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El Proihibido Amor de un CEO - Capítulo 45

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45: Capítulo 45 45: Capítulo 45 Activó la ducha para poder irse a trabajar cuando recordó que Sophie estaría ausente por dos días.

La llamó.

“Quiero que vengas al departamento para medio día y me prepares mi té.” Habló Duncan.

“Duncan estoy lejos, mi hermana fue secuestrada y yo…” Sophie trató de hacer entender a Duncan su situación.

“No quiero excusas.” “Si no vienes, el primero en enterarse de que su hija es una asesina será tu padre.” Dijo Duncan con voz fría para después colgar.

Una sonrisa malévola apareció en el rostro del hombre.

Duncan terminó de vestirse con su traje azul hecho a la medida y su reloj caro en su muñeca izquierda.

Su distinguido porte hacía que se viera muy elegante.

Duncan definitivamente es un hombre increíblemente guapo.

Y Él lo sabía a la perfección.

Sophie supo que no tenía más opción que ir y atenderlo.

Recostada en un taxi, llegó a su departamento.

Se dió a la tarea de preparar su comida y el té para cuándo Él llegara.

Se escucharon algunas voces y Duncan entró acompañado de Vivian.

Vivian miró a Sophie con disgusto.

“Quién es ella?” Cuestionó la prepotente mujer a Duncan.

“Es solo mi empleada, no te preocupes…” “Ya está lista la comida y el té sirvienta?” Preguntó Duncan.

“Si.” Respondió Sophie.

Ella no pudo refutarle nada a Duncan pues tenía una poderosa forma de chantajearla.

Sophie se dedicó a servirlos.

La pareja se rió felizmente y se besaron frente a ella.

La irá de Sophie crecía en su interior al verlos tan…acaramelados.

Vivian era muy maleducada y consentida.

Duncan se dedicó sin reparos a demostrarle su “amor” a Vivian.

“Ve a comprar algunos postres para que la señorita Vivian los deguste junto conmigo.” “Date prisa sirvienta.” “Debemos regresar en una hora a la empresa.” Duncan le extendió a Sophie un billete de alta denominación.

Le explicó que clase de postres quería y dónde comprarlos.

Sophie se dirigió a la tienda y los compró todos de mala gana.

Maldijo en su mente en todo momento a Duncan.

En menos de 20 minutos ella regresó al departamento.

Y tuvo que esperar para entrar y cumplir con su tarea ya que dentro se escuchaban jadeos y gemidos.

“Duncan…mmmhhh…si…” “mmmhh…” Sophie se sintió enojada y triste al oírlos.

Pero también sintió alivio al pensar que Duncan no la necesitaría por la noche.

Tal vez Duncan le dejaría pasar la noche con su hermana en el hospital o visitar a su padre.

Cuando ya no escuchó más ruidos, Sophie tocó la puerta del departamento.

Al no recibir respuesta, entró en silencio y comenzó a servir los postres en pequeños platos.

Un serio Duncan y una sonriente Vivian salieron de la habitación.

Sin decir nada se sentaron a degustar el postre.

“Esperarás hasta que regrese por la noche para retirarte.” “Ahora prepárame mi té para llevar.” Duncan le ordenó a Sophie.

Y con risitas y cuchicheos la parejita dejó en el departamento a una furiosa Sophie.

Duncan cerró la puerta del departamento por fuera.

Dejándola encerrada dentro para que no se fuera.

Sophie sin posibilidad alguna de salir, decidió hablar por celular con Decker.

Le explicó que tenía algo que hacer y que no podría ir con su hermana.

Decker la comprendió.

El joven le dijo que Él no se movería de ahí hasta que Molly despertara.

En la empresa de Decker, Sally estaba muy molesta.

En el tiempo que ella estuvo internada en el hospital, Decker despedido a sus contactos en el departamento de finanzas y administración.

Ahora ella tenía que, de alguna manera, encontrar a alguien que le dijera asuntos confidenciales.

Un guapo chico de esa oficina le hizo la plática.

Sally fingió ser inocente y delicada.

Ella lo citó en una oficina vacía para “hablar” más íntimamente.

Sally sabía que si tenía sexo con Él podría ayudarle con lo que ella necesitaba saber.

Y en efecto, así fue.

El chico no pudo resistir y terminaron teniendo una sesión de apasionado sexo que los dejó extasiados a ambos.

“Me ayudarás?” Preguntó Sally.

“Si, pero por lo menos todos los días debo verte.” Dijo el chico respirando profundamente.

“De acuerdo.” Sally sonrió.

Ella se colocó de rodillas frente a él.

Este método nunca le fallaba.

Pronto los jadeos y gemidos se volvieron a escuchar.

Complacida, Sally comparó a este chico con Decker.

Le pareció más deliciosa la forma de hacer el amor de ese joven por tener más “entusiasmo” que Decker.

Sally siempre buscaba lo mejor de todas las situaciones.

Y el placer sexual en esa ocasión había sido de lo mejor.

Molly despertó y unas lágrimas cayeron en sus mejillas cuando vió a Decker con ella.

“No llores mi amor.” “Ya estás bien, estás a salvo.” La consoló Decker.

“Siento mucho lo que te pasó…” “Si hubiera estado contigo nada habría pasado.” Se culpó Decker.

Molly lo escuchó y sus lágrimas fluyeron con más premura.

Eran lágrimas de felicidad.

Ella había soñado cuando había estado inconsciente que Decker la abandonaba.

Le decía que le parecía repulsiva.

Pero ahora, Él estaba ahí con ella.

Decker con delicadeza la besó en los labios.

“Jamás te volveré a dejar sola, te amo.” Esta declaración hizo que Molly suspirara con emoción.

Ella se sintió amada y agradecida.

“Decker, yo también te amo.” “Tuve tanto miedo…pero ahora estás aquí conmigo.” Molly susurró con voz algo apagada.

Ambos se veían a los ojos mientras entrelazaban sus manos y corazones.

“Eres un desgraciado Duncan.” Gritó Sophie mientras apagaba la pantalla plana pues estaba aburrida.

Ya era tarde por la noche y Él no había llegado aún.

Además le había restregado en su cara el gran amor que sentía por su prometida.

Incluso los había escuchado cuando estaban teniendo relaciones sexuales!

“Entonces, solo me quieres para hacerme infeliz?” “Solo me usas a tu antojo!” “Eres un degenerado y un bastardo Duncan Asher Blank!” Gritó la niña furiosa.

“Repite eso.” Dijo Duncan detrás de ella.

Él había llegado un minuto antes sin hacer ruido y la había escuchado gritar.

“Creo que sabes porque estás a mi disposición no es así Sophie?” Preguntó Duncan fríamente.

“Tu familia me lo debe.” “Además te salvé la última vez de tu violador.” “No lo olvides!” Replicó enojado Duncan.

“Tu le disparaste a Dorian.” Respondió Sophie con rudeza.

Sophie no se dejaría pisotear por Duncan de nuevo.

“En una cosa tienes razón Sophie” “Soy un verdadero bastardo, pero degenerado, no.” “Aunque tal vez contigo pueda serlo….” Duncan se acercó a Sophie.

Ella dió unos pasos hacia atrás alejándose de Él.

“Tu renuencia me encanta, me excita tanto.” Duncan la devoraba con la mirada.

“Si alguna vez me cansara de ti, tú jamás podrías olvidarme.” Decretó Duncan.

“Por supuesto que no podré olvidarte Duncan.” Replicó con desgano Sophie.

“Tú me violaste en aquella habitación de hotel.” “Recuerdas?” Reclamó Sophie furiosa.

“Eres mía!” Gritó Duncan.

“No te atreveras a llevarme la contraria, verdad?” Duncan se había acercado a la joven amenazadoramente.

Las manos del hombre comenzaron a desabrochar la blusa de Sophie.

“No por favor, ya tuviste sexo con tu prometida por la tarde!” “Yo quiero irme con mi hermana al hospital, por favor Duncan!” Rogó Sophie.

“Así que nos escuchaste a los dos hace rato, eh?

“Te excitó escucharnos?” Cuestionó Duncan.

“Ahora quién es la degenerada?” “Quien lo hubiera pensando de ti…” Se burló de ella Duncan.

“No me excité.” “Los escuché por accidente.” Se defendió Emily.

“Eso no importa.” “Ahora tu serás la que grite debajo de mí…” “Y si me complaces bien, te dejaré ir mañana con tu hermana un rato.” Duncan acabó de esa forma con la resistencia de Sophie.

Duncan disfrutaba mucho de ella.

Sophie se mordía los labios evitando hacer cualquier sonido sexual.

Recordaba los gemidos de aquella mujer y se rehusó a gemir.

Cerró los ojos y trató de enterrar la cabeza en una almohada.

Pero Duncan ordenó en voz alta.

“Mírame!” Sophie abrió los ojos en el acto.

Ella lo miró a los ojos fijamente.

Algunas lágrimas de dolor y rabia corrieron por sus mejillas y mojaron la almohada.

“Gime para mi y terminaré más rápido.” Sophie sabía que gimiera o no Duncan no la dejaría hasta que Él estuviera satisfecho.

Duncan puso una mano en el rostro de la joven y la acarició.

Bajó su pecho hacia ella y la besó con mucha pasión.

Duncan se derritió en ese beso y solo un momento después ella le respondió.

Duncan al sentir su entrega incrementó la fuerza y rapidez de sus embestidas.

Sophie, incapaz de contenerse comenzó a gemir bajito.

Hasta que sus gemiditos se convirtieron en gritos de placer.

Duncan era un experto.

Sophie era aún muy inexperta.

Duncan disfrutaba mucho “entrenandola.” Recordando la noche anterior en que presuntamente Él había hecho el amor con Annie…

Duncan recordó que el cuerpo y cara de Sophie habían aparecido ante sus ojos.

Por eso es que ahora no dejaba de verla atentamente.

Sophie estaba ahí, bajó Él.

Él la abrazó fuerte, aspiró su aroma y devoró sus labios.

Tras varias rondas de delicioso sexo Sophie totalmente agotada, dormía en brazos de Duncan.

Él se sentía tranquilo teniendola a su lado.

Le acariciaba su carita y la besaba.

No quería admitirlo pero se estaba volviendo adicto a esa bella joven.

“No soy ningún bastardo…” “Tampoco soy un degenerado Sophie.” Duncan acarició su suave cabello.

“Y haré que te enamores de mí.” Susurró Duncan.

Se acomodó en su cama totalmente satisfecho.

Durmió plácidamente abrazado de ella acariciando su cabello suave.

***By Liliana Situ***

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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