El regreso de la estirpe perdida - Capítulo 40
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Capítulo 40: Despertar
El silencio se volvió absoluto en cuanto Jon cerró los ojos.
Durante un instante no ocurrió nada.
Y entonces… comenzó.
Las runas grabadas en el suelo se encendieron una a una, como brasas despertando en la oscuridad. Primero un tenue resplandor, luego un brillo cegador. Las palabras del idioma antiguo comenzaron a moverse, deslizándose por los círculos como serpientes vivas.
Jon abrió los ojos de golpe.
—Maestro… esto…
No pudo terminar la frase.
Su cuerpo dejó de responder.
Una presión invisible lo aplastó contra el suelo, inmovilizándolo por completo. Ni siquiera podía girar la cabeza. El primer círculo había entrado en acción.
—No luches —resonó la voz de Parlax en toda la caverna—. Solo empeorará.
El segundo círculo se activó.
Una corriente de energía recorrió el cuerpo de Jon como un torrente descontrolado. No era calor… no era frío… era ambas cosas al mismo tiempo. Sus músculos se tensaron de forma antinatural.
Entonces llegó el dolor.
No fue gradual.
Fue inmediato.
Jon gritó.
Un grito crudo, desgarrado, que rebotó contra las paredes de la caverna y se perdió entre el rugido de la lava.
Su piel comenzó a agrietarse.
No como una herida normal… sino como si su propio cuerpo se estuviera rompiendo desde dentro. Finas líneas rojizas aparecieron por todo su torso, brazos y cuello… y en el siguiente instante, estallaron.
La sangre brotó.
—¡AAAAAAAAHHHHH!
El tercer círculo brilló con intensidad.
Rimmer lanzó un chillido agudo, sus llamas verdes se expandieron y envolvieron el cuerpo de Jon. Donde la carne se abría, volvía a cerrarse al instante… solo para romperse de nuevo un segundo después.
Un ciclo interminable.
Destrucción.
Curación.
Destrucción otra vez.
Jon intentó moverse.
Intentó respirar.
Intentó pensar.
Pero el dolor lo devoraba todo.
El cuarto círculo tembló.
Una presión distinta, más sutil, envolvió su mente. Como una barrera… como un muro que evitaba que su consciencia se fragmentara.
Porque sin él… ya habría enloquecido.
—Resiste… —murmuró Parlax, esta vez en voz baja.
El círculo central se activó por completo.
Y entonces… el verdadero horror comenzó.
Jon sintió cómo algo dentro de él… era arrancado.
No carne.
No hueso.
Algo más profundo.
Cada célula de su cuerpo empezó a deshacerse. No físicamente, sino a un nivel que no podía comprender. Era como si lo estuvieran descomponiendo… pieza a pieza… existencia a existencia.
—¡AAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHH!
Sus venas se marcaron con un brillo tenue.
Su sangre… empezó a cambiar.
Donde antes había rojo… ahora había destellos dorados entremezclados, como si la magia misma estuviera reemplazando lo que era.
Su corazón se detuvo.
Un instante.
Dos.
Tres.
El segundo círculo lo forzó a latir de nuevo.
—¡NO TE DETENGAS! —rugió Parlax.
Jon ya no podía oírlo.
Su mundo era blanco.
Dolor blanco.
Ruido blanco.
Existencia reducida a sufrimiento puro.
Recuerdos comenzaron a surgir sin control.
Robb riendo.
Arya corriendo.
El frío del norte.
El odio.
La humillación.
El orgullo.
El vuelo junto a Shapira.
Todo se mezcló… y empezó a romperse también.
—No… —susurró, sin voz—… eso no…
Por un instante… sintió que desaparecía.
Que ya no era Jon.
Que ya no era nada.
Entonces, algo cálido lo envolvió.
Rimmer.
El espíritu gritó con fuerza, sus llamas verdes ardiendo con una intensidad nunca antes vista. Se aferró al alma de Jon como si fuera lo único que lo mantenía unido.
La destrucción continuó.
Pero ahora… había resistencia.
El cuerpo de Jon dejó de romperse de forma caótica.
Comenzó a reconstruirse.
Más fuerte.
Más denso.
Más… vivo.
Las grietas en su piel dejaron de ser rojas.
Ahora brillaban.
Un leve resplandor dorado escapaba de ellas.
Su respiración volvió.
Lenta.
Pesada.
Dolorosa.
Pero suya.
El círculo central rugió por última vez.
Una onda de energía recorrió toda la caverna, haciendo temblar la roca y agitar los ríos de lava.
Y entonces…
Todo se detuvo.
El silencio regresó.
El cuerpo de Jon cayó inerte sobre la piedra.
El resplandor desapareció.
El aire volvió a ser solo aire.
Rimmer, debilitado, descendió lentamente hasta posarse sobre su pecho.
Parlax no se movió durante varios segundos.
Observando.
Midiendo.
Esperando.
Finalmente… dio un paso al frente.
—…vive.
Una leve, casi imperceptible, respiración salió del cuerpo de Jon.
El ritual había terminado.
Pero lo que había salido de ese círculo…
ya no era el mismo.
La oscuridad no desapareció de golpe.
Se retiró lentamente.
Como una marea.
Primero volvió el sonido.
Un latido.
Lento.
Pesado.
—…thum…
—…thum…
—…thum…
Jon abrió los ojos.
El mundo no era el mismo.
No fue una sensación.
Fue una certeza.
El techo de la caverna… estaba demasiado lejos… y aun así podía distinguir cada grieta, cada irregularidad en la piedra. La lava al fondo ya no era solo luz… podía ver su movimiento, su ritmo, como si tuviera vida propia.
Parpadeó.
Demasiada información.
Demasiado rápido.
Un dolor agudo atravesó su cabeza.
—Agh…
Intentó incorporarse.
Su cuerpo respondió… demasiado bien.
Se levantó con una facilidad antinatural, como si no pesara nada… y casi pierde el equilibrio al hacerlo.
—Despacio.
La voz de Parlax llegó clara,demasiado clara.
Jon giró la cabeza.
El simple movimiento hizo que el aire a su alrededor vibrara levemente.
—…¿qué…?…¿cómo…?
Su voz.
No sonaba igual.
Era más profunda… más estable… pero con un eco extraño, casi imperceptible, como si algo más hablara con él.
Rimmer dejó escapar un leve sonido y se materializó frente a él.
Pero Jon no lo “vio”.
Lo sintió.
Como una presencia dentro de su propio pecho el hilo que había mantenido su conexión de había reforzado..
—…te noto más fuerte —susurró.
El espíritu respondió con un leve pulso de energía.
Ya no eran dos entidades separadas del todo.El vínculo había cambiado mucho, no llegaba a la conexión que tenía con Shapira, pero ahora era mas profundo
Parlax lo observaba con intensidad, miraba a Jon como si verificase que no se rompería de un momento a otro.
—Dime qué sientes, ¿notas algún problema con tu cuerpo?
Jon cerró los ojos.
Mala idea.
El mundo no desapareció.
Se expandió.
Sintió el calor de la lava como si acariciara su piel… a pesar de la distancia. Percibió la magia en el aire, fluyendo como corrientes invisibles… chocando, girando, existiendo.
Y dentro de él… todo había cambiado, ahora sentía como si dos ríos de energía fluyeran por todo su cuerpo.
Abrió los ojos de golpe, respirando con fuerza.
—Es… demasiado…, todo es mas…., no se como explicarlo.
—Lo sé, hay si es como yo veo el mundo, o por lo menos así era antes
Parlax no sonrió.
—Tu cuerpo ahora está completamente adaptado a la magia. No la percibes… la procesas. La absorbes. La entiendes. Eres un Vanir completo Jon, pero también tienes otras cosas, la magia de la línea de sangre de tu madre se ha fortalecido, cuando salgamos deveras probar varias cosas.
Jon miró sus manos.
Las cicatrices seguían ahí,pero no eran iguales, parecían mas viejas de lo que en verdad eran, pero a la vez tenían algo único.
Finas líneas doradas recorrían su piel, como venas de luz ocultas bajo la carne.
—No… soy igual… no solo fisicamente, aqui arriba algo a cambiado.-dijo acariciando su cabeza.
—No —confirmó Parlax—. Ya no lo eres.
Jon apretó el puño intentando entender su cuerpo cuando un leve destello se filtró entre sus dedos, era algo frío, pero a la vez conocido aunque no sabia por que.Instintivamente , sin palabras la magia había respondido al calor que sentía su cuerpo.
Y eso… lo asustó.
—No he… hecho nada, ¿cómo es posible?
—Antes usabas la magia con la cabeza, tenias que establecer un proceso claro para lograrlo, es lo mismo que cuando decides realizar una acción de forma consciente, piensa en ellos como cortar leña, primero caminas al árbol, luego coges el hacha, y por ultimo te pones a cortar, ahora las cosas han cambiado, para ti usar la magia será como respirar, la harás tanto de forma consciente como inconsciente.
Cambios físicos
Jon respiró hondo.
El aire entró en sus pulmones… y lo sintió diferente.
Más denso.
Más… lleno.
—Mi cuerpo…
—Es más fuerte —dijo Parlax—. Mucho más. Tus músculos, huesos y órganos han sido reforzados al nivel de un adulto Vanir, aunque lo mas destacable es tu pelo y tus ojos.
Jon miró el suelo… y sin pensar, dejó caer su peso hacia delante hasta llegar a un odre de agua , sin mucho pensamiento la congelo para ver su reflejo.
Su mano toco su pelo ahora con mechones de color platino, antes del ritual su cabello estaba recogido y no llegaba a los hombros, ahora era mas suave y liso llegando hasta la mitad de su espalda.Sus ojos seguían siendo grises, pero ahora destacaban mas como si brillasen
Jon se quedó inmóvil.
—Yo… no… apenas me reconozco.
Nuevas habilidades
Jon alzó la mirada.
—¿Qué más debo esperar?
Parlax dio un paso.
—Tu afinidad con la magia se ha vuelto absoluta en tu linaje. Podrás:
Canalizar magia sin necesidad de preparación compleja.Reforzar tu cuerpo con magia de forma natural.Y lo más importante, eres lo bastante fuerte para soportar el poder de Shapira cuando cambie se vuelva una dragona noble.
-¿Que pasa con Rimmer?, lo siento diferente
—Tu vínculo con tu espíritu ha evolucionado. Ya no es un contrato básico.
Jon sintió un pulso.
Rimmer respondió.
—Es… como si… estuviéramos conectados…
—Lo estáis. Si uno crece, el otro también. Si uno cae…no será agradable.
No dijo nada mas, no hacia falta.
Consecuencias mentales
El silencio volvió.
Jon bajó la mirada.
—…no todo está bien, ¿verdad?
Parlax negó lentamente.
—No.
Jon apretó los dientes.
—Dímelo.
—Tu mente está protegida… pero no intacta. Has soportado un nivel de dolor que habría destruido a cualquiera.
Jon recordó.
Solo un fragmento.
Fue suficiente.
Su respiración se aceleró.
—A veces… lo volverás a sentir —continuó Parlax—. No físicamente. Pero lo recordarás con demasiada claridad.
Jon cerró los ojos con fuerza.
—…
—También hay otra cosa.
Jon lo miró.
—Ahora percibes el mundo de forma distinta. Puede que te cueste relacionarte como antes. Las emociones… pueden parecer más débiles… o demasiado intensas.
—…¿perderé quién soy?
Parlax lo sostuvo con la mirada.
—Eso depende de ti, ahora perteneces a una nueva raza, el cambio no es pequeño.
El silencio tras el ritual se asentó como una losa.
Durante unos instantes, nada se movió.
Luego, Parlax avanzó.
Sin prisa. Sin duda.
Se inclinó ligeramente y, con una firmeza sorprendentemente suave, ayudó a Jon a incorporarse. El cuerpo del joven respondió con torpeza, como si aún no terminara de pertenecerle.
—Despacio… —murmuró.
Jon no respondió. Su respiración seguía siendo pesada, irregular.
Con cuidado, Parlax pasó un brazo por su espalda y lo guio fuera del círculo. Cada paso era extraño, como si la gravedad hubiese cambiado sus reglas.
Lo condujo hasta la gran mesa central.
Allí, entre las estatuas silenciosas de antiguos líderes, lo sentó en uno de los enormes asientos de piedra.
Un lugar reservado.
Un lugar que no le correspondía… hasta ahora.
Jon apoyó la espalda, dejando escapar el aire lentamente.
—…esto es…
No terminó la frase.
Ni siquiera sabía cómo hacerlo.
Parlax lo observó unos segundos… y entonces, sin previo aviso, alzó la mano.
Un leve gesto.
Y de la nada… apareció una botella.
Jon parpadeó.
—…¿qué…?
La botella cayó suavemente en la mano de Parlax, como si siempre hubiera estado allí.
—Magia espacial básica —dijo con naturalidad.
Jon lo miró, entre cansado y fascinado.
—Enséñame eso.
Parlax esbozó una sonrisa ladeada.
—Eso vendrá luego.
Con un movimiento tranquilo, hizo aparecer también dos copas de cristal oscuro. Sirvió un líquido de tono ámbar profundo, que parecía brillar tenuemente bajo la luz de la lava.
El aroma llegó antes que el sabor.
Denso.
Cálido.
Extraño.
—Rigan —dijo Parlax mientras le ofrecía una copa—. Una bebida especial de mi raza.
Jon la tomó con cierta torpeza, observando el líquido con curiosidad.
—La destilé yo mismo —añadió Parlax, con una leve sonrisa que no era de orgullo… sino de algo más personal.
Durante un instante, ninguno habló.
Luego, Parlax alzó su copa.
—Por tu conversión.
Jon dudó apenas un segundo… y alzó la suya.
—…y por usted.
Las copas chocaron suavemente.
El sonido resonó en la caverna vacía.
Jon llevó el líquido a sus labios.
Bebió.
Y sus ojos se abrieron de golpe.
—…esto…
Otro sorbo.
Más lento.
Más profundo.
—No he probado nunca nada así… —murmuró, casi incrédulo—. Es… como beber fuego… pero… no quema…
Exhaló, dejando escapar una leve risa sin darse cuenta.
—Es una bebida de dioses.
Parlax soltó una carcajada baja, sincera.
—Algo así dicen algunos.
Se apoyó ligeramente en su asiento, relajándose por primera vez desde que comenzó el ritual.
—La primera vez siempre sorprende.
Jon lo miró de reojo.
—¿Cuántas veces la has hecho?
—Las suficientes para saber cuándo compartirla.
El silencio regresó.
Pero esta vez… no era pesado.
Jon dio otro sorbo.
Más tranquilo.
Más presente.
—…maestro…
Parlax lo interrumpió, sin dureza.
—Ahora no.
Jon frunció levemente el ceño.
—¿No?
Parlax negó, con una pequeña sonrisa.
—En este momento no soy tu maestro.
Se inclinó un poco hacia él, apoyando el codo en la mesa.
—Ahora… solo somos dos que han sobrevivido a algo que podría haberlos destruido.
Jon lo observó.
Algo en su pecho se tensó… y luego se relajó.
—…entonces… ¿qué somos?
Parlax alzó su copa de nuevo, mirándolo directamente.
—Esta noche…
Una pausa.
—Un padre y un hijo compartiendo su primera bebida juntos.
Jon se quedó quieto.
No por incomodidad.
No por rechazo.
Sino porque esas palabras… pesaban mas que una montaña en su corazón, durante muchos años había anhelado ser llamado hijo, y ahora uno de los seres mas poderosos y importantes le reconocia como un hijo suyo.
Bajó la mirada hacia su copa, ya que si miraba a Parlax a los ojos lágrimas podrían escapar de la emoción.
Luego bebió.
Más despacio esta vez.
—…entonces supongo que debería aprovecharla.
Parlax sonrió.
—Deberías.
Ambos se quedaron en silencio.
Bebiendo.
Mientras la lava fluía a su alrededor… y las estatuas de antiguos líderes observaban en silencio.
Por primera vez desde que todo comenzó…
Jon no pensaba en sobrevivir.
Solo en ese momento por un instante había sentido encontrar su hogar.
Si habéis llegado hasta aquí… gracias de verdad por seguir esta historia.
Jon ha cruzado un punto sin retorno.El ritual ha terminado… pero lo que ha despertado en su interior apenas comienza.
Y ahora… algo ha respondido.
Algo que no debería existir.Algo que lo ha llamado por un nombre que ni él entiende.
¿Quién… o qué… es su verdadero legado?¿Y por qué lo ha encontrado justo ahora?
Lo que viene a continuación… cambiará todo.
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Nos vemos en el siguiente capítulo… donde nada volverá a ser igual.
Nueva imagen de Jon Nieve.
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