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El Reino Oscuro - Capítulo 22

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22: última vida 22: última vida Cuando llegue a mi habitación me prepare para dormir, la noche era fría y el cielo estaba despejado, me senté junto a la ventana a observar las estrellas y había dos que resplandecian, aunque no estaban juntas una brillaba más que otra, la más lejana comenzó a parpadear como si quisiera transmitir un mensaje, pero yo no hablo el idioma de las luces.

No sé porque yo me siento diferente he notado que el brillo en mis ojos es más frecuente estos días y no tengo ánimos de matar, tampoco tengo esa necesidad de hablar con veneno a otros, el día que conocí a Yue y me dio un abrazo me quedé helada, lo sentí tan cálido tan puro jamás nadie me había abrazado.

Con ese pensamiento cerré los ojos y un recuerdo invadió mi mente como agua desbordada escuche mi propia voz diciendo Colvo mi amado hermano, eres la única sangre que me queda en el mundo.

Por favor ya deja de pelear, por favor detente.

De inmediato abrí mis ojos y sentí agua correr por mi cara, levante mi mano hacia mi rostro y tome el agua, lo lleve a mi boca y probé agua salada, estaba atónita nunca había llorado, busque en mi mente haber leído sobre algún llanto en las vidas que indica el libro y no hay ninguna.

Al sentirme tan consternada decidí hablar con el único ser que me había servido un poco de confidente.

Sombra de sombras, ven a mi lecho está noche eres bienvenido en este reino que yo gobierno, ven a mí.

El aire frío corrió y la sombra se materializó frente a mí.

-dime pequeña que te acongoja está noche.

Le hable del recuerdo omitiendo lo del brillo de mis ojos y el como me siento últimamente, -pequeña haz notado algún cambio por mínimo que sea es importante para poder saber de dónde viene eso.

No negué, solo quiero confirmar si ese recuerdo ocurrió durante la última batalla.

– pequeña creo que tú no has entendido algo, en la última batalla tu no moriste técnicamente, tomaste la forma real de tu cuerpo, siempre que mueres tu alma vaga por los lugares buscando un cuerpo al que adherirse pero en esta ocasión cuando estallaste en polvo de estrellas te tomo un mes entero volver a unirte, cuando terminaste te levantaste en medio de ese campo y bueno lo demás ya lo sabés, pero en esta ocasión no sacrificaste nada, así que es probable que ya no puedas morir y está sea tu última vida.

Después de esas palabras me quedé en silencio y la sombra junto a mí, nos quedamos así hasta el amanecer.

Pronto unos pasos se acercaron y antes de que tocaran a mi puerta despedí a la sombra.

-amiga buenos días vamos a desayunar.

Yue se escucha de muy buen humor, cuando abrí la puerta me sorprendí al verla tenía un sonrisa radiante y sus ojos eran casi cristalinos, pero al mirarla detenidamente sus labios estaban un poco hinchados y su cuello tenía unas marcas que no tenía ayer cuando la dejé en el desayuno.

-¿Quién se atrevió a hacerte daño?.

La ira corría por mis venas apenas contenida para no dañarla pero Yue me vio y tenía una sonrisa aún más amplia en su rostro, -amiga nadie me hizo daño, solo que bueno no es algo que me corresponda explicarte, te parece si Zora es quien habla contigo ya que es algo que a ella le consierne.

Sus ojos cambiaron y Zora está conmigo.

– mi señora lamentablemente tengo un secreto que debo confesarte, bueno no te es ajeno que Theodore y yo cohabitamos en este palacio desde hace mucho tiempo, pues nosotros tenemos una relación sentimental aunque sabemos que no podemos tener una vida juntos, ni hijos ni nada el amor entre nosotros es real.

Me sentí asqueada, ¿entonces las personas que estaban en la biblioteca ayer eran ustedes?, – así es señora te pido por favor no me castigues y me des tu permiso para seguir a su lado.

Es obvio que seguirás aquí estúpida, -le dije con toda la ira que corría por mis venas como lava hirviendo.

No puedo deshacerme de tu tonta vida, porque tengo a Yue viviendo en tu cuerpo, pero me hubiese gustado saber está desagradable situación.

– ella bajo la cabeza y sus lágrimas se desbordaban por sus ojos y yo seguí vomitando veneno.

¿que te dé permiso?

Es en serio, maldita rata asquerosa y trepadora cuando escudriñe en tu mente y la en Theodore ninguno de los dos se pensaba y ahora resulta que tienen un amor profundo e inquebrantable, pues vamos a ver qué tan fuerte es su estupido amor.

Salí de la habitación y escuché sus sollozos.

Ya había llegado al comedor y allí comiendo plácidamente se encontraba mi Fredo.

– eres un completo imbecil, ¿Creíste que tú estupido juego iba a ser pasado por alto?.

Tire todas las cosas de la mesa sin importarme nada yo estaba colérica me sentía traicionada y burlada, revise sus mentes se lo pregunté a Theodore directamente y se atrevió a mentirme.

Esto lo iba a pagar caro y que mejor que sangre para desayunar, una idea vino a mi mente.

Entonces hablé en la mente de Theodore directamente: Solie solie, vengei vengei a mei Golpei, golpei, golpei a Zora.

Sus ojos se abrieron asustados, comenzó a caminar hasta que vio a un guardia y le indico que le diera un látigo, esté lo vio asombrado, acatando la orden de manera expedita, comenzó a caminar llamando a Zora está se apresuró a su lado, pero él soltó el látigo y comenzó a azotarla, ella cayó al piso de manera lánguida, ahogándose con su llanto, mi Fredo lloraba también la escena era dura y grotesca, pues los latigazos le rompieron la piel pero Fredo no podía detenerse, decidí seguir el maltrato y trone los dedos para que ella se pusiera completamente de espaldas él siguió el maltrato hasta que el hueso de la cresta iliaca izquierda comenzó asomarse y ella no podía sostenerse del dolor.

Fredo cayó al piso llorando desmedidamente y ella al bordo de la inconsciencia.

Yo comencé a reír y ellos voltearon a verme sin entender lo que ocurría.

Decidí aplaudir y entonces los tres estábamos en el comedor, como si nada hubiese ocurrido, Zora estaba intacta, recorrió su cuerpo con sus manos y lloraba incontrolable, cayó al piso de rodillas y dijo – señora mía, agradezco tu infinita misericordia y benevolencia hacía mi persona no soy digna de estar ante tu presencia.

Eso me basto para levantarme de la mesa con mi tazón de tocino, listo para desayunar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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