Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El Proihibido Amor de un CEO - Capítulo 63

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. El Proihibido Amor de un CEO
  4. Capítulo 63 - 63 Capítulo 63
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

63: Capítulo 63 63: Capítulo 63 “Todavía te sientes muy triste?” Preocupado por ella Duncan habló.

“No, ya no Duncan.” “Lamento haber arruinado tu viaje a esa isla.” Respondió Sophie mirandolo a los ojos.

Sophie tomó con sus pequeñas manos las grandes manos de Duncan.

Le gustaba sentir sus grandes manos en su rostro.

“Aún podemos ir si quieres.” “La reservación solo para nosotros está abierta hasta mañana por la noche.” Confirmó Duncan.

“Sus ojos ya no se ven tan vacíos.” Pensó Duncan.

Entrelazando sus dedos con los pequeños dedos de Sophie, Duncan preguntó.

“Quieres que nos quedemos aquí hoy?” Un segundo después Duncan frunció el ceño llevándose las manos al estómago.

Una fuerte punzada lo sorprendió, por lo que tuvo que sentarse en la silla del balcón.

“Duncan…que pasa?” “Sientes dolor?” Duncan cerró los ojos.

Comenzó a respirar profundamente para tratar de aliviar su dolor.

Sophie lo miró extrañada.

Lo había escuchado quejarse de dolor pero no lo había visto así nunca.

Ella entró a la habitación para llamar a servicios del hotel.

“Señorita, un doctor podría venir a la suite del señor Blank por favor?” “En la cocina tienen hierbas contra el dolor de estómago?” “Si, que se de prisa el doctor.” “Que preparen un té con las hierbas que le mencioné antes por favor y lo traigan a toda prisa.” “Gracias!” Duncan la escuchó hablar por teléfono.

Se sintió conmovido.

Ahora ella lo estaba cuidando a Él.

“Duncan, puedes caminar hasta la cama?” Preguntó Sophie.

“Si, ya no me duele tanto.” Duncan intentó incorporarse.

Y el agudo dolor volvió a aparecer.

“Hum…” Se quejó Duncan.

Sophie frunció el ceño preocupada.

Con calma, ambos llegaron a la cama donde Duncan se recostó.

El celular de Sophie comenzó a sonar.

Sonó y sonó pero ella no contestó.

Duncan la tenía abrazada y ambos escucharon el tono.

“Coreano…te gusta el K-pop?” Preguntó Duncan “Si, como sabes que es coreano?” Preguntó Sophie.

“Tuve que aprender varios idiomas por negocios.” “Los negocios con coreanos son muy lucrativos.” Expresó Duncan.

Él repitió algunas de frases de la canción.

“Entiendes lo que dice?” Cuestionó Duncan a Sophie.

“Solo ví la traducción en un vídeo y me la aprendí de memoria.” “Es mi canción favorita.” Declaró Sophie.

Unos toquidos en la puerta los interrumpieron.

Sophie se levantó a abrir.

Duncan se sentó en la cama recargandose en la cabecera.

Después de saludarlos, el doctor comenzó a revisar a Duncan.

Sophie recibía los tés que había ordenado.

Ella preguntó si habían usado las hierbas que había solicitado.

Su celular volvió a sonar, por lo que ella contestó.

“Sophie!” “Estás bien?” “Porque no me contestas?” “A qué hora llegarás?” “Que clase de emergencia tiene tu empresa para ser tan mezquinos y pedirte que regreses tan pronto.” Duncan escuchó a Marie gritarle por el celular a Sophie.

Marie había estado muy preocupada por ella desde que le había hablado hace unas horas atrás.

Ella paseaba por su oficina retorciéndose las manos de desesperación.

“Marie, discúlpame.” “Hablé a la empresa y me dijeron que ya había solucionado el problema.” “Todo fue un error.” Contestó con voz baja Sophie.

“Que?” “Y eso es todo?” Marie gritó.

Ella intentó tranquilizarse ya que escuchaba mejor a Sophie por celular.

“Sophie, de verdad estás bien?” “Alguien te molestó o hizo daño?” “Sabes que puedes contarme todo.” Marie usó su tono suplicante.

“Marie, de verdad lamento haberte asustado.” “Yo también me asusté mucho.” Sophie salió al balcón.

El doctor seguía revisando a Duncan.

“Marie, en verdad estoy bien.” “Regresaré en 5 días y te contaré todo.” “Perdóname por haberte preocupado.” Sophie tranquilizó a Marie.

“De acuerdo.” “Si necesitas algo llámame Sophie.” “Te quiero.” Respondió resignadamente Marie.

“Yo también te quiero Marie.” Sophie colgó.

Ella entró de nuevo a la habitación.

El doctor había terminado su revisión.

Le prescribió a Duncan algunas medicinas que podría comprar en la farmacia del pueblo.

Le dió una pastilla para el dolor y se retiró de la habitación.

Sophie le dió el té a Duncan, quien lo tomó con pequeños sorbos.

“Te sientes mejor?” Preguntó ella.

“Si.” “Vamos al pueblo por tus medicinas.” “Después podremos regresar a comer algo e ir a la boda está bien?” Pidió Sophie.

“Lo que tú quieras.” Duncan contestó incorporándose con cuidado.

Sophie lo detuvo poniéndole una mano en su pecho.

“De verdad te irías a otra suite y me dejarías está solo para mí?” Ella lo cuestionó.

“Si…” “Quieres que me mude hoy?” Preguntó Duncan decepcionado.

“No.” “Quiero que estés conmigo.” Sophie sonrió felizmente.

Duncan la volvió a besar aliviado.

Su dolor comenzaba a desaparecer.

Las manitas de Sophie tomaron la cara de Duncan para seguir besándolo.

Ella ahora tomaba la iniciativa de nuevo.

El beso comenzó a calentarlos a ambos.

Ahogaban pequeños gemidos y suspiros al cambiar de posición sus bocas.

Duncan se apartó un poco para susurrarle al oído.

“Tu también decidirás en esto…” “Yo respetaré si tú no quieres.” Duncan cambio de oído para continuar diciéndole.

“Disfruto mucho estar contigo en la cama…” “Pero me gusta más cuando tú tomas la iniciativa.” “Tal como lo hiciste hace unos días.” Sus palabras más su aliento cálido en sus oídos hicieron que Sophie se estremeciera completamente.

Su respiración se entrecortó un poco.

Ella sintió un calor gradual desde cierta parte que se extendió por todo su cuerpo.

“De verdad?” Inquirió incrédula Sophie.

“Si.” “Nos vamos ya?” Preguntó Duncan.

“De acuerdo.” Respondió Sophie incapaz de creerle.

Todo el trayecto al pueblo sus manos se entrelazaron.

Duncan la ayudó a bajar como un caballero.

Incluso le preguntó si quería regresar o pasear por el pueblo.

Sophie volvió a estar feliz y relajada.

Unos niños se acercaron a ellos corriendo con flores blancas.

“Señor, señor, comprele flores a su novia!” Dijeron a coro.

Sophie soltó una risita.

“A cómo son tus flores pequeño?” Preguntó Duncan sin perder la paciencia.

“Te daré precio especial si compras tres.” Respondió el niño.

“Vaya, una oferta que no puedo resistir.” “De acuerdo, quiero tres flores.” Sophie observó divertida todo.

Finalizada la transacción, los niños corriendo hacia otros turistas.

“Son muy bellas, gracias Duncan.” Agradeció Sophie.

“No son tan bellas como tú.” Comentó Duncan.

Él volvió a entrelazar sus dedos con los de ella.

Los caminaron sonriendo por el pueblo.

El hotel estaba lleno de gente, flores, luces y regalos.

Duncan y Sophie habían comprado un pequeño obsequio para los novios, el cual dejaron junto con los demás.

Al entrar al hotel solo se escuchaba a las personas hablar y reír.

Todos estaban ansiosos por ver la boda.

“Quieres ver la boda en la playa o desde nuestra habitación?” Preguntó Duncan.

“Desde nuestra habitación.” “No quiero estar con tanta gente.” Pidió Sophie.

“De acuerdo.” Cómo aún tenían tiempo, Sophie quiso caminar por la playa.

El sol comenzaba a ponerse y las aves surcaban los cielos.

De vez en cuando, Sophie se agachaba para ver los pequeños orificios que se veían en la arena cuando el mar retrocedía.

Soltó de la mano a Duncan para recoger una concha de mar.

El mar le acarició los pies provocando que Sophie sonriera.

Duncan la contemplaba embelesado.

Que diferente podía ser ella.

Ahora resplandecía como el sol.

Duncan se sentó un momento en la silla de playa para tomarle fotos con su celular.

Bañada por el sol Sophie reía y jugaba con las olas del mar.

Se acercó a ella para pedirle que se tomaran selfies.

Ambos posaron para las fotos sonriendo y besandose.

Todos los que los veían creian que eran un par de novios muy dulces.

Las personas comenzaron a acomodarse en sus sillas y la música de piano comenzó a sonar.

Poco a poco no hubo sillas disponibles.

Incluso en los botes cercanos las personas esperaban la boda.

La novia comenzó su recorrido por el alfombra de pétalos rojos ante la atenta mirada de todos.

Se veía radiante y sumamente feliz.

El novio junto con el padre la esperaban en un altar rodeado de hermosas y fragantes flores blancas.

El padre, comenzó a oficiar la ceremonia.

Duncan y Sophie observaban todo desde su privilegiado balcón.

Era como estar en el mejor palco del teatro.

Sophie vió al novio quien sonreía en todo momento mirando a su novia con ojos llenos de amor.

Les colocaron micrófonos para que todos pudieran escucharlos.

Duncan abrazaba por detrás a Sophie pegandola a su cuerpo.

El padre llegó a la tan icónica frase.

“Aceptas a esta mujer como tu legítima esposa para amarla, respetarla y honrarla, hasta que la muerte los separe?” Duncan volteó a Sophie para que estuvieran frente a frente.

La tomó de las manos como si ellos fueran los novios que se casaban.

Duncan susurró.

“Acepto.” El novio en el altar afirmó.

“Acepto.” Sophie miraba asombrada y conmovida a Duncan.

Fue el turno de la novia.

“Y tú?” “Aceptas a este hombre como tu legítimo esposo para honrarlo y respetarlo, hasta que la muerte los separé?” Sophie mirando a Duncan con algunas lágrimas dijo.

“Acepto.” La novia súper feliz en el altar dijo casi gritando.

“Acepto.” “Puedes besar a la novia.” El novio alzó el velo a la novia.

Puso sus manos alrededor de su rostro para después besarla.

Cuando terminó el beso se escuchó un “te amo.” Arriba, Duncan y Sophie se besaban con amor.

Muchas mujeres suspiraron, al ver a los novios besarse.

Todos aplaudieron y silbaron a los recién casados.

Unos sonidos se escucharon mientras los fuegos artificiales iluminaron el cielo que estaba terminando de oscurecer.

En el balcón de esa suite, los fuegos artificiales iluminaban a una pareja que se besaba ardientemente.

Un sonido salió de los labios de Duncan, pero Sophie no lo escuchó bien.

Sophie admiró a Duncan con amor.

Duncan volvió a repetir lo que le había susurrado a Sophie antes.

“Te amo.” ****By Liliana Situ***

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo