El resto de mi vida es para ti - Capítulo 630
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- Capítulo 630 - Capítulo 630 Capítulo 630 – Ella Siempre Tuvo Un Profesor Particular
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Capítulo 630: Capítulo 630 – Ella Siempre Tuvo Un Profesor Particular Capítulo 630: Capítulo 630 – Ella Siempre Tuvo Un Profesor Particular Editor: Nyoi-Bo Studio Nian Xiaomu continuó mirando a Fan Yu.
Si él seguía trayendo a colación el tema de los galanes, ella no iba a poder salirse con la suya…
Era tan evidente que no existía química entre ella y Fan Yu luego de estar separados tantos años.
Al escuchar las palabras de ella, los labios de Fan Yu se curvaron hacia arriba.
Al ver la cara sombría de Yu Yuehan, intencionalmente, o por alguna otra razón, le dijo: —Tú no eras buena únicamente haciendo bocetos y retratos, también eras talentosa en otras áreas e hiciste alarde conmigo sobre los premios que te habías ganado.
—…
—Todavía recuerdo aquella vez que accidentalmente me dieron la imitación de una pintura al óleo en vez de la original.
Ahí mismo te diste cuenta de que esa no era la pintura auténtica y me dijiste que podías diferenciar las pinturas genuinas de las falsas con una simple mirada.
Fan Yu hizo una pausa en ese momento.
De golpe, él se dio cuenta de que algo andaba mal.
La expresión de su rostro cambió cuando levantó la cabeza.
Él vaciló en continuar la conversación.
Cuando se conocieron, ambos todavía eran jóvenes.
Aunque se les consideraba más maduros que sus compañeros, era natural que ellos ignoraran ciertos aspectos de la vida.
En aquel entonces, él no pensaba que había algo extraño.
Sin embargo, había tantos detalles sospechosos que él podía ver…
Si la familia Xing de verdad era una familia de clase media como Xing Li había afirmado, entonces ¿Por qué Nian Xiaomu tuvo que aprender tantas cosas cuando era sólo una niña?
Fan Yu sabía que él le había enseñado muchas habilidades en secreto.
Sin embargo, recordó que antes de convertirse en su pequeño maestro, parecía que ella había asistido a la mayoría de los cursos.
Incluso sabía cosas antes de que la enseñaran.
Tales como el poder valorar y apreciar los cuadros famosos al óleo.
¿Por qué una niña de una familia común y corriente sabría todo eso?
Era natural para él porque había sido el sucesor de la familia Fan y había sido educado desde temprana edad para gerenciar la corporación.
¿Qué ocurría con su Liuliu?
Él sólo sabía que ella tenía memoria fotográfica y era perceptiva con los números.
Lo que él no pensó fue en el hecho de que ella ya había recibido una tutoría profesional.
A temprana edad, ella ya tenía una opinión sobre asuntos relacionados con los negocios.
A veces, él usaba estudios de casos para evaluarla, y ella lo sorprendía con cada razonamiento que mostraba una nueva perspectiva.
En aquel momento, él sólo había pensado que Liuliu era excepcionalmente brillante y osada.
Le gustaba hacerle preguntas sobre el mundo de los negocios, y él le enseñaba todo lo que sabía.
A él nunca se le cruzó por la mente por qué ella quería aprender sobre estos temas.
Además, ¿qué pasa con los guardaespaldas que estaban apostados en el patio…?
—Recuerdo que aquí había un pequeño jardín de frutas… —dijo Fan Yu.
Nian Xiaomu no se percató del cambio de expresión en la cara de Fan Yu, a medida que ella caminaba hacia un terreno baldío.
Entrecerró sus ojos para recordar el pasado.
De inmediato levantó su cabeza para mirar a Fan Yu y exclamó: —Éste era un jardín de fresas.
Me encantaban las fresas y fue por eso que mi familia comenzó a cultivarlas, para que yo comiera fresas frescas.
¿Estoy en lo cierto?
¡Fan Yu se congeló ante las palabras de ella!
—¿Ahora te acuerdas?
En el pasado, en realidad sí se llegaron a cultivar fresas en ese patio.
Cada vez que era la época de cosechar las fresas, ella llevaba una canasta y la llenaba de fresas para él.
Entonces, ella se escapaba por un agujero que había en la cerca.
Luego de colocarlas en su balcón, ella golpearía su ventana y saldría corriendo.
Él le había preguntado antes por qué ella dejaba la cesta en el balcón en vez de llevarla a su cuarto.
Cada respuesta de ella era tan práctica que él no sabía si reír o llorar.
Incluso ahora, él todavía podía recordar cómo ella había respondido con arrogancia: —¡No me haré responsable después de coquetear contigo!
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