El regreso de la estirpe perdida - Capítulo 36
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Capítulo 36: PARTE 36
Tras abandonar el barco Parlax y Glaegar guiaron a Jon y Shapira hasta una montaña a unas horas de la ciudad, el viaje de ida fue extrañamente silencioso para los jovenes pupilos que no entendían las acciones de sus maestros, Parlax y Glaegar les habían llevado una ciudad en ruinas donde les mostraron el mayor barco que jamás habían visto, que increíblemente era capaz de volar por los cielos y estaba en perfecto estado.
Luego simplemente se habían puesto en marcha sin decir nada mas.
-Nos los entiendo.-dijo Jon mentalmente a Shapira.
-Yo tampoco, pero confío en que tendrán sus razones.-dijo Shapira con confianza.
-No lo sé, he notado muy raro a Parlax, normalmente no pararía de hablar sobre magia y otros conocimientos para luego corregir desde mis fallos al andar, hasta cómo debe peinarse un jinete de dragón para evitar el pelo en los ojos.
-Bueno…., tu cabello siempre ha sido un desastre, si recuerdo bien cuando volábamos en busca de Brynden River más de una vez te llegaste a quejar del pelo en la boca.
-Hablo en serio Shapira, ¿tu no has notado nada?.
-No puedo negar que he notado a Glaegar algo……¿melancólico?, nose, a veces le he visto con la mirada perdida hacia el cielo.
-¿Tendrán miedo a que no podamos sobrevivir?, han pasado muchos siglos solos custodiando estas tierras vacías de toda vida inteligente, marcadas por la perdición y el dolor de perder a tu gente. Creo que somos tanto una esperanza como un temor para ellos.-dijo Jon con tristeza.
-Todo saldrá bien, tú serás un Vanir y yo un verdadero dragón, luego buscaremos a los supervivientes que pueda haber fuera y criaremos a más dragones.
-Suenas muy confiada.-dijo Jon con tono gracioso
-Soy realista, tu piensa en todo lo extraordinario que nos ha pasado, crees que un pequeño ritual el algo comparable con haber encontrado un huevo abandonado en las entrañas de una vieja fortaleza, que un tú alternativo te dijera la verdad sobre todo y te salvase de congelarte las bolas en un muro de hielo lleno de violadores y asesinos, por no mencionar conocer a parientes centenarios tuyos que te aconsejaron y guiaron hasta aquí, ¡No vamos a morir!
-Tengo suerte de tenerte como mi dragona, me das confianza en mis momentos de flaqueza.-dijo mientras acariciaba su largo cuello.
-Tu tampoco estas mal, acicalas muy bien mis escamas.
-Parece que solo me quieres como tu sirviente de limpieza.-dijo con un poco de ironía.
-No solo te quiero por eso, también cocinas bien mis comidas, sabes como hacer que la carne y el pescado quede perfecto, cuando lo preparo con mi fuego siempre queda un poco quemado y comer carne cruda no tiene tanto sabor.
-Solo eres un lagarto lujurioso lleno de gula, no se por que me molesto en hablar sobre temas serios.
Ante su respuesta Shapira dio un pequeño movimiento brusco que movió a Jon con fuerza.
-No seas tonto, sabes que te quiero. No se me da bien esto de los sentimientos, pero pase lo que pase siempre estaremos juntos.
-Gracias.
-Si habéis acabado de hablar, aterriza en la falda de la montaña que tenemos enfrente, no nos perdáis de visita. -dijo Glaegar haciendo resonar su voz dentro de sus mentes.
Con una fuerte bajada en picado Glaegar cayo como una flecha hasta posicionarse en frente de una ladera, el poderoso batir de sus alas hizo crujir los árboles cercanos partiendo los mas jovenes y haciendo volar todas las hojas cercanas, Shapira intentando imitar la fuerza de sus alas aterrizó de forma más brusca haciendo que perdiera el equilibrio estrellándose contra el suelo mientras rozando las puntas de sus alas contra la roca. .
-Tranquila joven dragona, Glaegar a veces presume demasiado haciendo ver su fuerza-dijo Parlax con tono tranquilo y de consuelo.-Intentar estos aterrizajes sin patas delanteras es muy peligroso ya que puede romper los huesos y membranas de tus alas, he enseñado a Jon a casi cualquier herida por lo que no debes tener miedo a quedar discapacitada, pero recuerda que la magia tiene siempre un precio, al igual hay mucha diferencia entre un hueso de ratón y un Vanir, la diferencia con los hueso de dragón es mucho mayor, normalmente se tardaría varias horas, dependiendo del caso puede tardar semanas, incluso años aún contando con tu propia energía si el caso es muy grave.
-Perdóname maestro Parlax, tendré más cuidado.- dijo con un tono de vergüenza y arrepentimiento, gracias al vínculo que los unía los sentimientos de Shapira fluyeron de forma natural hasta Jon por lo que él podía entender la razón de sus acciones, para Jon era casi gracioso cuando lo entendió todo, un sentimiento de ternura lo invadió al saber que Shapira solo quería impresionar a Glaegar, le recordaba a cuando era joven y miraba como una joven gata intentaba llamar la atención de un gran y viejo gato.
-¡No te pongas en peligro imprudentemente!, quedamos muy pocos, si quieres morir no me hagas perder el tiempo entrenandote.-Grito Glaegar acercando su cabeza a Shapira exhalando humo de las fosas nasales.
La voz profunda y grave resonó en la cabeza de ambos, la rabia casi se podía notar en cada palabra del viejo dragón, la majestuosidad que exhalaba con cada acción era algo casi sagrado, el movimiento de su cuerpo y la forma en en que sus escamas doradas se agitaban transmitían un poder y una belleza tan salvaje que por un momento todos los pensamientos y acciones colapsaron dejandolos como unos cascarones vacíos, solo reaccionaron cuando la imperiosa necesidad de respirar invadió sus cuerpos.
Shapira bajo la cabeza en modo de disculpa ante el gran dragón dorado, para ella más que el miedo, era la propia vergüenza lo invadía cada parte de su cuerpo.
-Estás siendo demasiado agresivo Glaegar, ha sido muy imprudente, lo reconozco, es una dragona muy joven que se enfrenta a un sinnúmero de problemas y a la que estamos enseñando todo muy rápido .-dijo Parlax poniendo una mano en el cuerpo de Glaegar.- Estás preocupado y nervioso, lo entiendo, pero tenemos un deber como sus maestros.
-¡Eres demasiado blando! yo se cual es mi trabajo, eres tú el que ha olvidado nuestra misión como un cobarde.- Sin mirar a su compañero miro fijamente a Shapira con sus ojos de color bronze fijos en los de ella.-Si quiere ser una auténtica dragona no debería ponerse en peligro de maneras tan idiotas, no me hagas perder el tiempo.
La tensión era palpable en el aire, era simple saber que Parlax y Glaegar estaban hablando entre ellos dejando de lado a Jon y Shapira, eran muchos los secretos que tenían entre ellos dos, secretos tan importantes que solo podían ser dichos en sus propias mentes.
Intentando romper el silencio Jon se atrevió a preguntar para poder volver a encaminar su viaje.
-Entonces…. ¿es aquí donde de verdad haremos el ritual?, es una zona bastante cargada, puedo sentir la magia impregnada en todas partes, no se como explicarlo, pero me siento lleno de poder solo estando aqui.
-Yo sinto lo mismo.- añadio Shapira.- Es como si pudiera volar varios días seguidos sin parar a comer y beber.
-Es por aquí, entraremos dentro hasta llegar a una cámara muy especial.-dijo Parlax sin dejar de mirar a Glaegar con molestia en el rostro.
-¿Entrar dentro….?, ¿ De la montaña?.-dijo Jon con duda.
-Tienes que aprender que no todo lo que ves es lo que parece, mas cuando se trata de cosas relacionadas con la magia.
Con paso elegante y regio Parlax se dirigió al frente de las rocas y extendió su mano derecha.
-ᚱᛖᚢᛖᛚᚨᛏᛖ ᚨᚾᛏᛖ ᛗᛁ.-(Revelate ante mi).
Al recitar estas palabras en idioma enano, la pared enfrente de ellos sin ninguna marca que pudiera indicar algún rastro de construcciones previas se empezó a transformar en una imponente puerta de más de veinte metros de largo y lo suficiente ancha como para que tres dragones como Glaegar caminarán uno al lado de otro. Los detalles eran exquisitos, la única forma de describirlos era con la palabra divinos, ya que no se podía ver ningún rastro de imperfección, casi como si se hubiese esculpido directamente de la piedra de la montaña, los marcos de la puerta estaban adornados por imágenes talladas que representan figuras de grandes hazañas, se podía ver un grupo de jinetes sobrevolando sobre un volcán en erupción y por lo que se podía ver habían partido la montaña, otra imagen representaba un montón de calamares gigantes muertos y dragones y sus jinetes festejando una gran fiesta mientras los comían.
-¿Esas cosas de verdad pasarón?.-dijo Jon como una mezcla de miedo y admiración.- He leído todas las grandes hazañas que salían en los libros que me diste, pero estas estan en otro nivel.
-Estas son las puertas de Volunder, cuando se formó el pacto con todas las razas se creó una fortaleza en pleno corazón de la montaña donde los líderes de todas las razas y sus compañeros dragones se reunirán y tratarían los asuntos más importantes y confidenciales, también sirvió como una tumba donde ocultaron los asuntos, magias y artefactos demasiado peligrosos para el mundo, con el paso de los siglos se creó una especie de tradición en donde un nuevo líder después de una hazaña digna entregaba un objeto obtenido de ella, para luego grabarse en esta pared y quedar inmortalizada.
-¿Cuál fue la tuya y la de Glaegar?
Con una sonrisa de nostalgia Parlax alzó la mano y tocó la talla de la puerta.
-La nuestra fue la derrota de la Secta del Salvador, fue hace mucho tiempo, un grupo de brujos había tomado el control de un reino que ahora yace en ruinas.Estos brujos propagaron las doctrina del Salvador, un ser poderoso que según ellos traería la prosperidad a todo el mundo su la gente se alejaba de todo lo terrenal, eso incluía sacrificar personas, animales y hasta las propias partes de su cuerpo. Todo ello no era mas que mentiras y falsos actos de benevolencia para enmascarar su verdadero plan, tener una fuente constante de sacrificios humanos para poder extender sus maléficas raíces a todos los lugares del mundo. Por un tiempo su plan dio resultado, extendieron su influencia por todo el continente llegando hasta los Valyrios, que eran nuestros descendientes inferiores, hasta tu has debido oír hablar de una de sus más viles hazañas, nosotros le pusimos en nombre de “Las Guerras del Humo” de forma póstuma, esos miserables bastardos con lengua viperina enfrentaron a los Roynar, una noble tribu de humanos que por medios desconocidos estaban profundamente unidos al agua, creeme si te digo que su destreza estaba a la par de los Melfoks que eran los que más conocían los secretos de este elemento al pasar casi toda su vida en este elemento.
-¿Estaban a la par de una de las razas que formaron el pacto con los dragones ?-dijo Jon si casi poder creérselo.
-En algunas cosas si. Los Melfoks eran mejores en poder, además de que su comunión con el agua era mucho mayor, pero los Roynar tenían una técnica muy pulida, era elegante y refinada, podría decir que su magia del agua era una forma de arte en si misma.
Shapira cada vez mas interesada en la historia de Parlax no pudo evitar su curiosidad ante estas revelaciones.
-Maestros, ¿que clase de magia usaron estos brujos malvados para enfrentar a esas dos grandes culturas?, debió ser muy poderosa para lograr enfrentarlos.
-No usaron ninguna magia pequeña dragona-dijo Glaegar con voz sería.- Emplearon el truco mas viejo del mundo y a la vez uno de los mas peligrosos, jugaron con su orgullo y vanidad, y como es natural en los poderos y a la vez tontos cayeron en su trampa.
Fue Parlax el que retomo la palabra como si sus dos mentes fuesen una y los limites corporales no funcionasen.
-En ese momento la secta había instalado como un grupo de personas que profesaban la paz y el amor sobre todas las cosas-
-Utilizaron su buena imagen para difundir rumores por todos los rincones del continente, en los territorias Roynar difundieron las grandes hazañas de los señores dragón y su magia de fuego y sangre-dijo Glaegar
-Y en los Valyrios resaltaron las magnificas cualidades de la magia del agua y sus pulidas técnicas, todo fue poco a poco hasta que
-Los rumores empezaron a aumentar y proclamar cual era superior, les dijeron a los Roynar que los Valyrios se proclamaban como seres superiores a ellos, y que solo los dejaban en paz por que sería molestos esclavizarlos mientras no tuvieran bien sentadas las bases de su gobierno en las colonias.
-Para los Valyrios usaron los rumores de que los Roynar los consideraban bárbaros esclavistas sin ninguna virtud y talento salvo amaestrar lagartos inmundos con los que se encamaban.
-No hace falta decir que la guerra estalló al cabo de poco dejando solo muerte y miseria a su paso, las grandes ciudades Roynar en las que el agua corría libres por todas partes fueron reducidas a cenizas y su magia desaparecieron.
-O eso era lo que parecía ser hasta que esa secta también se llenó de orgullo y atacó a una joven dragona verdadera, por duro que sea reconocerlo extendieron tanto sus raíces en Valyria que nuestra existencia se hizo conocida para ellos y su ansia de poder les hizo apuntarnos.
-Estamos seguros que también debieron hacerse con algunos dragones menores como tú Shapira, eso les hizo envalentonarse.
-Por desgracia para ellos los verdaderos dragones sin jinete viven a manadas y no tardo es hacerse saber su desaparición, en esos tiempos Parlax y yo acabábamos de ascender a la posición de líderes después de la renuncia del anterior rey Vanir y su compañero Dentrax para concentrarse en sus estudios y pasiones después de servir noblemente durante siglos.
-Nos llevó casi tres años de arduas investigaciones develar los secretos de esas secta, tras purgar a todos sus miembros en Valyria junto a sus aliados y simpatizantes, descubrimos donde estaba su base principal, El templo del Salvador.
-Esas ratas podridas con magia negra montaron su base en lo hoy es una isla perteneciente a las Islas del verano.
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