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El Regreso del Dios del Cultivo Dual - Capítulo 434

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Capítulo 434: (R18) El elegido

Cuando sus labios se separaron, los ojos de Lian Zhiqiu se abrieron, al principio ligeramente desenfocados, pero recuperando gradualmente un poco de claridad mientras le miraba el rostro. Una sonrisa asomó por una comisura de su boca y sus cejas se arquearon de forma juguetona.

—Eres un descarado y un arrogante…

—Jaja, culpable.

—¿No tienes miedo de hacerle algo así a tu Maestra de la Secta?

—Je, deberías haber dicho eso antes de que tu lengua se enroscara con la mía.

—Tú… ¡Mmmf!

Sus ojos brillaron con un poco de indignación juguetona cuando volvió a abrir la boca, sin duda para decir algo en señal de protesta, pero fue rápidamente cubierta por otro beso, más apasionado, más deliberado, al que ella respondió de nuevo inmediatamente, con no menos pasión.

Su brazo rodeó la estrecha cintura de ella, presionando su suave y sensual cuerpo contra el suyo, sin dejar espacio entre los dos cuerpos que se calentaban rápidamente. Ella se derritió en su abrazo; sus pezones, que se endurecieron de inmediato, le punzaron el robusto pecho a través de las finas telas de su lencería y su cheongsam.

Él la empujó suavemente, pero con paso firme, hasta que su jugoso trasero fue presionado de nuevo contra el escritorio, y los objetos de oficina que había sobre él cayeron haciendo un gran estruendo.

Sus manos subieron para agarrar con fuerza los antebrazos de él, como si intentara controlar una situación en la que fracasó cuando las de él recorrieron su cuerpo, desabrochando la parte superior de su cheongsam y avivando las llamas de su deseo mientras ella gemía ligeramente, empapando tanto sus bragas de humedad que un poco empezó a gotear.

Sus labios se separaron una vez más, pero ella no abrió los ojos, girando la cabeza hacia un lado mientras él se inclinaba un poco más y su boca viajaba hacia su cuello, que se descubría cada vez más, liberado de la tela por la mano de él.

—Aaah… Soy… nnh… la Maestra del Palacio… y tú eres un discípulo.

—Eso lo hace más emocionante, ¿no crees? Una relación escandalosa.

Él le respondió desde abajo, con la boca ya en la base de su cuello, un poco por encima de la clavícula, mientras sus ojos se alzaban un poco para ver los de ella, que finalmente se abrieron.

—Aah… eres… mmm.

—Ahora eres mía, no te resistas.

Él se rio entre dientes y volvió a acariciar su cuello con la boca mientras su mano ahuecaba su voluminoso y pesado pecho, y un gemido sensual e involuntario se escapó de sus labios. Cuando quiso responder algo, su boca fue de nuevo cubierta por la de él, lo que le hizo perder el hilo de sus pensamientos.

Las manos de ella se deslizaron por sus antebrazos y poderosos hombros para rodearle el cuello, y hundió los dedos en el pelo de su nuca, mientras que la mano de él, después de apretar un poco más su suave y a la vez elástico pecho, bajó, invadiendo hábilmente su ropa a través del corte lateral y dentro de las bragas empapadas, y luego, sin perder más tiempo, introdujo dos dedos.

—Mmmh.

Ella gimió contra sus labios mientras abría los ojos, y poco después sus labios volvieron a separarse mientras se aferraba a él.

«¿Cómo es esto posible? No está usando ninguna técnica…, pero es capaz de hacerme…»

Su mente, mareada por un placer que no esperaba, intentaba averiguar qué estaba pasando, pero era incapaz de procesar nada, ya que no podía aferrarse a un pensamiento el tiempo suficiente.

Sus ojos, por otro lado, parecían sorprendidos mientras observaba las reacciones de ella, entrecerrándose un poco ante la visión. Sus deseos también se encendían al ver a la jugosa y húmeda belleza que tan obviamente lo deseaba no menos que él a ella, y el desafío que suponía su inusual tolerancia al placer avivó su confianza.

—¡Aah!

Sintió una sacudida de placer recorrerla cuando él la levantó un poco y la empujó más sobre el escritorio con su cuerpo, mientras sus dedos dentro de su apretada y húmeda hendidura le hicieron perder la fuerza en las rodillas. El sonido de algo cayendo del escritorio resonó en el estudio mientras él barría todos los obstáculos.

Luego la empujó para que se reclinara mientras, con una mano, agarraba sus bragas completamente empapadas por debajo de su jugoso trasero y, moviéndose un poco hacia un lado, se las bajaba por las redondas nalgas, mientras ella lo ayudaba levantando las piernas.

—¡Aahh!… ¡Ohm! ¡Mmnh! ¡Aaah!~…

Él, con naturalidad, bajó, hundiendo la cabeza entre las piernas de ella, que abrió los ojos de par en par y exclamó, con la cabeza sacudiéndose para mirar hacia arriba y al lado opuesto, donde la silla y la ventana ocupaban la mayor parte de la pared. La pálida luz de la ventana se reflejaba en sus ojos anaranjados mientras temblaba, y sus manos se agarraban instintivamente a la cabeza de él entre sus muslos.

Mientras ella se deleitaba en el placer que él le daba, él sacó su polla, que llevaba tiempo lista para arrebatarle la virginidad a esta sensual y curvilínea belleza de formas hechiceras.

Se levantó lentamente, lamiéndose los labios para saborear las gotas de su dulce néctar, mirándola a los ojos cuando ella se giró para observarlo al dejar de acariciarla con la boca.

Sus piernas, envueltas en medias y aún con tacones altos, que estaban a los lados de la cabeza de él, subieron también, y primero sus muslos, luego sus pantorrillas y finalmente sus esbeltos y elegantes tobillos se deslizaron sobre los firmes y poderosos hombros, sujetos en su sitio por las suaves manos de él que se deslizaban a la par.

—Jaa~ jaa~ jaa~.

Ella respiraba con dificultad, y sus impresionantes pechos, ahora parcialmente visibles en el cheongsam entreabierto y enmarcados por la sexi lencería negra, subían y bajaban con un movimiento hechizante. Sus ojos parecían un poco nerviosos y, sin embargo, llenos de expectación, y se abrieron de par en par al ver la polla de él erguirse entre sus piernas.

Él sonrió y bajó la mano derecha para colocar en posición la endurecida vara de carne, al tiempo que echaba las caderas hacia atrás. La punta tocó los labios húmedos que se crisparon, como si succionaran la polla.

—¿Ya no vas a decir nada sobre ser la Maestra del Palacio?

Él sonrió ante la expresión de ella, que delataba expectación, nerviosismo, pero más que nada, un deseo y una lujuria abrumadores.

—… no te pases.

—¿Que no empuje? De acuerdo, supongo que podemos quedarnos así sin empujar un rato.

Se rio entre dientes, trazando ligeramente con la punta de arriba abajo mientras los jugos que los cubrían a ambos, a la punta y a los labios que tocaba, creaban una sensación celestialmente suave que enviaba chispas eléctricas a través de ella.

—¡Mmnh!… No eso, no me refería a eso.

—¿Entonces a qué?

—… Tú…

Ella lo miró con frustración mientras su interior ardía cada vez más de anhelo. Sus caderas se retorcían ligeramente sin su control, pero era incapaz de empujarse contra la codiciada carne dura porque él la sujetaba por los muslos, donde se unían las medias y la piel.

—Cógeme… por favor, cóge-… ¡¡¡aaaah!!!

Mientras se mordía el labio y empezaba a hablar en voz muy baja, sintió la polla de él invadirla; su mano, que la había apuntado antes, se deslizó hacia su abdomen en el momento en que desgarró su virginidad.

Su espalda se arqueó mientras se sacudía para mirar de nuevo la ventana detrás del escritorio, y sus manos se clavaron en la superficie del escritorio a sus lados.

—Bien dicho, Zhiqiu.

Él esperó un poco a que ella se calmara y habló con una voz grave que le provocó escalofríos. En el momento en que el nombre de ella salió de sus labios, sintió de repente una oleada de felicidad y, al mismo tiempo, el deseo cubrió sus ojos con una película, y lo miró como en un estupor de ebriedad.

Él sonrió al ver esa mirada que avivó su propio deseo, y echó las caderas hacia atrás, observando cómo todo el cuerpo de ella se estremecía por la sensación.

—Jaaa~.

Su exhalación temblorosa llegó a los oídos de él, y lentamente embistió de nuevo hacia adentro, penetrando más profundo esta vez.

—¡Mmmh!

Ella se mordió el labio inferior mientras una de sus manos subía para agarrar el borde del tablero del escritorio en el lado opuesto, un poco por encima de su cabeza.

Repitió el movimiento una vez más, y luego otra, hundiéndose más adentro y abriendo las intactas y apretadas paredes de su carne rosada.

Los jugos del amor que salían abundantemente de ella cubrían su polla, que entraba y salía produciendo húmedos sonidos chapoteantes, mientras cada movimiento provocaba que una poderosa ola de placer eufórico la recorriera.

—¡Aaaaah! ¡Jaaaah! ¡Uuuuum! ¡Mmmmmm!

Empezó a moverse un poco más rápido, penetrando en sus profundidades más lejanas y haciéndola gemir de placer. Sus manos le sujetaron la cintura mientras mantenía los tobillos de ella sobre sus hombros, empujando sus muslos con los brazos desde los lados.

«¡¿Esto es…?!»

Sus ojos se abrieron ligeramente al sentir el apretado coño de ella cerrándose sobre él en un movimiento rítmico, dándole un placer intenso como si estuviera masajeando su polla. Y sus labios se curvaron mientras el brillo de la excitación se intensificaba en sus ojos; el deseo por esta belleza despampanante ardía aún más.

Ella sintió una pasión primitiva y feroz en los movimientos de él, que la llenó del mismo instinto mientras hacía todo lo posible por corresponder. Ya no había incomodidad, solo placer, mientras su polla se movía como un pistón para golpear sus partes más profundas y su coño empapado lo succionaba más adentro y se apretaba a su alrededor.

—¡Aah! ¡Sí! ¡Aaah! ¡Cógeme! Ha- ¡¡aaahn!!

Gritó, olvidándolo todo, su estatus y su orgullo, todo ello ahogado en el océano de placer y lujuria mientras las caderas de él se movían cada vez más rápido.

Cada movimiento enviaba una onda a través de su cuerpo: su trasero cambiaba de forma al ser golpeado por las caderas de él y luego sus caderas se elevaban, enviando más movimiento a su cintura, que sacudía su pecho y la parte superior de su cuerpo. Su hermoso cabello cubría el escritorio y se desordenaba por el intenso acto de amor.

«Es tan grande… y duro… es irreal…»

Su mente se llenó con el deseo de que esto no se detuviera nunca, para poder sentirlo dentro de ella así por toda la eternidad.

—¡Aah! ¡Oooh! ¡Da-… aah! ¡dámelo máaaas! Aaah.

Él se inclinó sobre ella, apoyando las manos en la mesa a ambos lados y, aumentando su ritmo, comenzó a martillar su coño, que se apretaba y retorcía, con embestidas aún más potentes.

Después de un tiempo, empezó a aumentar el placer que le daba, sintiendo que el clímax de ella se acercaba mientras se aferraba a su polla con los pliegues suaves y espasmódicos. Su coño empapaba la polla de él con jugos, produciendo fuertes sonidos húmedos que se mezclaban con sus dulces gemidos.

Levantó ambas manos para sujetar el borde de la mesa por encima de su cabeza, y sus sensuales pechos redondos se agitaban de un lado a otro, rebotando incluso sujetos aún por la lencería.

—Dentro… dentro de mí… dámelo… ¡¡¡aaaah!!!

No podía imaginarse separarse de él, suplicando ser llenada, y él la complació, en el último momento hundiendo su polla hasta el fondo e inundando su interior con chorro tras chorro de semen caliente y pegajoso.

—¡¡¡Aaaah!!!

Todo su cuerpo tembló y se convulsionó intensamente, mientras su espalda se arqueaba todo lo posible. Sus pupilas se dilataron en sus ojos, que se abrieron de par en par, desenfocándose y sin ver nada justo después.

Él no sacó su polla de inmediato, sino que hizo movimientos de empuje muy ligeros y estimuló aún más su palpitante coño para prolongar e intensificar su éxtasis. Finalmente la deslizó hacia fuera, y el agujero que dejó se desbordó inmediatamente con un líquido blanco, espeso y turbio.

Se medio sentó en el escritorio justo a su lado, acariciando con la mano su muslo tembloroso cubierto por la media mientras ella no podía superar el resplandor del orgasmo, con el rostro floreciendo en una sonrisa dichosa.

Algo en su mirada cambió cuando volvió a mirarlo.

—Jaa~ realmente eres el indicado…

Dijo mientras se incorporaba un poco inestable, pero ayudada por la mano de él.

Sus ojos se encontraron con los de él, y entonces ella se inclinó hacia adelante, y sus labios se unieron en un beso mientras él la ayudaba inclinándose también. Sintió algo parecido a la adoración en sus ojos y en el beso.

Sonrió con algo de timidez cuando sus labios se separaron, pero luego su sonrisa se tornó significativa mientras bajaba lentamente la mirada hacia la polla aún dura, cubierta de semen y de algunos de sus jugos. Lenta y seductoramente, bajó y se puso frente a él, mientras sus manos se deslizaban por el torso de él, doblando las rodillas hacia los lados y sin importarle que su largo cheongsam estuviera ahora en el suelo y que su hendidura abierta empezara a gotear abundantes cantidades de semen y una pequeñísima cantidad de sangre.

—Jaja, supongo que no debo avergonzar a mis discípulos, ¿verdad?

Ella se rio entre dientes y él sonrió, mirándola desde arriba mientras ella tomaba su polla con ambas manos por la base, doblándola ligeramente hacia un lado para verla mejor. Sus ojos, que la reflejaban, rebosaban de adoración e idealización.

«Esta es la polla que tomó mi primera vez… y la que me hizo mujer, poniendo fin a tantos años de dolor… y dándome tanto placer… es hermosa… perfecta… suprema…»

Levantó un poco la vista desde abajo para mirar al dueño de este tesoro, mientras daba una lamida desde la base hasta la punta del miembro, y luego otra.

Lamió y besó el miembro con devoción, limpiando el semen restante y acariciándolo, lanzando miradas hacia arriba para ver si a él le gustaba. Gotas de líquidos goteaban sobre sus muslos, su ropa y sus pechos semivisibles en su cheongsam casi abierto, pero a ella no le importó, pues presionó sus suaves y carnosos labios contra la punta y se la tragó.

Demostró una habilidad digna de ser llamada la maestra de Hua Ziyan, a pesar de que en la práctica era la primera vez que lo hacía. Su técnica era suprema; producía fuertes sonidos de *glup* mientras succionaba con un giro lateral y hacía un movimiento de barrido con la lengua a lo largo del miembro con cada movimiento de su cabeza. Sus suaves labios, al presionar su piel, también lo masajeaban.

Él la miró desde arriba, viendo su afán por complacerlo y darle placer. Después de un rato, le puso la mano en la cabeza y, mientras ella lo miraba a los ojos y se la metía hasta el fondo de la garganta, empezó a descargar su semen mientras ella succionaba y se tragaba hasta la última gota.

—Jaa~.

Se la sacó de la boca después de succionar a fondo el semen y la saliva residuales, dejándola completamente limpia.

—Estuvo genial, Zhiqiu. Supongo que debería darte las gracias por eso.

Él sonrió, acariciándole la cabeza por encima del pelo, y luego se rio entre dientes, mientras su polla se crispaba ligeramente frente a los ojos abiertos de ella, que luego se llenaron de alegría y deseo, y volvieron a mirar su rostro con una película de pasión sobre ellos.

Ella presionó un mecanismo que abrió un pasadizo secreto a la parte privada de la mansión y lo condujo al dormitorio, donde la hizo gritar en medio de un placer eufórico durante el día, la noche y hasta la mañana siguiente.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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