El Proihibido Amor de un CEO - Capítulo 53
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53: Capítulo 53 53: Capítulo 53 Después había tenido sexo con ella hasta que Él estuvo satisfecho.
Ella le dijo todo lo que había hablado con Joshua.
Y la razón del abrazo que duró menos de un minuto.
“Estamos cayendo en lo inconsciencia..” “Cayendo en lo inconsciencia…” “Me haces sentir mareada.” “Quiero estar contigo?” “Quiero hacerte enojar.” “Ni siquiera yo entiendo mis propios sentimientos” Sophie suspiró.
Sophie dejó de escribir la letra de su canción.
Se levantó de su asiento para ponerse a bailar y cantar.
Total, ella estaba sola en ese departamento.
Miró la hora en su celular.
Eran ya las 7:50 pm.
Dejó los audífonos y puso el Bluetooth en la bocina.
Con la música a todo volumen, se puso presentable.
“A quien tendré que atender esta vez?” Se preguntó Sophie.
Ella se quedó de pie mirando al ascensor desde el marco de la puerta.
El elevador se detuvo.
Una chica de lentes salió y se presentó.
“Buenas tardes señorita musen!” “Soy una representante de el señor Blank.” Habló la chica ligeramente.
“Y estoy aquí para entregarle las llaves de su departamento en esta planta.” “Me acompaña por favor?” Pidió la chica “Mi que?” Sophie solo atinó a decir eso.
El corazón de Sophie latía acelerado.
“El señor Blank le está dando un departamento que será para usted en esta misma planta.” “Sígame por favor.” La chica caminó a una puerta contigua y abrió el departamento.
No estaba amueblado,pero si estaba limpio.
Pero se sentía sin alma.
“El señor Blank le da poder total sobre este lugar y sobre su decoración.” “Él me comentó que usted es diseñadora.” “El señor Blank opina que sería el reto perfecto para usted.” Anonadada, Sophie solo escuchó, “poder total y reto” de todas las palabras que salieron de la boca de la chica.
Tomó las llaves de mano de la chica y ella se fue.
La mente de Sophie comenzó a hacer mil diseños de sus muebles y decoraciones.
“Yyyeeesss!” Gritó feliz la niña.
El eco le respondió.
Sophie comenzó a brincar de felicidad por todo el departamento.
Duncan llegó a la casa de su abuela Gigi para visitarla.
Necesitaba hablar con ella.
“A qué debo tu visita mocoso?” Cuestionó la abuela Gigi mientras se sentaba en su silla favorita.
“Abuela, quiero ausentarme de la empresa solo por unos días.” “Me he sentido un poco estresado y mal de salud.
” Declaró Duncan después de haberle dado un beso en la mejilla a su abuela.
“Algo grave niño?” “Quieres que contacte a algunos de mis amigos doctores?” Inquirió la abuela escaneandolo con la mirada.
“No abuela, gracias.” “Iré a ver a mi médico en la mañana.” Duncan tomó un sorbo de insípido té.
“Abuela, Denisse puede apoyar a Oliver en la empresa?” Cuestionó Duncan a su abuela.
“Será bueno para ella empezar a trabajar en la compañía.” Enfatizó Duncan.
“Y Oliver se quedara ahí?” “Te irás de vacaciones con Vivian?” La abuela Gigi se sorprendió por las peticiones de Duncan Ella llegó a esa conclusión lógica.
“No abuela, no me iré con la señorita Sinclare de vacaciones.” “Me iré solo, quiero descansar de verdad.” Habló Duncan algo molesto por la insinuación.
“De acuerdo mi nieto, te quedas a cenar?” “Si Abuela, debo decirles a todos lo que harán.” Duncan se levantó de su asiento.
“Vamos, yo también tengo que decirles algo a todos.” Declaró ahora la abuela Gigi.
La cena transcurrió en calma.
Denisse se emocionó de ayudar a la empresa de su hermano.
Oliver se sorprendió un poco por su decisión, pero lo apoyó.
Joshua escuchó todo.
Él joven solo pudo sonreír pues no tenía nada que ver con los negocios de los Blank.
“Ahora, debo decirles que me ausentaré una temporada.” “Tengo que ir a Noruega con Joshua para otros trabajos.” “Regresaremos en un mes.” La abuela Gigi habló con autoridad.
“Abuela, puedo acompañarlos?” Ansiosa preguntó Denisse.
“Niña, te quedarás a ayudar a tu primo.” “Debes aprender el negocio de la familia ya.” “No quiero que solo te cases y seas ama de casa y madre.” La abuela Gigi tenía planes más grandes para su nieta Denisse.
La abuela Gigi odiaba a esas mujeres buenas para nada, ociosas y que solo sabían ir a clubes, bares y fiestas sociales.
Además de que dependían totalmente de sus adinerados esposos.
“Oh Abuela…está bien.” Denisse se entristeció.
“Joshua, prométeme que me hablaras todos los días.” Rogó la bella joven.
“Está bien Denisse.” Respondió Joshua.
Todos intuyeron algo, pero nadie dijo nada.
Solo pudieron los ojos de amor con los que Denisse miraba a Joshua.
Duncan fue a su habitación en la casa de su abuela.
Se recostó en la cama un momento para descansar.
Encendió su laptop.
Buscó playas con pueblitos que fueran poco conocidas y con algún carnaval.
Encontró una playa con un hotel lujoso y todo incluído en esa playa.
Reservó la habitación para dos personas con una sola cama matrimonial.
Después reservó los boletos de avión y el auto que usaría en su viaje.
Todo quedó listo en menos de 30 minutos.
Cansado, cerró la laptop, preparó la ducha, se bañó y se fue a dormir.
Joshua tenía abrazada a Denisse mientras ambos estaban acostados en la cama de Él.
“No quiero que vayas con mi abuela, te extrañaré demasiado Joshua.” Denisse acariciaba la mejilla de Joshua con sus dedos.
“Yo también te extrañaré Denisse.” “Pero debes ayudar a tu familia en los negocios.” “Tal como lo hago yo Denisse.” Joshua miró a la chica con desinterés.
“Te hablaré todos los días, de acuerdo?
“Si, Joshua, te amo.” Declaró enamorada Dennise.
Sophie no podía dormir.
Seguía pensando en los diseños de sus muebles para su departamento.
De repente se le hizo extraño que Duncan se portará amable con ella y le diera un departamento.
“Un momento…” “Me dió las llaves pero no me dió las escrituras ni tampoco me dijo que estaba a mi nombre…” Ese pensamiento lógico, destrozó las ilusiones de Sophie.
Ella se dió cuenta de que estaba haciendo castillos en la arena.
Algo desilusionada se quedó dormida con la luz de la lámpara prendida.
La tenue luz de la lámpara la despertó en la madrugada.
Decidió ir por un vaso de agua a la cocina.
Creyó escuchar ruido y voces en el pasillo.
Se acercó a la puerta, pero no logro escuchar nada más.
Ella observó por la ventana.
En la calle, un auto estacionado que arrancó cuando ella se asomó por la ventana.
Sophie no le dió importancia y regresó a dormir.
La chica del auto reportó.
“El objetivo está en el departamento sola, recibió las llaves, está segura.” Una llamada despertó a Sophie.
“Sophie Musen?” “Ella habla, quien es?” “Podría bajar a la recepción del Edificio?” “Tenemos un paquete para usted.” “Para mí?” “Está bien, enseguida bajó gracias.” Poniéndose su gruesa bata ella salió del departamento.
El elevador la dejó en la planta baja.
Ahí el guardia de seguridad le entregó un paquete.
Después de firmar, subir y cerrar la puerta del departamento, lo abrió.
Había dentro un boleto de avión clase turista para ese mismo día por la tarde.
También encontró una tarjeta visa, reservación para un hotel y una llave.
También había una nota.
“Cuida bien de todo, la empresa ya sabe que no irás 5 días.” “Llegaré mañana por la mañana, Duncan.” Duncan estaba a punto de leer la nota de nuevo cuando sonó su celular.
“Recibiste todo?” Cuestionó duncan.
“Si, a dónde voy a ir y porque vienes conmigo?” Preguntó nerviosa Sophie.
“No me cuestiones.” “Ahora date prisa, un auto pasará por ti para que te compres ropa y traje de baño.” “Hay carnaval en el pueblo de la playa a dónde iremos.” “Te quiero presentable y hermosa solo para mí.” “Lleva la tarjeta y paga con ella, es una extensión de la mía.” Ordenó Duncan con voz cansada.
“De acuerdo.” Respondió Sophie.
“Llegaré mañana por la mañana.” “No quiero que salgas al pueblo hasta que llegue, entendiste?” Volvió a ordenar Duncan.
“Si.” Respondió obediente Sophie.
“Te veo mañana.” Duncan colgó.
“Mandón!” “Ni en mis vacaciones me dejas elegir a dónde voy Duncan Asher Blank!” “Y quería ir sola!” Sophie solo pudo gritarle al inocente celular.
Ella se asomó por la ventana.
En efecto, había un auto estacionado afuera esperándola.
Se arregló rápido y dando los buenos días, subió al auto.
El maybach negro se dirigió al complejo de tiendas departamentales que le habían asignado.
Sophie se sentó incómoda en el lujoso auto.
Jamás se había subido a uno y era elegante pero temía sentarse cómoda.
Las empleadas de la tienda sabían que Sophie iría, pues está tienda era de Duncan.
Ellas ya la esperaban con las instrucciones de las prendas y vestidos que ella debía usar.
Le ayudaron a guardar todo en una enorme maleta que se quedó resguardada en el auto.
Otra pequeña maleta contenía maquillaje, accesorios, sombreros y toallas.
“No regresaremos al departamento?” Preguntó Sophie al ver que se dirigían al aeropuerto.
“No traigo los boletos de avión ni la reservación.” Declaró ella confundida.
“No sé preocupe señorita.” “Trajeron todo y solo hace falta que usted aborde el avión.” “Le ayudaré a documentar su equipaje.” Comentó el chófer.
“De verdad, muchas gracias.” Así, sin decirle nada a nadie, Sophie subió al avión rumbo a esa playa.
Estaba entusiasmada por viajar, ver el carnaval, estar en la playa!
Pero Duncan tambien iría.
“Aprovecharé hoy y saldré a divertirme sin Él.” Pensó Sophie emocionada.
Ella observó por la ventanilla.
En el horizonte ya se podía divisar el azul profundo del mar!
****By Liliana Situ****
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