El resto de mi vida es para ti - Capítulo 520
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- Capítulo 520 - Capítulo 520 Capítulo 520 – Tú Eres Mi Amor Infinito (8)
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Capítulo 520: Capítulo 520 – Tú Eres Mi Amor Infinito (8) Capítulo 520: Capítulo 520 – Tú Eres Mi Amor Infinito (8) Editor: Nyoi-Bo Studio Después de intentar abrir la puerta varias veces, Shangxin se dio cuenta de que todavía estaba cerrada, por lo que se volteó sorprendida para mirar a Tang Yuansi.
Fue sólo cuando los ojos de Tang Yuansi se encontraron con los de ella que se dio cuenta de que la puerta aún estaba cerrada.
Después de abrir la puerta, él salió del auto junto con Shangxin y se acercó a su lado.
—Te llevaré de regreso a tu habitación.
Su tono era tranquilo pero firme a la vez.
Shangxin lo miró, pero no respondió.
Continuó caminando hacia adelante.
Ella le daba golpecitos a la tarjeta de su habitación cuando entró al elevador y presionó el botón del piso en el cual se estaba alojando.
El ascensor llegó a su piso muy rápido.
Ya era tarde en la noche y los pasillos estaban silenciosos.
Ellos dos no se hablaron mientras caminaban en la misma dirección.
Sólo cuando Shangxin se detuvo, Tang Yuansi también se detuvo en seco junto con ella.
Cuando vio que ella todavía se estaba quedando en la misma habitación de antes, un rayo de luz complicado pasó por sus ojos.
Él no había olvidado que lo que habían hecho allí lo dejó lleno de sentimientos de arrepentimiento.
Él tampoco podía olvidar la forma cómo ella lo había mirado con desprecio y desdén antes de ahuyentarlo, cuando él quiso decirle que se haría responsable de ella y que le confesaría todo.
En ese momento, los dos estaban parados en los mismos lugares de aquel día.
No obstante, esta vez, ella probablemente no le pediría un cálido abrazo como lo había hecho la última vez.
En ese instante, Shangxin no se preocupaba por él en absoluto.
Al pensar en esto, Tang Yuansi apretó sus puños con descontrol.
—He llegado.
Shangxin sacó la llave de su habitación y abrió la puerta de la misma.
Luego se dio la vuelta y miró a Tang Yuansi, quien permanecía parado fuera de la habitación.
—Me olvidaré de lo que sucedió hoy, pero espero que no haya una próxima vez.
El Presidente Tang debe estar ocupado, así que no lo invitaré.
Apenas Shangxin terminó de hablar, ella extendió la mano para cerrar la puerta.
—Quiero usar el baño —dijo él.
De pronto, Tang Yuansi impidió el cierre de la puerta.
—…
Asustada debido a sus palabras, Shangxin observó mientras Tang Yuansi abría la puerta y le pasaba por un lado para entrar en la habitación.
Cuando Shangxin recuperó la compostura, ella lo siguió y entró a la habitación.
Al ver que en verdad había entrado al baño y no parecía estar dispuesto a hablar con ella, Shangxin apretó los labios y arrojó su cartera al sofá.
Luego agarró una bolsa de papas fritas de la mesa de café, la abrió y comenzó a comerse el contenido.
Por los crujidos que ella hacía, era como si estuviera tratando de masticar Tang Yuansi en pedazos.
Al cabo de un rato, Tang Yuansi salió del baño.
Él tomó dos toallas de papel y se secó las manos que tenía mojadas mientras observaba casualmente toda la habitación.
Al ver la espaciosa cama que ambos habían compartido una vez, su mirada se profundizó.
Las manchas de sangre habían desaparecido.
Las sábanas probablemente habían sido cambiadas.
Después de todo, ya habían pasado unos días.
Era imposible que las sábanas manchadas todavía estuviesen allí.
Entrecerrando los ojos mientras trataba de ocultar sus emociones verdaderas, su mirada se direccionó hacia el paquete de papas fritas que tenía Shangxin en sus manos.
Frunciendo las cejas, él le preguntó: —¿Comes estas cosas por la noche?
—…
Shangxin quedó perpleja debido a su pregunta.
Justo cuando ella estaba a punto de responderle, Tang Yuansi se acercó para quitarle las papas fritas.
Arrojándolas a la basura, él le dijo: —Tu salud ha sido mala desde que eras joven.
No debes comer comida chatarra.
Además, si bien éste podrá ser un hotel cinco estrellas, no es seguro que te quedes aquí a largo plazo.
Si no deseas volver a casa, yo tengo un apartamento…
—Si quieres controlar lo que como y dónde vivo, ¿por qué no me llevas a casa contigo?
—Shangxin lo interrumpió y dejó escapar una risita.
Levantándose del sofá, ella se acercó a Tang Yuansi y le acarició el pecho sutilmente con su dedo.
—Presidente Tang, ¿está tan preocupado por mí porque no puede olvidarme?
Como ya disfrutamos esa noche, no me importa pasar otra con usted si no puede olvidarlo.
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