El Regresor Que Decidió No Salvar Al Mundo - Capítulo 17
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- Capítulo 17 - 17 Error Humano
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17: Error Humano 17: Error Humano La estupidez es la única fuerza capaz de desafiar la lógica de los dioses.
Mientras las grandes potencias —Estados Unidos, China y Europa— se mantenían en una vigilia tensa, midiendo cada gramo de maná que Kang-Han asimilaba en Japón, un pequeño actor decidió que el escenario estaba vacío.
La Alianza de los Siete Mares, una coalición de gremios mercenarios y gobiernos menores del Sudeste Asiático, cometió el error de confundir la ausencia de Han con la vulnerabilidad de su reino.
Para ellos, Seúl no era un bastión, sino un tesoro sin guardia.
—”El Soberano está herido en Japón y la Reina de Hielo está sola” —esa fue la mentira que circuló por sus canales encriptados.
Al amanecer del cuarto día tras la partida de Han, doce fragatas de combate, reforzadas con placas de maná de baja calidad, cruzaron la línea de las doce millas náuticas frente a Incheon.
No eran diplomáticos.
Eran saqueadores con licencia internacional.
◇ ◇ ◇ [Piso 100 – Torre Lotte, Seúl] Seo-Yoon no necesitó que los radares le avisaran.
La conexión que compartía con el Nexo de la torre le transmitió una punzada de irritación, como si un insecto hubiera aterrizado en su piel.
Estaba sentada en el despacho de Han, observando un informe sobre la producción de cristales, cuando el primer proyectil de maná impactó contra los escudos exteriores del puerto.
—¿Informe?
—preguntó Seo-Yoon sin levantar la vista del papel.
—La Alianza de los Siete Mares, Maestra —respondió Park Jin-Ho, entrando en la sala con el rostro pálido—.
Han ignorado las advertencias de radio.
Dicen que tienen un “Mandato de Recuperación” de la AGD para asegurar los activos de la torre mientras el Maestro Han esté…
indispuesto.
Seo-Yoon dejó el informe sobre la mesa.
Se levantó con una lentitud que resultó más aterradora que cualquier despliegue de furia.
El aire en la habitación se volvió tan denso que Jin-Ho sintió que sus pulmones se llenaban de astillas de hielo.
—¿Recuperación?
—Seo-Yoon caminó hacia el ventanal—.
Han venido a robar la casa de un hombre que aún no ha muerto.
Es una falta de etiqueta que no puedo permitir.
—¿Activamos los cañones de defensa, señora?
—No —Seo-Yoon extendió la mano hacia el cristal del ventanal.
Su estoque de hielo, Nebulosa Azul, se materializó en su palma, emitiendo un frío que hizo que el vidrio se agrietara—.
Si usamos los cañones, el mundo pensará que la torre es la que tiene el poder.
Necesitan recordar que nosotros somos el poder.
Jin-Ho, prepara una transmisión abierta.
Quiero que todas las embajadas vean esto.
◇ ◇ ◇ [Puerto de Incheon – Flota de la Alianza de los Siete Mares] —¡El escudo está al 80%!
—gritó el comandante mercenario desde el puente de mando de la nave insignia—.
¡Sigan disparando!
¡Si logramos entrar antes de que los americanos se decidan, seremos los dueños del mercado asiático!
Los mercenarios reían, cargando los cañones con piedras de maná de grado B.
Para ellos, la “Reina de Hielo” era solo un título decorativo otorgado por la prensa.
Creían que, sin Han para suministrarle energía de grado SSS, ella no era más que una Despertada de Rango A con buena propaganda.
De repente, el mar dejó de moverse.
No fue un cambio gradual.
Las olas, que antes golpeaban contra los cascos de las fragatas, se detuvieron en seco.
El agua se volvió de un color azul cobalto profundo, casi negro.
Un silencio absoluto cayó sobre el océano, un silencio tan pesado que los motores de las naves empezaron a gemir por el esfuerzo de avanzar contra una resistencia que no veían.
—¿Qué está pasando?
—preguntó el comandante, mirando por el visor—.
¿Falla de motor?
—Señor…
—el técnico de radar señaló la pantalla con dedos temblorosos—.
No es una falla.
La temperatura del agua ha caído a -150°C en menos de tres segundos.
En el horizonte, una figura solitaria apareció caminando sobre la superficie del mar.
Seo-Yoon no corría.
Caminaba con la elegancia de una noble asistiendo a una gala.
Su túnica blanca ondeaba al viento, y a cada paso que daba, una flor de escarcha perfecta florecía bajo sus pies.
No llevaba escolta.
No llevaba armadura.
Solo su estoque y una mirada que parecía haber sido forjada en el centro de un sol muerto.
—¡Fuego!
—rugió el comandante, presa del pánico—.
¡Disparen contra ella!
Las doce fragatas abrieron fuego simultáneamente.
Doce proyectiles de energía concentrada volaron hacia Seo-Yoon, capaces de vaporizar una montaña pequeña.
Pero cuando los disparos estuvieron a escasos metros de ella, Seo-Yoon simplemente levantó su estoque y trazó una línea horizontal en el aire.
[Habilidad Activa: Cero Absoluto – Pared de Suspiro] Los proyectiles no explotaron.
Se congelaron en medio del aire.
Doce esferas de energía pura quedaron suspendidas como estatuas de cristal frente a la Reina de Hielo.
Con un leve toque de su espada, las esferas se hicieron añicos, cayendo al mar como polvo de diamantes.
Seo-Yoon se detuvo a cien metros de la flota.
—Han cometido un error de cálculo —su voz, amplificada por el maná, resonó en los puentes de mando de todas las naves—.
Creyeron que Kang-Han era el muro que los mantenía fuera.
Ella levantó el estoque hacia el cielo gris.
—Se equivocaron.
Él era el único que les permitía seguir existiendo.
Yo no tengo su paciencia.
[Técnica Secreta: El Lamento de la Emperatriz de Escarcha] El mar no solo se congeló; se transformó.
Columnas de hielo de treinta metros de altura brotaron desde el fondo marino, empalando a las naves de la alianza como si fueran juguetes de papel.
El metal crujió, los cascos se partieron y los gritos de los mercenarios fueron silenciados por el frío que congelaba sus cuerdas vocales en segundos.
En menos de un minuto, lo que antes era una flota de invasión se convirtió en un bosque de hielo macabro.
Las naves estaban suspendidas en el aire, atrapadas entre las espinas de cristal azul.
Los soldados que no murieron por el impacto quedaron atrapados en bloques de hielo transparente, con las caras deformadas por el terror absoluto.
Seo-Yoon volvió a caminar, pasando entre los restos de la flota sin mirar atrás.
◇ ◇ ◇ En las embajadas de todo el mundo, las pantallas mostraron la imagen final de la transmisión: Seo-Yoon de pie sobre el mar congelado, con el puerto de Incheon intacto a sus espaldas.
No hubo aplausos.
Los diplomáticos en Ginebra y Washington se quedaron en silencio, mirando los restos de la Alianza de los Siete Mares.
El mensaje era claro: la Torre Lotte no estaba indefensa.
Estaba custodiada por un monstruo diferente, uno que no buscaba asimilar el mundo, sino simplemente congelarlo hasta que dejara de molestar.
En el Pentágono, Cyrus apagó la pantalla con una sonrisa amarga.
—Se los dije.
Entrar en el jardín de esa mujer sin permiso es un suicidio.
◇ ◇ ◇ [Prefectura de Fukuoka – Japón] A mil kilómetros de distancia, Kang-Han sintió el pico de maná de Seo-Yoon.
Se detuvo en medio de una carretera desierta, rodeado por los cadáveres de los samuráis que habían intentado detenerlo minutos antes.
—Parece que Seúl ha tenido visitas —comentó Han, mirando hacia el mar—.
Seo-Yoon se está volviendo más eficiente.
—¿Deberíamos estar preocupados, Maestro?
—preguntó Ha-Neul, cuyas alas de madera ahora goteaban una savia púrpura—.
El mundo podría ver esto como una declaración de guerra abierta.
Han retomó su marcha hacia el norte.
Sus ojos platino brillaron con una luz cruel.
—El error de los humanos es creer que necesitan una declaración de guerra para tener miedo.
Seo-Yoon no ha declarado la guerra; ha dado una lección de higiene.
Han se detuvo frente a un enorme arco torii que marcaba la entrada a las montañas.
El aire aquí era diferente; estaba saturado de una luz refractada que quemaba la retina.
Había llegado al límite del Cementerio de Cristal.
—El mundo seguirá sin moverse, Ha-Neul.
Después de lo que Seo-Yoon acaba de hacer, se quedarán aún más quietos.
Tienen miedo de que, si estornudan, la Reina de Hielo decida que el océano entero necesita un techo de cristal.
Han entró en el Cementerio de Cristal.
A medida que avanzaba, su brazo de ébano dorado empezó a vibrar.
El Sistema, sintiendo el conflicto en ambos frentes, emitió una nueva notificación.
[Estado Global: La Gran Tensión] [Reputación de la Facción Torre Lotte: Calamidad Inminente] [Progreso de Han: Entrando en zona de conflicto de Rango Trascendental] —Que miren —dijo Han, mientras su figura se perdía entre los reflejos infinitos del cristal—.
Que miren y aprendan que no hay refugio para los que dudan.
[Nivel actual: 102] [Humanidad restante: 38%] [Siguiente Objetivo: El Filo de Espejo, Kaito]
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