El señor de los misterios - Capítulo 156
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- Capítulo 156 - Capítulo 156 Capítulo 156 – La Melissa que piensa a largo plazo
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Capítulo 156: Capítulo 156 – La Melissa que piensa a largo plazo Capítulo 156: Capítulo 156 – La Melissa que piensa a largo plazo Editor: Nyoi-Bo Studio «Y estoy pagando el doble por la fórmula de Payaso… Y todo esto porque originalmente quería ser recompensado el doble por el mismo trabajo que hice.
Olvídalo, no tengo la oportunidad de mencionar que ya tengo la fórmula para la poción.» Respiró profundamente y forzó una sonrisa, diciendo: —Esperemos que pueda pasar sin problemas.
Estaba más que contento con la decisión de Dunn para que continuase custodiando la Puerta de Chanis.
No solo le faltaba la habilidad profesional para monitorear e investigar, sino que su combate cuerpo a cuerpo estaba lejos de lo satisfactorio.
En términos de disparos, era considerado decente comparado con policías ordinarios.
Sin embargo, sus compañeros eran todos Beyonders que habían tenido sus atributos físicos reforzados.
Incluso si no todos estaban al nivel de un tirador, estaban muy cerca.
En cuanto a combate cuerpo a cuerpo, era meramente un principiante.
Incluso con un Talismán de Letargo, de Réquiem y de Sueños, aún era considerado un Beyonder de apoyo.
Sería fácil para él lidiar con personas ordinarias, pero estaría en peligro si se encontrara a cualquier Beyonder adepto al combate.
«Hasta que avance a la 8ª Secuencia, me haga hábil en técnicas basadas en combate y domine un buen número de hechizos por mi cuenta, solo entonces podré completar misiones sobrenaturales normales.
Hmm, si robo con éxito el poder del Artefacto Sellado 3-0782 y hago Talismanes de Sol Llameante, será mucho mejor.
No será imposible ganar desde la posición de un lacayo…» Pensó esperanzado mientras caminaba con lentitud de regreso a la Compañía de Seguridad.
A la mañana siguiente, cuando terminó su turno y dejó la Puerta de Chanis, los Halcones Nocturnos, todavía no habían obtenido información útil del monitoreo a Hood Eugen.
Por ahora, tenían que colocar sus esperanzas en la investigación interna del informante.
Cuando regresó a casa, comió su desayuno tranquilo y se acostó a dormir en su habitación hasta la tarde.
Se despertó, se lavó y caminó hacia el primer piso, siguiendo el olor a comida caliente.
—¿Melissa está preparando almuerzo?
—miró a Benson que estaba leyendo el periódico en la sala de estar.
Benso bajó el periódico y dijo: —Sí, tiene un invitado visitando hoy.
Quise que hablara con su invitada mientras yo preparaba el almuerzo.
Pero no confía en mis platos, por lo que se llevó a la invitada a la cocina.
Que grosera.
«Benson, en verdad lograste darte cuenta con rapidez que Melissa detesta tus habilidades culinarias…» Retuvo el impulso de reírse mientras caminaba hacia el sofá individual y preguntaba: —¿La invitada de Melissa?
—Sí, deberías conocerla.
Elizabeth, la conocimos en el Banquete de Selena.
Se recostó hacia atrás y continuó leyendo su periódico.
«No fue solo en el banquete… En verdad vino a visitar…» Se volteó para ver hacia la cocina con una expresión aturdida.
Justo entonces, Melissa salió llevando algunos platos y Elizabeth la seguía detrás, también llevando un delantal.
—Klein, ¿ya te levantaste?
Estaba planeando despertarte —Melissa colocó jubilosa los platos sobre el comedor mientras decía—: Esta es Elizabeth.
Tú la conoces.
—Hola, Klein.
Su adorable rostro mostraba una sonrisa esplendida al saludarlo.
Él contestó gentil y cortes.
Después de que se saludaron, Melissa pestañeó y habló con seriedad: —Elizabeth nos acompañará más tarde a la Asociación de Asistencia de Servidores Familiares de Tingen.
Su familia contrato algunas criadas, por lo que tiene experiencia con eso.
Sus opiniones podrían ser de ayuda.
—En realidad, ya hemos escrito los requerimientos para elegir una criada.
Escuchen y vean si hay algo que necesite ser añadido.
Melissa se secó sus manos en el delantal y sacó un pedazo de papel del bolsillo de su ropa.
Lo desplegó y leyó en voz alta: —1.
Saludable.
—2.
Trabajadora y responsable.
—3.
Buena cocinando.
—4.
Callada, no ruidosa.
—5.
Origen familiar sencillo.
—6.
Apariencia ordinaria.
… Leyó los requerimientos uno por uno mientras Klein y Benson bostezaban con miradas perdidas; nunca esperaron que contratar a una criada sería tan problemático.
—Melissa, ¿no estabas contra la idea de contratar una criada?
—preguntó subconscientemente cuando su hermana se detuvo.
Ella apretó sus labios y asintió solemne.
—Sí, estaba en contra.
Pero como mi posición fue en vano, pensé que deberíamos hacer esto apropiadamente.
Para ser capaces de hacerlos correctamente debemos estar bien preparados.
Hmm, ¿tienen algo que les gustaría añadir?
—¡No!
Sacudieron sus cabezas al mismo tiempo, haciendo que Elizabeth se riese.
Después de almorzar, los cuatro tomaron un carruaje público hasta la Asociación de Asistencia de Servidores Familiares de Tingen en la Calle Champagne.
Era similar a las firmas de ayuda domestica que Klein conocía en su vida previa, pero también era algo como una caridad.
Ellos recaudaban la información personal y requerimientos de empleo de diferentes criadas para que los clientes pudiesen tomar sus decisiones más fácilmente, mientras que facilitaban las probabilidades de contratación de las criadas.
Parte de los fondos de la asociación provenían de organizaciones benéficas y otra parte de un porcentaje del pago proveído por los empleadores.
Tras entrar en la asociación, Klein y compañía fueron recibidos calurosamente.
Una jovencita usando un vestido de volantes amarillo pálido los guió hasta unos sofás.
Sonrió y les preguntó: —¿Cómo puedo ayudarles?
Benson, quien fue empujado al frente por su hermana y hermano, dijo: —Necesitamos contratar una criada.
—¿Tienen algún requerimiento?
—preguntó la joven como un reloj.
Benson recordó la falta de fe de sus hermanos en sus habilidades culinarias y dijo: —Buena cocinando.
—¿Buena cocinando?
—la joven arrugo las cejas y dijo—: Para ser franca, no hay excelentes cocineras entre las criadas.
¿Por qué no contratan un chef en su lugar?
Si necesitan una chef, tenemos bastantes de ellas en la asociación, lo más que podemos garantizar es que sus comidas no enfermaran a las personas.
Melissa se quedó en silencio, dándose cuenta de lo que significaba tener situaciones que contrariaban sus planes.
—Eso es lamentable —pensó Benson, reorganizando sus pensamientos, dijo—: Quizás podamos modificar nuestros requerimientos a una criada que esté dispuesta y sea capaz de aprender a cocinar.
«Nada mal.
Benson es un pensador rápido… No hay necesidad de que yo interfiera.» Se sentó a un lado, sosteniendo su bastón y sombrero con comodidad.
—No hay problema.
Durante el entrenamiento de cocina, tomamos notas de las chicas que tienen un rendimiento destacado —la joven contestó con una sonrisa profesional—.
¿Algún otro requerimiento?
—Sí Benson sintió el ardor de la mirada de Melissa.
Se tragó su saliva y sacó el pedazo de papel de su bolsillo.
Luego lo leyó uno por uno los puntos.
La joven escuchó callada y solo respondió después de un largo rato.
—Vo-voy a chequear primero en los registros y recomendaré algunas criadas que se ajusten al criterio.
No tienen que decidir de inmediato.
Pueden elegir dos o cuatro de ellas.
Entonces, las llevaré a cocinar para ustedes una vez.
Pueden decidir a quién contratar para ese entonces.
Desde luego, tendrán que pagar a la asociación una comisión extra y también tendrán que preparar sus propios ingredientes.
—Muy bien.
Benson dobló el papel y asintió con cortesía.
La joven se levantó y caminó hacia la oficina, pero se dio media vuelta después de dar unos pocos pasos.
Sonrió y dijo: —¿Puede darme ese papel?
Me preocupa que olvide alguno de sus requerimientos.
—No hay problema —frenó su impulso de reír mientras contestaba.
Después de un tiempo, la joven con vestido amarillo pálido volvió con una pila de documentos y se los pasó a Benson.
La información tenía el nombre real de cada una de las criadas, fecha de nacimiento, situación familiar, descripciones faciales, estado de salud, experiencia previa, rasgos relacionados, salario esperado y otra información.
Aprovechando la oportunidad cuando Melissa y Benson estaban revisando la información, Elizabeth se acercó a Klein y le preguntó con suavidad: —¿No tienes ningún requerimiento?
—Sí, pero esa información no es lo suficientemente específica —contestó de forma superficial.
Elizabeth tomó aún más interés.
—¿Cómo elegirás?
Sonrió y señaló al péndulo oculto en su manga izquierda: —Adivinaré la mejor persona para que se vuelva nuestra criada escribiendo el comentario correspondiente acerca de cada candidata y eliminándolas una por una.
—…—Elizabeth se paralizó, luego asintió vagamente después de casi veinte segundos—.
La forma más simple y efectiva… Olvidé por completo que eres… No pudo terminar su oración ya que Melissa, que tenía sentidos agudos, se percató que se estaban susurrando y miró hacia el lugar.
Vio a su amiga y a su hermano, luego mostró una expresión de profunda reflexión.
«Hey, hermanita, ¡no me malinterpretes!
Solo estamos hablando con normalidad…» Tosió, recogió algunos documentos y los leyó de forma casual.
Muy pronto, eligieron tres candidatas.
Pedían de cuatro solis con ocho peniques a cinco solis con dos peniques por semana.
Benson no regateó el pago de las criadas, en su lugar, discutió el porcentaje que necesitaban pagar a la asociación.
Después de un regateó amigable, negoció con éxito el precio de las criadas de dos semanas a una semana.
Sin embargo, tenía que pagar la tarifa de transporte para llevar a las criadas y que intentasen cocinar.
Después de eso, Elizabeth se despidió del trio y se fue mientras los hermanos tomaban un carruaje público de regreso a la Calle Daffodil.
De camino a casa, Klein se estaba incomodando bajo la mirada examinadora de Melissa.
Cuando llegó, se fue directo al segundo piso.
—Klein —Melissa lo llamó con un tono serio después de una consideración profunda.
Le dijo—: Si quieres comprometerte con Elizabeth, tienes que trabajar más duro.
Su padre es un importante mercader y su madre es la hija de un barón… «Espera, ¿comprometer?
¿Cuándo sucedió esto?» Miró a su hermana, confundido.
«¿Qué tanto se extiende su preocupación?»
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