El pueblo perdido del rosario - Capítulo 49
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49: capitulo:49 oraculo 49: capitulo:49 oraculo Crucé aquella puerta como quien atraviesa el umbral hacia lo desconocido.
La habitación, sumida en la penumbra, respiraba un silencio espeso, antiguo… y allí, en medio de la oscuridad, se alzaba una figura humanoide, aunque algo en ella… desafiaba toda lógica.
—Jhoooon… te he estado esperando —dijo con una voz que parecía retumbar más en mi mente que en mis oídos—.
Esta vez tardaste más de lo normal…
—¿A qué se refiere?
—pregunté, sin ocultar mi confusión.
—Jhon, he estado contigo en todas las realidades, mundos y universos.
Todos aquellos que han sido destruidos hasta ahora… siempre has estado tú involucrado.
¿Recuerdas los murales de Eternidad?
¿Las cinco figuras?
Yo soy la quinta persona retratada mirando al cielo.
Un escalofrío me recorrió la espalda.
—Yo soy el Oráculo, Jhon.
El que ya lo sabe todo.
He estado aquí desde el principio.
He visto mundos colapsar, universos devorados por su propio núcleo de locura… y he visto a tus compañeros —una y otra vez— ser aniquilados o, peor aún, perder la razón y destruirse a sí mismos.
—Tú… les pediste que fueran a visitar a sus familias, ¿verdad?
—Sí… así es —respondí, sintiéndome desnudo ante su mirada que traspasaba toda barrera del tiempo.
—Eso ya lo sabía, Jhon.
También sé de tu encuentro con los indígenas del Rosario… los que permanecen atrapados en la maldición del ciclo eterno.
Te he visto caer en la locura miles… millones de veces, y sin embargo… siempre eliges avanzar.
—Entonces… ¿no es una simple infección?
—No.
O quizá sí, a nivel molecular… pero el verdadero origen está más allá de esta dimensión.
Lo que viste en el mundo de los sueños, ese pueblo llamado Eternidad, no es más que un vestigio.
Un lugar donde alguna vez vivieron humanos… hasta que eso llegó.
—Vi algo allí… una figura que saltó hacia mí… —musité, recordando el terror final de aquel sueño.
—No era malvada.
Era un ghoul.
Seres que se alimentan del caos, pero no destruyen… no matan.
No por voluntad propia.
Pero tú, Jhon… tienes algo que ellos desean.
Guardé silencio.
—No recomiendo que vuelvas a ese mundo de los sueños, no solo.
Alguien allí está esperando… alguien podría dejarte atrapado para siempre.
Ya lo he visto antes… y también conozco a ese acosador que se esconde en tu subconsciente.
No es imaginación, Jhon.
Es parte de todo esto.
Y en ese momento, el tiempo pareció detenerse.
Yo ya no estaba seguro si seguía en esa habitación, o si mi mente comenzaba a deslizarse —una vez más— hacia otra realidad.
Te contaré la realidad de todo esto jhon…
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