El señor de los misterios - Capítulo 539
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Capítulo 539: Capítulo 539 — Operaciones Nocturnas Capítulo 539: Capítulo 539 — Operaciones Nocturnas Editor: Nyoi-Bo Studio “Cuando un extraño vuelva a tomar esa espada sagrada, Dios caminará por la tierra otra vez.” “Pero, ¿qué pasa si la espada sagrada se rompe?” Estas dos oraciones hacían eco en las mentes de Kalat y Edmonton; el asunto estaba completamente fuera del alcance de sus conocimientos.
Durante unos segundos, miraron la espada sagrada destrozada, con sus expresiones apagadas mientras permanecían sin palabras.
¡No podían creer que la espada sagrada, que apenas había sido tocada por un extraño en la noche, se hubiera roto repentinamente!
«¿Qué significa esto?
¿Qué representa?» Los dos no se atrevían a pensar demasiado en ello.
Se sentían como si hubieran regresado al principio.
En aquel entonces, una de las bases secretas de la Resistencia había sido descubierta por los militares de Loen.
Fueron asaltados sin previo aviso, y eso resultó en la muerte de sus padres en medio de una masacre.
Sus parientes mujeres fueron secuestradas y vendidas a diferentes lugares.
Antes de recibir esas graves noticias, los sentimientos que Kalat y Edmonton tuvieron en aquel día reflejaban lo que estaban sintiendo hoy.
Se sentían pesados, confundidos, expectantes e inquietos, con todas esas emociones mezcladas formando una presión intensa.
—Regresa al bosque, encuentra al Sumo Sacerdote y descubre la razón.
Quizás, esta es la última revelación de Dios… —dijo con voz grave Kalat mientras giraba su silla de ruedas de forma apresurada.
Edmonton se puso de pie inmediatamente, diciéndole a sus subordinados restantes: —Continúen buscando a esos blasfemos, no se queden perdiendo el tiempo aquí… Además, ¡ordenen a los creyentes afuera que ya no celebren rituales ni recen!
El cambio inesperado en el curso de eventos lo hizo aún más cauteloso.
*** Bayam, en la esquina de la calle donde se encontraba la Catedral de las Olas.
Sosteniendo una pila de papel blanco doblado, Danitz volvió la cabeza hacia un lado, sintiendo una mezcla de nerviosismo, preocupación y desconcierto.
—¿Quieres decir que debo fijarlos en diferentes partes de la calle y finalmente fijarlos en la puerta principal de la Catedral de las Olas?
Tenía mucho miedo de que la puerta de la catedral se abriera repentinamente y salieran corriendo un grupo de sacerdotes y obispos agitando sus puños, atacándolos inmediatamente sin siquiera preguntar por qué había fijado el cartel.
Klein mantuvo su frialdad y dijo: —Sí.
Su plan original era delegar el asunto del Dios del Mar Kalvetua al Sr.
Colgado, para que pudiera advertir a la Iglesia de las Tormentas.
Sin embargo, considerando que aún guardaba el secreto de Puerto Bansy, e incluso podría ya haber informado sobre el asunto, sería fácil para él despertar sospechas con otra nueva información importante en un período de tiempo tan corto.
En cuanto a la solución para eso, era muy simple.
Podía fijar algunos carteles en la puerta de entrada de los Verdugos Encargados para que pudieran enterarse de todo tan pronto como salieran.
Había un pequeño problema con el plan de Klein: no podía decir cuál de las tiendas alrededor de la Catedral de las Olas era el albergue escondido de los Verdugos Encargados.
Solamente podía hacer que Danitz trabajara un poco más duro y fijara los carteles en todos los lugares destacados, incluida entre otras, la puerta de entrada de la Catedral de las Olas.
«…Debería haber huido antes…
¿Por qué pensaría que este tipo me había salvado la vida?
Tal vez me habría convertido en libras de oro si él fuera cualquier otro aventurero poderoso…
No, quién hubiera imaginado que este loco se quitaría de encima tan fácilmente la maldición del Dios del Mar.
Huir podría ponerme en un estado aún peor…» Mientras se lamentaba internamente, Danitz desenrolló la pila de papel blanco y miró casualmente el contenido.
“Después de que Leticia Dolera y compañía entraron y salieron de la ruina del Dios del Mar en la Isla Symeem, fueron perseguidos por la Resistencia.
Mientras tanto, Kalat y la Resistencia estaban tratando de vender una extraña espada de hueso que parecía algo doblada.
El cuerpo del Dios del Mar Kalvetua está al borde del colapso con un estado mental extremadamente trastornado”.
—… Danitz se congeló durante dos segundos, luego inconscientemente miró a Gehrman Sparrow.
«Puedo entender las primeras declaraciones, pero ¿por qué hay una mención sobre el Dios del Mar Kalvetua estando al borde del colapso y en un estado mental extremadamente trastornado…
¿Cómo lo sabe Gehrman Sparrow?
¿Descubrió un problema cuando estaba enfrentándose a la maldición del Dios del Mar?
¿Y cómo se deshizo propiamente de la maldición del Dios del mar?
La organización detrás de él es más poderosa de lo que pensaba…
¿Podría ser que sea similar a la Orden Aurora, en la que sirven a una deidad real?» Cuanto más lo pensaba, más temblaba de miedo.
La primera vez que escuchó sobre la Orden Aurora fue a causa de en un robo en el mar.
En aquel entonces, era la primera vez que veía la expresión seria de su Capitana.
Después de eso, le enseñaron algunos de los llamados conocimientos generales del mundo misterioso.
Klein respondió a Danitz con una mirada sin emoción alguna.
En el papel, había eliminado cualquier suposición subjetiva, y solo había descrito los asuntos que podían confirmarse con certeza, para no interferir con el juicio de los superiores en la Iglesia de las Tormentas.
En dicho texto, se excluyó el contenido relacionado con un elemento importante que Leticia y compañía se habían llevado.
El templo perdido fue cambiado a una ruina de Dios del Mar, de forma a quedar más amplio e inclusivo.
La base obviamente fue abandonada por Kalat y los demás después de darse cuenta de que algo le había sucedido al Dios del Mar, por lo que tampoco lo mencionó.
Danitz retiró su mirada en un pestañeo, temeroso de mirar más allá.
«La Capitán dijo que cuantos más secretos tiene alguien, ¡más peligroso es!» Pensó por un momento y dijo con preocupación—: Si pegamos uno de estos papeles en la puerta principal de la catedral, definitivamente atraerá una inmensa atención de la Iglesia de las Tormentas… ¿Descubrirán que fui yo quien lo hizo?
Klein dio una respuesta concisa: —Sí.
—… —Danitz forzó una sonrisa y dijo—: Entonces, ¿no estaría en grave peligro?
Klein usó su habilidad de Payaso para controlar su expresión y respondió con calma: —Llevas tiempo siendo un pirata que tiene una recompensa por su cabeza.
«¿Crees que ahora puedes pavonearte por las calles principales de Bayam?» Klein se burló interiormente.
«Es cierto.
Sin importar qué, aún buscarán capturarme para reclamar mi recompensa…
No, ¡hay algo malo en esto!» Danitz soltó—: ¡Pero mi recompensa aumentará!
Klein lo miró, pero no dijo nada.
Todo lo que hizo fue sonreír un poco.
Por un momento, Danitz pensó que había escuchado una pregunta retórica.
«¿No es esto algo bueno?
¡Algo bueno para un tonto!» Con una sonrisa seca, Danitz tomó la pila de papeles y, aprovechando los fuertes vientos y la cobertura de la noche, empezó a colocarlos en lugares destacados en la calle cerca de la Catedral de las Olas.
«Realmente se parece a publicar pequeños anuncios…» Klein, que tenía una mano en el bolsillo, observaba desde lejos y comentaba internamente.
Suspiró y pensó: «Es bueno tener un asistente.
Al menos, no tengo que hacer nada que empañe mi reputación…
Si estuviera en Tingen o Backlund, si hubiera sucedido algo así…
la escena sería demasiado hermosa para imaginarla…» Danitz finalmente alcanzó el exterior de la Catedral de las Olas, pegó el cartel en la puerta principal, apretó el puño y golpeó la puerta.
Después de terminar con todo eso, se dio la vuelta y corrió, como si diez Verdugos Encargados estuvieran corriendo tras él.
Klein no se atrevió a ser negligente.
Sacó una figura de papel, la sacudió y la quemó en cenizas antes de caminar rápidamente hacia otra calle.
Después de sus recientes encuentros con los Verdugos Encargados, tenía un profundo conocimiento del estilo de ese grupo, y no se atrevía a ser descuidado en los más mínimo.
Fue solo cuando ya estaban lejos de la Catedral de las Olas que disminuyeron la velocidad y recuperaron su velocidad normal de caminata.
Danitz tenía una buena constitución; su cara no estaba sonrojada ni jadeaba.
Estaba un poco sorprendido y preguntó: —¿Por qué no escribiste a la policía o por qué no arrojaste uno de los carteles en la oficina del gobernador general?
Antes de que Klein pudiera responder, ya se había dado cuenta del porqué.
«Cierto.
La policía de menor rango y el personal de la oficina del gobernador general son gente local.
Podrían compadecerse de la Resistencia o podrían ser creyentes clandestinos del Dios del Mar.» Mientras hablaban, doblaron una esquina y vieron un edificio rojo extremadamente grande frente a ellos.
El interior estaba brillantemente iluminado y se podía escuchar música desde adentro.
Personas y transportes entraban y salían por el acceso principal.
No reflejaba ninguna señal de que ya fuera tarde en la noche.
—Ja, en realidad terminamos caminando hasta aquí.
Después de un segundo de vacilación, apareció una sonrisa en el rostro de Danitz, una sonrisa que todos los hombres entendían.
«¿El Teatro Rojo?» Klein, que era rico en conocimiento teórico, de repente se dio cuenta.
Danitz se rio con picardía.
—Este es uno de los lugares más famosos en todo el Mar de Sonia.
Hay muchachas misteriosas y coquetas provenientes de Balam, chicas apasionadas nativas de Feynapotter, doncellas abiertas y seductoras que vienen de Intis, damas altas y elegantes originarias de Feysac, y mujeres conservadoras y tranquilas de Loen…
«Este tipo sabe mucho…
¿Viene a menudo?» Echó un vistazo a El Flameante y no dijo nada.
Por alguna razón, Danitz sintió como si el otro hubiera visto lo más profundo de su alma, e inmediatamente se echó a reír torpemente.
—De cosas como estas es de lo que hablan los piratas cuando se jactan y fanfarronean.
Solo he estado aquí algunas veces… No tuve mucho dinero en el pasado.
Solo pude encontrar contados y limitados medios, principalmente en el área del Mar de Niebla.
Después, me uní al Sueño Dorado…
«No es de extrañar…
Aunque los hombres de la vicealmirante Iceberg reciben beneficios de empleo bastante buenos y, a menudo, pueden compartir el tesoro, aún es bastante difícil hacerse de dinero y ahorrar en Bayam…
En comparación con el pirata promedio, este tipo al menos conoce la templanza y ahorra su dinero…» Pensó.
Danitz no deseaba continuar con el tema mientras cambiaba el punto de la conversación.
—Hay muchas chicas de la calle en Bayam, especialmente allí —señaló a la distancia y dijo—: Hubo una vez un pirata que hizo un experimento.
Llamó al azar a la puerta de una familia, sacó algo de dinero y solicitó hacerlo con la mujer de la casa una vez.
Al final, tres o cuatro familias, de diez, estuvieron de acuerdo con él.
Tsk, si es alguien como tú, con aspecto estándar de Loen, casi nadie lo aceptará… Podrían esconder secretamente a sus hijas para evitar que las descubras.
Je, je, la Armada de Loen suele cometer muchos asesinatos y violaciones aquí cada año; no son mejores que los piratas, la única diferencia es que son enviados de regreso a su país y pagan algunas pequeñas multas allí.
Klein escuchó en silencio, y de repente pensó en la noche en que los creyentes del Dios del Mar rezaban alrededor de aquel estanque.
Pensó en sus rostros febriles y entumecidos.
*** Backlund, dentro de la villa de la familia Odora.
Emlyn White, que había tomado la iniciativa de exponer ciertos problemas sobre sí mismo, siguió nerviosamente bajo tierra a Cosmi.
Una vez más llegó a la sala de piedra gris donde yacía el ataúd de hierro negro.
—Estimado Lord Nibbs, ¿por qué me has convocado?
Aunque Emlyn había ensayado esa escena en su mente docenas de veces, aún no podía eliminar por completo la tensión y la aprehensión en su corazón.
En ese estado, repentinamente entendió un problema.
Desde el punto de vista de los estudios teatrales, el papel que estaba desempeñando debería ocultar sus preocupaciones y temores.
«No hay necesidad de ningún ocultamiento especial…
¡Lo hice bien!» De repente estaba mucho más tranquilo.
Una voz profunda y envejecida sonó desde el ataúd que estaba cubierto con símbolos y etiquetas mágicas.
—Para recompensarte… En nombre de la Ancestro, arriesgaste tu vida para rezarle a El Loco.
Aunque no recibiste una respuesta, corriste un enorme riesgo.
Ese fue un acto que debe ser recompensado… Aquí está el borrador de un recibo de aceptación por 7.000 libras, una recompensa para ti.
No te lo di a tiempo debido al Gran Smog de Backlund, pero nunca es demasiado tarde… Al mismo tiempo, siempre debes ser consciente de ti mismo y no relajarte.
Si ocurre algo anormal, informa inmediatamente a Cosmi.
«Realmente me dio dinero…» Emlyn casi se olvidó de cerrar la boca.
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