El Regreso del Dios del Cultivo Dual - Capítulo 395
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Capítulo 395: (R18) Corrompiendo la luz, abrazando la oscuridad
En la habitación de Wu Long, gemidos dichosos y al mismo tiempo ahogados rasgaban el aire cálido y húmedo, lleno de los aromas de un hombre y una mujer.
—¡Aah! ¡Uhm! ¡Ah! ¡Aah! Wu… ¡Ah! ¡Wu Long! ¡Aaah! ¡Esta postura…! ¡Ahm! ¡¡¡Es demasiado vergonzosa!!!
Shen Min estaba de pie contra una pared, completamente desnuda, con su voluptuoso pecho presionado contra la dura superficie, los brazos doblados y las manos apoyadas en la pared un poco por encima de su cabeza. Pero a diferencia de la posición vertical de la parte superior de su torso, su trasero estaba casi en pompa, con la espalda arqueada, mientras él, de pie detrás, la sujetaba por las caderas con ambas manos y metía su polla en su apretado y húmedo coño. Cada embestida hacía temblar sus piernas, que se apoyaban en las puntas de los pies, mientras los jugos de ambos se escurrían.
—¡Aah! ¡Jaah! Ajá… ¿eh?
—¿Y bien? ¿Quieres que pare?
Él detuvo de repente el movimiento de sus caderas y le susurró la pregunta al oído. Los ojos marrones de ella se abrieron de par en par y vacilaron ligeramente, para luego bajar la mirada y desviarla a un lado, mientras sus mejillas, ya sonrosadas, se ponían completamente rojas al igual que sus orejas.
—N-no… por favor, continúa…
Su voz temblorosa fue débil, apenas audible, mientras su culo, rollizo pero ligeramente firme, se agitaba, empujando hacia atrás contra las caderas de él.
—¿Continuar con qué?
—C-continúa… con lo que estabas haciendo…
—Tienes que decírmelo para que sepa e-x-a-c-t-a-m-e-n-t-e lo que quieres, Min’er.
Su voz era seductora y tentadora, provocándole escalofríos por todo el cuerpo mientras las caderas de ella intentaban moverse involuntariamente hacia delante y hacia atrás, pero las manos de él las mantenían firmemente sujetas.
—Yo… quiero que te muevas.
—Jajaja, creo que lo entiendes, Min’er, porque no empezaré hasta que lo digas.
«Q-qué vergüenza… y qué lascivo… pero… pero si no lo digo…».
Apretó los puños y se mordió el labio inferior. La fuerza con la que intentaba moverse aumentó, pero fue en vano, mientras sus entrañas se retorcían alrededor de él y un líquido pegajoso y turbio goteaba hasta el suelo.
—T-tu… tu polla… por favor, m-mete tu gran y d-dura polla dentro de m… m-mi… mi lascivo c-coño.
Su voz temblorosa era débil y vacilante, llena de vergüenza, mientras suplicaba que la follaran.
—Buena chica.
—¡¡¡Aaah!!! ¡Ahn! ¡Aa! ¡Aaah! ¡Jnaah!
Sus caderas se echaron hacia atrás y luego reanudaron el martilleo contra su culo, clavando su polla dentro de ella una y otra vez, revolviendo sus entrañas mientras el semen que él había liberado antes se desbordaba de su dulce agujero.
—¡Jaah! ¡Aah! ¡Jaum! ¡Mm! ¡Ummn! ¡Nn!
Sus gemidos se hicieron gradualmente más fuertes mientras bajaba un brazo y se mordía el dedo índice para intentar ahogarlos. Sus entrañas empezaron a contraerse, los músculos de su espalda baja sufrían espasmos y el redondo culo contra el que él presionaba las caderas empezó a rebotar por algo más que las embestidas.
—¡Nn! ¡Nnnn! ¡¡¡Ninnhnnn!!!
Él retiró las caderas casi por completo, de modo que solo la punta de su polla quedó dentro de ella, y luego embistió hacia delante, hundiéndola de nuevo hasta el fondo, lo que envió una sacudida a través de su cuerpo, que empezó a convulsionar. Entonces, él se corrió a raudales dentro de su coño espasmódico para darle un placer aún mayor.
Sus piernas, que se habían levantado en el aire con la última embestida y ya no alcanzaban el suelo, temblaban, mientras el semen y los jugos de su coño goteaban por la cara interna de sus muslos. Sus ojos, en blanco, no veían nada, vidriosos por el placer.
—Ik… kk… nngh…
Soltó un gemido forzado, de esos que surgen cuando se tensa la garganta mientras se intenta expulsar aire. Todo su cuerpo se deshacía en escalofríos mientras un placer extático recorría sus venas.
Mientras volvía en sí lentamente, sintió que él le levantaba la pierna derecha, dejando la otra en la misma posición, y luego daba un paso atrás, obligándola a apoyarse en la pared para no caer.
—¡Ah! ¡Espera! ¡Esto…!
Ya sentía un tipo de placer diferente, pues su coño se apretó alrededor de él al abrir las piernas, mientras sus pechos, por fin libres de la presión de la pared, se balanceaban y el aire le acariciaba los sensibles pezones.
—¡¡Aah!!
Otra embestida le dejó la mente en blanco, pues el semen y los jugos de su coño acumulados hacían que los movimientos de la polla de él fueran extremadamente suaves, pero produjeran un calor y un placer increíbles. Sensible por el clímax anterior, no había ninguna posibilidad de que pudiera hacer algo respecto a esa postura.
—¡Aaah! ¡Naah! ¡Jaa! ¡Aah! ¡L-aah! ¡Lascivo! ¡Aaah! ¡Esto es demasiado lasci- aah!
Intentó protestar mientras él empezaba a follarla en esa nueva postura que a ella le parecía aún más vergonzosa que la anterior.
«S-su miembro… es demasiado grande… y se siente demasiado bien… No puedo pensar con claridad. ¡Esto es demasiado increíble! Aaah… va a hacer que pierda la cabeza… debería estar mal… y ser demasiado lascivo… pero no puedo resistirme…».
Su mente era un caos, pues no podía decidir si aquello era demasiado vergonzoso para continuar o se sentía demasiado bien para parar. Lo segundo pareció ganar, ya que no lo detuvo y gimió de placer mientras su boca babeaba ligeramente.
—¡Nuaah! ¡Njaah! ¡Mmn! ¡Uhmf! ¡Jaaa! ¡¡¡Aaaah!!!!… nnngh… hng…
Él volvió a correrse dentro de ella mientras ella temblaba y convulsionaba. La pierna que él le sostenía por la parte inferior del muslo se doblaba y desdoblaba ligeramente, y su jugoso culo rebotaba con sacudidas incontrolables.
Y cuando recuperó la concentración, él ya la estaba girando y empujándola de nuevo contra la pared, esta vez con la espalda completamente apoyada, mientras le levantaba también la otra pierna, presionando sus nalgas expuestas para inmovilizarla por completo.
—¡Aaah! Espera… esto es… nngh… ¿¡¿qué clase de… mmh… postura es esta?!? ¡¿Ah?!
Abrió los ojos de par en par al ver que sus piernas estaban completamente abiertas y, como él había cambiado ligeramente el agarre, se estiraban rectas hacia los lados, formando una gran letra «V».
—La que se siente bien.
Él se rio entre dientes. Ella quiso preguntar algo más, pero las caderas de él se echaron hacia atrás y, de nuevo, le hundió la polla hasta el fondo.
—¡Aaah!
Esta vez no se apresuró e hizo un movimiento circular con las caderas. Su polla comenzó a masajearle el interior, alcanzando todos los puntos sensibles.
—¡Mmmmjjmm!
Todo su cuerpo se estremeció y gimió con voz temblorosa mientras sus párpados se abrían y cerraban ligeramente y se mordía el labio inferior sin darse cuenta. Sus pies se estiraron por sí solos todo lo que pudieron.
—¡Aaaah! ¡Jaaah! ¡Nnh! ¡Ajeuk! ¡Augh! ¡Aaaa!
«Esto está mal… esta postura es demasiado vulgar… No debería… ¡¡¡pero se siente tan bien!!!… Me estoy volviendo loca».
Sus gemidos se volvieron un poco más lánguidos mientras su boca se relajaba y sus pensamientos se enturbiaban con rapidez, ya que el placer abrumador desplazaba la creciente vergüenza.
Él continuó con un pistoneo y un movimiento danzante de caderas. Los sonidos de su apareamiento, como el de bestias salvajes, resonaban por la habitación mientras las nalgas de ella chocaban y sus pechos rebotaban. Ella empezó a tener un orgasmo tras otro, sin parar, mientras él la follaba sin darle descanso. Hasta que, finalmente, penetró con una última y potente embestida e inundó su coño con una enorme carga de semen caliente y espeso, presionándola contra la pared mientras doblaba su cuerpo en dos.
—¡¡¡¡¡Mmmnnnnggghhhh!!!!!
Sus piernas se estiraron al máximo, temblando en el éxtasis agónico del orgasmo más intenso que había tenido hasta el momento.
Sus ojos se pusieron en blanco mientras temblaba y convulsionaba en la euforia que él le proporcionaba. Y en ese instante, uno de sus ojos se oscureció hasta volverse gris oscuro, mientras que el otro se aclaró ligeramente, a un pálido marrón claro, y su expresión cambió gradualmente a una de satisfacción y picardía.
—Jaa~ jaa~ jaa~… de verdad que tú… jaa~.
—Jaja, bueno, te dije que tenía algunas ideas…
—Jaa~ jajaja~, sí… jaa~, lo hiciste… pero aun así, todas esas posturas…
—Bueno… con tu cuerpo flexible, supongo que me dejé llevar un poco.
—Jajaja, supongo que no tengo que ser perezosa con los estiramientos, jajaja~.
Ella se rio entre dientes mientras se miraban a los ojos con una sonrisa, sus frentes sudorosas pegadas la una a la otra y sus aromas llenando sus pulmones. La sensación de sus cuerpos presionados el uno contra el otro era estimulante y maravillosa; sentían los latidos de sus corazones, la temperatura, la textura de su piel y sus respiraciones sincronizadas.
—Vamos a la cama. Después de todo, tengo que darte muchos mimos por este juego tan divertido.
—Mm, quiero que me abraces toda la noche.
Él se rio entre dientes y ella asintió con una sonrisa de satisfacción mientras sus labios se unían en un beso. Los brazos de ella se envolvieron alrededor del cuello de él, que la levantó en esa misma posición, bajando solo el agarre de sus manos al culo de ella para que pudiera doblar las rodillas, y se dirigió a la cama. Allí, empezó a hacerle el amor con dulzura y ternura, moviéndose lenta y suavemente, pero dándole un placer aún mayor que su verdadero yo sí podía soportar.
Hicieron el amor apasionadamente hasta la mañana, con ella entre sus brazos a cada segundo, sus miradas conectadas y sus labios separándose solo para volver a encontrarse.
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