El Proihibido Amor de un CEO - Capítulo 67
- Inicio
- Todas las novelas
- El Proihibido Amor de un CEO
- Capítulo 67 - 67 Capítulo 67
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
67: Capítulo 67 67: Capítulo 67 “Te llevo a casa Sally?” Preguntó un chico y ella asintió.
Para obtener lo que quería y dárselo a su empleador, ella tenía sexo con ese chico.
Él le pasaba los informes de la licitación próxima.
Lo que ella no sabía es que Decker sabía de esto y le daba informes falsos al chico.
Había dejado a una empleada de confianza para que revisara los datos verdaderos de la licitación.
Decker había averiguado las verdaderas intenciones de Sally después de algún tiempo.
Ahora, el joven Martz planeaba darle una poco de su propia medicina.
Mientras manejaba el chico, Sally lo tocaba sugestivamente.
Este chico disfrutaba de Sally, quien era más experimentada y liberal.
Había aprendido mucho en la cama con ella.
Sally por su parte gozaba de su energía y vigor que podía hacerla casi desmayar de placer.
“Sally, me encantan estas reuniones contigo.” Aseveró el chico cuando llegaron a su departamento.
“Bueno niño, ahora dame lo que quiero y te daré lo que quieres, en ese orden.” Sally habló coquetamente.
“De acuerdo.” El chico sacó de su portafolio unos papeles y los extendio hacía la chica quien los tomo con su mano.
“Así me gusta, obedientes.” Sally besó en los labios al joven.
“Te mereces una recompensa.” Sally comenzó a desabrocharle los botones de la camisa del joven mientras que lo conducía hacía la alcoba.
Ellos tendrían un momento de placer carnal excitante.
Durante la Ópera, Sophie entendió poco de lo que hablaban o cantaban, pero le encantó los vestuarios, la escenografía, los actores, la trama.
Las luces volvieron a encenderse mientras que por el sonido del teatro dieron la primera llamada.
“Es un receso para nosotros y los actores.” “Además de que cambian de escenarios.” Duncan comentó hacía la niña, quien se veía confundida.
“Ahora regreso.” Duncan se levantando de su asiento y salió del palco.
Su celular vibró con un mensaje y Él se dirigió a dónde lo esperaban.
La bella mujer del restaurant lo esperaba en el pasillo…
Sophie se sintió aburrida sin Duncan y decidió asomarse por el balcón.
Muchas personas conversaban entre ellas en voz baja.
Algunas de ellas reían.
“Estoy aburrida…” “Cuánto más tardar en comenzar de nuevo la ópera?” Se preguntó Sophie suspirando.
“Segunda llamada, segunda.” Dijeron por el altavoz.
Sophie quiso ir al baño y se levantó con cuidado de no caerse con por los tacones.
Cuando ella pasó por un cuarto cerrado se escucharon algunos ruidos de cosas cayendo y suspiros femeninos.
Ella no le dió importancia a esos ruidos y prosiguió su camino hacia al baño.
Se retocó el maquillaje frente al espejo y regresó a su lugar.
Mientras Sophie se tomaba una selfie en uno de los pilares del teatro, una mujer salió del cuarto.
Su vestido estaba de lado, su cabello alborotado y su labial algo corrido.
Sophie adivinó lo que había pasado en ese cuarto y sin levantar la vista pasó frente a ella.
La chica sin vergüenza alguna, se dirigió al baño.
Ya había obtenido lo que quería y ahora solo esperaba la transferencia a su cuenta.
Duncan ya estaba sentado en su silla y le dió la mano a Sophie para que se sentara.
Ella le sonrió y las luces se apagaron para que la Ópera continuará.
“Te gustó?” Cuestionó Duncan a Sophie cuando regresaban al hotel para cenar.
“Si, muchísimo.” “Gracias por haberme invitado!” Comentó feliz Sophie mientras miraba por la ventana.
Al llegar al hotel, Duncan se dirigió a la habitación y le pidió a ella que reservará una mesa privada en el restaurante.
Sophie lo hizo y escuchó una conmoción en la recepción.
Una chica lloraba amargamente mientras que un chico la veía.
“Cómo pudiste?” Gritó chico muy enfadado y ofendido con ella.
“No se que pasó!” “De verdad…créeme, por favor!” Sophie no quiso quedarse a ser uno más de los espectadores de este drama y regresó a la habitación con Duncan.
Se quitó los tacones, pues a pesar de que eran hermosos, estaban asesinando a sus pies.
Sophie quería cambiarse de vestido porque era demasiado formal y elegante para cenar.
Duncan no estaba en la habitación.
“Duncan?” Sophie buscó en toda la habitación.
Incluso en el balcón, pero Duncan de verdad no estaba ahí.
“A dónde se habrá ido?” Pensó ella mientras que volvía a colgar el vestido impecable en su funda de plástico.
Dejó los zapatos de tacón tal como los había encontrado.
Duncan esperaba un auto negro en la esquina del hotel.
Cuando pasó, alguien bajó la ventana y le dió un sobre blanco.
Él lo guardó y regresó al hotel para dirigirse al restaurante.
Sophie dejó con mucho cuidado el collar y los pendientes en la misma caja de dónde Duncan los había sacado.
Ella se puso unos aretes de conchitas y un delicado collar de plata con un dije de pez.
“Lindo vestido, sandalias cómodas, peinado relajado, creo que me veo bien.” Sophie aprobó el reflejo que el espejo le devolvía de ella misma.
Cuando se dió la vuelta para irse sin querer golpeó la cajita de las joyas y esta cayó al suelo.
Sophie recogió todo y lo volvió a acomodar.
Algo sobresalía.
“Que es esto?” La tarjeta dorada con un nombre de mujer y un número se asomó por un rincón de la caja.
Sophie la volvió a acomodar y entonces pudo observar que en la tapa superior de observaba una gran “A.” Cerró la puerta y se dirigió a la mesa reservada.
Su celular sonó con su tono favorito.
“Dónde estás?” Preguntó Duncan.
“Perdona, hice la reservación y regresé a la habitación a cambiarme de ropa y zapatos…” “Pensé que encontraría ahí…” Sophie habló pero su mente aún seguía pensando en lo que había visto.
“Solo fui rápido a dejar algo.” “Baja, ya están sirviendo la cena.” Se podía escuchar el ruido de platos y personas donde Duncan estaba.
“Bajaré enseguida.” Sophie pronunció sus palabras sin mucho afán.
En el ascensor que tomó Sophie, unas chicas hablaban.
“Puedes creerlo?” “Ayer se casaron y ella ya lo engaño!” Comentó asombrada la chica.
“Pero ella dijo que no fue ella sino alguien más.” Replicó la otra chica.
“Y nosotras como podemos saber si no los vimos?” “Yo vi al novio completamente borracho en el bar esa noche…” Comentó una de ellas.
“No te creo!” “Pero ella asegura que tuvo su primera noche con su esposo!” Asombrada la chica comentó.
“Pues solo que haya sido su doble porque el traje era el mismo…” Las puertas del ascensor se abrieron y todas caminaron al restaurante.
Duncan saludó a Sophie con la mano y la ayudó a sentarse.
La cena fue muy pacífica y deliciosa.
Un animador tocó el piano para todos los comensales.
Cuando regresaban se oyeron pasos apresurados y gente corriendo por los pasillos del hotel.
“Que pasa?” Preguntó asustada Sophie.
“No sé, date prisa para que regresemos a la habitación.” Duncan intuía algo, pero esperaba estar equivocado.
Caminaron rápido hacía la habitación, la cual cerraron con seguro.
Ambos se asomaron por el balcón y solo pudieron ver sombras moverse por los pasillos del hotel.
Después observaron que alguien arrojaba algo hacía la oscura arena.
El mar comenzó a agitarse, de pronto unos rayos en el horizonte destellaron.
El viento sopló con más fuerza meciendo las palmeras.
“Entremos.” Duncan alejó a Sophie del balcón y cerró el ventanal con seguro.
“Cámbiate a pijama Sophie.” “Es hora de dormir.” Pidió Duncan con tono apremiante.
Sophie bostezando vistió una playera sin mangas y otra bermuda para dormir.
Pero mientras se cambiaba por ropa para dormir, Sophie meditó.
“Duncan nunca quiere irse a dormir tan temprano.” “Eso es muy raro en Él.” Pensó ella.
“En verdad estoy cansado, pero si tú quieres…” Duncan sugirió.
“No Duncan, también estoy cansada.” Sophie movió de lado las sábanas para poder recostarse.
“Puedes abrazarme?” Pidió la niña.
“Por supuesto, ven acá.” Duncan se recostó al lado de Sophie abrazándola.
Sophie no tardó en dormirse.
Duncan aprovechó para salir de la cama sin hacer ruido.
No quería despertar a Sophie.
Duncan se colocó sus sandalias y comprobó que Sophie dormía aún.
Abrió y cerró con cuidado la puerta y salió de la habitación.
Sophie abrió un ojo despacio y pudo observar cuando Duncan cerraba la puerta.
Triste, Sophie se sentó en la cama.
Se abrazó las piernas y unas lágrimas cayeron de sus ojos.
“Algo está tramando.” Sophie tenía un mal presentimiento.
“Espero que no me haga más daño.” “Él lo prometió.” “Aunque…” Sophie se recostó de nuevo en la suave cama.
“Puedo siquiera confiar en Duncan?” Con estas incógnitas martillandole la mente, Sophie se quedó profundamente dormida.
Una aterradora pesadilla más se gestaba en los intranquila de la niña.
En la vida real, algo más también se gestaba.
Esa noche, el hotel iba a ser mudo testigo de una experiencia más que quedaría guardada entre sus paredes.
Y sería algo de lo que se hablaría a puerta cerrada en ese hotel durante mucho tiempo después.
Pero por ahora, sigilosamente una sombra se movía buscando algo.
O a alguien, acechando en la oscuridad de los rincones.
Esperando por el momento ideal…
***By Liliana Situ**
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com