El Proihibido Amor de un CEO - Capítulo 55
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55: Capítulo 55 55: Capítulo 55 Gracias, pero mi novio es muy celoso y no quiero problemas.” Sophie se alejó del insistente chico.
“Solo será un rato.” “Vamos, conozco un bar que está abierto toda la madrugada.” Dijo apretando su mano alrededor de su brazo.
“Sueltame, me duele.” Se quejo Sophie.
“Creíste que con un gracias y una sonrisa sería suficiente para mí?” “Verás que puedes ser muy amable con esto.” La mano del chico escondía una pequeña cápsula de afrodisíaco potente.
Con los dientes la rompió y besó a Sophie a la fuerza.
El líquido pasó por su garganta.
Ella lo empujó con fuerza.
Corrió hasta la entrada e iba a pedir ayuda pero…
El chico la abrazó y le tapó la boca con la mano.
“No te muevas o te apuñalaré.” El joven sacó una pequeña, pero muy afilada navaja, que brilló por las luces.
Sophie comenzó a llorar.
Se arrepintió de no haber solo ido a la playa privada o a la alberca.
“No…no…otra vez no..” Pensó Sophie.
Ella mordió la mano del hombre.
“Maldita puta, ven acá.” Dijo el chico con enojo.
Sophie veía tan cerca y tan lejos a la vez la seguridad del hotel!
El afrodisíaco comenzaba a calentarla…
La adrenalina de salvar su vida fue más fuerte.
Se agachó y encontró una roca.
La levantó y comenzó a correr hacia la calle al costado del hotel.
El chico la siguió sin correr.
Sophie se escondió detrás de un auto.
El afrodisíaco también estaba haciendo efecto en Él.
Lo estaba volviendo más ansioso.
Sophie rodeó el auto, se quitó las sandalias para que pudiera correr más rápido.
Agachada, caminó hasta otro auto y otro.
Duncan había llegado diez minutos antes de que Sophie comenzará a defenderse del chico.
Con desgano caminó a la suite y comenzó a buscar a Sophie.
Estaba su equipaje y sus cosas pero ella no.
La tarjeta también estaba ahí.
Duncan dejó su maleta y miró por el ventanal.
Pudo ver un hombre moviéndose por entre los autos como buscando algo.
Marcó el número de Sophie y comenzó a sonar.
Sonó una vez, dos veces, tres veces…
Ella no contestó.
Una figura pequeña fue iluminada por la farola del hotel.
Duncan pudo ver a una mujer pequeña agazapada.
Traía el pelo morado y un vestido muy diferente al que usaría Sophie pero aún así…
Bajó corriendo las escaleras y fue al bar del hotel.
No estaba ahí Sophie ahí.
No había nadie en la alberca.
“Tonta mujer, se fue al pueblo.” Enojado, Duncan iba a tomar las llaves del auto rentado cuando escuchó ruidos provenientes de la calle.
Laa mujer del pelo morado forcejeaba con un hombre.
Pudo distinguir una navaja en su cuello.
“Me mordiste, ahora me toca morderte a ti.” Decía el joven.
“Déjame…no!” Decía la mujer.
“Nadie vendrá por ti, es mejor para mí.” Amenazó el hombre.
“Se que deseas esto, no te resistas.” Sin fuerzas casi, Duncan dejó que su boca gritara lo que su mente quería…
“Duncan!” “Duncan!” “Shhh…reserva tus gritos para cuándo te penetre.” El chico la atrapó.
Duncan en ese momento estaba regresando al hotel cuando escuchó que gritaron su nombre.
Agitado, corrió hacia donde creyó que había provenido el grito.
El chico se escondió detrás de un árbol que tapaba la luz de las farolas de hotel.
Comenzó a manosear a Sophie quien respiraba agitada.
Ella resguñaba en la cara y el pecho para tratar de lastimarlo.
Él le quitó los lentes y ella vió solo sombras.
Lloraba mucho y rezaba por qué no la matará..
Solo eso pedía, seguir viva después de ser abusada…
De nuevo.
Podía vivir e ir al psicólogo para superar el trauma de ser violada.
Pero si moría…
Su padre.
Su hermana.
“Papá…
lo siento..” “Molly lo siento..” “Duncan…” Sophie cerró los ojos y dejó que el afrodisíaco trabajara.
Ella abrió los ojos cuando aterrizó el suelo.
Otro hombre golpeaba al chico ferozmente.
Sin lentes, Sophie no veía más que sombras que peleaban y gruñían.
Los golpes se escuchaban y ella se hizo ovillo sollozando.
La pelea no duró mucho.
El chico fue apuñalado en el corazón.
Duncan lo cargó y lo dejó en un esquina escondido.
Retiró la navaja y se la guardó en su bolsillo.
Regresó hasta donde estaba la mujer y le quitó la peluca.
Si era Sophie.
Una corazonada le dijo que fuera a echar un vistazo a la pareja que pelaba.
Había oído susurrar su nombre.
“Sophie…” Susurró Duncan mientras la trataba de levantar.
Sophie lo miró sin lentes y pudo distinguir vagamente sus rasgos.
“Duncan?” “No, déjame!” “Duncan vendrá por mi!” Sollozó Sophie.
“Sophie, soy yo, tócame.” Habló sereno Duncan.
“Duncan?” Sophie creía que era una alucinación de ella por la droga.
“Eres tú?” “De verdad eres tú?” “No puede ser!” “Duncan me dijo que llegaría mañana.” Declaró Sophie confundida.
“Llegué hace rato y no te encontré.” “Porque saliste sola?” Sophie lo abrazó fuerte y lo besó.
Duncan se sorprendió bastante.
“Duncan, ayúdame por favor.” “Ese chico…” “Él me dio algo, no se que…” “Me siento mal…” “Por favor ayúdame.” Rogó Sophie abrazada a su pecho como una niña pequeña.
“Afrodisíaco.” Pensó Duncan.
Sostuvo a Sophie de ambos brazos para levantarla.
El vestido hecho jirones dejaba ver su cuerpo.
Duncan se quitó la camisa y se la puso encima para taparla.
La cargó y entró con ella al hotel.
Nadie dijo nada por ser huésped VIP.
En la habitación Sophie se retorcía, de nuevo, por la incomodidad y el calor.
“Ya había sentido esto antes…” Pensaba Sophie respirando agitada.
“Hielo, quiero hielo por favor.” Duncan con calma se quitó los zapatos y el pantalón.
En boxers se acercó a ella.
“Lo que sientes es afrodisíaco corriendo por tus venas.” “Y tienes dos opciones.” Le habló con calma.
“La primera es que te dé un baño con agua fría y hielos hasta que te sientas mejor.” Desabrochaba los botones de su camisa que traía puesta Sophie.
Después con calma, casi acariciándola, le quitó el vestido revelando su cuerpo pequeño.
La inspeccionó y no.
Afortunadamente no había moretones, ni rasguños o mordidas de ese bastardo.
Sophie gemía ante su toque.
Sentía una corriente eléctrica con cada roce suyo.
Ella tomó sus manos y las llevó a su cara.
“La segunda es es que tú y yo…” “Si.” Sophie se sentó encima de Duncan con las piernas a los costados.
Ella comenzó a besarlo desesperada.
“Por favor…por favor…” Sophie rogaba.
“De acuerdo.” Duncan la acostó en la cama.
Lentamente comenzó a besarla.
Esta Sophie que tomaba la iniciativa y cooperaba activamente era muy seductora y sexy.
“Duncan…si…por favor…” “mmmhh…aaahhh!…si…” Sophie acariciaba su espalda y tomaba su cabello con sus manos para besarlo nuevamente.
Duncan acariciaba sus senos.
“Mmmhhh…” El toque del pecho frío de Duncan con el caliente de ella le provocó placer.
Duncan mordía sus labios y ella disfrutaba eso.
“Si…te quiero dentro de mi ya.” Duncan despacio saboreaba cada seno de ella.
Sophie enredaba sus piernas en Él para atraerlo más.
“Di mi nombre.” “Duncan…
Duncan!” “Buena niña.” Poco a poco beso su abdomen, su cintura…
Llegó hasta su entrepierna que aún estaba cubierta con una fina tanga.
Duncan se deshizo de esa inexistente prenda y comenzó a mover su lengua por su humedad entrada.
“Dios mío….mmmhhhhh….” “Huuum…si…mmmhhhh…” “Si..mmhhh…más….aaaahhh!” Sophie alborotaba su cabello y lo instaba a seguir más y más.
Duncan introdujo dos dedos en su cálido canal provocando que Sophie arqueara su cuerpo ante el placer.
Ambos disfrutaban mucho del afrodisíaco.
Los espasmos de placer llegaron y Sophie tuvo un orgasmo grandioso.
Duncan entonces la levantó y la sentó encima de Él.
“Te gusta?” Dijo mientras entraba en ella.
“Si….hhuumm…si….aahhh…” Dijo ella echando la cabeza hacia atrás.
Ambas manos de Duncan se posaron en sus caderas.
Él comenzó a mover a Sophie de arriba a abajo.
Ambos sentían mucho placer.
Duncan llenaba de chupetones a Sophie mientras los dos gemian por el placer.
Ella lo disfrutaba.
“Duncan…aahhh…” “Si…
Sophie…mmmhhhhh…” Sus fuertes gemidos y jadeos se entrelazaban algunas veces cuando sus bocas dejaban de besarse.
Toda la madrugada Sophie le exigió a Duncan que le hiciera el amor.
Por primera vez Duncan se esforzó en complacerla.
Satisfecha, Sophie se dejó caer en el pecho de Duncan.
Fue el turno de ella de dejarle pequeños chupetones en su piel.
Aún con rastros del afrodisíaco, Sophie quería más, pero estaba muy cansada.
“Gracias…gracias por salvarme.” Agradeció Sophie mientras lo abrazaba.
Cerró los ojos, cansada, feliz y extasiada de tantos orgasmos.
Duncan agotado, sudoroso pero satisfecho le dió un beso en la frente.
Con cuidado la recostó en la almohada.
Se levantó fue a la ducha.
Giró la manilla de la enorme ducha.
Mientas corría el agua, se miró al espejo.
Pequeños chupetones rojos y morados…
Algunos arañazos rojos en su espalda se podían distinguir.
Sonrió ante la escena.
Esta Sophie deseosa y desenfrenada le gustaba mucho.
Y tomaría medidas para que fuera así en su cama más seguido.
Aunque cuando se negaba también era muy satisfactorio para Él.
El agua caía por su musculoso y bien formado cuerpo de Duncan.
Las imágenes de Sophie tomando la iniciativa pasaban por su mente.
“Esta vez, ella me dejó exhausto.” Pensó Duncan estremeciéndose al recordar todo el placer que Sophie le había dado.
***By Liliana Situ***
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