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El Proihibido Amor de un CEO - Capítulo 6

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6: Capítulo 6 6: Capítulo 6 La vida de Molly Musen había dejado de ser fácil y comoda desde que Duncan Asher Blank había roto su compromiso de matrimonio con ella.

Duncan en su afán de vengarse les había arrebatado todo lo que la Familia Musen poseía.

Molly sentía tristeza combinada con enojó debido a la difícil situación que estaba pasando.

Además de que casi todas sus “amistades” comenzaron a hablar mal de ella a sus espaldas y de toda la Familia Musen.

Pero en especial de Sophie e inherentemente la relacionaban con ella, eso ponía furiosa a Molly.

“Realmente es demasiado molesta esta situación.” Molly susurraba mientras trataba de realizar el primer currículum de trabajo que había hecho en su vida.

Al ser la princesa de la Familia Musen, Molly jamás tuvo que preocuparse por conseguir un trabajo, cuidar el dinero o ser modesta en sus gastos.

Sus padres le habían brindado todo y ella jamás había sufrido ni padecido por nada hasta el día que su padre llegó a casa con Sophie.

Molly también resentía que Sophie hubiera intimado esa noche fatídica en ese hotel con el guapo Duncan.

Pero lo que más le molestaba es que Duncan la había culpado por el accidente fatal de Annie Rotten.

Annie Rotten, la ex-prometida de Duncan.

Molly recordaba con claridad que el día que estuvo a punto de saboretear los frenos del auto de Annie, los pasos de alguien en ese estacionamiento la asustaron.

Y como no quería que nadie la involucrará se ocultó detrás de otro auto y no pudo ni siquiera romper algún espejo del auto de Annie.

Lilian, su madre había confesado que ella si había logrado cortar después los frenos del auto de Annie.

Pero eso solo lo hizo para proteger a Molly de Duncan.

Pero después de ese enfrentamiento en el hospital, Lilian le confesó a Molly que ella tampoco habia podido cortarlos.

“Entonces quien pudo haber alterado los frenos del auto de Annie?” Se preguntaba Molly observando por la ventana del pequeño departamento donde ahora malvivia.

Cansada, fastidiada y sin muchos ánimos, Molly regresó al pequeño departamento después de un pésimo día de frustrados intentos de conseguir un trabajo decente.

Pidió empleo en todos los centros comerciales, cafeterías y tiendas de prestigio, pero no había tenido suerte.

Nadie quería contratarla porque no tenía ni experiencia ni su nivel de estudios era suficiente.

Realmente había había sido un pésimo día!

Acostada en la cama con los ojos fijos en el techo las lágrimas fluían libremente por las mejillas de la arrogante Molly, quien ahora se preguntaba que iba a ser de su vida.

Las luces de neón iluminaban los edificios por la noche.

En la calle, las mujeres y los hombres jóvenes se reunían en las puertas de los clubes nocturnos más famosos para beber, bailar y divertirse.

Las calles estaban llenas de bares y clubes nocturnos.

Molly con sus zapatos de tacón de 10 cms.

caminaba hacia un exclusivo club nocturno.

El vestido negro que llevaba estaba muy ceñido a su esbelta figura y su maquillaje era el adecuado para la noche.

Realmente se veía muy hermosa y atraía las miradas de los hombres a su paso.

Sin más oportunidades de poder ganar dinero Molly había pedido préstamos los primeros meses después de la terrible perdida de la empresa de su padre.

Habían perdido mucho dinero después de pagar a los abogados y los costes legales.

Ahora, los usureros le estaban cobrando a Molly lo que le habían prestado con muy altos intereses.

Algunos usureros la habían amenazado con cobrarse de “otra” manera…

“Que vino quisiera esta noche tomar Señor?” Molly preguntaba con mucha delicadeza al cliente después de haber sido despedida de 2 bares antes.

Su actitud demasiado altiva y grosera le había costado caro.

Su jornada comenzaba a las 5 de la tarde y terminaba a las 12 o hasta las 2 de la madrugada.

Esa noche Molly no estaba muy atareada atendiendo clientes, el ambiente era muy bueno y los clientes fueron generosos con ella.

En una mesa un joven estaba sentado tranquilamente mientras la veía con mucha atención.

Está era la tercera noche que ella lo atendía y el joven tenía mucha curiosidad.

Curiosidad de saber como la altiva y arrogante Molly Musen, había acabado de mesera en ese bar.

Y además, atendiendo a hombres que claramente querían acostarse con ella.

Cigarro en mano se levantó y fue hasta ella donde sin que lo notará se acercó a su oído y le susurró.

” Te haz olvidado de mi?” Un escalofrío recorrió la espalda de Molly, ella volteó a ver al hombre que se le había acercado.

Molly no lo recordaba ni lo reconocía de sus círculo de amigos del pasado.

Pero ya antes le había pasado que algunos clientes se le acercaban diciendo eso debido a los efectos del alcohol.

“Señor, me temo que no lo reconozco y le ofrezco una disculpa.” “Hay algo que pueda hacer por usted?” Molly comentó a toda prisa poniendo distancia entre el hombre y ella.

“No eres Molly Musen, la hija mayor de la Familia Musen?” Le preguntó y ella abrió muchos los ojos…

“No se de que está hablando, pero hay algo que pueda ofrecerle?” Molly se apresuró a decir dando otro paso atrás para alejarse todavía más de el joven.

“Si…hay algo que quiero.” “Se que debes una gran cantidad de dinero a los usureros y prestamistas…” “Si te acuestas conmigo podría pagarte una buena cantidad de dinero para que puedas pagar alguna de tus deudas.” Soltó el hombre como si estuviera hablando de un trato comercial decente.

“Cómo te atreves?” “Quien demonios te crees para venir a decirme esto?” Exclamó Molly quien ahora se estaba enojando cada segundo.

“Vamos no te hagas la inocente, tu hermana Sophie Musen se acostó con tu prometido.” “Todos nos enteramos de ese escándalo!” “Todos vimos en las noticias y periódicos como ella y Duncan Blank tuvieron sexo en ese hotel.” “Plas!” Molly le había dado una bofetada tan fuerte al hombre que le dolia la mano.

“No me compares con esa zorra!” “Yo no soy igual a ella!” “Además es mi hermanstra y no quiero tener nada que ver con ella!” “Aléjate de mí y no me molestes más!” Gritó Molly enfadada y se dió la vuelta dejando al hombre perplejo por la reacción de la mujer.

“Molly, el gerente del bar pide verte.” Le dijo otra chica y Molly se dirigió a la oficina del gerente inmediatamente.

“Toc, toc, toc.” “Adelante.” Dijo una voz masculina y Molly entró.

“Señorita Molly es cierto que usted abofeteó a mi hijo hace un momento?” El Gerente del bar preguntó de espaldas y se volteó lentamente a ver a Molly.

“Abofetee hace un momento a su hijo?” “El era su hijo?” Cómo podría Molly haberlo sabido?

El chico que se le había acercado estaba sentado en el sillón viéndola despectivamente con un trago en la mano.

“Que acción cree que debería tomar contra usted Señorita Molly debido a su pésimo comportamiento de esta noche?” Le preguntó el gerente mientras se acercaba a ella.

“Yo…

Yo lo siento mucho….” “No sabía que era su hijo!” “Por favor perdonenme!” “Por favor les suplico a ambos.” “No me despida, no sabía que era su hijo Señor Gerente!” Molly casi estaba a punto de llorar.

“Creo que está de más que regrese aquí a trabajar mañana.” “Puede retirarse sin cobrar y no vuelva a esta calle de bares, nadie la contratará más.” “De eso me encargo yo.” El chico que estaba sentado en el sillón se levantó y se le acercó mientras en voz baja decía.

“Te hubieras acostado conmigo por dinero y tal vez hubiera aceptado pagarte buen dinero por tus servicios.” “Ahora estás vetada de estos bares, lárgate.” Molly salió tan rápido como pudo de ese lugar mientras más lágrimas le caían en el rostro.

La habían humillado, despedido y ahora hasta le habían prohibido entrar en esa calle llena de bares!

“Todo es tu culpa Sophie.” Molly furiosa pensaba como torturar a Sophie la siguiente vez que la viera.

Sin más remedio Molly tuvo que salir buscar trabajo la noche siguiente en los bares de mala muerte.

En esos lugares los clientes no eran tan refinados y mucho menos eran educados.

La paga era mala, pero las propinas de los clientes eran más altas que en los otros bares.

Pero para tenerlas, Molly tenía que sentarse en las piernas de los hombres y beber con ellos durante un largo tiempo.

Molly tuvo que soportar esto y rebajarse para poder pagar conseguir el dinero para pagar sus deudas.

Los usureros no tendrían piedad de ella y le rompieran las piernas si no les pagaba en su totalidad.

O la violarían para cobrarse la deuda.

Molly no era tonta, ya había escuchado lo que esa clase de hombres le hacían a las mujeres deudoras.

“Jamás pensé que tendría una vida dura.” Pensó Molly.

Ella pensó esto mientras se arreglaba sin ganas para soportar la tortura de otra noche de hombres borrachos libidinosos y gordos que siempre querían manosearla.

*****By Liliana Situ*****

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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