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El resto de mi vida es para ti - Capítulo 724

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Capítulo 724: 724 ¡Yo No Estoy Llorando!

Capítulo 724: 724 ¡Yo No Estoy Llorando!

Editor: Nyoi-Bo Studio Ella estaba esperándolo a él.

Estaba caminando con mucha lentitud intencionalmente porque estaba esperándolo a él.

Hasta se daba la vuelta de cuando en cuando, con la esperanza de que la persona que ella quería ver se apareciera detrás de ella…

Tang Yuansi cerró sus puños.

Cada nervio de su cuerpo estaba tenso, él ni siquiera intentó controlarse a medida que se daba la vuelta y caminó en la dirección hacia donde ella se dirigía.

Justo mientras él daba su primer paso, el violento cambio de emociones le causó dolor en su corazón e instantáneamente se agachó en el piso.

Con sus dos manos, él agarró las barandas con fuerza y observó la figura de ella caminar más lejos de él…

Ella se negaba a rendirse y se volteó para buscar en el terminal de salidas otra vez, aunque ya había pasado los puntos de seguridad de la entrada.

Su cara, que era del tamaño de la palma de una mano, tenía una mirada que se mostraba negada a marcharse.

Una mirada que no mostraba reconciliación se mostraba como un destello en los ojos de ella, mientras contenía sus lágrimas.

—Xin’er… —Tang Yuansi sintió una tensión en su pecho.

Ella era la consentida a quien él había protegido desde que era niña, la gema que él no permitía que nadie la acosara.

No obstante, nunca se le había pasado por su mente que en realidad él sería el causante de todas las lágrimas derramadas algún día…

Hubo un momento muy corto cuando Tang Yuansi logró soportar el dolor y se levantó mientras caminaba hacia la escalera mecánica a toda prisa para alcanzarla.

¡No obstante, su cuerpo no pudo mantenerse y él se cayó sobre sus rodillas antes de llegar a la escalera!

La sangre se drenó completamente de su rostro mientras se agarraba el pecho con su mano derecha…

—¡Presidente Tang!

El asistente corrió hacia adelante y trató de ayudarlo a levantarse, pero Tang Yuansi se adelantó y más bien lo empujó.

La figura de Shangxin ya había desaparecido de la vista cuando él levantó su cabeza de nuevo…

Ella se había ido.

Según el carácter de ella, era muy probable que no regresara por el resto de su vida.

En la puerta de salida, Nian Xiaomu tenía la misma apariencia desoladora en su rostro.

Evidentemente, Nian Xiaomu podía sentir la decepción y el dolor en el corazón de Shangxin, mientras observaba su figura desaparecer de la vista.

Ella pensó en sus ojos llenos de lágrimas antes de irse.

No era su deseo irse, pero ella ya no tenía razones para quedarse aquí…

A Nian Xiaomu le dolió el corazón cuando pensó en esto.

Se sintió peor aún al momento de recordar que sería muy difícil para ellas dos reunirse otra vez.

Mientras estaba sollozando, una mano grande y cálida le cubría sus ojos desde atrás.

A ella se le olvido forcejear cuando reconoció ese olor familiar.

Al segundo siguiente, su alta figura estaba detrás de ella.

Yu Yuehan frunció el ceño ligeramente cuando sintió el calor en la palma de su mano.

—Shangxin se ha ido y ni siquiera Tang Yuansi lloró ¿Por qué estás llorando?

¿Ella estaba a punto de hacer una gran despedida llorosa dentro de éste inmenso aeropuerto si él no iba a buscarla?

Inmediatamente, Nian Xiaomu agarró la gran mano que estaba cubriendo sus ojos.

Dándose la vuelta, ella le replicó con vehemencia mientras lo miraba con sus ojos irritados.

—¡No me menciones a ese estúpido, tarado de Tang Yuansi!

¿Él incluso lloró?

¿Él siquiera vino?

—Dile a él lo renuente que estaba mi querida Shangxin a marcharse.

¡Él es simplemente un tarado sin corazón!

¿Shangxin hubiese escogido irse del país si no fuera por él?

Mi corazón duele de sólo pensar en eso ¿Qué fue lo que hizo malo una belleza delicada como ella cómo para que el la destruyera así…?

Mientras la persona que se encontraba frente a él continuaba mascullando sin parar.

Los ojos oscuros de Yu Yuehan titilaron mientras deslizaba su mirada hacia el terminal de salidas que estaba frente a él.

Al siguiente segundo, él miró hacia la puerta de embarque en el segundo nivel.

Parecía la corazonada de un hombre, pero, al mismo tiempo, ese era un punto donde uno se podía parar estratégicamente.

Su mirada aterrizó directamente en la posición donde se encontraba parado Tang Yuansi más temprano.

Sin embargo, en ese momento, nadie estaba allí… Para el momento en el que él vio hacia abajo nuevamente, la persona que estaba frente a él ya había dejado de maldecir y estaba explicando de una forma sumamente sincera.

—Yu Yuehan, se me metió arena en mis ojos hace un rato.

Yo no lloré.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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