El pueblo perdido del rosario - Capítulo 53
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53: capitulo: 53 ultima advertencia 53: capitulo: 53 ultima advertencia —DESCUBRÍ ALGO, JHON… Su voz retumbó como un eco ahogado, cargada de una urgencia que me heló la sangre.
—Bien… dime qué sucedió exactamente, Marcus… ¿y qué hago yo en este extraño lugar?
—pregunté con el corazón encogido.
Marcus se inclinó hacia mí, tendiéndome su mano.
La acepté, aunque temblaba.
Al levantarme, noté su mirada fija, ardiente, como si llevara días sin dormir.
—Bueno… —dijo con un suspiro quebrado—.
Para empezar… hace tres días seguí investigando por mi cuenta… y encontré algo.
Mis labios se movieron solos: —¿Recuerdas?
La primera vez que fuimos al Rosario, investigamos aquel pueblo maldito… y luego regresamos.
Fue entonces cuando yo envié una carta… con una piedra de reversión.
—Sí, lo recuerdo… Marcus… —mi voz se volvió un murmullo—.
¿Y eso qué tiene de extraño?
Él no respondió de inmediato.
Solo levantó la mano y, con un gesto imposible de describir, hizo aparecer una de aquellas gemas.
Era idéntica a la que yo había guardado años atrás.
Sin pensarlo, la incrustó en una pared que parecía más sombra que materia, un límite etéreo que separaba la vida de la muerte.
La gema comenzó a vibrar, desprendiendo un fulgor que desgarraba el aire mismo.
Y entonces, un mural se reveló ante nosotros: el quinto mural.
Ahí estaba.
Una figura descomunal, un ser dormido en un abismo sin fin, envuelto en tinieblas que ninguna mente podía concebir.
Bajo la pintura, palabras antiguas ardían como cicatrices: > “El Señor Durmiente del Abismo sin Fin… el Príncipe y Señor del Caos Absoluto.
Cuando el Príncipe del Caos intente despertar, solo existirán dos cosas: el caos que devorará todas las dimensiones… y el silencio después de ello.
Ni los panteones de todas las mitologías, ni los dioses de ningún universo podrán contenerlo.
Pues su heraldo, Valphast, ha tejido ciclos infinitos en incontables realidades, alimentando a su amo con el sufrimiento de las especies.
Nadie recuerda quién lo selló al principio de los tiempos… pero si ese sello no resiste, nada sobrevivirá.
Todo comenzó cuando un hombre, envuelto en desesperación por perder aquello que amaba, aceptó el contrato de Valphast…” El aire se volvió insoportable.
Sentí que mi pecho iba a estallar.
—Eso era lo que decía, Jhon… —murmuró Marcus, sus ojos vacíos.
Su voz se quebró al continuar: —Luego de leerlo… desperté… en una bañera.
A mi lado había un ser, un demonio con forma de sabueso.
Empezó a cortarme… las venas de los brazos.
—su respiración se entrecortó—.
Quise gritar, pero mi voz estaba aislada… Nadie podía escucharme.
Pasaron… quince minutos eternos antes de que ese ser desapareciera.
Su rostro se oscureció de dolor.
—Entonces entró mi esposa… y me encontró.
Jhon… —me miró con lágrimas que no eran lágrimas humanas—.
Cuida de mis hijos.
Algún ser, compadecido, me dio esta última oportunidad de hablarte.
No la desperdicies.
Su cuerpo comenzó a resquebrajarse en partículas brillantes, como cenizas que se deshicieran en el aire.
—Busca a ese dios, Jhon… al dios que selló al Príncipe del Caos al principio de los tiempos… Solo él puede detener lo que se avecina.
Lo intenté detener, pero fue inútil.
Marcus se desvaneció entre mis manos, y el vacío que dejó fue insoportable.
Me quedé allí, de rodillas, preguntándome en silencio, con el alma desgarrada: ¿Será acaso… que el Durmiente del Abismo es el mismo que habita en mi subconsciente?
Vamos jhon vamos despierta, ujj aaah uj ahh desperté sentía como si mis ojos y cerebro estaban por estallar miré al Oráculo con una cara asustada y volvió a decir.
Otro incidente que no pertenece a todas las líneas temporales….
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