El resto de mi vida es para ti - Capítulo 99
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Capítulo 99: Capítulo 99 –Quien Sea Que Pague Es El Jefe Capítulo 99: Capítulo 99 –Quien Sea Que Pague Es El Jefe Editor: Nyoi-Bo Studio Era cierto que no se parecían.
Por lo que, al principio, no pensó mucho acerca de eso cuando vio a esa mujer.
Entonces escuchó las discusiones de sus colegas… Ahora que pensaba en ello, Yu Yuehan había traído a Xiao Liuliu a la oficina casi todos los días.
Sin embargo, Xiao Liuliu sólo se pegada a él, ignorando a todos los demás.
Incluso Wen Yadai había pensado en valerse de la amistad entre ambas familias para acercarse a Xiao Liuliu, pero la niña sólo la trataba con cortesía y nunca con familiaridad.
Nunca había visto a Xiao Liuliu tan dependiente de alguien más, a excepción de Yu Yuehan.
¿Realmente era la madre biológica de Xiao Liuliu?
La mujer que ella asumía nunca aparecería… La mirada de Wen Yadai cambió.
No mostró expresión alguna en su cara y caminó directo hacia su oficina.
Sacó su teléfono y envió un mensaje de texto.
Después de eso tomó el reporte de ejecución y se dirigió a la oficina del presidente.
Yu Yuehan ya había revisado la propuesta y marcando los puntos que requerían atención.
Cuando la vio, abrió su boca discretamente y dijo:—Haz las modificaciones pertinentes.
En el momento que terminó su frase, él levantó su mano para mirar la hora en su lujoso reloj.
Nian Xiaomu debía haber llegado al restaurante con Xiao Liuliu en ese preciso momento.
—Yu Yuehan…—justo cuando Wen Yadai lo llamó por su nombre, Yu Yuehan la vio con mirada indiferente.
Su expresión era de advertencia.
Ella se corrigió con prisa: —Joven Amo Han, por favor revise el reporte ejecutivo.
Si no tiene objeciones, procederé a girar las instrucciones siguientes.
Wen Yadai suspiró de alivio luego de que él tomara el reporte y se sentara de nuevo en su silla.
Después de todo, parecía que no le importaba esa mujer… Ella levantó su cabeza levemente, no quitó ni un segundo su vista del hermoso rostro masculino.
Un sentimiento de admiración se reflejó en sus ojos.
Ya que esto no se podía detectar fácilmente, al mismo tiempo, tampoco se mostró al mundo.
Ellos se conocían desde que eran muy jóvenes.
Él era la razón por la que ella se había esmerado tanto en sus estudios, para así poder entrar a trabajar en la corporación Yu con su destacada experiencia para convertirse en su mejor asistente.
Ella quería comprobarle que en comparación con esas chicas jóvenes que sólo sabían reírse y coquetear, ella era la mujer más compatible con él.
—Por ahora, ejecuta el proyecto de acuerdo a esta propuesta.
¿Tienes alguna otra pregunta?
—Yu Yuehan cerró el documento y miró a la persona frente a él alzar sus cejas.
—…no más —Wen Yadai recibió el documento y respondió respetuosamente.
Ella se detuvo cuando llegó a la puerta.
Justo cuando iba a preguntarle por curiosidad acerca de la identidad de esa mujer, su teléfono sonó con un tono de mensaje de texto.
Sus resplandecieron instantáneamente cuando leyó el mensaje de texto.
—¿Algo más?
—Yu Yuehan frunció el ceño cuando se percató de que su silueta seguía dando vueltas alrededor de la oficina.
—Nada más —Wen Yadai agarró el teléfono fuertemente en su mano.
Con una media sonrisa, le indicó que abandonaría la oficina y se marchó.
Se paró en la puerta y entrecerró sus ojos al leer el contenido de la pantalla.
Parecía que ella estaba muy sensible.
Wen Yadai no tenía por qué preocuparse por la presencia de esa mujer.
Sólo era una enfermera.
Yu Yuehan no le dio importancia a su reacción y se marchó al restaurante después de terminar su trabajo.
Sin embargo, él no vio a las personas que esperaba ver cuando entró al restaurante, el cual visitaba con frecuencia.
Frunció el ceño, sacó su teléfono y llamó al número de su asistente.
—¿Dónde están ellas?
Él le había pedido especialmente a su asistente para que la escoltara por miedo a que no tuviera idea de a dónde ir.
¿Entonces por qué había desaparecido?
—Joven amo, ahora estamos en el comedor de empleados.
Nian Xiaomu no me escuchó y dijo que quien sea que pague es el jefe…—la temblorosa voz del asistentese escuchaba del otro lado del teléfono.
Yu Yuehan: —…
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