás ocupado?” Preguntó timidamente la niña por celular.
“No Sophie, para ti nunca estoy ocupado, dime, necesitas algo?” “No Decker, nada muchas gracias, solo quería preguntarte si irías hoy a ver a mi padre al Hospital?” “Por supuesto que sí Sophie!” “Tu también irás hoy a ver a tu padre?” “Si Decker, podríamos hablar cuando nos veamos allá?” “Pasa algo malo Sophie?” “No Decker, nada malo, pero si quisiera poder hablar contigo más tarde.” “Encantado Sophie, encantado.” “Te veré allá Sophie, quieres que te lleve tu bebida favorita?” “Si Decker, por favor, eres muy amable!” “Muchas gracias.” “Debo irme ya Decker, disculpa por haberte robado mucho de tu valioso tiempo, hasta más tarde.” “Hasta más tarde Sophie.” Sonriendo Decker besó el celular.
Era la primera vez que Sophie por iniciativa propia lo llamaba.
Sophie no lo había llamado en semanas y quería hablar con Él más tarde.
Decker comenzó a imaginar toda clase de conversaciones con Sophie.
Todas ellas esperanzadoras.
Sin embargo recordó la conversación que había tenido previamente con Sally.
Cómo desearía Decker que fuera Sophie la que estuviera trabajando para Él cómo su secretaria.
En ese caso si le gustaría que Sophie se sentara en su regazo y le hiciera mimos.
Casi podía ver cómo Sophie entraba por la puerta con sus documentos luciendo su hermosa sonrisa que lo deslumbraba.
“Ay Sophie, me traes loco por ti…” “Y sin embargo tú te empeñas en alejarme en cada oportunidad.” “Solo espero que esta plática que tendremos mas tarde sea a mi favor.” Decker pensaba todo esto en silencio recargado en su comoda silla ejecutiva negra.
*****By Liliana Situ*****
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