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El Regreso del Dios del Cultivo Dual - Capítulo 415

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Capítulo 415: Apariencia engañosa

Cai Yin enarcó una ceja, pues a su parecer esperaba algo más importante.

—¿Mi bienestar?

—En efecto, en su estado actual no sería ningún problema hacer que colapsara con tan solo una situación estresante, y debemos ponerle remedio a eso.

Wu Long sonrió sin ocultar una genuina expresión de buena voluntad.

—Pero…

—Su Alteza, por favor, permítanos ayudarla. Somos los únicos que podemos. Y… aunque le resulte difícil confiar en nadie en estos momentos, solo podremos ayudarla si deposita su confianza en nosotros.

Shen Min intervino con un tono de preocupación, mirando a la frágil princesa.

Cai Yin los miró en silencio durante unos instantes y, después de respirar hondo, exhaló con una mirada decidida.

—Ya les he confiado una vez el destino de mi país; supongo que es justo para mis ciudadanos que haga lo mismo también con mi destino.

Afirmó, y Wu Long asintió con una sonrisa mientras Shen Min exhalaba un suspiro de alivio.

—Primero, como medida rápida e inmediata, le daré unas píldoras que la ayudarán, pero estas por sí solas no pueden resolver los problemas de fondo…

Mientras hablaba, sacó unos frascos de píldoras de porcelana y continuó la conversación mientras la princesa escuchaba con atención.

La audiencia duró unas horas y, después, un golpe resonó en la puerta.

—Su Alteza…

Cai Yin le dio permiso para informar; el hombre entró, pero vaciló antes de hablar hasta que ella asintió.

—… el Embajador Imperial tiene programada una visita al Palacio Real en la capital mañana a primera hora. Si queremos regresar a la Capital antes del anochecer…

El hombre no terminó la frase para no ser descortés con los invitados, pero Wu Long se limitó a sonreír.

—Una sincronización perfecta.

Se rio entre dientes, y la Princesa Cai Yin asintió en respuesta.

—Entonces, partamos.

Las cuatro personas sentadas en la habitación se levantaron y, en el momento en que Cai Yin flaqueó ligeramente, Wu Long la sujetó del brazo por el codo, con suavidad pero con firmeza, para ayudarla a estabilizarse. Sucedió tan rápido que ni siquiera se dio cuenta de cómo apareció junto a ella mientras sus guardias, al otro lado de la puerta, se quedaban helados en posturas tensas.

—Está bien, es de confianza… Gracias, Señor Wu.

—Jaja, le dije que me llamara Wu Long, Su Alteza.

—

A la mañana siguiente, todos se encontraban en el Palacio Real del Reino Tingren, que no había cambiado mucho desde la última vez que Wu Long lo visitó y, dado que era aproximadamente la misma época del año, ni siquiera la vista exterior de la capital había cambiado en absoluto, como si el año transcurrido hubiera sido un sueño y apenas ayer hubiera estado paseando por esas calles con Shen Min.

Sin embargo, la atmósfera y el ambiente tanto de la ciudad como del palacio eran, de algún modo, imperceptiblemente diferentes. Flotaba en el aire una sensación pesada y lúgubre, como si cada rincón de la ciudad se hubiera cubierto de repente con una niebla invisible pero opresiva.

Wu Long también pudo ver a unas cuantas personas vestidas de gris, de apariencia anodina, apostadas en posiciones poco llamativas entre el séquito real y cerca del rey.

La ceremonia de la visita del embajador y la lectura oficial del Edicto Imperial fue larga y bastante aburrida, con formalidades como la entrega de regalos a las dos facciones de la familia real: la principal, con el Rey a la cabeza, y la de la Princesa Cai Yin, ahora reconocida como una entidad política independiente.

El regalo de Cai Yin fue un par de pendientes lujosos y únicos, fácilmente reconocibles, que se puso en el acto como reconocimiento de haber recibido las bendiciones del Imperio del Águila Azur. Ahora era un símbolo de su protección y autoridad.

La última parte fue igual de formal, y culminó con el Rey declarando a regañadientes que el Reino cumplía oficialmente con el Edicto Imperial.

Una vez terminada la ceremonia, regresaron a la posada donde ya había llegado Zhao Biren. Allí, Wu Long y sus dos compañeros se despidieron de la princesa.

Ahora estaba a salvo de la persecución política gracias a la autoridad del Trono Imperial, por lo que podía permitirse ayudarlos. Así, les proporcionó una docena de guerreros expertos de su confianza y numerosos asistentes, junto con múltiples carruajes y varios escuadrones de tropas del ejército; todo ello organizado desde la víspera.

Salió a despedirlos, ya que se quedaría en la capital en lugar de regresar a la Villa Real de Invierno.

—Entonces, estaremos en contacto, Su Alteza. Devolveremos las tropas en cuanto lleguemos al Reino Fantian. Y yo enviaré de vuelta a los guerreros cuando terminen su entrenamiento, esperando una nueva tanda a cambio.

—Entiendo. Enviaré a los guerreros con una semana de antelación para que no se pierda tiempo entre las tandas. Por supuesto, me mantendré en contacto con ustedes. Que tengan buen viaje.

Habló en un tono suave; seguía estando frágil, pero en general su estado era más saludable.

El grupo, provisto de un convoy y escoltas, viajó a un asentamiento no muy lejano a la capital que estaba habitado únicamente por mujeres.

Cuando las guardias vieron acercarse a un grupo numeroso, sus miradas se tornaron afiladas y cautelosas, pero al reconocer el rostro de un apuesto hombre en particular, la cautela se transformó en sorpresa y, después, en una expresión de gratitud y reconocimiento.

Les dieron una cálida bienvenida en el asentamiento, donde el convoy pasó la noche. Wu Long pasó la tarde conversando con la mujer que ejercía de líder y, más tarde, con la comunidad en una reunión general que se prolongó hasta bien entrada la noche.

—Min’er, ¿recuerdas lo que te dije sobre encontrar a tus propias subordinadas? Esta es tu oportunidad, pues deberías ser capaz de verlas.

En un momento dado, Wu Long se inclinó para susurrarle al oído a Shen Min. Ella abrió los ojos de par en par y le dedicó una mirada. Tras recibir un leve asentimiento de él, se giró para observar a las mujeres entre el bullicio de la reunión, donde las conversaciones se sucedían por doquier.

Sus ojos de distinto color escudriñaron atentamente los alrededores, hasta que se detuvieron en una mujer algo más joven que la media que estaba sentada relativamente aislada, cuyos ojos cautelosos solo observaban a la gente de su alrededor.

Se acercó a ella y se detuvo justo en frente, bajando la vista hacia la mujer sentada, quien a su vez alzó la mirada hacia ella.

Wu Long observó la escena desde lejos, y al poco vio a Shen Min y a la joven intercambiar unas palabras, y se rio entre dientes.

«Jaja, como pensaba. Las ve».

Pensó, pues él también podía verla: una rabia profunda, oscura y venenosa, oculta en el fondo de los ojos, tras el dolor y la cautela, y una apariencia externa e inofensiva que no era más que un engaño.

—

El convoy partió al día siguiente, custodiado por los soldados de la escolta y llevando ahora a toda la población del asentamiento que habían visitado, en dirección al Reino Fantian.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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