El pueblo perdido del rosario - Capítulo 54
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54: Capitulo:54 etéreo 54: Capitulo:54 etéreo En la penumbra en la que me hallaba, apenas distinguía mis propios pensamientos de la oscuridad que me envolvía.
Era como si el mundo se hubiera disuelto en un vacío espeso, un abismo que respiraba a través de mí.
No sabía cómo salir de allí, ni siquiera si realmente existía una salida.
Cerré los ojos —aunque no había diferencia alguna entre cerrarlos o mantenerlos abiertos— y recordé.
Recordé aquellas tardes en la capital de Honduras, cuando me reunía con mis amigos en aquel café pequeño y modesto, donde la risa era nuestra única riqueza.
Recordé también al desconocido, aquel hombre que encontramos jadeando en la acera, con la piel hinchada y el rostro amoratado tras la picadura de una abeja extraña, como ninguna que hubiera visto jamás.
Y recordé, con un escalofrío, la primera vez que usó aquella piedra de reversión, aquel artefacto que aún no comprendía del todo, pero que había dejado una marca en mi alma.
Me sumergiré de nuevo en mis pensamientos, intentando apartar el dolor del presente.
Dentro de mí, lo sabía, existía otra conciencia.
Algo que dormía, acechante, en lo más profundo de mi subconsciente.
Y allí estaba… lo sentí otra vez.
—Hola, Jhoooon… —la voz se deslizaba como un murmullo entre gritos lejanos y risas distorsionadas, como ecos de una multitud invisible—.
Bienvenido seas… jamás pensé que vendrías por tu cuenta hasta mi morada.
Un escalofrío recorrió mi cuerpo.
Tragué saliva antes de responder: —Hace poco murió mi amigo Marcus… —mi voz temblaba al pronunciar su nombre—.
Y en sus palabras, antes de irse, mencionó a alguien… alguien que coincide con el nombre que tú me dijiste hace tiempo.
La voz rió suavemente, un sonido que no era del todo humano.
—Ah, ¿sí?
—contestó, arrastrando cada sílaba como si degustara mi inquietud—.
Y diez centavos, Jhoooon… ¿qué nombre mencionó ese difunto?
—El señor Durmiente del Abismo… —respiré hondo, intentando mantener el control—.
Y coinciden con lo que me dijiste antes… que te llamabas el Durmiente del Abismo.
Quiero saber si eres el mismo ser… Un silencio pesado, casi insoportable, se expandió en mi mente.
Y entonces, la respuesta llegó como un cuchillo: —Bueno, Jhoooon… eso es lo que quieres saber.
Está bien, te diré algo.
Yo…
soy el Durmiente del Abismo.
Pero no soy el Señor Durmiente del Abismo.
La revelación me heló la sangre.
— Entonces… ¿quién eres?
—pregunté, con un hilo de voz.
—Fui creado de ti, Jhoooon… —respondió, su voz vibraba con una mezcla de ternura y crueldad—.
De tus traumas, de tus recuerdos, de tus sufrimientos.
Eso me dio forma en tu subconsciente.
Permaneció dormido mucho tiempo, guardando.
Y aunque no soy un ente malvado ni del caos… tengo mis propios pensamientos.
Soy un ser etéreo, como puedes ver: no tengo cuerpo propio, pues no soy más que un sentimiento encarnado en pensamientos.
Me estremecí.
Comprendí que no hablaba con un simple reflejo, sino con algo que había nacido de mis propias heridas.
—Pero… ¿y el Señor?
—logré preguntar.
Un silencio más largo aún precedió a su respuesta.
—Sí… sé quién es el Señor que duerme en el Abismo.
Un ser que devorará realidades enteras sin siquiera saberlo.
Su heraldo es mucho más inteligente que él, y ese es el verdadero problema.
Porque ese heraldo… es la reencarnación del mal absoluto.
Sentí que algo dentro de mí se quebraba.
La voz continuó, con un tono que me heló hasta los huesos: —El que duerme en el Abismo es el Señor del Caos.
Un dios idiota… carente de toda inteligencia real.
Y sin embargo, su poder es absoluto, pues de él surgió todo mal en todos los Múltiples universos y realidades.
—¿Un dios… idiota?
—repetí, incrédulo.
—Sí, Jhoooon.
En el principio de los tiempos, un dios lo vendió y le arrebató el 90% de su inteligencia.
Lo reducción a la mente de un niño de cinco años… pero le dejó todo su poder intacto.
Piensa en eso: un ser absoluto, todopoderoso, reducido a una criatura incapaz de comprender el alcance de su fuerza.
Mi mente trataba de asimilarlo.
La voz prosiguió, inclemente: —¿Y qué ocurre cuando un dios todopoderoso, pero con la mente de un niño, tiene como ángel de confianza a un ser que sólo desea el caos?
Es obvio.
El heraldo manipula al amo, lo guía como a una marioneta, le susurra que las realidades mismas son su alimento… y así, mientras el amo devora mundos sin saberlo, el heraldo se alimenta del caos, de la desesperación y de la muerte que deja a su paso.
No hay respuesta pude.
Un peso insoportable me aplastaba el pecho.
—Ese es el verdadero problema, Jhoooon —dijo la voz finalmente, con un eco que resonó como un trueno en mi interior—.
No temáis tanto al dios idiota que duerme en el abismo… sino al heraldo, que lo guía hacia la destrucción.
Porque él es astuto, calculador, y su maldad no conoce límites.
La penumbra parecía volverse más densa a mi alrededor, como si mi propia mente intentara devorarme.
Supe entonces que lo que había escuchado no era solo una revelación… era una advertencia.
Y quizás, un presagio de lo inevitable.
Ya la brecha entre Lovecraft y la realidad misma no eran mas que simples pensamientos…
REFLEXIONES DE LOS CREADORES SHadow_Black Buenas tardes a todos chicos y chicas y otros, aquí termina la primera temporada de, El pueblo perdido del rosario.
Debo admitir que me estoy quedando sin ideas y e continuado por qué se los debo, cabe recalcar que debido a mi trabajo no puedo subir capítulos diarios y e decidido tomarme un descanso gracias a todas las personas que an acompañado a jhon en su camino a encontrar el causante de todo, la segunda temporada vuelve el 17/12/2025 o antes, espero que me sigan apoyando a cambio me esforzaré más para que esta historia no sea otra mas del montón y cada lector disfrute de esta historia, con amor [shadow black]
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