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El Regresor Que Decidió No Salvar Al Mundo - Capítulo 13

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  4. Capítulo 13 - 13 Un Campeón No Define Una Era
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13: Un Campeón No Define Una Era 13: Un Campeón No Define Una Era La ausencia de un dios no crea libertad, crea un vacío, y el vacío es la madre de todas las ambiciones.

Mientras la silueta de la Torre Lotte se desvanecía en la bruma de la madrugada, Seúl comenzó a respirar con una agitación contenida.

La partida de Kang-Han no había sido anunciada por altavoces, pero en una ciudad donde el aire mismo vibraba con el maná del Soberano, su desaparición física fue sentida como una caída repentina de la presión atmosférica.

Para el ciudadano común, era un alivio inquietante; para los lobos que aún se escondían en los callejones del poder, era una oportunidad.

En el piso 100 de la torre, en una sala de conferencias que aún olía a la sangre de los líderes de gremio ejecutados días atrás, Seo-Yoon permanecía de pie frente a una mesa holográfica.

El resplandor azul iluminaba sus facciones afiladas, dándole el aspecto de una deidad de hielo tallada en la Antártida.

A su lado, los capitanes de las unidades de defensa de la torre —hombres y mujeres que habían sobrevivido a la purga de Han solo por su utilidad— esperaban en un silencio tenso.

—Maestra Seo-Yoon —dijo finalmente Park Jin-Ho, un hombre de hombros anchos que lideraba la unidad de vigilancia urbana—.

Los disturbios en el distrito de Gangnam están escalando.

No son civiles buscando comida.

Son usuarios de habilidades de Rango B que pertenecían a los gremios disueltos.

Están difundiendo el rumor de que el Soberano ha muerto tras el combate con Arthur.

Seo-Yoon no se movió.

Sus ojos estaban fijos en un punto del mapa de la ciudad donde las luces rojas parpadeaban.

—¿Muerte?

—Su voz fue un susurro gélido que hizo que Jin-Ho diera un paso atrás por instinto—.

La gente es tan predecible.

Necesitan creer que lo imposible es efímero para poder dormir por las noches.

Creen que porque el Soberano no está sentado en su trono, el trono está vacío.

—Dicen que el “Héroe de Europa” le infligió una herida mortal antes de caer —continuó Jin-Ho, sudando a pesar del frío que emanaba de la Reina de Hielo—.

Incluso hay un video circulando en las redes locales.

Una edición granulada donde se ve al Maestro Han tosiendo sangre dorada.

La moral de las patrullas está cayendo.

Algunos están abandonando sus puestos.

Seo-Yoon giró lentamente la cabeza.

Sus ojos azules brillaron con una intensidad asesina.

—Un campeón no define una era, Jin-Ho.

Arthur fue un recordatorio de que los dioses pueden sangrar.

Kang-Han es la prueba de que el mundo pertenece a quienes saben qué hacer con esa sangre.

Si las patrullas abandonan sus puestos, no las traigas de vuelta.

Ejecútalas por deserción en la plaza pública.

No necesitamos números, necesitamos cadenas.

◇ ◇ ◇ Lejos del centro de la torre, en los niveles inferiores donde la luz del Nexo apenas llegaba, el ambiente era muy diferente.

Los distritos periféricos de Seúl se habían convertido en un caldo de cultivo para la desinformación.

En un búnker subterráneo convertido en un centro de mando improvisado, un hombre llamado Choi Dae-Jung, antiguo subdirector del gremio “Lanza del Cielo”, observaba una serie de transmisiones satelitales filtradas.

—Miren esto —dijo Choi a sus seguidores, un grupo de guerreros resentidos—.

Arthur no perdió por falta de poder.

Perdió porque el sistema fue manipulado localmente.

Pero miren el brazo del Soberano en estas últimas tomas.

Está podrido.

Se está convirtiendo en madera.

Kang-Han no es un dios, es una anomalía que se está desmoronando bajo el peso de su propio poder robado.

Choi golpeó la mesa con el puño.

—Si nos movemos ahora, mientras él está “desaparecido” curando sus heridas o quizás ya muerto, podemos reclamar el Nexo de la torre.

Si controlamos el Nexo, controlamos la energía de toda la península.

Los americanos y los chinos no tardarán en contactarnos.

Preferirán negociar con nosotros que con un tirano impredecible.

—¿Y qué hay de la Reina de Hielo?

—preguntó una mujer con una cicatriz en el rostro—.

Ella sigue en la torre.

Y dicen que la Santa de las Espinas también está cerca.

—Seo-Yoon es fuerte, pero es solo una mujer —Choi sonrió con arrogancia—.

Sin Han para suministrarle maná de alto nivel, su dominio se debilitará.

Mañana al amanecer, iniciaremos el “Día de la Liberación”.

La gente nos seguirá si les prometemos que el sol volverá a salir sin la sombra de la Torre Lotte.

Choi no sabía que, incluso en la oscuridad del búnker, había ojos que no eran humanos.

Pequeñas raíces negras, casi invisibles, se retorcían entre las grietas del concreto, escuchando cada palabra.

La biomasa de Han no necesitaba que él estuviera presente para ser sus oídos.

◇ ◇ ◇ Mientras tanto, a bordo de un destructor de la armada coreana que había sido “reanimado” mediante biomasa, Kang-Han observaba el horizonte del Mar del Japón.

El barco no se movía mediante motores de combustión; las hélices eran impulsadas por grandes músculos de fibra vegetal que palpitaban en la sala de máquinas, alimentados por el maná que Han filtraba a través de su brazo derecho.

El barco avanzaba en un silencio fantasmal, cortando las olas negras como una cuchilla de obsidiana.

Han permanecía en la proa.

Su Brazo del Alba Negra estaba cubierto por una venda de maná púrpura, pero el resplandor dorado seguía siendo visible a través del tejido.

Cada vez que su corazón latía, una onda de choque invisible se extendía por el agua, ahuyentando a los monstruos marinos menores.

—Maestro —la voz de Ha-Neul llegó desde atrás.

Ella caminaba con una gracia inquietante, sus pies apenas tocando la cubierta—.

Siento una perturbación en el Nexo de Seúl.

Los hilos de la red se están tensando.

Hay…

ruido.

Voces que planean el fin de su sombra.

Han no se giró.

Sus ojos estaban fijos en la neblina eléctrica que empezaba a rodear las costas japonesas.

—Es natural, Ha-Neul.

Las infecciones no solo ocurren en la carne, sino también en las estructuras sociales.

Los hombres como Choi creen que el poder es una silla donde uno se sienta.

Creen que si me quitan la silla, el poder se transfiere a ellos.

—¿Debemos regresar?

—preguntó ella, sus dedos espinosos rozando el mango de su daga.

—No.

Seo-Yoon necesita este momento.

Ella ha vivido bajo mi sombra tanto tiempo que ha olvidado que el hielo puede ser tan letal como la biomasa.

Si no puede aplastar una rebelión de insectos de Rango B, entonces no tiene lugar en el mundo que vendrá después de la Fase 2.

Han extendió su mano de ébano dorado hacia el mar.

Una pequeña gota de savia negra cayó al agua.

Al instante, un remolino se formó y una criatura marina —un calamar de Rango A que intentaba acercarse al barco— fue asimilado instantáneamente, sus moléculas descompuestas y absorbidas por el navío.

—El mundo cree que la era de los campeones ha terminado porque Arthur murió —continuó Han, su voz volviéndose más profunda—.

Pero un campeón es solo un símbolo.

Yo no soy un símbolo.

Soy una constante.

Arthur fue un capítulo; yo soy el libro completo.

Deja que Seúl sangre un poco.

El miedo es más efectivo cuando se renueva con sangre fresca.

◇ ◇ ◇ En Seúl, la noche del “Día de la Liberación” llegó con una tormenta de nieve antinatural.

No era nieve blanca, sino cristales de hielo azulado que caían con la fuerza de perdigones.

Choi Dae-Jung y su grupo de mil despertados avanzaron por la avenida principal hacia la Torre Lotte.

Llevaban antorchas de maná y pancartas que hablaban de libertad y democracia, conceptos que sonaban huecos en un mundo donde el Sistema medía el valor de una vida en puntos de experiencia.

—¡Abajo la torre!

—gritaba la multitud—.

¡Muerte al falso dios!

Llegaron a la base de la torre, esperando encontrar una resistencia masiva de soldados del gremio.

Sin embargo, la plaza estaba desierta.

Las grandes puertas de la torre estaban abiertas de par en par, revelando un vestíbulo sumido en una penumbra gélida.

—¿Vieron?

—Choi se rió, su confianza alcanzando niveles delirantes—.

¡Han huido!

¡La Reina de Hielo ha escapado con el rabo entre las piernas!

Entraron en el vestíbulo, sus pasos resonando en el mármol pulido.

Pero cuando el último hombre cruzó el umbral, las puertas de acero se cerraron con un estruendo que sacudió los cimientos del edificio.

—Bienvenidos a mi dominio —la voz de Seo-Yoon bajó desde el techo como una avalancha de nieve.

Ella apareció en el centro del vestíbulo, descendiendo por una escalera de hielo que se formaba a cada paso que daba.

Su presencia era tan abrumadora que las antorchas de maná de los rebeldes empezaron a parpadear y apagarse.

El aire se volvió tan frío que la respiración de los hombres se congelaba en sus gargantas antes de salir.

—Choi Dae-Jung —dijo ella, pronunciando su nombre como una sentencia de muerte—.

El Maestro Han me dejó un encargo antes de partir.

Me pidió que limpiara la casa de las alimañas que se esconden en las grietas cuando la luz se apaga.

—¡Somos mil, Seo-Yoon!

—gritó Choi, aunque sus manos temblaban—.

¡Tú eres una sola!

¡No puedes congelarnos a todos!

—No necesito congelarlos a todos —ella sonrió, y fue la sonrisa más hermosa y aterradora que Choi había visto jamás—.

Solo necesito que entiendan la diferencia entre un Despertado y una Reina.

Seo-Yoon golpeó el suelo con la punta de su báculo de hielo.

[Habilidad Activa: Jardín de Hielo Eterno] En un segundo, el vestíbulo dejó de existir.

El suelo se convirtió en un lago de nitrógeno líquido y del techo descendieron miles de estalactitas de hielo cristalino que no buscaban matar, sino empalar los pies de los hombres, clavándolos al mármol.

Los gritos llenaron el edificio.

Choi intentó activar su habilidad de fuego, pero las llamas que brotaron de sus manos eran azules y débiles, consumidas instantáneamente por el frío absoluto de la sala.

No era solo magia de hielo; era un Campo de Dominio.

—Un campeón no define una era —repitió Seo-Yoon, caminando tranquilamente entre los hombres que se retorcían de dolor, sus extremidades ya tornándose negras por la necrosis térmica—.

Pero el miedo que dejamos atrás sí lo hace.

Ustedes creyeron que la ausencia de Han era debilidad.

No comprendieron que él es el único que los protegía de mi falta de paciencia.

Esa noche, Seúl no vio una batalla.

Vio una carnicería silenciosa.

Seo-Yoon no mató a todos de inmediato; los dejó congelados en posturas de agonía en el vestíbulo de la torre, convirtiéndolos en una exhibición de arte macabro para cualquiera que se atreviera a entrar al día siguiente.

Cuando el sol salió, los ciudadanos que pasaron por la plaza vieron a través de las vidrieras a Choi Dae-Jung, el “liberador”, convertido en una estatua de hielo transparente, con los ojos abiertos en un grito eterno de terror.

En las redes sociales, los rumores de la muerte de Han cesaron instantáneamente.

No porque la gente supiera que estaba vivo, sino porque entendieron que, incluso si el Soberano moría, el mundo que había creado era una máquina de matar que seguiría funcionando sin él.

◇ ◇ ◇ A mil millas de distancia, en el Mar del Japón, Kang-Han sintió el eco de la masacre en su conexión con el Nexo.

Una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro platino mientras observaba cómo la bruma eléctrica de Japón se abría para revelar las ruinas de Fukuoka.

—Buen trabajo, Seo-Yoon —susurró para sí mismo.

[Nivel de Pánico en Seúl: 95%] [Estabilidad del Nexo: Óptima] [Mensaje del Sistema: La Fase 2 entra en su etapa de maduración.] Han saltó desde la proa del barco antes de que este tocara tierra.

Su brazo de ébano dorado brilló con una luz intensa, y al tocar el suelo japonés, la tierra crujió bajo su presión.

El rumor había llegado a la costa.

El Tirano ya no era solo una historia coreana; era una realidad que acababa de desembarcar en el Sol Naciente.

El mundo seguía girando, pero ahora, el eje sobre el cual se movía estaba empezando a inclinarse hacia la oscuridad que Kang-Han llevaba consigo.

El capítulo de Arthur estaba cerrado; el volumen de la conquista global apenas acababa de abrirse.

[Nivel actual: 100] [Estado de la Infección: 15% (Sincronizada)] [Ubicación Actual: Prefectura de Fukuoka, Japón]

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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