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El Regreso del Dios del Cultivo Dual - Capítulo 325

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Capítulo 325: El sabor es diferente

El ejecutivo del cuerpo de mercenarios sostenía la taza de té de porcelana con ambas manos, como si le temblaran por el frío y estuviera tratando de hallar consuelo en el calor del té. No bebió el té, pues no tenía cabeza para ello.

Wu Long, por el contrario, disfrutaba del sabor, mirando al hombre con una mirada pensativa.

—¿Te dieron instrucciones sobre qué hacer si no me interesaba lo habitual?

—Sí, me instruyeron para que le ofreciera acceso a técnicas y legados preciosos…—

—Je.

La risita de Wu Long impidió que el hombre continuara, ya que la emoción en ella le transmitió claramente la actitud del primero hacia esta oferta.

«¿No le interesan las técnicas?».

El hombre se quedó completamente perplejo, ya que las técnicas y los legados preciosos eran una de las cosas más atractivas para los cultivadores, incluso si ya tenían los suyos propios, pues uno nunca sabía cuándo podría descubrir una joya oculta que se ajustara perfectamente a sus necesidades del momento.

—¿Y si no me tentara nada de lo que ofreces?

Wu Long sonrió y el hombre dudó un instante; una gota de sudor le resbalaba por la sien.

—Elige sabiamente.

Dijo Wu Long, y una súbita comprensión apareció en los ojos del hombre. Tragó saliva, cavilando sobre si tenía razón o no, pero finalmente abrió la boca.

—Yo… Me dijeron que te… —empezó, y haciendo una pausa para respirar hondo, concluyó—: …amenazara con todo lo que te importa.

—Buena elección.

Wu Long asintió y el hombre exhaló con alivio, ahora completamente seguro de las reglas. Al primero solo le interesaba la verdad, y evitarla para no enemistarse con él habría sellado su destino.

—Dime todas las ubicaciones clave de tu cuerpo de mercenarios.

Pero entonces, se estremeció ante las siguientes palabras, levantando la vista de la taza de té que había estado mirando todo el tiempo, hacia los ojos tranquilos e inexpresivos del hombre sentado frente a él.

—Yo….

Se atragantó con las siguientes palabras mientras las de antes, «elige sabiamente», reverberaban en su mente.

Finalmente suspiró y comenzó a hablar. La lluvia caía a cántaros en la calle, mientras los peatones pasaban junto a la diminuta casa de té. Miraban con curiosidad a los dos hombres corpulentos que bloqueaban la salida, pero nadie fue lo bastante valiente como para acercarse; solo miraban al pasar. Había dos hombres sentados junto a la ventana, uno hablando largo y tendido, y otro que solo abría la boca de vez en cuando para, al parecer, hacer preguntas, mientras mayormente escuchaba y bebía su té.

El sonido de la lluvia ahogaba cualquier atisbo de su conversación, y la cortina de gotas de agua oscurecía la visión de los dos, reduciéndolos a meras siluetas con rasgos vagos.

Al final, el hombre que hacía las preguntas dejó su taza de té vacía sobre la mesa, asintió y se levantó, dándole dos ligeras palmaditas en el hombro al otro, mientras este último permanecía sentado, con la mirada fija en su propia taza de té, que ya no humeaba y seguía tan llena como al principio de la conversación. El hombre que estaba sentado se estremeció ligeramente ante el gesto y continuó allí mientras el otro salía de la casa de té.

Los dos de la entrada miraron al hombre que estaba sentado y, al no ver reacción por su parte, se hicieron a un lado mientras Wu Long salía a la calle bajo la lluvia y se mezclaba con la multitud, dejando la casa de té en una quietud absoluta, con solo el monótono sonido de la lluvia reverberando en los oídos del hombre sentado junto a la ventana.

—

Wu Long llegó a una casita diminuta y, al acercarse, vio la verja abierta y a una hermosa joven con un paraguas de pie al otro lado. Sus ojos grises, con un ligero toque de verde, lo miraron con expectación y ansias de aprender, así como con la alegría de ver un rostro familiar al que, de alguna manera, se había acostumbrado en aquel corto periodo del año anterior.

Su lustroso cabello negro se volvía gradualmente gris ceniza a partir de la mitad, aunque no se apreciaba con claridad, ya que lo llevaba recogido en un peinado complicado. Estaba expuesta a diversas sustancias de alquimia todos los días, encerrada en su habitación sin una ventilación adecuada, por lo que su pelo se había ido decolorando gradualmente, pero a medida que crecía, creaba un cambio de color degradado, lo que le daba un aspecto un tanto peculiar.

Su ropa seguía siendo igual de modesta, ocultando su sensual figura y dejando solo un poco de piel al descubierto.

—¿Has estado bien?

Wu Long sonrió y ella asintió, también con una sonrisa.

—Muchas gracias por el último pergamino que enviaste, fue… ah, disculpa mis modales, por favor, entra, hablemos dentro.

Sus pensamientos volaron hacia los textos de alquimia que él le había enviado anteriormente, pero entonces jadeó al acercarse, cubriéndolo también a él bajo su paraguas. Entraron y cerraron la verja tras ellos.

—La Hermana Rui también quería verte, pero últimamente está ocupada con su nuevo puesto.

—Me lo contó, también oí que has estado ocupada con la Torre de Alquimia.

Él asintió y le devolvió la pregunta, y el rostro de ella se ensombreció ligeramente ante la mención de la Torre de Alquimia.

—He estado probando las teorías que me enseñaste y he progresado mucho, pero….

Entraron y ella plegó el paraguas, dejándolo junto a la pared mientras se giraba para mirarlo con expresión de disculpa.

—Lo siento, tuve que quemar el valioso pergamino que me enviaste. Cuando me preguntaron dónde había aprendido las nuevas técnicas, mi compañero de trabajo les dijo que había recibido un paquete de la Compañía Comercial Pluma Elevada.

—Me ordenaron que lo entregara y, pensando que si lo escondía podrían robármelo, decidí quemarlo en su lugar, por si alguien registraba mis pertenencias.

Dijo entonces, mientras sus ojos se enrojecían ligeramente.

—Hiciste lo correcto, así que no tienes que disculparte.

Él sonrió mientras levantaba la mano, secando una lágrima que rodaba por la mejilla de ella mientras lo miraba.

—Más bien debería darte las gracias yo a ti por mantener tu palabra de no transmitir lo que te enseño. Incluso sacrificando el aprendizaje del resto del pergamino, como hiciste. Pero no tienes que preocuparte por el pergamino, ya que, como la otra vez, es algo que escribí de memoria y, por lo tanto, puedo volver a hacerlo.

La tranquilizó él, mientras las mejillas de ella se sonrojaban ligeramente y se giraba un poco hacia un lado. Se sorprendió al encontrar un consuelo increíble en su gesto y una leve reticencia cuando este terminó y él retiró la mano.

—Eh… he preparado un poco de té.

Dijo ella, carraspeando primero mientras se colocaba un mechón de pelo detrás de la oreja, que también se había enrojecido un poco.

—Jaja, ya tomé un poco de camino aquí, pero disfrutaría con gusto un poco más del que preparen tus manos.

Él rio entre dientes y la siguió hasta los sofás del salón en el que se encontraban, sentándose mientras ella iba a la cocina y regresaba con la pequeña tetera y las tazas.

Mientras ella servía el té y se sentaba a la mesa, frente a él, empezaron a hablar de lo que había aprendido y de lo que no le había dado tiempo antes de tener que quemar el pergamino.

«Mmm, este sabor sí que es diferente».

En cierto momento, se descubrió pensando mientras sorbía el té. Y aun si las hojas de té eran baratas y la taza de porcelana era una vieja y corriente, para Wu Long este té sabía mucho mejor que el té caro que había tomado hacía no mucho.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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