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El Proihibido Amor de un CEO - Capítulo 61

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61: Capítulo 61 61: Capítulo 61 Sentada en la arena, Sophie escuchó el tono de llamada de su celular.

Era su canción favorita.

Las olas mojaban su vestido y piernas.

Ella no sentía nada, ni el sol, ni la brisa marina ni el agua salada.

“Caemos en lo inconsciencia, en lo inconsciencia…” “Me gustas, quiero hacerte enojar, me mareas, eres maravilloso.” “Estas lleno de secretos que quiero conocer…” Una y otra y otra vez su tono de escuchaba y ella cantaba tristemente.

No podía hacer nada, solo esperar.

Sabía que Él llegaría y la castigaría.

Tal vez después de que su padre se recuperarse y Duncan se casara con Vivian, ella podría recuperar su vida.

Tal vez.

Si Duncan no la dejaba después de eso, ella consideraría huir con su padre lejos de Él y tratar de vivir feliz.

Decker podía defender a Molly.

Desbloqueó su celular y vió la foto del estado de su hermana.

Decker y ella sonreían alegremente juntos.

Una ligera envidia pasó por sus ojos y apagó su celular.

Porque tenía ella que sufrir tanto si era buena persona?

“Porqué?” Se cuestionó Sophie.

A quien había ofendido ella en su vida pasada para qué ahora pasara por tantas penas?

O que dura y difícil lección tenía que aprender?

Dejó caer su cabeza entre sus piernas.

Quería que las olas se la llevarán mar adentro y no salir más.

Duncan mientras tanto había conducido como loco el jet sky.

Había llegado a la playa en tiempo récord.

Un chico del hotel recibió las llaves e instrucciones de manos de Duncan para que regresara el jet sky a la isla cercana.

También le pidió que pidiera le guardarán su reservación hasta el día mañana.

Duncan corrió al hotel.

Se fijaba atentamente a todos lados buscándola incesantemente.

Duncan por fin la divisó a lo lejos.

“Sophie!” Gritó Duncan.

Él corrió hacia la chica que caminaba tranquilamente por la playa.

Sophie escuchó su nombre a la distancia.

Ella supo que su demonio personal había llegado por ella para disfrutar torturandola.

Duncan corrió tras ella y dijo “Sophie!” “Sophie!” “Porque te fuiste?” “Te pasó algo malo?” Cuestionó Duncan a la niña.

La chica volteó y no era Sophie Solo era el vestido y collar que había usado Sophie!

“Quién eres tú?” “Dónde está Sophie?” La interrogó Duncan molestó.

La chica no entendía nada de lo que ese hombre le preguntaba.

Ella estaba asustada frente al loco, pero guapo hombre frente a ella que le gritara “Quién demonios eres tú?” “No soy Sophie, sueltame!” “Me lastimas!” Duncan había apretado con fuerza los hombros a la chica por la confusión.

“Sophie, la chica que llevaba ese vestido…” “Donde está?” “Hacía donde se fue?” “Estaba sola?” Duncan disparó sus preguntas ansioso.

La chica pensó que tal vez se trataba de algún pleito de novios y que aquella chica lo había dejado.

“Ella solo me pidió que cambiaramos de vestido.” “La ví hace como 5 minutos.” “Salí primero del vestidor así que no supe a dónde fue.” Declaró la chica.

“Es todo lo que se.” “Si quiere le regreso la ropa.” La chica se iba a quitar el vestido y el collar.

Duncan echó a correr por la playa ignorandola.

Él necesitaba seguir buscando a Sophie.

Tal vez ella aún seguía en la playa.

Sophie alzó la vista buscándolo.

Alzó su mano y dijo.

“Aquí!” Duncan la vió y respiró más tranquilo.

Se acercó a ella y vió que ahora traía un vestido negro corto completamente mojado y manchado de arena.

Sus ojos estaban demasiado rojos y su semblante era de suma tristeza.

“Le pasó algo a tu padre?” “Te pasó algo Sophie?” Duncan no comprendía porque se veía ella así.

Hacia unas pocas horas atrás ella estaba alegre y reía.

Su semblante era hermoso entonces.

Ahora había perdido el color por completo de su rostro.

Sophie lo contempló con calma.

Duncan se había arrodillado en la arena y su cara estaba frente a ella.

Una de sus grandes manos estaba en su mejilla.

“Porque eres tan guapo pero tan malo?” “Ojalá pudiera creer que me quieres un poco…” “Ojalá no fuera tu amante.” Pensó Sophie.

Ella bajó los ojos mientras preguntó.

“Trajiste el suero de la verdad Duncan?” Su pregunta hizo fruncir el ceño del hombre.

“Para que necesitaría el suero de la verdad estando de vacaciones?” Acaso no se habían llevado bien en esos pocos días?

Incluso en la mañana, Sophie le había confesado que eran sus primeras vacaciones.

Él realmente se había sentido mal por ella.

Esa confesión había sido muy personal y espontánea.

Entonces porque pedir el suero?

“Para que lo quieres?” “Hiciste algo malo que quieras confesar?” Preguntó entre enojado y temeroso Duncan Sophie se miró las manos y se sintió inútil.

“No hice nada malo yo.” “Pero no sé si me creerás si te digo porque regresé al hotel.” “O lo que quería hacer después.” Declaró Sophie con desgano.

“Después?” “Que ibas a hacer después?” La cuestionó Duncan.

Él la giró para obligarla a enfrentarlo.

“Vamos a la habitación y ahí podrás inyectarme.” Duncan de repente se sintió mal.

Si quería que ella fuera sumisa y obediente, pero no a este grado.

Un oscuro recuerdo pasó por su mente.

Él vió a Sophie como esa niña hace tantos años.

La había “comprado” por unos cuantos miles de dólares.

Esa niña de 14 o 15 años permanecía parada absorta de todo en medio de la habitación de hotel.

Ya no luchaba ni sus ojos eran brillantes.

Había aceptado su destino y estaba a su entera disposición.

Duncan la miró con detenimiento.

Muy joven, algo golpeada, vestido sucio y roto.

Estás niñas eran vendidas para satisfacer a hombres quienes podían golpearlas, torturarlas, tener sexo con ellas hasta matarlas.

O disponer de sus órganos.

Solo eran mercancía sin alma mi sentimientos.

Duncan había estado aburrido en ese entonces y le pareció interesante experimentar eso.

Pensó que se sentiría excitado por ella y había sido todo lo contrario.

Le tenía lástima a la pobre chica.

Esa fue la primera vez que Duncan se sentiría absolutamente avergonzado de Él mismo.

No había nada de sexy, sensual o provocativo en una muñeca de trapo humana.

Esa vez, Él le regaló dinero y su libertad.

La pequeña niña le besó los pies y corrió a reencontrarse con su familia.

Ahora Sophie tenía esa misma mirada como la de esa pequeña niña.

Su comportamiento también se le asemejaba demasiado.

Duncan no soportó verla en ese estado, por lo que la cargó en brazos.

Sophie no se resistió ni habló nada.

No la bajó hasta que llegaron a la habitación.

Ahí, Duncan le quitó el vestido roto que terminó en el bote de basura.

Sophie se había puesto un bikini azul marino debajo y se veía muy bien.

Duncan giró la llave de la ducha, comprobó la temperatura del agua con sus dedos.

Se quitó su playera sucia arrojandola al suelo.

Delicadamente condujo a Sophie a la ducha.

La bañó con cuidado y delicadeza.

Las lágrimas de ella se mezclaban con la gotas de agua.

Gracias a eso ella pudo desahogarse sin que Él la interrogara.

Sabía que la estaba limpiando para tener sexo violento con ella después de haberla inyectado.

Duncan veía con preocupación a la sumisa y callada Sophie.

No decía nada y eso lo mortificaba más.

Que demonios fue lo que le pasó?Porque estaba en ese estado?

Los hombres siempre han sido lentos en entender a las mujeres.

Los hombres siempre han sido increíblemente lentos en comprender los sentimientos y pensamientos de las mujeres.

Duncan le quitó el bikini para deslizar con cuidado la suave esponja con refrescante gel para ducha.

Eliminó por completo los residuos de arena que estaba adherida a las delgadas y blancas piernas.

Sophie se sentía como una muñeca sin alma en sus manos.

Que más podía hacer ella?

Ya había intentado luchar contra Duncan, pero siempre terminaba cayendo en sus garras.

Había creído que Dorian la protegería de Él.

Y había sido un grave error.

“Porque no hay un solo hombre bueno que me amé a mi?” “Es que acaso jamás conoceré el verdadero amor?” “Estoy maldita o condenada a sufrir por siempre?” Sophie se torturaba así misma preguntandose todo esto una y otra vez.

Cuando estuvo seca y vestida de nuevo, Duncan se dió un duchazo rápido.

Pero se aseguró antes de cerrar con seguro puertas y ventanas para que Sophie no intentara escapar de nuevo.

Sin embargo, Sophie no lo intentaría más.

Había aceptado resignadamente su jodida vida en ese momento tan difícil y cruel para ella.

Cuando Duncan estuvo vestido, Sophie se recostó en una orilla de la cama sin que Él se lo pidiera.

Sin expresión alguna en su rostro extendió su brazo derecho hacía un lado.

Con voz muy baja y temblorosa ella susurró hacía su maldito captor.

“Estoy lista.” Sus ojos ya no tenían más lágrimas.

Sophie fijo sus ojos sin emoción en el techo esperando el agudo dolor del pinchazo de la aguja.

El corazón de Duncan se desplomó al verla así.

Se acercó a la hermosa joven despacio.

Por primera vez, Duncan no sabía que hacer con ella.

Parecía que ella había perdido toda fuerza de voluntad y espíritu de lucha.

Duncan se sentó en la cama a su lado.

Le acarició el brazo mientras le susurraba..

“Sophie…” ***By Liliana Situ***

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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