El Regresor Que Decidió No Salvar Al Mundo - Capítulo 2
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- Capítulo 2 - 2 La Santa Qué Perdió Su Gracia
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2: La Santa Qué Perdió Su Gracia 2: La Santa Qué Perdió Su Gracia El camión militar avanzaba por las calles de Seúl como un acorazado en un mar de escombros.
Kang-Han conducía con una mano en el volante y la otra sosteniendo un cigarrillo cuya ceniza caía sobre su regazo.
El lujo de la limpieza era otra de esas cosas que se habían extinguido junto con el concepto de “mañana”.
A su lado, Park Seo-Yoon observaba por la ventana con los ojos vacíos.
El frío que emanaba de ella había creado una capa de escarcha en el cristal.
Había pasado de ser una estudiante de enfermería a ser una cómplice de asesinato en menos de dos horas.
—¿A quién vamos a buscar ahora?
—preguntó ella.
Su voz ya no temblaba.
—A alguien que el mundo cree que es una bendición —respondió Han, doblando violentamente hacia el distrito de Mapo—.
Kim Ha-Neul.
La futura “Santa de la Luz”.
—¿Una Santa?
¿Quieres matarla también?
Han soltó una carcajada seca, expulsando el humo por la nariz.
—Matarla sería un desperdicio.
Una Santa…
su poder de curación es molesto si está en el bando contrario, pero indispensable si es tuya.
El problema es su moralidad.
En todas mis vidas pasadas, Ha-Neul siempre intentó salvar a civiles inútiles mientras los verdaderos guerreros morían por falta de apoyo.
Han detuvo el camión frente a una pequeña iglesia comunitaria.
El lugar estaba rodeado de gente gritando, golpeando las puertas reforzadas de madera.
—Vamos a romper su espíritu antes de que el Sistema le otorgue su corona —sentenció Han.
◆ ◆ ◆ Dentro de la iglesia, el ambiente era asfixiante.
Kim Ha-Neul, una mujer de belleza serena y cabello castaño, estaba arrodillada en el altar.
Sus manos brillaban con una luz tenue, tratando de cerrar la herida abierta en el abdomen de un anciano.
—Por favor…
resistan…
Dios no nos ha abandonado —susurraba ella, con lágrimas corriendo por sus mejillas.
De repente, la puerta de la iglesia se hizo añicos.
No fue un monstruo quien entró, sino un hombre envuelto en una neblina púrpura que hacía que las sombras cobraran vida.
Kang-Han caminó por el pasillo central, ignorando los gritos de terror.
Seo-Yoon lo seguía, congelando el suelo a cada paso.
—Kim Ha-Neul —dijo Han—.
Deja de desperdiciar tu energía.
Ese hombre morirá en tres minutos.
—¡Cállate!
—gritó ella—.
¡Puedo salvarlo!
—Ese “poder” no es un regalo divino, es una herramienta de supervivencia —Han se acercó—.
Míralo bien, Ha-Neul.
El Sistema les ha dado una oportunidad, pero tú les estás dando una falsa esperanza.
En ese momento, el anciano soltó un último suspiro ronco.
Su piel se volvió gris y sus ojos amarillos.
Estaba mutando en un “No-muerto de Rango F”.
Ha-Neul retrocedió, horrorizada, mientras el hombre que intentaba salvar intentaba ahora morderle el cuello.
Una línea negra cortó el aire.
El Corte Dimensional de Han separó la cabeza de la criatura del cuerpo con precisión aterradora.
—Lección número uno, Santa —dijo Han—.
En este mundo, curar a la persona equivocada crea un monstruo más fuerte.
[Notificación del Sistema] [La “Semilla de la Santa” ha presenciado la muerte de su fe.] [La Causalidad está cambiando significativamente.] ◆ ◆ ◆ Han agarró a Ha-Neul por el cabello, obligándola a mirar el caos que se desarrollaba fuera de las ventanas.
Los sabuesos del abismo estaban empezando a entrar.
—Tienes dos opciones —le susurró Han—.
Puedes quedarte aquí, morir como una mártir…
o puedes venir conmigo.
Aprenderás que la luz no es para salvar a los débiles, sino para quemar a los enemigos.
—Eres un monstruo…
—Soy el único que te dice la verdad —Han la soltó y miró a Seo-Yoon—.
Congela la salida.
Seo-Yoon levantó un muro de espinas de hielo que selló la entrada de la iglesia, dejando a los refugiados a merced de los monstruos.
Los gritos de súplica se convirtieron en alaridos de agonía.
Ha-Neul se tapó los oídos, temblando.
—¿Por qué eres tan cruel?
—Crueldad es dejar que vivan pensando que alguien vendrá a rescatarlos —respondió él—.
He visto este escenario siete veces, Ha-Neul.
He visto cómo esos mismos civiles se convierten en caníbales en la segunda semana.
He visto cómo le cortan la garganta a su “Santa” porque no pudo curar su hambre.
Han sacó un contrato de su inventario.
No era papel normal, sino un “Contrato de Alma de Grado S”.
—Firma esto.
Me darás tu lealtad absoluta y tu maná de curación.
A cambio, te prometo que sobrevivirás hasta el final del Apocalipsis.
Ha-Neul miró el contrato.
Las letras brillaban con un tono carmesí.
Cuando un Sabueso del Infierno golpeó la ventana, rompiendo el vidrio y mostrando sus colmillos, el instinto de supervivencia venció a la moralidad.
Con dedos temblorosos, Kim Ha-Neul puso su firma de sangre en el documento.
[¡Notificación del Sistema!] [Contrato de Alma vinculado con éxito.] [Kim Ha-Neul se ha unido a la facción: “Tiranía de Han”.] [Su clase ha evolucionado: “Santa de la Luz” → “Santa Caída”.] ◆ ◆ ◆ De vuelta en el camión, el silencio era diferente.
Ya no era el silencio del shock, sino el de una jerarquía establecida.
Han conducía hacia el norte, hacia la Torre Lotte.
—¿Por qué la Torre Lotte?
—preguntó Seo-Yoon.
—Porque allí está el “Nexo de Maná” de Seúl —explicó Han—.
En las regresiones anteriores, el Gremio de la Justicia tomó ese lugar.
Esta vez, el Nexo será mío antes de que ellos despierten.
De repente, el Sistema volvió a parpadear con una advertencia global.
[¡Alerta de Evento!] [El primer “Héroe del Destino”, Kang Jin-Ho, ha reclamado la Espada Sagrada.] [Misión de Caza activada: Eliminar al “Soberano de la Traición”.] Han sonrió, pero sus ojos permanecieron fríos.
—Así que las Constelaciones ya eligieron a su campeón para eliminarme.
Kang Jin-Ho…
el hombre que siempre fue el ejemplo de la rectitud.
En su sexta regresión, Jin-Ho había sido el mejor amigo de Han.
Juntos habían luchado hasta que Jin-Ho decidió que Han era “demasiado radical” y permitió que los demonios lo acorralaran.
—Parece que el Sistema tiene prisa por borrarme —murmuró Han—.
Pero olvidan un detalle.
Yo no juego bajo sus reglas.
◆ ◆ ◆ El camión frenó frente a un centro comercial de suministros.
Han empezó a cargar explosivos.
—¿Para qué es esto?
—preguntó Ha-Neul.
—Para preparar una bienvenida.
Jin-Ho vendrá pensando que soy un villano de nivel 1.
No sabe que tengo el conocimiento de mil batallas y el rencor de siete muertes.
Han miró a sus dos subordinadas.
—Escuchen bien.
El mundo se divide en tres: los dioses que nos miran como juguetes, los héroes que bailan para ellos, y nosotros.
Vamos a devorar a los héroes y luego usaremos sus cadáveres para escalar al cielo y degollar a los dioses.
El aire se volvió denso.
Un portal dorado se abrió a cien metros.
De él salió un hombre con armadura plateada y una espada que irradiaba luz purificadora.
Era Kang Jin-Ho, el “Héroe del Destino”.
—¡Kang-Han!
—rugió Jin-Ho—.
¡El Sistema me ha mostrado tus crímenes!
¡En el nombre de la justicia, te ejecutaré aquí mismo!
Han soltó el cigarrillo y lo aplastó con la bota.
—Justicia…
Qué palabra tan vacía cuando viene de alguien que todavía tiene el estómago lleno y el alma intacta.
Jin-Ho se lanzó hacia adelante, su espada trazando un arco de luz blanca.
Era un ataque de Rango S, capaz de partir un edificio.
Han no se movió.
Simplemente extendió su mano derecha.
—Corte Dimensional: Vacío Absoluto.
El espacio frente a Han se rasgó.
El ataque de luz fue devorado instantáneamente.
—¿Cómo…?
¡Apenas ha pasado una hora desde el Despertar!
—Esa es la diferencia entre tú y yo, Jin-Ho —dijo Han, apareciendo detrás de él—.
Tú esperas que el Sistema te dé poder.
Yo ya lo he vivido todo.
Han hundió su cuchillo en la brecha de la armadura, justo donde sabía que el metal tenía un defecto.
El “Héroe” soltó un grito ahogado.
—Seo-Yoon, congela sus articulaciones.
Ha-Neul, sobrecarga sus nervios.
No lo maten todavía.
Quiero que las Constelaciones vean cómo se rompe su juguete favorito.
◆ ◆ ◆ Treinta minutos después, el “Héroe del Destino” estaba encadenado al suelo, con el cuerpo destrozado.
Han se agachó frente a él, sosteniendo la Espada Sagrada.
—¿Ves esto, Jin-Ho?
Tu justicia no pudo salvarte.
Tus dioses no descendieron.
Solo estás tú, muriendo en el barro, y yo, el hombre que va a sobrevivir al apocalipsis que ellos crearon.
El cielo tembló.
Una voz profunda pareció venir de las estrellas.
[La Constelación “Juez del Juicio Final” está impresionada.] [Se te ofrece un trato de patrocinio único.] [¿Aceptarás convertirte en el “Heraldo del Fin”?] Han miró hacia arriba y escupió.
—Busquen a otro títere.
Yo no sirvo a nadie.
Con un movimiento seco, degolló a Jin-Ho.
[Has eliminado al “Héroe del Destino”.] [Has obtenido el título: “Enemigo del Mundo”.] [Nivel actual: 40.] Han se levantó y miró a sus dos subordinadas.
El sol se ocultaba, tiñendo las ruinas de Seúl de rojo sangre.
—Suban al camión.
La Torre Lotte nos espera.
Y después de eso, el mundo entero aprenderá lo que significa tener un verdadero tirano.
El camión se puso en marcha, perdiéndose en las sombras de una ciudad que ya no tenía héroes, solo un hombre que recordaba demasiado y no sentía nada.
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