El Proihibido Amor de un CEO - Capítulo 62
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62: Capítulo 62 62: Capítulo 62 Duncan suspiró al ver a Sophie de ese modo.
Él cerró las cortinas de la habitación para que tuvieran privacidad.
Para que estuvieran frescos encendió el aire acondicionado.
“Sophie…” Susurró de nuevo Duncan.
Ella no se resistió cuando la cargó con sus fuertes brazos.
Ambos se sentaron en el cómodo sillón.
Duncan le acariciaba delicadamente sus brazos, su espalda y su carita pequeña.
Él hacía eso para tranquilizarse y tranquilizarla.
No quería admitirlo, pero había sentido miedo de perderla.
Un miedo que podría ser comparable con el que sienten los padres cuando algún hijo travieso se esconde de ellos asustandolos de muerte.
Duncan quería consolarla lo mejor posible pues ella se veía tan lastimada, frágil y triste.
Parecía un cascarón vacío de Sophie.
Cómo si fuera una hermosa muñeca de porcelana rota.
En su mente, la misma pregunta se repetía una y mil veces.
Que podría haberle pasado en ese corto tiempo para que estuviera así de triste y decaída?
Intuía que algo más la había deprimido.
Si hubiera sido su padre, ella se lo hubiera dicho ya.
Tampoco creía que fuera el hecho de que estaba de vacaciones por primera vez en su vida.
Recostada en su pecho Sophie pudo tranquilizarse un poco.
Ella se aventuró a preguntar.
“Duncan,estás enojado conmigo?” “No vas a castigarme?” Ella aún esperaba la inyección del suero.
“Sophie, no usaré más el suero…” “Creeré lo que me digas.” “Lo que quieras decirme te escucharé y trataré de entenderte lo mejor que pueda.” Declaró con voz suave y hermosa Duncan.
Sophie nunca había visto este lado comprensivo de Duncan.
Ella había conocido solo sus órdenes, arrebatos y su forma agresiva de poseerla.
Ella ahora tenía más miedo.
“Y si esto es un truco para que confíe y me haga daño?” Pensó resignada ella.
Duncan seguía acariciándola con delicadeza.
El doloroso nudo de su estómago gradualmente se iba desenredando.
Las caricias de Edward los confortaba a ambos.
“Dime, porque regresaste al hotel?” “Que ibas a hacer después?” Preguntó curioso Duncan, exhalando por fin su miedo y desesperación.
“Quería tomar un avión e irme.” “Duncan…” “Porque quisiste que te acompañará en este viaje?” Preguntó Sophie temerosa.
Y al instante se arrepintió de sus palabras.
Duncan no respondió de inmediato.
Parecía que estaba buscando la respuesta correcta a esa pregunta.
“Sophie, estos pasados días en verdad he disfrutado de tu compañía en el departamento.” “Me gusta llegar y saber que estarás ahí conmigo.” “Me gusta saber que no estaré solo.” “Mi familia es…” “Difícil y dura conmigo.” “Por ese motivo quise tener unas vacaciones con alguien que yo de verdad aprecie.” Mientras decía esto, Duncan se levantó.
Recostó suavemente a Sophie en la cama para después recostarse a su lado.
Temía que ella estuviera incómoda sentada en sus piernas mucho tiempo.
Sophie escuchó sus palabras.
Duncan habló de nuevo con voz baja.
“He ido a muchos lugares por negocios y en ninguno de ellos pude relajarme como lo hago en esta playa contigo.” “Me sentí tan tranquilo en tu compañía en el velero que me recosté un rato en el camarote…” “Y me dormí.” “Jamás imaginé que esa pequeña acción sería un enorme error.” Sophie lo escuchaba incrédula.
Acaso Él se había inyectado suero de la verdad?
Duncan estaba siendo sincero con ella?
Sophie habló.
“Duncan, algunas veces eres bueno conmigo…” “Otras veces me das miedo…” “A veces siento que soy tu juguete.” “Otras siento que te preocupas por mi.” “Como ahora.” “Me defiendes, pero me amenazas.” “No puedo entenderte.” Las palabras de Sophie lo hicieron sentir miserable.
Recordó que al principio la había usado para vengar a Annie.
Había abusado de Sophie.
La había amenazado por los celos de verla feliz con otras personas.
Duncan seguía sintiéndose triste, enojado y solo.
Pero con el pasar de los días y su convivencia con ella le había empezado a tomar cariño.
En sus horas más oscuras en esa habitación de hospital ella lo había acompañado en sus sueños.
De alguna manera, Sophie se había adentrado en su piel tanto que ya no concibía la vida sin ella.
Aunque se resistiera a esa idea, en su corazón sabía que era cierto.
“Sophie, lamento lo que te hice en un principio.” “La irá me cegó.” “Solo pensé que ustedes debían experimentar mi dolor en ese momento.” “Mi familia me obliga a casarme con alguien que no quiero por el bien de las empresas.” “La mayoría de personas se acercan a mi solo por intereses de negocios o dinero.” Duncan pronunció estas palabras a la vez que una sonrisa triste apareció en su boca.
Que patéticas habían sonado esas palabras cuando Él las había pronunciado.
Pero eran ciertas.
Casi todo el mundo quería tener relación con Él para su beneficio.
Incapaz de quedarse más sintiendo lástima por Él, Duncan se levantó.
Deslizó la puerta de cristal para salir al balcón a fumar.
Duncan lo observó con cuidado.
“De verdad está siendo sincero conmigo?” Pensó ella.
Ahora Sophie estaba triste pero por Duncan.
Pensaba que tenía una buena relación con su primo Oliver o con Vivian, su prometida.
Pero Duncan ya había negado eso.
Sophie sintió que su tristeza la abandonaba.
Al menos ahora ella se llevaba mejor con su hermana Molly.
Su padre le había dado algo de cariño después de adoptarla.
Decker ahora era su amigo y novio de su hermana.
Marie era una buena amiga que siempre la ayudaba.
Sophie se sentó en la cama mirando la ventana ligeramente abierta.
El ligero humo de cigarro entraba en la habitación.
Ambos eran almas solitarias y un poco torturadas.
“Si no le importaría no me hubiera defendido de esos bastardos que iban a dañarme…” Ella recordaba que le había quitado de encima a Dorian, al chico que la acosó y al otro idiota que quiso llevarla a rastras fuera del hotel.
Ojalá Duncan siempre fuera así de bueno con ella.
Duncan escuchó la puerta deslizarse.
Sophie apareció a su lado.
“Sabes que fumar es muy dañino para la salud?” “Puede darte cáncer.” Sophie habló mirando a la playa.
Por pura coincidencia, en ese momento unos novios salieron a la playa.
Detrás de ellos iban otras personas con cámaras y reflectores.
“Una boda?” Preguntó Sophie.
“Que romántico!” Exclamó emocionada.
Duncan la abrazó por detrás.
Ambos observaron como los novios posaban para que los fotografiaran.
Sophie se imaginó a ella misma vestida de novia.
Su boda y luna de miel soñadas también serían en la playa.
Duncan sintió que Sophie ya estaba más animada.
Observó que ella contemplaba con vivacidad a los novios.
Duncan había tenido sus planes de boda, pero trató de no pensar en eso por ahora.
“Sophie, desde este momento tu decidirás que haremos.” “Aún tenemos 3 días en la playa.” “Si quieres me iré a otra habitación para que tú te sientas más tranquila.” A Sophie le sorprendieron las palabras de Duncan.
De verdad ella podía elegir a dónde ir o que hacer?
A ella le gustaría estar sola en esa enorme habitación?
Duncan miró fijamente a sus hermosos ojos.
Trataba de descubrir algún rastro de mentira en su rostro.
Solo pudo verlo sonreír sinceramente.
Su cabello algo mojado, estaba desordenado.
Los rayos de sol se proyectaban en Duncan haciendolo lucir radiante.
Él la miraba con ternura.
Sus manos aún acariciaban sus hombros.
Duncan miró los chupetones morados en la tersa piel de Sophie.
Decidió no dejarle más esas marcas que se veían dolorosas.
“Te duelen?” Preguntó Duncan pasando sus dedos por la hilera de chupetones.
Sophie se estremeció ante su toque.
“No duelen.” “Solo se aprecian mucho debido a que son morados y rojos.” Comentó Sophie apenada.
Solo dolían cuando Duncan se los hacía.
Pero era más el placer que sentía en esos momentos con Él, que ella casi no notaba cuando su boca dejaba esas marcas.
“Ya no te los haré más, ya no te lastimaré más.” Declaró Duncan.
Los labios de Duncan besaron suavemente los labios de Sophie.
El corazón de Sophie comenzó a latir aceleradamente.
Este beso no fue arrebatado, no le quitó el aliento, no fue apasionado.
Era como si un novio temeroso, besara a su novia por primera vez.
Ambos necesitaban amor y cariño.
ambos estaba ahí en ese momento.
Abajo los novios se besaban y daban por terminada la sesión de fotos.
Una voz en un altavoz se escuchó.
Esto llamó la atención de todos los que estaba en la playa.
“Su atención por favor!” “Los novios los invitan a ser testigos de su enlace está tarde a la 6 pm en este mismo lugar!” “Podrán verlo desde sus habitaciones o en las sillas que estarán a su disposición en este lugar.” “Gracias a por su atención!” “Podemos ir?” Preguntó Sophie alegremente.
“Si.” “He dicho que tú decidirás que haremos en estos días que estemos aquí.” “Y no solo serán 3 días, podemos extenderlo a 5 días.” “Quiero estar contigo.” Duncan abrazó a Sophie.
Esa frase, esas palabras derritieron a Sophie.
Pudo sentir amor y preocupación por ella.
Sophie lo alejó un poco, pero después lo besó con amor.
Unas lágrimas de felicidad cayeron de los ojos de la chica.
El vacío que sentía dentro de ella se llenó de felicidad.
Duncan las limpió con sus pulgares.
“No llores más Sophie.” “Me duelen tus lágrimas.” ***By Liliana Situ***
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