El Proihibido Amor de un CEO - Capítulo 70
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70: Capítulo 70 70: Capítulo 70 El viento emitía pequeños silbidos cuando se filtra por las rendijas de la ventana.
El sonido de las palmeras moviéndose aumentó gradualmente.
Las espesas nubes grises se amontonaron en el cielo.
Sophie acostada junto a Duncan sintió un poco de frío por lo que se acurrucó junto al cuerpo cálido del hombre a su lado.
El mar embravecido, hacía que las olas rompieran con más fuerza contra la playa.
Sophie soñó con un día lejano al estar inconscientemente escuchando los ruidos en la playa.
En ese sueño, ella veía todo gigante, una mano más grande que la suya la guiaba atrás de unas enormes rocas en una playa.
Sin ver con quién estaba, ella sintió que se ponía de cuclillas para esconderse de alguien que los perseguía.
Sophie escuchó el rumor del mar cerca de ella.
De pronto, la mano la jaló, Sophie se vió corriendo por una playa hacía unos matorrales para escapar.
Cuando volteó a ver de nuevo,ella estaba sola.
Perdida en medio de una gran prado, asustada, fría y mojada por el mar.
Nitidamente pudo sentir las lágrimas le caían por las mejillas, pues ella tenía mucho miedo.
Sobresaltada por el sueño, Sophie despertó con una sensación de opresión en el pecho y malestar general.
Tuvo la sensación de que ya había soñado eso antes…
O lo había visto antes en algún lado.
Duncan dormía profundamente a su lado, Sophie escuchó el furioso rumor de las palmeras y el mar.
El viento comenzaba a golpear aún más fuerte contra el cristal de la ventana.
Buscó en su celular la hora y comprobó que eran las cuatro de la madrugada.
La noticia de una depresión tropical que golpearía ese mismo día toda la franja costera donde ellos estaban la alarmó.
El clima es imprevisible como la vida, pues en las noticias habían asegurado que habría sol y excelente clima en los días siguientes.
Desilusionada, Sophie se asomó por la ventana.
Pudo ver varias sombrillas y camastros volteado debido a la fuerza del aire “Creo que tendremos que irnos antes de que llegue la tormenta.” Pensó Sophie quien volvió a acostarse.
Con su celular todavía en la mano, Sophie le tomó una foto en secreto a Duncan.
En esos pasados días parecía que Él dormía más pacíficamente que antes.
Al menos ya no fruncía el ceño al estar dormido.
De no ser por la forma tan horrible como la había tratado cuando lo conoció por primera vez, ella estaría completamente loca por Él.
Sophie estudió su cara y sus facciones.
Simplemente era demasiado guapo.
Demasiado apuesto.
Parecía un modelo masculino de alguna revista de modas.
Aunque ella sabía que tan malvado es.
Ayer en las calles, Sophie se había sentido insegura y celosa de todas aquellas jovencitas que a su paso le sonreían o le coqueteaban abiertamente a Duncan.
Que pasaría ahora que regresarían a la vida normal donde Duncan era el frío y distante CEO?
Ella solo era una empleada más de sus empresas.
Sophie se recostó boca arriba y miró el techo reflexionando esto.
Estas vacaciones habían sido toda una aventura y un sueño.
Desafortunadamente, como todos los sueños, debía de terminar alguna vez.
Y el sueño que ella estaba viviendo podría acabar ese mismo día.
“Pero aún querrá que siga cocinando para Él?” “Y el departamento…” “Porque me lo habrá dado y permitido que yo lo diseñará?” Sophie tenía mil preguntas en su cabeza.
Ella sola intentaba ofrecerse respuestas, aunque no sabía a ciencia cierta cuáles eran las respuestas correctas.
Duncan descansaba feliz, ajeno del conflicto interno de Sophie.
Incapaz de volver a dormir, Sophie se puso una bata y se sentó en el sillón de la habitación para ponerse a revisar sus redes sociales.
Varias fotos de Molly con Decker la hicieron sonreir.
Se veían tan felices y enamorados.
Eso la llenaba de alegría y felicidad.
La empresa de diseño había anunciado que en unos días publicaría la nueva convocatoria para el concurso de diseño del logo y un slogan.
Sophie se emocionó al ver los ceros del premio.
Ella pensó que con ese dinero podría pagar una parte de la operación de su padre.
De ese modo, Duncan no pagaría por toda la operación.
Revisó sus notificaciones y algunas noticias.
Una de ellas decía que Denisse Blank tenía un noviazgo apasionado con Joshua, el joven pintor.
Vivian Sinclare posteó una foto como la prometida de Duncan Blank.
Sophie recordó el día que la conoció en el departamento.
Una foto de Vivian y Duncan abrazados posando felices junto a sus padres hizo sonreír tristemente a Sophie.
Ella jamás podría aspirar a ser fotografiada así con Él o a ser su prometida.
Los comentarios en sus fotos destacaban lo guapa y sensual que era Vivian.
Además de que elogiaban su refinada educación y capacidades el campo laboral y empresarial.
“Son una pareja ideal.” Se dijo Sophie a si misma.
Había aceptado está “relación” con Duncan solo por su padre.
Recuperado su padre cortaría todo lazo con Duncan definitivamente, eso lo tenía claro.
Un suspiro corto se le escapó.
Sophie anheló encontrar otro trabajo en otra empresa de diseño.
En otra ciudad y encontrar un novio que la quisiera de verdad.
Uno que no intentara violarla y que ella no representara una apuesta.
Duncan no era su novio ni su prometido.
Solo eran amantes y acompañantes en ese viaje y por un tiempo.
Nadamás.
El odio los había reunido.
Ella esperaba que no se separaran con odio.
El viento aumentó su fuerza y velocidad y arremetió contra la playa.
Duncan despertó a las ocho de la mañana.
Encontró a Sophie dormida en el sillón, con el celular en la mano.
Duncan se acercó para quitarle el celular de la mano y la pantalla se iluminó.
Duncan pudo ver la noticia del compromiso de Él y Vivian.
Frunció el ceño al recordar eso.
Duncan dejó el celular de Sophie a un lado.
El viento llamó la atención del hombre.
La marea era muy fuerte a esa hora de la mañana y el cielo estaba encapotado y gris.
“Tal vez debamos irnos ya.” Pensó Duncan.
Marcó el número de su avión privado.
“Señor Blank, si se da prisa, aún puede salir a las nueve y media de la mañana.” “Pero si llega después tendremos restricción de vuelos debido al viento que incrementa su velocidad a cada momento.” “No solo es una depresión.” “Parece un huracán formándose rápidamente.” Le comentó por celular el piloto.
“De acuerdo, me daré prisa, prepara todo.” Duncan colgó.
“Sophie, Sophie, despierta.” “Debemos darnos prisa e partir antes de que empeore la tormenta” Duncan habló moviendo a la chica suavemente por los hombros.
Sophie escuchó la voz de Duncan a la lejanía.
Ella lentamente abrió los ojos.
“Ya nos vamos?” Cuestionó ella bostezando.
“Si, prepara tu maleta.” “Tenemos menos de una hora para llegar al aeropuerto e irnos.” “Un huracán se acerca.” Comentó Duncan con un poco de ansiedad.
“Esta bien, me daré prisa.” Sophie se levantó del sillón.
Dirigiéndose al armario, ella sacó las maletas para guardar todas sus cosas.
Duncan comenzó a guardar sus cosas también, ambos estaban muy apurados.
Muchas personas también habían empacado y estaban en la recepción haciendo check-out con urgencia.
Las noticias decían que el huracán había sorprendido a los meteorólogos por su rápida aparición y fuerza.
Duncan, por ser un cliente VIP solo tuvo que entregar la llave e irse.
El maybach negro ya los esperaba afuera por lo que ambos subieron para resguardarse de la lluvia que comenzaba a caer.
Era una lluvia con viento tan fina que dolía cuando impactaba contra la piel.
Sophie se arrepintió de haberse puesto un vestido sin mangas y sus sandalias.
Hacía frío y toda su demás ropa estaba guardada en la maleta.
“Duncan, podremos regresar a la ciudad antes de que llegue el huracán?” Preguntó nerviosa Sophie al ver que el viento rompía algunos adornos de las calles y volteaba sombrillas.
“El piloto nos espera a las diez dela mañana.” “No te preocupes, estaremos bien.” La reconfortó Duncan, aunque por la intensidad del viento, comenzaba a dudar.
Llegaron al aeropuerto solo para descubrir que no solo ellos se habían quedado varados ahí, sino también un montón de turistas enojados.
Todos los vuelos comerciales habían sido cancelados desde las nueve y media de la mañana.
Se instaba a los viajeros a reagendar sus vuelos para después de que pasara la intensidad del huracán.
Además se les pidió que buscaran refugio.
Duncan entró por una pista privada y el piloto le explicó que era peligroso volar así.
“Pero podremos llegar?” Preguntó Duncan ansioso de salir de ahí.
“No puedo asegurarlo señor Blank, pero podemos intentarlo.” Comentó el piloto quien comenzó a subir las maletas al avión.
“Vamos, deberás caminar más rápido para que no te mojes tanto.” Duncan habló hacia Sophie, pues la fina lluvia comenzaba a disminuir.
Sophie salió del auto y corrió hacia el avión agarrada del brazo de Duncan para no resbalara y cayera.
Ambos se sentaron en los asientos del avión, un poco empapados y jadeantes.
Ellos se abrocharon los cinturones.
El piloto se dirigió a la pista y esperó instrucciones de salida.
Ambos veían por las ventanillas nerviosos.
“Señor Blank, negaron nuestra partida.” “Es muy peligroso volar así, nos estrellaríamos enseguida.” Informó el piloto.
“MALDICIÓN!” Pensó Edward.
***By Liliana Situ***
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