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El Proihibido Amor de un CEO - Capítulo 60

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60: Capítulo 60 60: Capítulo 60 El velero por fin encalló en la playa de la isla.

El Capitán Mark arrojó la cuerda para que las personas de tierra pudieran atarlo.

El Capitán bajó a los camarotes y tocó levemente la puerta del camarote cerrado.

“Señor Blank, hemos llegado a la isla y llegamos en buen tiempo.” Fueron las amables palabras del Capitán Mark.

Duncan quien había estado dormido, despertó para hablar con voz algo ronca.

“De acuerdo, gracias.” Duncan se sorprendió de haberse quedado dormido tan rápido y tan profundamente…

Tal vez era porque se sentía tranquilo y sentía que nadie le haría daño.

Hacía algún tiempo no se sentía así de cómodo y en confianza con alguien más.

Los recuerdos del sueño que estaba teniendo antes de que lo despertaran gradualmente se fueron desvaneciendo sin que pudiera seguir recordandolos.

Duncan aún frotándose los ojos subió a cubierta y se acomodó la ropa.

En la cubierta del barco no estaba Sophie.

La caja seguía cerrada en dónde Él la había dejado.

Duncan pensó que tal vez ella ya había descendido a la isla.

Cuando se asomó a la playa, un simpático y sonriente hombre de mediana edad, muy bronceado le dió la bienvenida.

“Señor Blank, bienvenido a esta isla!” “Los estábamos esperando!” “Por favor, bajen, está todo listo para ustedes!” La esposa del hombre tenía en la mano dos collares de flores para ponerselas a Él y su acompañante.

La pareja con una enorme sonrisa, esperaban en la playa a que los visitantes descendieran.

Duncan aún medio dormido, bajó con cuidado admirando a su alrededor.

Habían hamacas, cocos, palmeras, sombrillas y dos jet sky.

El Capitán Mark aún seguía amarrando el velero.

“Dónde está Sophie?” Cuestionó Duncan al capitán, pues no la había, ni escuchado más.

“Señor Blank, la señorita Sophie me comentó que se sentía mal y quería regresar a su hotel.” “Yo tenía que seguir mi curso.” “Por lo que un velero que regresaba a la playa la llevó de vuelta a tierra.” “La jovencita me pidió que no se preocupara por ella.” Duncan despertó del todo al escuchar las palabras del capitán.

Un escalofrío lo recorrió completamente sorprendiendolo.

“Ella que?” “No está aquí?” “Idiota, dónde está?” Exclamó furioso Duncan mirando al Capitán.

“Señor Blank, lo lamento!” “Ella de verdad se veía pálida y parecía que estaba en gran dolor pues tenía los ojos rojos por haber llorado.” “Ella no quiso molestarlo.” “El otro capitán aceptó llevarla de vuelta a la costa.” “No sabía…discúlpeme por favor.” El capitán pensó que eran esposos o novios.

Además no creyó que estuviera haciendo nada malo.

Entonces, porque estaba tan enfurecido el señor Blank?

En la pequeña isla había primeros auxilios muy rudimentarios.

Si la joven se hubiera sentido mal habrían tenido que regresar al hospital de la playa con urgencia.

Duncan comenzó a agitarse e ignoró a las personas que lo trataban de calmar.

Marcó el número de celular de Sophie.

Uno, dos, tres, cuatro,cinco, seis, siete tonos.

“Lo sentimos, el número que…” Sophie no contestaba.

Duncan colgó.

Marcó de nuevo el número de Sophie.

Uno, dos, tres, cuatro tonos sin respuesta.

Duncan colgó pero siguió intentando.

“Los jet sky, puedo usar uno?” Preguntó Duncan nervioso.

Sentía el creciente nudo en el estómago.

“Si señor Blank.” “No se quedará?” Duncan se guardó bien el celular en su bolsillo oculto.

Sin escuchar a nadie más encendió el jet sky.

“Cuánto tiempo tardaré con esta cosa en llegar al hotel?” Cuestionó Duncan al Capitán Mark.

“Tal vez 10 minutos, señor blank.” “El velero en el que regresó a la señorita llegaría al hotel al lado de donde ustedes se están quedando.” Duncan le dió una mirada de odio al capitán y se dispuso a regresar lo más rápido posible.

Su mente era un caos, completo.

Mil pensamientos pasaban a cada momento y Él se mortificaba más a cada segundo.

“Porque se fue Sophie?” “Pasaría algo malo?” Se preguntaba en la mente Duncan.

“Maldición, porque tuve que quedarme dormido?” Se reprochó Duncan con severidad.

“Bajé la guardia!” “Pero…” El pensamiento de que esas podrían ser una de las muchas vacaciones que compartiría con Annie lo había entristecido.

Al grado de que una leve depresión se había apoderado de su mente y corazón.

Duncan había planeado toda una vida con Annie.

Vida que había sido destrozada por ese accidente.

Vida que ahora trataba de remendar con Sophie.

Pero ella no era su amada Annie.

Las gotas de agua salada lo golpeaban en los brazos, piernas y cara.

Era por eso que Duncan tenía los ojos rojos.

No es cierto?

Sophie sin fuerzas para caminar se sentó en la arena.

A su alrededor las personas reían, bromeaban, jugaba con pelotas, hacían castillos de arena.

Novios se besaba, mujeres se bronceaban al sol, niños corrían al mar con flotadores.

Todos estaba felices y ella era la única desdichada en esa playa.

Una chica se le acercó y elogió su vestido.

Sophie miró su vestido negro de la chica y le preguntó si podían cambiar.

La chica accedió, su vestido era mucho más hermoso que el que traía puesto.

Ambas fueron a los vestidores e intercambiaron vestidos.

Incluso Sophie le regaló el collar que había tirado en la playa.

Lo había recogido por impulso.

Sophie planeaba dejárselo a Duncan en la recepción junto con una carta.

La chica le agradeció con un abrazo que hizo que Sophie sonriera levemente.

Sophie se miró al espejo y su reflejo asomaba un poco sus sentimientos.

Sabía que tenía que darse prisa e ir al aeropuerto y huir pero…

Que sentido tenía?

El mini vestido negro la envolvía como si fuera una toalla y unas ligeras manchas moradas se alcanzaron a distinguir en su piel.

Sophie tenía ya pocas ganas de cubrirlas.

Eran recuerdos dolorosos de que ella se estaba acostumbrando a Él.

Recogió su cabello en un chongo alto y suspirando fue a la recepción del hotel.

Pidió papel y pluma a la recepcionista.

Sophie escribió una líneas, las leyó varias veces para estar segura.

Con cuidado dobló el papel.

Solicitó un sobre y escribió con letra grande “DUNCAN ASHER BLANK.” Le pidió a la recepcionista que se lo entregara al señor Blank en cuanto lo viera.

Sophie caminó a la playa.

Sus pensamientos sombríos la destrozaban.

Quería sentarse en la playa para despedirse del mar.

Tal vez ella nunca volvería a regresar.

Era cierto que nunca había tenido vacaciones con la familia Musen.

Ellos nunca la habían llevado ni siquiera a un parque de diversiones.

Cuando su padre la llevó a su casa, después de adoptarla, Lilian, su madrastra y Molly, su hermanastra la veían como un insecto sucio.

Como algo desagradable y podrido.

Cuando su padre estaba en casa, ellas trataban a Sophie un poco mejor.

Al menos le permitían compartir la mesa con ellos.

Pero cuando David no estaba, ellas la golpeaban, castigaban y regañaban sin motivo alguno.

Además de que le ordenaban que limpiara la casa como si Sophie fuera una sirvienta.

Sophie nunca tuvo juguetes bonitos como Molly.

Sophie solo en una ocasión fue feliz.

Su padre le había regalado una libreta con hojas blancas y colores brillantes.

Ese día Sophie se sintió como si hubiera ganado la lotería.

Durante la semana que su padre estuvo de vacaciones descansado en casa, ni Lilian ni Molly la molestaron.

Ella pudo dibujar mucho sentada en la sala del piso.

Pero cuando David regresó a trabajar, Molly tomó los dibujos de Sophie.

Lilian, su madrastra la sostuvo de los hombros.

Ese día Molly, rompió todos sus dibujos y los colores.

Sophie con ojos llorosos se refugió en su pequeño cuarto y lloró hasta dormirse.

Desde pequeña su vida había sido difícil y dura.

De adulta su vida no había mejorado ni un poco.

Sophie estudió mucho y empezó a trabajar a una edad muy temprana.

Ella quería volverse independiente y poder dejar esa casa donde había sufrido tanto.

Cuando conoció a Decker Martz pensó que alguien la quería.

Pero Él también la había abandonado después de la humillación que sufrió.

Sophie lo borró de su corazón y mente.

Su única amiga se había marchado en ese entonces a estudiar al extranjero.

Así que Sophie se concentró en ganar dinero.

Tanto como ella pudiera para ahorrarlo en el banco y poder comprarse un pequeño departamento donde pudiera vivir tranquila.

Pero como se habían torcido tanto sus planes?

Ni siquiera había tenido un novio decente es esos años.

“Aunque huya y me esconda en otro país no puedo llevarme a mi padre conmigo.” “Él fue el único bueno conmigo.” Meditaba Sophie.

Sabía que Duncan la encontraría aunque ella huyera de Él.

Además Sophie dependía de Duncan para que se llevará a cabo la operación del corazón de su padre.

Sophie también dependía de Él en su trabajo, aunque Oliver y Darla su jefa fueran los que dirigían el nuevo edificio de diseño.

Duncan Asher Blank era el CEO de las dos empresas.

Él era el último en tomar decisiones.

Sophie no tenía ninguna alternativa ni opción…

***By Liliana Situ***

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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