El Regreso del Dios del Cultivo Dual - Capítulo 393
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Capítulo 393: Adversidad y Progreso
—Haa… mmm… haa… mmm… haa…
«Retiro lo dicho, es un demonio».
Feng Yi miró a Ye Ling con los ojos entrecerrándose por la fatiga, con todo el cuerpo dolorido y al límite de sus fuerzas, aferrada a la espada de cola de buey clavada en el suelo mientras estaba semisentada, con una rodilla tocando la tierra.
Su pecho subía y bajaba con violencia, al igual que toda la parte superior de su cuerpo, mientras intentaba recuperar el aliento, inhalando con avidez el aire frío y creando nubes blancas con cada pesada exhalación.
Su cabello rojo fuego, recogido como de costumbre en una coleta, estaba empapado en sudor, lo que hacía que los pocos mechones que solía dejar sueltos a los lados de la cara se le adhirieran a la piel húmeda.
Su armadura, que usualmente estaba pulida hasta parecer un espejo y sin ninguna imperfección, estaba cubierta de tierra y de una multitud de finos arañazos, tan superficiales que apenas se veían por sí solos, pero que resultaban evidentes por la gran cantidad de ellos que entrecruzaban las placas de metal.
Cada marca la había dejado la espada de Ye Ling, que solo infligía el mínimo daño al detenerla, pero representaba que ella habría muerto o perdido una extremidad.
—Ah, la Hermana Ling está en su salsa, como siempre…
Hua Ziyan sonrió con ironía sentada en el mismo lugar elevado en el que había estado Feng Yi esa misma tarde. Miraba hacia el lugar que ahora era un amplio campo abierto donde apenas quedaban en pie los antiguos cuarteles de la guardia, cuyos escombros estaban esparcidos de forma desordenada como resultado de su sesión de entrenamiento.
Aunque como resultado ahora tenía un tamaño adecuado para ser un campo de entrenamiento, al ver desde un lado el nivel de destrucción que había causado, un ligero sonrojo le tiñó las mejillas, pues no se había dado cuenta en el fragor del momento y sobre el terreno.
Shen Min asintió, compadeciéndose de Feng Yi por primera vez. Ellas sabían muy bien por qué Wu Mengqi, que padecía su enfermedad de «necesito que Wu Long me abrace», no lo había seguido al Reino Fantian a pesar de haberlo seguido tan ansiosamente a la capital antes.
—Bueno, al menos no la llamó «Instructora Demonio», así que está en una situación mejor de la que podría estar.
—Jajaja… Creo que la única persona que le diría eso a la cara a la Hermana Ling es la Hermana Mengqi… Con la excepción de la Señora Gong Cui, pero ella es un caso especial y, para empezar, no necesita entrenar con la espada, así que está a salvo…
Hua Ziyan se rio entre dientes ante las palabras de Shen Min, pues Feng Yi había sentido el impulso de pronunciar esas palabras, pero una misteriosa sensación la detuvo, la cual reconoció con horror momentos después como «instinto de supervivencia».
—Aun así, ¿crees que estará bien? No creo que aguante mucho más… Mira, apenas puede mantenerse sentada, y mucho menos ponerse de pie.
Dijo Shen Min mientras observaba la figura tambaleante en la distancia.
—Mmm… Una vez le pregunté a la Hermana Mengqi, y dijo que la filosofía de la Hermana Ling es que en este preciso momento es cuando empieza el verdadero entrenamiento, pues uno solo puede volverse más fuerte al encontrar y superar sus propios límites.
Hua Ziyan se llevó un dedo a la barbilla mientras miraba hacia arriba, recordando su conversación pasada con Wu Mengqi, mientras que a Shen Min se le ponía la piel de gallina.
—Parece que tengo que darles las gracias a mis antepasados por haber elegido los chakrams…
—¿Eh? ¿No renegaste básicamente de toda tu familia y tu linaje?
—Exacto.
—Ah… Ya veo.
Hua Ziyan se rio entre dientes al darse cuenta de lo agradecida que estaba Shen Min por esa fatídica elección, hasta el punto de aceptar dar las gracias a sus ancestros repudiados.
Pero entonces, cuando pensó en qué habría pasado si no hubiera elegido las técnicas de palma y hubiera escogido la espada, palideció, comprendiendo al instante el sentir de su amiga y dispuesta a quemar incienso y postrarse ante los ancestros que no reconocía por aquel golpe de suerte.
—¿Mmm? Pero ese Viejo Yen también usa la espada, ¿no? ¿Por qué la Hermana Ling no le hace pasar por lo mismo?
Entonces ella enarcó las cejas, pues el subordinado de Wu Long parecía desear volverse más fuerte y siempre había recibido orientación.
—Ah, oí a Wu Long decir que, en última instancia, esa no es su arma. Además, la Hermana Ling’er se preocupa principalmente por nuestra Familia Dao y no interfiere en los asuntos organizativos de Wu Long.
—Pero si no es su arma…
—Mmm, ni idea. Tampoco tengo ningún interés en esos tipos que siguen a Wu Long, solo si parecen sospechosos, lo cual, en mi opinión, lo son todos.
Las palabras de Shen Min se volvieron tan indiferentes como su tono.
—Je, je, eso es muy de Min’er.
Hua Ziyan se rio entre dientes, reconociendo el reducido círculo de intereses de su amiga.
—Parece que alguien se está divirtiendo.
Wu Long apareció por detrás de ellas y se sentó en medio, pues ambas movieron sus esterillas en el momento en que apareció y luego se sentaron más cerca de él.
—¿Fuiste a ver cómo estaba Mingyu?
Preguntó Hua Ziyan, mientras los ojos de Shen Min se llenaban de interés de nuevo.
—Mmm, podrían pasar días antes de que salga de su reclusión, pues parece que su meditación se ha vuelto más intensa.
Él asintió, pues cuando fue a ver a la hermosa joven, ella estaba rodeada por una pequeña nube de Qi Espiritual púrpura, mucho más visible y vívida que el pálido halo que vio al principio. También materializaba profundos patrones a su alrededor, una marca distintiva del intenso cultivo de un Cultivador del Dao, ya que su Qi Espiritual entreteje conceptos en formas a su alrededor mientras ponderan el Dao.
—Mmm, ah, estábamos hablando de ese tipo, el Viejo Yen. Shen Min mencionó que dijiste que la espada no es para él, pero ¿por qué no hiciste que cambiara de arma entonces?
—Oh, eso, jaja. Dime, si las técnicas de puño no fueran lo tuyo, ¿te habrías rendido si alguien a quien escuchas te lo dijera? Podrías haberlo aceptado y seguido su consejo, pero en el fondo de tu corazón no lo habrías asimilado. Así que tiene que darse cuenta por sí mismo.
Wu Long se rio entre dientes al explicar, mientras ambas bellezas volvían sus ojos hacia él con una pregunta obvia formándose en sus mentes.
—Jaja, no, puedo decirles de antemano que ambas eligieron muy bien.
Él rio por lo bajo mientras disipaba sus dudas, abrazándolas con ambos brazos. Por alguna razón, sintió un picor en las orejas en el momento en que rodeó los esbeltos cuerpos de las bellezas.
Cuando ambas se relajaron y se apoyaron en sus hombros, los tres volvieron a mirar hacia el campo, donde Feng Yi se había levantado contra todo pronóstico y blandía su espada en respuesta a un ataque despiadado de Ye Ling, a pesar de que un momento antes parecía que el golpe la alcanzaría sin que pudiera mover ni un dedo para detenerlo.
En realidad, mientras Wu Long combatía con las dos que ahora estaban en su abrazo, aprendía simultáneamente a controlar las runas de su interior, como hacía la mayor parte del tiempo cuando no estaba ocupado con el cultivo o pasando el rato con ellas para relajarse.
Su método era de ensayo y error, pero finalmente logró un gran avance durante su entrenamiento al descubrir que el Relámpago producido por una Runa de Relámpago no se controlaba en realidad como una corriente, aunque lo fuera, sino como dos campos de Qi separados, uno del atributo Yin y el otro del atributo Yang.
Lo que lo sorprendió aún más fue que la Runa Dao del Relámpago era en realidad dos runas separadas y unidas, lo que explicaba por qué le costaba tanto hacer contacto con ella, ya que ambas runas estaban en un estado constante de equilibrio que él perturbaba con sus acciones. Este simple y pequeño error retrasó su progreso durante mucho tiempo, tanto para contactar con la Runa Dao como para aprender su control básico.
«Haa…, es difícil progresar».
Un pensamiento cruzó por su mente mientras observaba a la esforzada belleza pelirroja.
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