El Proihibido Amor de un CEO - Capítulo 37
- Inicio
- Todas las novelas
- El Proihibido Amor de un CEO
- Capítulo 37 - 37 Capítulo 37
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
37: Capítulo 37 37: Capítulo 37 Chicas disfrazadas se reunían para ver jugar a los chicos y podían admirarlos sin problemas.
Ellos se veían más gu’ cuando se concentraban.
Además de que ellos les permitían a las chicas permanecer a su lado o sentarse en sus regazos sin protestar.
La pista de baile estaba llena y todos bailaban alegremente.
Después de que la jefa se retirara, Sophie volvió a cerrar los ojos para descansar.
Los abrió justo cuando Dorian de aproximaba a ella con su bebida.
“Dorian, podemos ir a una sala de Karaoke?” Preguntó la niña dando un pequeño sorbo a su bebida.
“Claro, vamos Sophie!” Dijo Dorian mientras que le daba su brazo para que caminarán juntos.
Ambos subieron en dirección a las salas de Karaoke y pasaron frente a Duncan, quien apretó el pasamanos con mucha fuerza.
Harto de seguir el juego del gato y ratón, Duncan fue directamente a la sala de vigilancia del edificio.
No tardó mucho en entrar en la sala, ya que había amenazado a punta de pistola a los guardias.
Guaridas que ahora estaban atados y amordazados en el suelo.
Buscó en todas las pantallas a aquella misteriosa mujer.
Pero solo vió a Sophie entrar a una sala de Karaoke con ese tipo.
Duncan solo se concentró en esa pantalla.
Sophie emocionada cantaba junto con Dorian una canción.
Cuando iba a cantar otra canción, Dorian salió de la habitación.
Sophie se quedó sola y Duncan activó el sonido de esa cámara.
“Ahora que se fue Dorian pondré mi canción favorita.” Se dijo a si misma la niña y buscó su canción favorita en la máquina de karaoke.
La música empezó y ella se dispuso a cantar.
Aunque era una canción en coreano ella se sabía bien la letra, pues la escuchaba todo el tiempo.
Sola, Sophie comenzó a bailar y a cantar.
Se imaginaba que estaba en un enorme escenario y que ella era una chica más del grupo de K-pop “Red Velvet.” Duncan la veía cantar y bailar.
Una leve sonrisa apareció en su rostro.
Se veía tan linda y despreocupada.
Cantaba alegremente, bailaba muy sensual.
Su vestido corto se movía de lado a lado haciendo que ella se viera muy sugestiva y candorosa.
“Creo que será una buena idea comprar varios vestiditos como ese y obligarla a usarlos mientras me sirve.” Pensó Duncan.
Después observó en otra pantalla a ese tal Dorian.
Entraba en una habitación contigua con la chica que minutos antes había estado coqueteando en el bar.
Sophie no lo dejaba tocarla, así que quería desahogarse con alguien.
La chica que lo abrazaba estaba más que dispuesta a ayudarlo a liberar su frustración sexual.
“Solo diez minutos pues ya casi es hora.” Se dijo internamente Dorian.
Cerró la puerta listo para disfrutar sexualmente con la chica.
Ella no perdió el tiempo y lo besó ardorosamente.
Las manos de la chica acariciaron el cuerpo de Dorian con hambre y excitación.
Oliver en una habitación privada oculta tenía a Annie en las piernas mientras la besaba.
“Salió todo bien preciosa?” Le cuestionó Oliver a la chica.
“Si, Duncan me siguió.” “Como va todo Oliver?” “Estamos listos para el acto principal?” Preguntó Annie acariciándole la mejilla a Oliver.
“Si mi amor, ya llegaron.” “Vamos, ya es hora de cambiarnos.” Ordenó Oliver levantando a Annie de sus piernas.
“Esta bien.” Ambos se dirigieron al baño donde dos personas los esperaban.
“Ahora que pasará con Sally, Decker?” Decker estaba sentado en el sillón de su oficina.
Molly estaba a su lado cuestionandolo.
“Por ahora no le diremos nada, ella sale mañana del hospital.” “Y yo debo recogerla.” “Pero no sé si podré verla a los ojos.” Declaro Decker mirando a los ojos a Molly.
“Decker, tal vez sea prudente que yo…” “Bueno, que yo busque otro trabajo en otro lugar?” Preguntó la chica bajando la mirada.
“Nunca.” Dijo Decker terminantemente.
“Pero, Decker esto funcionará?” “Quiero decir, la relación empleado-jefe entre tú y yo?
Preguntó Molly muy confundida con lo que sentía y quería.
Ambos se quedaron mirandose.
Se sentían irremediablemente atraídos el uno por el otro, pero sabían que estaba mal.
O tal vez no estaba mal lo que sentían.
Tal vez lo mejor era que estuvieran juntos, pues Decker no amaba a Sally.
Solo sentía cierto cariño por ella porque le recordaba a Sophie.
Cierto!
Molly es hermana de Sophie.
Pensó Decker cuando Molly le preguntó.
“Sophie no se molestará Decker?” “Tú y ella, antes, tenían una especie de…amistad cercana?” Molly dejó salir sus palabras cargadas de tristeza.
“Ella no me quiere de ese modo, solo me ve como un amigo.” “Nadamas.” Decker se acercó más a Molly.
Las manos de ambos no se quedaban quietas.
Los dos se sentían cerca y lejos a la vez, inquietos, ansiosos…
“Será mejor que me vaya ya Decker.” “Hagamos de cuenta que nada pasó entre nosotros.” Suspiró Molly desanimada.
“Sigamos siendo amigos como antes de…” “Bueno tú me comprendes Decker.” Molly rogaba con su mirada que Decker la besara de nuevo.
Decker la veía fijamente a los ojos.
No quería dejarla ir.
Pero tampoco quería hacerle daño a Sally.
Decker no quería…
“Porque no puedo pensar un momento en mi y en lo que quiero?” Pensó enojado Decker levantándose.
Caminó hacia la ventana dándole la espalda a Molly.
“Entonces nos veremos el lunes Decker.” “Que tengas buen fin de semana.” Fueron las últimas palabras derrotadas que Molly pronunció mientras cerraba la puerta.
Salió deprimida de la oficina de Decker.
Había deseado, anhelado que Decker le pidiera que se quedará con Él.
Había anhelado que le dijera que la quería a ella y no a Sally.
Molly en verdad había deseado que Decker le dijera que solo le importaba ella.
No la interesada de Sally.
Oh si, Molly podía ver qué Decker se sentía incomodo al lado de Sally.
Sus fríos y rígidos besos lo delataban.
Molly nunca antes se había sentido así como ahora.
Ella podía decir con certeza que estaba enamorada de Decker.
“Porque siempre me gusta el chico que no puedo conseguir?” Suspiró decepcionada.
Presionó el botón de ascensor para tomar salir del edificio y conseguir un taxi para dirigirse a su casa.
Decker debatía si debía de ir por Molly o no.
Sophie no lo quería.
Él no quería a Sally.
Molly lo atraía y demasiado.
Molly descendió del ascensor en la planta baja caminando sin fijarse en nada en específico.
Por eso se asustó cuando se dió cuenta de que ya había oscurecido afuera.
Solo se apreciaban unos pocos autos afuera del edificio.
“Ojalá consiga un taxi rápido.” Pensó ella.
Alguien llegó corriendo detrás de ella y la abrazó fuerte.
“No te vayas.” “Quédate conmigo,por favor.” Dijeron a sus espaldas.
“Decker!” Gritó Molly.
Decker puso al a chica asustada frente a Él.
Molly pudo notar que Él respiraba rápido y se le veían algunas gotas de sudor.
Gotas que se habían formado por haber bajado corriendo las escaleras de servicio.
Molly lo miró a los ojos y lo tomó de la mano para dirigirlo al auto de Decker.
“Vamos a tu casa o a la a mía Decker?” “Porque, aquí, no podemos quedarnos.” Dijo con seguridad Molly.
Ella no dejaría pasar esa oportunidad.
Decker se quedó pasmado un segundo.
Sin decir una palabra abrió la puerta del pasajero de su auto para que Molly entrara.
Decker caminó al lado del conductor y después de sentarse encendió el auto para dirigirse a su casa.
Ella estaba ahí y Él quería estar con ella.
Decker ya no quería preocuparse por el que dirán.
Quería ser sincero con Él por una vez en su vida.
Y está vez no quería volver a perder a alguien que quería por miedo.
Tal como le había pasado con Sophie.
La pantalla del Karaoke mostraba las letras de su canción favorita y Sophie las leía mientras cantaba.
“Ni siquiera yo entiendo mis propios sentimientos.” “Me gustas?” “Te extraño?” “Vienes a mi corazón y luego vuelves a irte.” De pronto algo en su corazón se agitó y pensó en Duncan.
No lo extrañaba cuando era malo con ella pero…
Extrañaba verlo.
Ella no entendía que sentía por Él.
Sus palabras le hacían tanto daño.
Pero le gustaba ese sentido de posesión que tenía sobre ella.
A Sophie le gustaba estar con Él cuando estaban en su departamento, solo ellos dos.
Recordaba ese día que estuvieron juntos.
Casi parecía que le estaba haciendo el amor.
Dorian se acomodaba el traje mirandose al espejo en esa habitación.
Se sentía completamente satisfecho del sexo duro y rápido que había tenido con esa chica.
Salió de la habitación dejando a la chica recostada en la cama.
“Dorian, llámame!” Le pidió la chica.
Dorian le guiño el ojo y la chica se recostó extasiada por el delicioso sexo que había tenido con ese hombre.
Tocando la puerta, Dorian entró de nuevo a la cabina de Karaoke, donde una Sophie feliz lo recibió.
Dorian sonrió feliz al ver qué Sophie no había sospechado nada de su tardanza.
Dorian se cercioró que Sophie se había terminado todo el jugo de uva mirando el vaso vacío.
“Perfecto, todo es simplemente perfecto.” “Y justo en el tiempo indicado.” Pensó Dorian.
Mirando con atención a Sophie, Dorian se preparó mentalmente para su tarea a realizar.
***By Liliana Situ***
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com