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El señor de los misterios - Capítulo 530

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Capítulo 530: Capítulo 530 — Crónicas Capítulo 530: Capítulo 530 — Crónicas Editor: Nyoi-Bo Studio La Pesadilla apareció al lado de la larga mesa de bronce.

Era un hombre de treinta y tantos años con el cabello negro y los ojos azules, una cara larga y delgada, y obvios pliegues nasolabiales.

Tenía una barba que no era demasiado gruesa alrededor de la boca y de la barbilla.

A medida que el dolor y la distorsión reinantes en el área se aliviaban, apretó la mano contra su pecho e hizo una solemne reverencia.

En comparación con el Sin Rostro anterior, la Pesadilla obviamente no era tan torpe y débil tras ser liberado.

Era imposible saber si la mejora otorgada al alma de uno por la ruta de la Nocheterna era más fuerte que la de la ruta del Vidente, o si era porque el proceso de Raspado simplemente había ocurrido recientemente.

Klein suspiró en silencio y comenzó a preguntar a través de una canalización espiritual: —¿Por qué moriste a manos de Qilangos?

La comisura de la boca de la Pesadilla se arqueó ligeramente, revelando una amarga sonrisa.

—Soy un Guante Rojo de los Halcones Nocturnos.

Estaba rastreando un grupo de crónicas antiguas que se originaron en una tumba imperial en Balam.

Sospechábamos que estaban relacionadas con la razón de la partida de Muerte… Me enteré de que una parte de ellas podría haber caído en manos de un magnate en particular, así que dos de mis compañeros y yo abordamos el barco en el que el susodicho se encontraba.

Desafortunadamente, fuimos atacados por la flota de Qilangos justo cuando estábamos a punto de iniciar nuestra investigación.

—¿Qué pasó con tus compañeros?

—preguntó inconscientemente.

La Pesadilla dijo en un tono ligeramente dolorido: —Originalmente tuvimos la oportunidad de salir e incluso matar Qilangos gracias a nuestro hábil trabajo en equipo, pero nuestro barco se hundió, y tuvimos que abordar un bote salvavidas en su lugar.

Todos, todos murieron, no ¡fueron asesinados en el cumplimiento del deber!

«Que la Diosa te bendiga…» Klein dibujó una luna carmesí en su interior.

Eso le hizo más consciente de la gran diferencia entre luchar en el mar y luchar en tierra, los factores medioambientales eran de importancia crítica.

¡Los Beyonders que no pertenezcan a la ruta del Marinero realmente siempre estarían en gran desventaja!

Si no fuera por el hecho de que la Alfombra Voladora era enorme, engorrosa y lenta, convirtiéndola en un blanco fácil, él habría optado por quedarse con ella y darle dinero a Danitz.

«Afortunadamente, tengo la vejiga de un múrloc.

Puedo encontrar un Artesano para crear un objeto místico que me permita nadar bajo el agua…

Por otro lado, desafortunadamente, es muy difícil encontrar a un Artesano.

La mayoría de ellos son de la Iglesia del Dios de la Maquinaria y el Vapor, y son pocos los no afiliados; de lo contrario, los artículos místicos no serían tan raros.» Klein miró a la Pesadilla que había sido asesinado en el cumplimiento del deber y dijo en voz baja mientras se inclinaba hacia atrás: —¿Cómo te llamas?

¿Qué deseos insatisfechos tienes?

La figura de la Pesadilla empezaba a disiparse lentamente.

Cuando escuchó la pregunta de Klein, dijo con una sonrisa: —Me llamo Davy Raymond.

Perdí a mis padres, esposa y hermanos en un incidente de magia negra, lo que me dejó con una sola hija, Neelu.

Nació en 1330 y es una chica encantadora.

Y lamento admitir que, para investigar la verdad sobre el incidente de la magia negra, me uní a los Halcones Nocturnos y más tarde me convertí en un Guante Rojo.

No pude pasar tiempo con ella, haciendo que perdiera a su padre junto a su madre… Je, je, creo que la Iglesia definitivamente le habrá dado mi pensión y secretamente le proveyó una cierta cantidad de ayuda.

No me preocupa su vida, pero sólo espero verla cumplir con el sacramento del matrimonio bajo el testimonio de la Diosa, tener su propia familia y no estar sola nunca más…» —Ya estamos en el año 1350.

Puede que ya tenga una pareja matrimonial —dijo Klein mientras suspiraba con nostalgia.

—El tiempo vuela… —Davy Raymond murmuró en respuesta—.

Dile que todos los culpables han sido castigados y que morí por un accidente.

Ya no hay necesidad de odiar a nadie.

Dile que papá la ama, y que papá lo siente mucho…

Su figura se hizo cada vez más transparente, estaba a punto de desaparecer.

Klein cerró los ojos y preguntó: —¿Dónde vive?

¿Cómo se llama el magnate que coleccionaba las crónicas de Muerte?

—Vivimos en el Condado de Desi, en Ciudad Conant.

Es una hermosa ciudad costera, con ricas plantaciones de caucho creciendo en los alrededores.

Si no se mudó, debería vivir en el nro.

67 de la Calle Industrial Roja.

El nombre del magnate es Jimmy Necker.

También debió haber caído en manos de Qilangos…

Antes de que Davy Raymond terminara de hablar, su figura ya había desaparecido por completo, dejando sólo un objeto negro profundo parecido a una gema en la superficie de su guante.

Klein miró en silencio esa escena, y después de unos segundos, levantó su mano derecha y dio cuatro golpecitos en el sentido de las agujas del reloj sobre su pecho.

Entonces dijo en voz baja: —Si es posible, visitaré a tu hija y veré cómo está.

En el palacio que parecía la residencia de un gigante, la niebla se extendía interminablemente, sin ondulaciones y eternamente inalterable.

Klein dejó de lado la característica Beyonder de Davy Raymond, se frotó la frente y volvió a prestar atención a las crónicas de Muerte.

«La ruta de Muerte y la ruta de la Nocheterna pueden ser intercambiadas en las Altas Secuencias.

No hay nada extraño en que la Iglesia envíe personal para investigar dichas crónicas…

Me pregunto si Jimmy Necker está muerto o no.

Necesitaré averiguarlo…

Si ya ha muerto en un caso trágico, y la cosa en cuestión cayó en manos de Qilangos, requerirá que investigue lo que sucedió desde el lado pirata…

La tripulación de Qilangos ahora pertenece al Vicealmirante Plaga, Tracy…» Como involucra a Muerte, podría ayudar al Sr.

Azik.

Klein decidió comprobarlo él mismo, y si encontraba alguna dificultad, podía escribir directamente a la potencia a su alcance.

Después de aclarar su mente, regresó rápidamente al mundo real y usó el ritual correspondiente para volver a convocar al Hambre Creciente.

Después de que todo estaba hecho y viendo que ya se estaba haciendo tarde, abandonó la idea de intentar retomar su sueño.

Decidió resumir las experiencias y lecciones dejadas por la operación de anoche.

La mayor lección para Klein fue que había sobreestimado la paciencia de los Verdugos Encargados.

Originalmente esperaba que, aunque hubiera habido un accidente al principio, los Verdugos Encargados habrían podido contenerlo para esperar a que apareciera el verdadero objetivo, el verdadero protagonista, Acero Maveti.

«Cuando eso sucediera, definitivamente habrían usado el Artefacto Sellado que podía llevar a muchas personas a un sueño, restringiendo a todos los Beyonders no afiliados que se habían involucrado en la lucha.

En cuanto a mí, debido a mi unicidad, habría sido capaz de detectar que estaba dormido y hubiera procurado escapar de esa situación forzosamente.

Entonces, podría haberme encargado de Acero Maveti y sus ayudantes de una manera tranquila, completando un logro de una muerte instantánea, para finalmente llevar dos cadáveres conmigo…

Sin embargo, justo cuando ocurrió el incidente, ese grupo de tipos irascibles irrumpió en el lugar.

Ni siquiera dejaron un equipo de apoyo para vigilar cualquier contingencia.

Como mucho, dejaron que el poseedor del Artefacto Sellado permaneciera más allá de su radio de acción, con uno o dos guardias…» Cuanto más lo pensaba, más se quedaba sin saber si reír o llorar.

Si no fuera porque el grupo de piratas de Acero era más cauteloso y tenían al menos a dos Beyonders asignados como centinelas, así como a todos sus marionetas y zombis para detener a los Verdugos Encargados que podrían haberlos perseguido, probablemente se habría encontrado en una situación de estar dos contra cinco.

Si eso hubiera sucedido, habría optado por rendirse y participar directamente en un intercambio estratégico.

Lo que hizo que Klein se sintiera más satisfecho fue que había hecho un buen trabajo en su preparación específica previa.

¡Ese era el hábito profesional de un Mago!

Debido a que hacía tiempo que la Srta.

Sharron y Maric conocían los rasgos de las primeras cinco Secuencias de la ruta Mutante, Klein sabía muy bien que Acero Maveti, que había pasado por la fase lunática, podía usar factores irracionales para resistir cualquier interrupción o influencia Beyonder en su mente.

Tenía una resistencia muy fuerte en ese aspecto; por lo tanto, desechó la idea de usar el Poder del Dragón y el Frenesí del Psiquiatra, así como también descartó apelar a la Pesadilla, que era claramente más débil que el Artefacto Sellado del Verdugo Encargado, y en su lugar se centró en la Perforación Psíquica del Interrogador y en los poderes de purificación del Sacerdote de Luz.

La Perforación Psíquica no era un poder Beyonder que interrumpía los pensamientos del objetivo y afectaba su alma, sino un medio para atacar directamente el Cuerpo Espiritual.

En esencia, el otro efecto actuaba sobre el propio Cuerpo de Corazón y Mente, y apuntaba al Cuerpo del Alma.

Había una clara diferencia entre ambos ataques.

«Si cualquier parte de ese combo hubiera fallado en su ejecución, Acero Maveti habría podido recuperarse, haciendo imposible que yo lo matara rápidamente.

Y en esa situación, eso significaría un fracaso.

Sí….

También utilicé el rasgo de la ruta que facilitaba que uno se perdiera en sus deseos, haciendo más fácil captar sus emociones.

Creía que una vez que sufrieran un ataque psíquico, habría una alta probabilidad de que contraatacaran salvajemente en medio de sus locuras, sin considerar nada más…» «De hecho, la forma más segura de enfrentarse a un zombi es instalar cerillas a su alrededor o simplemente tener a alguien como Danitz.

Por eso usé Salto Llameante y Luz de Santidad, atacando desde la distancia a Maveti.

Eso hizo que quisiera luchar constantemente, aunque fuera incapaz de alcanzar a su oponente.

No podría haber escapado, aunque quisiera.

Podría haberlo atrapado enviando una bola de fuego.

Desafortunadamente, habría sido una pérdida de tiempo, y la situación no lo permitía…» Klein suspiró, sacó su reloj de bolsillo, lo abrió y verificó la hora.

Viendo que eran casi las nueve de la mañana, giró la manija de la puerta y salió del dormitorio.

En ese momento, Danitz estaba acostado en una silla reclinable, produciendo ronquidos que sonaban como si una máquina de vapor estuviera operando dentro de la habitación.

Estaba bastante alerta, abrió los ojos y se sentó erguido tan pronto como Klein apareció.

—…

¿Vas a salir?

—preguntó cuándo vio a Gehrman Sparrow tomar el sombrero del perchero.

—Sí.

Klein mantuvo su personalidad y no explicó que estaba tratando de actuar para ayudar a alguien en una confesión.

«¿Qué hay de mí?

Acero Maveti y sus hombres están casi todos muertos, así que ya no tengo que preocuparme por eso…

Aunque el periódico no publique esas noticias, puedo difundirlas yo mismo.

No faltarán piratas y aventureros ociosos que aprovecharán posibles rumores y los usarán como material para alardear, eso difundirá el asunto en el mar lo que llevará a que la Capitana se entere de todo.

Esos desgraciados no pueden hacer otra cosa más que beber y jactarse, pero aún así, tienen ciertos usos…» Danitz pensó por un momento, y luego preguntó mientras sentía secretamente una sensación de miedo—: Sr.

Sparrow, ¿P-puedo irme ahora?

Klein reveló una leve sonrisa.

—Siempre has sido libre.

«Cierto…

Esta vez no me atrapó, sólo buscaba ayuda…

¡Siempre he sido libre!» Danitz se quedó sorprendido por un momento, y luego quedó encantado.

Pero justo en ese momento, escuchó la voz de Gehrman Sparrow, que se le acercaba fugazmente.

—Pero eso termina ahora.

«¿Ah?

¿Qué?» Danitz parecía confundido.

Le tomó no menos de tres segundos entender lo que Gehrman Sparrow quería decir.

¡Había sido capturado de nuevo!

—¿Por qué?

—preguntó enojado y agraviado.

Klein se puso el sombrero y dijo en voz baja: —Quiero conocer a tu capitán.

Danitz abrió los ojos, se levantó abruptamente y gritó: —¿Qué quieres?

«Este tipo está demasiado agitado…» Klein respondió con calma—: Tengo que preguntarle algunas cosas.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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