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El Regreso del Dios del Cultivo Dual - Capítulo 391

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Capítulo 391: Mañana apacible

—¡¿Qué ha dicho qué?!

Lian Zhiqiu alzó la voz al levantarse de su escritorio en la oficina, mientras recibía un informe del Anciano Hai sobre los últimos planes de Wu Long y las nuevas disposiciones.

—Umm…

—Te he oído, todavía puedo oír.

Cuando el anciano se disponía a repetir su informe o, al menos, a resumirlo, ella lo interrumpió con un gesto de la mano, puso los ojos en blanco y se dirigió con pasos nerviosos hacia la ventana circular que ocupaba la mayor parte de la pared tras su escritorio.

En la mano sostenía un papel, un informe que estaba leyendo cuando recibió el parte oral del Anciano Hai, y ahora lo agitaba con frustración, habiéndose olvidado por completo de su existencia.

—Tengo que mantener a raya a los alborotadores y adular a los Herederos Imperiales, mientras que todos los que me han ayudado a hacerlo hasta ahora se marcharán. Y yo ni siquiera puedo moverme porque tengo que operar la Gran Formación.

Masculló, y sus ojos revelaron un brillo peligroso al girarse a medias hacia el Anciano Hai de nuevo.

—¿O sea que me está endosando a mí todo el marrón mientras él se va a dar la gran vida, con mujeres en los brazos y hasta debajo del culo si le apetece? ¿Estoy interpretando bien sus palabras?

Su voz, cargada de insatisfacción, resonó hasta fuera de la oficina, provocando que los subordinados de confianza que pasaban de vez en cuando se estremecieran y aligeraran el paso para alejarse de ella lo más posible cuando estaba de ese humor.

—Bueno…

—¡Aah! No respondas, solo vas a conseguir que me enfade más.

Ella sacudió la cabeza, sin darle oportunidad de decir ni palabra. El Anciano Hai suspiró con un rostro bastante tranquilo y una sonrisa irónica que indicaba que no era la primera vez que experimentaba este tipo de comportamiento.

—Y como siempre, recibo una notificación que me dice: «esto es lo que va a pasar, buena suerte», con un lacito de regalo y entregada, en el mejor de los casos, un día después de que todo se haya puesto en marcha y, en el peor, un año después de que él se haya ido.

Volvió a poner los ojos en blanco y se cruzó de brazos, mientras su tacón alto repiqueteaba contra el suelo.

—Y cuando se reúne o habla conmigo, siempre es un educado «Maestro del Palacio esto, Maestro del Palacio aquello»… ¡Maestro del Palacio mis narices! ¡¡¡A este ritmo voy a tener que cambiarme el título a Sirvienta del Palacio!!!

Refunfuñó y, en un ataque de ira, estalló en otra perorata.

—El descaro de ese maldito…, arrogante…, mandón…, insufriblemente guapo…, diabólicamente seguro…, inexplicablemente pero atractivamente fuerte y…, cautivadoramente misterioso, pero ingenioso y encantad…

—… Em… Maestro del Palacio…, no está enumerando insultos…

Mientras ella finalmente estrujaba el informe que sostenía y alzaba sus puños temblorosos en una aparente furia al enumerar los «defectos» de Wu Long, el Anciano Hai intervino, bastante estupefacto, ganándose una mirada fulminante que hizo que Lian Zhiqiu se quedara helada por un instante.

*¡Pum!*

La puerta de la oficina se abrió de golpe y el Anciano Hai salió corriendo, cubriéndose la cabeza mientras libros, pinceles de caligrafía, frascos de tinta, pergaminos y demás material de oficina salían volando tras él.

—¡¿Te crees muy listo?! ¡¿Eh?! ¡¿Adónde huyes?!

—

Wu Long estaba semisentado, semirecostado sobre un montón de almohadas, con las manos tras la nuca, y observaba a la belleza desnuda incorporarse en la cama con una sonrisa de felicidad en el rostro y una mirada tranquila.

Hua Ziyan, que hasta hacía unos instantes había estado acurrucada entre sus brazos, mimada con dulces palabras de amor y tiernos besos, se peinaba ahora sentada, vuelta a medias hacia él, e inclinaba la cabeza para echarse todo el pelo hacia un lado.

Su corazón rebosaba de un sentimiento cálido y tierno, una sonrisa adornaba su rostro y su figura entera casi brillaba bajo los intensos rayos del sol matutino.

—¿Ya has pensado en algo que quieras?

Wu Long preguntó con cautela; quería consentirla con algo que ella deseara de verdad, para corresponder a lo que le había entregado, pero ella negó con la cabeza.

—Aún no. Te lo diré cuando se me ocurra algo.

Se rio por lo bajo, con las mejillas ligeramente sonrosadas, y su sonrisa, alegre y tímida a la vez, formó unos hoyuelos adorables que avivaron un poco el deseo de Wu Long. Sin embargo, él se contuvo, pues ya había disfrutado de su abrazo más de la cuenta. Ella nunca se negaría, así que tuvo que reprimirse para no insinuar, ni siquiera en broma, que continuaran.

—Mmm, ¿qué tal tu nueva técnica? ¿Estás progresando bien?

Preguntó él con naturalidad, y ella asintió.

—Quiero mostrártela luego, si tienes tiempo.

—Por supuesto, Ziyan. Pronto habrá un combate de verdad, así que es igual de importante que aumentes tu fuerza ahora.

Él asintió, soltó la mano derecha que tenía tras la nuca y le acarició la mejilla con ternura.

—¿Mingyu va a lograr un avance y a alcanzar su Intención del Dao?

Preguntó Hua Ziyan esta vez, y la mirada de Wu Long se desvió hacia el techo, adoptando una expresión pensativa.

—Mmm, aún no estoy seguro. Podría ser, pero no tengo forma de saberlo por ahora.

—Ojalá pudiéramos hacer algo para ayudar.

Suspiró Hua Ziyan mientras seguía peinándose.

—A mí también, pero su camino no es tan sencillo y, aunque quisiéramos, ninguno de nosotros puede ayudarla. Lo único que podemos hacer es apoyarla y confiar en ella.

Él también suspiró, ya que para él también era un poco frustrante, pues esta era una de las pocas cosas sobre las que no tenía poder alguno. Aunque podía ayudarla dejándola experimentar las diferentes Intenciones, consideraba que eso era solo un incentivo para la reflexión, y que no podía ayudarla en el proceso en sí.

—Mmm, eso haré.

Ella le dedicó una sonrisa radiante al terminar de arreglarse el pelo, que ya no estaba revuelto por la intensa actividad en esa misma cama, justo cuando él volvió la mirada hacia ella. Esa sonrisa le despejó la mente al instante y alivió su frustración.

«Mmm, qué mañana tan apacible».

Un pensamiento feliz cruzó su mente mientras observaba la sonrisa de aquella belleza, en el mismo instante en que el Anciano Hai esquivaba pergaminos y utensilios de escritura.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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