El Proihibido Amor de un CEO - Capítulo 57
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57: Capítulo 57 57: Capítulo 57 Sophie se puso su vestido otra vez, se sentó en la orilla y metió los pies.
Unos chicos jugaba con una pelota de playa y sin querer la salpicaron.
Unas chicas de su edad se acercaron y le dijeron.
“Amiga!” “Quieres jugar con nosotras?” “Necesitamos una más.” Sophie quería jugar.
Volteó a ver a Duncan.
Él negó con la cabeza.
“Lo siento, no puedo.” La chica volteó hacia donde estaba sentado Duncan antes de hablar.
“Tu hermano mayor no te deja jugar?” “Que malo es!” Duncan escuchó lo que dijo la chica.
Tomó sus cosas se levantó.
“Sophie, vámonos.” Sophie se levantó, se puso sus sandalias y le dijo adiós con la mano.
Duncan le agarró la mano y caminó a la habitación con ella.
Al abrir la puerta ella entró y dejó sus cosas en la mesa.
Duncan un poco molesto por el comentario salió a fumar al balcón.
Hizo una llamada en lo que Sophie se recostaba en la cama.
“Esta todo hecho?” Preguntó Duncan.
“Si jefe, todo limpio.” Respondió su hombre.
“Muy bien, espera más órdenes.” Entró a ver a Sophie quien había encendido la televisión.
Ella no tenía nada más que hacer.
Duncan observó el celular estrellado de Sophie.
“Vamos al pueblo a comprar otro celular para ti, este ya no sirve.” “De verdad Duncan?” “Pero no puedo pagartelo ahora.” Sophie en verdad no quería tener más deudas con Él.
“Ya encontraré otra forma de cobrarme.” Duncan la levantó.
Rodeándola con sus fuertes brazos la besó muy profundamente.
Sophie al principio no cerró los ojos pero gradualmente lo hizo.
Duncan besaba muy bien.
Se separaron y Duncan caminó a dónde estaban los lentes.
“Por cierto, gracias por mis nuevos lentes Duncan.” Le agradeció cuando lo vió observando todos los armazones.
Duncan tomó varios en sus manos.
Le quitó los que traía puestos ella.
“Con estos puedo ver bien.” Protestó Sophie.
Duncan le probó varios mientras le preguntaba con cuál veía bien.
Le probó los lentes oscuros hasta que dos le agradaron a Él.
Tomó otros antes de hablar.
“Estos se vuelven opacos en el sol, comprueba si ves bien con ellos.” “Sal al sol.” Sophie se los probó.
Los lentes tenían un poco más de graduación.
Caminó con torpeza al balcón y en efecto se volvieron opacos cuando le dió de frente el sol.
“Prefiero los primeros, estos me marean.” Ella regresó agarrándose de los muebles para no caerse.
“De acuerdo, elige tres de ellos y los demás los devolveré.” “Ahora vámonos, tenemos que ir al pueblo…” Apuró Duncan a Sophie.
“Esta vez no saldrás sola, de acuerdo?” “Si.” Respondió feliz Sophie.
Un Jeep moderno los esperaba en la entrada del hotel para ir al pueblo.
El caminó no fue largo en auto.
Ayer le había parecido que estaba a kilómetros el hotel del pueblo…
De día, el pueblo era muy tranquilo y no había tanta gente en sus calles.
Los puestos de comida y vendedores ambulantes era lo que en su mayoría se veía.
Duncan la llevó a un edificio antiguo y ambos entraron.
Dentro estaba fresco y olía a humedad marina.
Una exposición de arte religioso los recibió.
Ambos recorrieron las galería.
De vez en cuando Sophie le preguntaba a Duncan una que otra cosa en voz baja.
En una sala un poco oscura, una pintura enorme de algún santo rodeado de angeles y nubes era lo único que se veía.
Había bancas de piedra tallada para sentarse y las diminutas ventanas dejaban pasar débiles rayos de sol.
Sophie cansada se sentó en una de ellas para darse un masaje en sus piernas.
“Cansada?” La cuestionó Duncan.
“Un poco, pero es tan hermoso.” “Sabías de estás exposición?” Preguntó Sophie mirándolo.
“A mí también me gusta el arte.” “También puedo diseñar y pintar.” “Solo que no tengo tiempo para eso.” Declaró Duncan sin mucho afán.
“De verdad?” “Podrías enseñarme?” Preguntó Sophie ilusionada deseosa de poder aprender más.
Duncan vió su hermosa e inocente sonrisa.
Él tomó su nuca para besarla.
Sophie no se resistía tanto como antes.
Cuando se separaron ella tenía una mano en su pierna.
Su cuerpo le pedía más.
Ella se acercó a Duncan para besarlo por impulso.
Duncan correspondió a su pasión.
La cargó para llevarla hasta el rincón más oscuro del lugar.
“No, aquí no, Duncan por favor.” Sophie susurró algo aprehensiva al sentir que Duncan le subía el vestido.
“Me complacerás en el hotel como ayer en la noche.” Habló Duncan con su boca pegada a la de ella.
“Si, vámonos por favor.” “Quiero seguir viendo.” Rogó Sophie.
“Está bien.” Duncan sonrió complacido.
Ella estaba cediendo ante Él.
Salieron del edificio antiguo y recorrieron la plaza en busca de una tienda de celulares.
Por fin encontraron una y entraron.
Sophie salió con celular nuevo y estaba muy feliz.
Ese celular era mucho mejor que su antiguo celular, por lo que lo guardó muy bien.
Caminaron un poco más, compraron helados de chocolate y regresaron al Jeep.
La tarde caía, el sol rojo pintaba las tranquilas aguas del mar.
Más gente se apreciaba en las calles.
Los puestos comenzaba a iluminarse y los espectáculos callejeros comenzaba a atraer gente.
“Quieres que nos quedemos?” Preguntó Duncan viendo a Sophie.
“No, prefiero irme a la playa del hotel.” Dijo ella con decisión.
Sophie ya no quería recordar nada malo.
“Está bien.” La música y risas de las personas se escuchaban en el hotel.
El espectáculo nocturno del hotel estaba a punto de comenzar.
Duncan tomó la mano de Sophie.
Juntos caminaron al salón del hotel.
Una obra de teatro se presentaría en el lugar.
Se sentaron en una mesa VIP para apreciar la puesta en escena.
Sophie se excusó para ir al baño.
Había muchas chicas en el baño, por lo entró disimuladamente al baño de hombres.
Se estaba lavando las manos cuando un chico entró.
“Perdón, perdón ya me voy.” “Disculpa.” Se disculpó Sophie caminando a la salida.
“Cuál es tu prisa hermosa?” “Ya estás aquí, yo también…” Sophie lo empujó para alcanzar la puerta.
El chico la detuvo con su mano y la arrastró afuera del salón.
“Tienes algún problema con la señorita?” Una voz masculina preguntó detrás de ellos.
“Ninguna.” “De hecho mi novia y yo peleamos..” “Ahora está enojada, no te preocupes, vamonos.” Dijo el chico enojado sin voltear a ver a quien había hablado.
“Sueltame.” Sophie subió el tono voz.
Pegándole en la mano se deshizo de su agarre.
Ella corrió para abrazar a Duncan.
“Ah, entonces es tu mujer hombre?” “No eres demasiado viejo para ella?” “Ya sé…es tu sugar daddy no muñeca?” “Yo también puedo pagarte sabes?” “Podemos compartirla viejo, no crees?” Duncan había escuchado suficiente.
Sophie se acercó al chico y lo abofeteó.
“No soy objeto y no es mi Sugar Daddy!” “Él es mi novio!” “Lárgate idiota, no nos molestes más.” Gritó furiosa Sophie.
Duncan se acercó también para alejar a la enojada Sophie del chico.
“No solo eres viejo si no que dejas que ella te defienda.” “Que cobarde pusilánime eres!” “Si quiere un hombre de verdad búscame.” El chico trató de pasar por delante de ellos.
Duncan le dió un puñetazo en el estómago tan fuerte que instantáneamente escupió sangre.
Sin que nadie los viera, Duncan lo levantó para llevarlo fuera del hotel.
Lo dejó caer al suelo como costal de papas y le dio dos patadas más.
Sacó su celular para dictar una orden.
“Otra basura que recoger, mismo lugar.” Un auto negro se acercó después de unos minutos.
Un hombre saludó con respeto a Duncan y Sophie.
Procedió a meter al chico a la cajuela, la cerró para alejarse del lugar con el auto.
Sophie observó todo como una película.
Duncan la abrazó por detrás.
“Nos deshacemos de basura humana que nos roba valioso oxígeno.” “No sufras por nada.” “Regresemos, quiero ver el show.” Sentenció Duncan.
Tan fácil se había desecho de una persona!
“Debo tener más cuidado…” Pensó Sophie.
Ella caminaba de la mano de Duncan al salón de nuevo.
Vino, pescado asado y frutas los recibieron en una área privada.
“No comas demasiado.” Habló Duncan.
Sophie comió poco.
Pero si bebió más vino gracias a qué Duncan seguía llenando su copa cada que vez que ella se lo terminaba.
Al final ella se sentía algo borracha.
Sus mejillas rojas la hacían ver muy adorable y deseable.
Sophie se quitó el vestido, pues estaba acalorada.
Sus manos doblaron con torpeza el vestido para dejarlo a un lado de ella.
Duncan la observó con atención, pues Él no estaba nada borracho.
“Esta Sophie borracha me gusta también.” Pensó Duncan mientras se levantaba de su silla.
Sentó en su regazo a Sophie para besarla y acariciarla sin restricciones.
“Que bueno es estar de vacaciones.” Pensó Sophie algo mareada, pero feliz.
Sentía las cálidas y grandes manos de Duncan por todo su cuerpo.
La boca de Duncan la quemaba con cada beso.
La lengua de Duncan le hacía el amor a la pequeña lengua de Sophie…
Los gemidos subieron de intensidad.
Los jadeos entrecortados también aparecieron.
La pasión comenzaba a desatarse.
***By Liliana Situ***
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