Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

-El santo de cenizas- ignis - Capítulo 4

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. -El santo de cenizas- ignis
  4. Capítulo 4 - 4 capitulo 4- observa tu realidad
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

4: capitulo 4- observa tu realidad 4: capitulo 4- observa tu realidad Aldrich, aún con la expresión de shock marcada en el rostro, observaba a Kurt como si acabara de matar al Papa.

—¿Por qué…?

—balbuceó el puma.

A Kurt no le importó la reacción del beastfolk.

Se acercó al cadáver y comenzó a revisarlo con calma, sacando todo lo que podía servirles: una tarjeta de acceso, dos cargadores extra y una pistola de mejor calidad.

De pronto, esquivó un golpe que Aldrich intentó propinarle.

—¿Y ahora qué te pasa?

—dijo el elfo, esquivando otro ataque.

—¡¿Por qué lo mataste?!

—gritó Aldrich.

—Porque era un enemigo.

Además, nos estaba amenazando con magia de rayo —respondió Kurt con total indiferencia.

La frialdad del elfo solo avivó la furia de Aldrich.

Lo agarró de la capucha y lo estrelló contra la pared.

—¡Era mi amigo!

—rugió—.

¡Solo estaba alterado por tu presencia!

¡No había necesidad de matarlo!

Kurt no se inmutó.

Lo miró con una expresión gélida, casi asesina.

—¿De verdad creés que un amigo te amenazaría con matarte sin dudar ni un segundo?

Las palabras calaron hondo.

El agarre de Aldrich se debilitó… pero volvió a apretar con rabia.

—¡Eso es mentira!

¡Nick era un gran amigo mío!

¡No me traicionaría así!

¡Estaba tenso!

¡Los elfos son mentirosos!

Kurt, ya harto de su terquedad, tomó la mano con la que Aldrich lo sostenía y lo pateó con fuerza.

El puma salió despedido contra la pared.

—Sos muy idiota… o demasiado inocente —escupió Kurt—.

Si de verdad te quisieran, no te habrían dejado atrás.

Le dio otra patada.

—Te usaron.

Aldrich se sostuvo el estómago, mirándolo con odio… pero las palabras no dejaban de repetirse en su cabeza.

Antes de que pudiera responder, ambos escucharon pasos acercándose rápidamente.

Kurt reaccionó al instante: agarró a Aldrich y lo metió a la fuerza entre las sombras del pasillo.

Un grupo de mercenarios apareció corriendo.

—No hay nada por acá —dijo el primero.

—Pero escuchamos un disparo viniendo de este lado —respondió otro.

—¡Miren!

¡Es Nick!

—exclamó un tercero al ver el cadáver.

Los demás se acercaron.

—Pobre desgraciado… —Le robaron el arma y la tarjeta de acceso.

El cuerpo sigue fresco —dijo otro—.

El asesino debe estar cerca.

—¿Creen que fue Aldrich?

—preguntó uno, mirando alrededor.

Las carcajadas no tardaron en estallar.

—¿Ese imbécil?

¿Caminar cinco kilómetros para vengarse porque lo abandonaron con el elfo?

—se burló uno.

—Es demasiado crédulo para rebelarse —añadió otro—.

No distingue el bien del mal.

—Le queda chico lo de crédulo —rió el primero—.

Es un malvavisco con patas.

—¿Y por qué el jefe lo sigue manteniendo acá?

—preguntó otro.

—Dicen que espera que cumpla 19 para venderlo al mejor postor —respondió uno, bajando la voz.

—Qué fiaca… seis meses más soportándolo —murmuró otro—.

Encima cumple en octubre.

—Me da pena —suspiró uno—.

De verdad cree que somos su familia.

Aldrich escuchaba todo, inmóvil, oculto en las sombras.

Cada palabra era un cuchillo.

Todo lo que había creído… era mentira.

Su corazón se llenó de dolor, de rabia, de odio.

Su mente se quebraba en un espiral de emociones.

Kurt lo observaba en silencio.

A pesar de haber sido enemigos hacía poco, entendía ese dolor.

—¿Y ahora qué, gatito?

—susurró—.

Tus “amigos” resultaron ser unas ratas mentirosas.

¿No dijiste que ese mago jamás te traicionaría?

Toda tu vida fue una mentira… ¿qué vas a hacer?

Lo miró directo a los ojos.

—No soy tu amigo para detenerte.

Hacelo.

Matá.

Fue el detonante.

Aldrich cerró los ojos y se levantó.

Cuando los abrió, eran completamente negros.

Un aura oscura envolvió su cuerpo.

—Energía de sombras… —murmuró Kurt, observando.

El puma apareció frente a los soldados.

—Hola… Los mercenarios se sobresaltaron.

—E-ey… Aldrich… ¿cuánto tiempo llevás ahí?

—balbuceó uno.

—Era una broma, amigo… no lo tomes personal —dijo otro, nervioso.

Aldrich avanzó sin responder.

Pasó por encima del cadáver de Nick, pisándole la cabeza sin mirarlo.

Los soldados retrocedieron, levantando sus armas… pero en un instante, Aldrich apareció frente a ellos y las destrozó de un solo golpe.

—No más mentiras.

Su sombra se expandió, envolviéndolos.

En otra parte de la base Polarbear avanzaba por un largo pasillo, silbando una canción de cuna, con Abigail Miller atada sobre su hombro.

Llegó a una enorme puerta metálica.

Los guardias la abrieron, revelando un gigantesco hangar subterráneo lleno de vehículos.

—Aquí está nuestra querida ladrona, patrón —dijo Polarbear, arrojando a Miller al centro y quitándole la bolsa de la cabeza.

Un hombre de traje, rasgos asiáticos y cabello negro atado en una cola, se acercó con pasos lentos y una mirada afilada.

—¿De verdad creíste que podrías escapar de nosotros, Abigail Miller?

—dijo con voz fría.

Miller tembló.

—Ahora… devolvenos lo que robaste.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo