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El Proihibido Amor de un CEO - Capítulo 65

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65: Capítulo 65 65: Capítulo 65 Cuando ambos sintieron hambre, salieron del mar hacía el comedor del Resort.

Los anfitriones los deleitaron con los mejores platillos que la isla podría ofrecer.

Sophie comió tanto pescado, camarones y mariscos que terminó demasiado llena.

Caminando por la suave arena de la playa, Sophie no pudo evitar preguntarle.

“Y como la destruiremos?” Duncan no contestó, pero la llevó a una caseta alejada del resort que estaba algo escondida.

Unas herramientas estaba dispuestas para ellos.

“Aquí lo haremos o lo harás, como quieras, es tu elección.” “Es en serio Duncan?” Inquirió Sophie dudosa.

“Porque te mentiría?” Respondió Duncan.

“Regresemos por ella.” Pidió Emily.

“No es necesario, aquí está ya.” Comentó Duncan señalando la caja en un mesa.

“Tenía preparado todo?” Sophie dudó en su mente.

Ella se acercó a la caja mientras que Duncan solo la observó.

Duncan quería ver qué haría en este momento.

La niña destapó la caja y la sacó.

No había nadie más que ellos en ese lugar.

Nadie sabía donde estaban.

Eso pensaba Sophie.

El arma con silenciador estaba en sus manos.

Era pesada, negra y resplandecía.

Tenía una “B” grabada en plata en un costado.

Sophie la empuño con torpeza.

“Aún está cargada, no jales del gatillo.” Aseveró Duncan.

Sophie de repente tuvo mil ideas en su cabeza.

Duncan se acercó a ella con aplomo.

Se puso frente ella muy serio mirandola a los ojos.

Duncan empuñó el arma con firmeza y la apuntó hacia Duncan.

Respiraba agitada, estaba nerviosa y su estómago se contraía de miedo.

Quería hacerlo….

Había soñado algunas veces con haberle quitado el arma y haberle disparado a Él después de que matará a Dorian.

Duncan sin expresión alguna se acercó mas a ella hasta que el arma estuvo pegada a su pecho.

Con voz aspera y dominante Duncan habló.

“Hazlo, Sophie.” “Se que quieres hacerlo, puedo verlo en tus ojos.” Sophie lo miraba fijamente.

“Jala del gatillo y mátame.” “Lo merezco no es así?” Duncan sonrió diabólicamente.

Sophie no podía creer lo que decía!

Le había robado sus palabras!

La niña respiraba agitada, su mano temblaba, por lo que Duncan tomó con una mano el arma.

Sophie sintió como la gran mano de Duncan apretó la suya contra el arma.

Su demonio personal volvió a repetir.

“Hazlo, Sophie!” “Después puedes irte y vivir en paz feliz!” “Sin mi.” Sophie tenía tanto pánico en este momento que su cuerpo temblaba por completo.

Que debería hacer ella?

El aire se le escapaba de sus pulmones y las piernas las sentía como si fueran de gelatina.

“No…no…no…” “No puedo…no puedo.” Susurró Sophie negando con la cabeza.

Ella intentó quitar su mano del arma, pero Duncan la apretó con más fuerza.

“Vengate de mi…” “Puedes vengar a Dorian…” “Puedes vengar a tu padre….” Duncan seguía provocandola.

Sophie se sentía tan mareada que sintió que en cualquier instante la cabeza le explotaría.

“No puedo!” “En verdad no puedo!” “Y no quiero!” “NO QUIERO!” Gritó ella con mucho miedo y quitando su mano con firmeza del arma la arrojó lejos de ella.

Sus piernas no la pudieron sostener más.

Sophie cayó de rodillas tratando de respirar y calmar su pobre corazón.

Duncan caminó hasta el arma y la tomó.

Se sentó cerca de ella y se la colocó en la sien.

“Entonces quieres que yo lo haga por ti?” Sophie volteó y sus ojos se abrieron desmesuradamente.

“No!” “No quiero asesinarte!” Gritó la niña corriendo hacia Duncan para intentar quitarle el arma.

“No…por favor dámela!” “No!” Sophie movió el arma de la sien de Duncan.

Ahora estaba más asustada aún, pues veía decisión y fuego en los ojos de Duncan, como en el pasado cuando la amenazaba.

“Entonces, no me odias tanto?” Cuestionó Duncan mirándola a los ojos.

“No te odio, dame el arma!” “Quítala de tu cabeza!” Rogó Sophie con lágrimas en sus ojos.

“Segura?” Inquirió Duncan.

“Si, dámela!” Gritó la niña estirando las manos para arrebatarsela, pero Duncan la sostenía con fuerza.

“Está bien.” Duncan cedió y se la dió en su mano.

Sophie respiró aliviada cuando tuvo el arma de nuevo en sus manos.

“Ven, encontremos algo interesante con que destrozarla.” Sin fuerzas para poder levantarse Duncan la cargó para llevarla hasta la mesa de trabajo.

Sophie escogió un mazo y estaba por pegarle cuando Duncan la detuvo.

“Espera, déjame quitarle las balas primero.” Sophie observó con atención como abría el arma y sacaba unas cuantas balas.

De verdad había estado cargada!

Y se la había dado a ella…

Incluso se había apuntado Él a la cabeza con el arma!

Sophie estaba más confundida, atónita y nerviosa que antes.

Duncan desenganchó el silenciador y dejó todo en manos de Sophie.

Ella lo volteó a ver después de unos minutos de recuperar el aliento y calmarse.

Las balas aún estaban cerca de ella.

Duncan se había sentado en la arena mirandola fijamente recargado con los brazos hacia atrás.

Peligroso, guapo y malo.

“Pasa algo malo?” Comentó Duncan en tono encantador.

“Sin ella, no podrás chantajearme más…” “Es correcto.” Contestó Duncan.

“No necesito hacerlo más.” Declaró muy seguro.

Sophie no sabía a qué estaba jugando, pero si quería destruir el arma.

Recordó que Duncan la había usado para matar a Dorian.

Dorian había querido violarla y la había abofeteado.

Canalizando toda su ira por las acciones de Dorian, Sophie se dejó llevar por sus impulsos.

Golpeó el arma con fuerza con variadas cosas, incluso uso un soplete para derretir un poco el arma.

Trato de no dañar la “B” pues le parecía linda y cuando pudo desprenderla del arma la dejó a un lado.

Duncan se acercó a ella después de un tiempo y tomó otro mazo.

Él terminó de aplastarla y desarmarla.

Encendió un fuego en un mechero especial y ambos observaron como se derretía poco a poco.

“Aún tenemos hasta las siete de la tarde para regresar, vamos a nadar?” Preguntó Duncan como si nada hubiera pasado.

Sophie quería alejarse de ese lugar lo más rápido posible, por lo que tomando la mano de Duncan lo arrastró hasta la playa.

Había sido una prueba?

De verdad le había dado la oportunidad de matarlo…?

A qué se refería con que…

“Ya no necesitaba chantajearla?” Este viaje estaba confundiendo demasiado la cabeza de Sophie.

Duncan seguramente estaba jugando con ella.

No era así?

En lo que restó de estancia en la isla ambos jugaron en la arena despreocupadamente.

Duncan ayudó a Sophie a entrar al mar y que no se ahogará.

Tomaron deliciosas bebidas, comieron pequeños bocadillos y rieron sin parar.

De regreso al hotel, Sophie descansaba recargada en el pecho de Duncan mientras que admiraba las flores de su collar.

“Duncan…sabías que no te dispararía?” Preguntó muy curiosa Sophie.

Esa pregunta la había torturado desde que ambos subieron al velero.

“No lo sabía.” “En verdad pensé que me matarías.” Contestó sinceramente Duncan quien abrazó a Sophie con fuerza para atrerla hacía a su cuerpo.

Sophie se sorprendió por sus palabras, pero entonces comprendió lo que decía.

Bajaron del velero y ella se quedó mirando el horizonte.

Ahora estaba más enredada en sus sentimientos y pensamientos.

Duncan le había dado una oportunidad única.

Ella la había rechazado.

No quería verlo muerto.

Solo quería que no la intimidara o la amenazara.

Tal vez, después, cuando se casara con Vivian podrían verse como conocidos.

“Vamos!” “Quieres caminar por la playa?” “O vamos a nuestra habitación?” “O prefieres que vayamos al bar por algo de tomar?” Duncan sonrió y ella se derritió en su cálida sonrisa.

“Vamos a la habitación.” Pidió Sophie.

Apenas cerró la puerta Duncan, Sophie lo abrazó fuerte y lo sentó en la cama.

“Nunca vuelvas a hacer eso por favor…” “Tuve mucho miedo y casi me desmayo.” Sophie habló abrazándolo por el cuello y mirándolo fijamente a los ojos.

Suspirando profundamente, Sophie lo besó.

Sophie descargó su miedo en ese beso mientras se sentaba en el regazo de Duncan.

“Segura?” Cuestionó Duncan cuando ella trató de quitarle la playera.

“Si, te necesito…” “Te necesito tanto…” Pronunció Sophie con voz temblorosa.

Duncan la besó con fiereza y ella sucumbió a la lujuria.

Lo necesitaba desesperadamente.

“No te entiendo, pero eso no me importa ahora…” “No sé si esté bien o no, pero en este momento eres mío.” Pensó Sophie sintiendo sus caricias por todo su cuerpo.

La pasión los encendió como fuegos artificiales, robándoles todo el oxígeno de sus pulmones.

Duncan se propuso satisfacerla lo mejor posible durante todo el tiempo que ella quisiera.

Pequeños gemidos que se convirtieron en gemidos largos, apasionantes, intoxicantes, seductores…

Labios que recorren la piel erizandola por completo.

De arriba hacia abajo…

De lado a lado…

Deslizando lentamente las lenguas por el cuerpo turgente y caliente del amante…

Enredados en las sábanas, amándose son tregua, sin descanso, Sophie libero su preocupación.

Dejó que Duncan le hiciera lo que sus mano expertas quisieran, ella ansiaba su toque tanto.

Esa prueba había sido increíblemente atemorizante, pero ahora ella estaba elevandose hacía el cielo.

Perdida en por completo en el placer que su demonio Duncan le regalaba…

***By Liliana Situ***

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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