El resto de mi vida es para ti - Capítulo 1059
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Capítulo 1059: 1059 Los padres de la familia son tan tóxicos Capítulo 1059: 1059 Los padres de la familia son tan tóxicos Editor: Nyoi-Bo Studio Tan Bengbeng pensó en algo y salió corriendo ansiosamente.
Corrió hasta la playa.
Con la fuerte presencia del viento y las enormes olas en el vasto mar, una sola ráfaga de viento podría barrer las olas hasta unos cuantos metros de altura.
Con un estruendo, las olas rompieron en las costas y se retiraron al mar una vez más.
El ciclo se repitió.
No se podía ver ni una sola sombra de un humano en la orilla y mucho menos un barco.
Justo cuando Tan Bengbeng pensó que había llegado tarde y que todos los demás se habían ido de la playa, un sutil sonido sonó de repente justo detrás de ella.
Sonaba como una silla de ruedas rodando por el suelo.
Se dio la vuelta en shock.
Por alguna razón, se sintió repentinamente aliviada cuando vio la fría y helada mirada de la persona sentada en la silla de ruedas detrás de ella.
Ella se acercó a él.
Justo cuando abrió la boca para decir algo, se dio cuenta de que ni siquiera sabía su nombre.
—Qi Yan, con Yan de Yan Wang*, Rey del Infierno —el hombre pareció haber entendido su expresión.
Curvando sus labios, reveló una sonrisa maligna y soltó un nombre—.
¿Tu nombre?
Había usado un tono autoritario en su pregunta.
Era como si ella tuviera que decirle su nombre también, ya que él ya había revelado el suyo.
A Tan Bengbeng no le gustaba su actitud.
Sin embargo, se alojaba actualmente bajo su techo y éste hombre parecía imposible de predecir.
No sería de ninguna manera ventajoso si ella lo ofendiera.
—Tan Bengbeng.
— ¿Qué?
—Qi Yan frunció el ceño y la miró con ojos de suficiencia.
Una mirada obviamente dudosa se mostró en su mirada.
—¿Podrían tus padres haberte recogido de la calle desde que te dieron ese nombre?
—Soy la hija biológica de mis padres, mi hermano se llama Tan Lielie.
—… «Tian Beng Di Lie.
El cielo cae y la tierra se desgarra» «Los padres de la familia Tan son tóxicos» —Un nombre que comprende al Rey del Infierno tampoco es decente.
Mis padres dijeron que es más fácil criar a un niño con un nombre humilde.
Era raro que Tan Bengbeng dijera tantas cosas a un extraño.
O tal vez, ella había sido afectada por su entorno.
Ambos eran los únicos humanos en su solitaria isla.
Ni siquiera podía encontrar un barco.
Como no podía salir de éste lugar, no temía que Qi Yan filtrara a otros lo que le había dicho.
—¿Por qué saliste corriendo tan ansiosamente hace un momento?
¿Pensaste que te había abandonado?
—a la vez que Qi Yan levantaba las cejas, dio la vuelta a su silla de ruedas y le hizo un gesto para que lo empujara.
Los ojos de Tan Bengbeng parpadearon ligeramente mientras miraba al hombre que tenía delante, quien ya se había dado la vuelta y le había mostrado la espalda.
«¿La acababa de ver?» Sin embargo, ella no lo vio a pesar de haber revisado toda la casa.
¿Podría haber una celda en esa casa?
Justo cuando Tan Bengbeng se estaba perdiendo en sus pensamientos, Qi Yan se dio la vuelta y le echó una mirada.
Curvando sus labios, preguntó: —¿Quién es Xiao Mumu?
—… La mirada de Tan Bengbeng se volvió compleja ante esta pregunta.
Una pizca de preocupación apareció bajo sus ojos.
De repente se acercó para enfrentarse al hombre.
—Tengo algo muy importante que hacer y necesito salir de éste lugar lo antes posible.
¡Te lo ruego!
—¿Por esa persona llamada Xiao Mumu?
¿Cómo está relacionada contigo?
—Qi Yan entrecerró sus largos y amorosos ojos.
La brisa marina le voló la cinta del pelo al hombre.
Su pelo gris plateado comenzó a danzar en el aire.
Esta vez, Tan Bengbeng se enfrentó a la luz del sol y miró claramente el color de sus pupilas.
En realidad, eran heterocromos*.
Uno era de color blanco plateado, mientras que el otro era de color gris plateado.
Al igual que el color de su pelo, sus pupilas exudaban un encanto demoníaco, tanto que a uno se le ponía la piel de gallina con sólo mirarlas.
Tan Bengbeng los vio muy claramente; no usaba lentes de contacto de color, esos eran los colores originales de sus pupilas.
Era la primera vez que miraba un par de ojos bicolores tan especiales.
«¿Era alguien de sangre mezclada?» —Alguien de gran importancia.
—Tan Bengbeng respondió honestamente.
Qi Yan preguntó: —¿Qué tan importante es?
Tan Bengbeng dijo: —Alguien a quien protegería con mi vida Qi Yan ahora entendió lo que quería decir.
La comisura de sus labios se curvó para formar una sonrisa peligrosa.
Dándole unos leves golpes a su silla de ruedas, dijo: —Me siento muy bien hoy.
Empújame, te llevaré por toda la isla … [N/T: Yan Wang es el Dios chino de la muerte y Rey de la otra vida; manda a todos los dioses del inframundo.
Él tiene un libro de archivo en el que registra la vida y la muerte de cada persona, y da castigos apropiados de acuerdo con la conducta de cada uno de los actos durante su vida.] [N/T 2: La heterocromía (conocida en oftalmología como heterochromia iridum) es una anomalía ocular en la que los iris de ambos ojos son de diferente color.]
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