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El señor de los misterios - Capítulo 610

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Capítulo 610: 610 Lanzando El Dado Capítulo 610: 610 Lanzando El Dado Editor: Nyoi-Bo Studio Al escuchar la invitación de Leonard Mitchell, Emlyn no mostró el más mínimo miedo.

Sostuvo su sombrero de copa y esbozó una sutil sonrisa antes de entrar a la casa sin ningún reparo.

No se quitó el abrigo, ya que un profesor de pociones a menudo traía varios artículos complementarios encima.

No se vería bien una vez que removiera la capa de ropa con la que ocultaba esos artículos.

Emlyn se sentó vistiendo su abrigo almidonado y se recostó en un sillón mientras decía tranquilamente: —En realidad, no hay necesidad de ninguna complicación…

Si tiene un objeto como ese, indique el precio; de lo contrario, simplemente dígalo con honestidad.

Por supuesto, estoy muy seguro de que tiene uno.

Se rio entre dientes mientras sus brillantes ojos rojos reflejaban la figura de Leonard Mitchell a quien no le importaba la pulcritud de su atuendo.

El sentimiento de “yo sé que tienes un secreto, pero tú no sabes nada de mí” dejaba a Emlyn extremadamente complacido ya que sentía una fuerte sensación de superioridad.

Leonard usó sus dedos para peinar su cabello negro y se sentó casualmente en la silla frente a Emlyn.

No reflejó ni pánico ni perplejidad mientras decía con una sonrisa: —Por lo menos, necesito saber quién lo quiere.

—Quizás soy yo, o quizás sea un amigo mío —inclinó la barbilla mientras sonreía suavemente.

Leonard entrecerró los ojos y ladeó la cabeza, como si pensara.

Finalmente se echó a reír: —Muy bien, como ya sacaste esa insignia, te responderé con franqueza…

Tengo un objeto místico que se puede usar para robar los poderes Beyonder de otros, pero solo tengo un objeto…

Si deseas comprarlo, son 7.000 libras.

Sin negociación.

«¿7.000 libras?

¿Un artículo místico de ese tipo es tan caro?» Aunque no él no tenía que pagar por ello, Emlyn quedó sorprendido de todas formas.

Casi no pudo mantener su porte como Sanguine.

Automáticamente calculó cuántas muñecas y vestidos de muñecas podría conseguir con una suma de dinero como esa.

Después de dos segundos de reflexión, Emlyn reveló una sonrisa y dijo: —Lo consideraré.

Te responderé en dos días.

—Seguro —curvó las comisuras de sus labios.

Después de salir del nro.

7 sobre la Calle Pinster, Emlyn tomó un transporte de alquiler como si nada hubiera pasado, dirigiéndose a la estación del metro de vapor en el Municipio Norte, antes de regresar al puente en el Municipio Sur.

Emlyn se quitó el sombrero y volvió a mirar la calle por la que pasaban carruajes y peatones.

Se echó a reír y dio un paso en dirección a la Iglesia de la Cosecha.

Entre un árbol y una farola negra, una sombra discreta se movió repentinamente, revelando al Leonard Mitchell de cabello negro y ojos verdes.

Su apariencia era silenciosa, pero no atraía la atención de ningún peatón.

—¿Alguien de la Iglesia de la Madre Tierra?

—murmuró para sí mismo Leonard mientras fruncía el ceño ligeramente.

Se detuvo durante dos segundos antes de abandonar la Calle Rosa, donde se encontraba la Iglesia de la Cosecha.

*** «¿7.000 libras?

¿Por qué mejor no va a robar un banco?» S obre la niebla gris, Klein, que había recibido el informe de Emlyn, casi soltó un grito.

Como Gehrman Sparrow, había dicho previamente algo similar, pero ambas situaciones y el ánimo en ellas eran completamente diferentes.

Utilizando como referencia la recompensa del tercer oficial del Sueño Dorado, Jodeson Corbata de Moño Floreada, Klein dedujo que un artículo místico similar valía alrededor de 5.000 libras.

Incluso si hubiera una prima agregada, debería alcanzar un máximo de 6.000 libras.

¡Quién iba a saber que Leonard Mitchell pediría directamente 7.000 libras!

«¿Podría ser un objeto dejado por un Beyonder de Alta Secuencia, haciendo que robar poderes Beyonder sea solo uno de sus efectos?

No, si ese realmente fuera el caso, el precio mínimo sería 10.000 libras…

Mi querido poeta, por qué no sabía que eras un comerciante especulador.

Solía exhibir claramente un comportamiento libre y sencillo, sin mostrar interés en el dinero…» Klein no pudo evitar suspirar.

Dado que contaba con una pista y el hecho de que pudiera resolverse con dinero le daba un rayo de esperanza, ya no deseaba buscar otros canales para evitar que ocurriera cualquier percance.

Calculó rápidamente su riqueza y descubrió que era un precio aceptable.

«Incluyendo el anticipo de 300 libras del boticario, la recompensa de 5.400 libras de Lengua de Gusano y el efectivo que obtuve de los distintos cuerpos, y restando las 200 libras que se pagarán a la Srta.

Maga, tengo un total de 12.767 libras en efectivo y 5 monedas de oro.

Eso no incluye mis 3 soli y 8 peniques en monedas de baja denominación.» «Además, la Srta.

Justicia pagará las 2.000 libras que me debe antes del final de la semana, así como las 1.800 libras por la característica de Psiquiatra.

En realidad, soy más rico de lo que pensaba.

Incluso en Backlund, puedo ser considerado un magnate.» Klein inhaló y no dudó más.

Hizo que el dinero saliera del montón, aterrizando sobre la mesa.

Contó cuidadosamente 7.500 libras en efectivo y las apartó: 7.000 libras para el artículo místico y 500 libras para el pago por “exposición al peligro” de Emlyn.

«Sigh, después de hacer todo ese esfuerzo para superar los diez mil, más de la mitad desaparecerá en un instante…» Conjuró a El Mundo y lo hizo posar en una forma de oración para informarle a Emlyn que no había problemas en continuar con la transacción.

Quince minutos después, se realizaría un ritual para recibir el pago a través de Sir.

Loco.

Además, Klein también hizo que El Mundo advirtiera a Emlyn que no tuviera prisa por completar el acuerdo después de obtener el dinero.

Tenía que esperar hasta mañana.

Eso se debía a que temía que el ángel de la familia Zoroast dentro de Leonard Mitchell sintiera el aura de la niebla gris alrededor del efectivo.

Quería un proceso de “limpieza”, justo como cuando le dio a Emlyn la insignia.

Quince minutos después, Klein miró el montón de dinero que se había reducido a más de la mitad y suspiró antes de regresar al mundo real.

Ya eran las 10:40 de un Viernes.

Estaban a unas ocho horas de la Isla de Oravi.

«Es hora de intimidar de nuevo el Dado de la Probabilidad…» Murmuró, realizó el ritual y sacó la caja metálica de cigarros que contenía al Ojo Enteramente Negro.

Supuso que Darkwill sospecharía algo, por lo que deliberadamente llevó el dado al baño para lidiar con él.

Al ver que el Dado de la Probabilidad se calmaba una vez más, Klein rápidamente se ocupó del Ojo Enteramente Negro en la caja metálica de cigarros.

Después de soltar un largo suspiro de alivio, hizo un cálculo silencioso sobre el tiempo que disponían.

«Debería ser suficiente como para durar hasta que Darkwill se lo entregara a su contacto.

No hay necesidad de lidiar con él nuevamente.» Con eso en mente, comenzó a considerar otro problema con cierto grado de preocupación.

«El Ojo Enteramente Negro ha aparecido frente al Verdadero Creador antes, y tiene “Su” corrupción mental.

Sacarlo una vez cada pocas horas podría hacer que “Él” se fije en mí, permitiéndole enviar potencias a que me busquen.

Sin embargo, solo fueron uno o dos minutos cada vez, por lo que el problema no es tan grave.

Incluso si “Él” lo percibió, su estimación del área no pudo ser muy precisa.

Sigh, cuando se trata del Verdadero Creador, no hay forma de determinar las cosas con adivinación.

Solo puedo permanecer en guardia.

Afortunadamente, esta fue la última exposición, y solo nos restan unas ocho horas para llegar a nuestro destino…

¿Por qué me estoy preocupando de más?

¡Pui!

¡Pui!

¡Pui!

¡No estaba pensando en nada!» Klein tomó el Dado de la Probabilidad y regresó a la sala de estar, viendo al boticario regordete desplomado en una silla reclinable, completamente exhausto.

En cuanto al búho, Harry, parecía lleno de energía, como si no necesitara descansar.

«¿Estos son los diferentes rasgos que las distintas criaturas obtienen al tomar la misma poción?

Por lo menos, la Srta.

Justicia nunca ha mencionado que no necesitase dormir…

¿Acaso es una singularidad que surge debido a la composición biológica de un búho?

Bah, no sé mucho sobre búhos.

De hecho, solo soy un guerrero del teclado que hace de todo un poco…» Klein se sentó en el sofá y colocó el dado blanco-lechoso en la pequeña caja original, esperando pacientemente a que llegara la noche en la que estaba programado que el barco atracara.

El tiempo pasaba mientras el sol se ponía gradualmente en el Oeste.

En ese momento, Klein, que tenía los ojos cerrados, ¡se incorporó repentinamente al sentir un peligro extremo en el área!

Era algo que excedía la intuición espiritual sobre el peligro de un Vidente y la de un Payaso.

Parecía provenir de la niebla gris amorfa que flotaba extrañamente a su alrededor.

«¡Un enemigo!

¿El Devorador de Cola Ouroboros o el Santo de la Orden Aurora?» Abrió los ojos mientras comenzaba a considerar posibles contraataques con una expresión anormalmente seria.

Cualquier error en un momento como ese requeriría que considerara todo lo relacionado a ser resucitado.

En cuanto a Darkwill y Harry, ¡no había forma de que se salvaran!

Al principio, esperaba que el visitante imprevisto solo pudiera percibir vagamente un área general sin poder encontrarlo a él o al Dado de la Probabilidad.

Sin embargo, cuando consideró cómo estaba en un barco sin nadie alrededor en el mar, no era demasiado difícil fijarlo en un objetivo.

Los problemas solo empeorarían cuando el visitante efectivamente atacara, siendo rendirse la única opción eventualmente.

Sobre el trasatlántico, el espacio se resquebrajó repentinamente al mismo tiempo que aparecía en él una puerta invisible llena de símbolos complicados.

Dos manos pálidas alcanzaron el borde de la puerta y de repente tiraron hacia atrás, permitiendo que todo su cuerpo saliera.

Llevaba un gorro negro y una clásica túnica oscura, una de las favoritas entre los ancianos.

Sin embargo, no parecía tener más de cuarenta años.

Su cabello castaño estaba ligeramente rizado, lo que le daba un aspecto anormalmente duro.

Innumerables imágenes ilusorias empezaron a salir de sus ojos oscuros, como si capas tras capas de mundos caóticos estuvieran ocultos dentro.

Cuando la sensación de peligro de Klein se intensificó, el solo cambio en su expresión fue suficiente para que Darkwill y Harry se asustaran al punto de casi congelarse.

No dudó mientras seguía los planes que había pensado para una situación como esta.

Se inclinó hacia delante y tomó el Dado de la Probabilidad.

—Determina el resultado del visitante maléfico que acaba de llegar.

¡Quiero 1 punto!

—dijo Klein con una voz profunda y suave, y lanzó el dado blanco-lechoso.

Inconscientemente también rezó a la Diosa, esperando que el dado que había sido intimidado recientemente fuera lo suficientemente obediente y actuara benévolamente a su favor.

Mientras tanto, parecía extremadamente tranquilo, de forma a evitar que el dado sintiera su ansiedad y aprovechara la oportunidad para causar más problemas.

A medida que el Dado de la Probabilidad rodó varias veces mientras producía sonidos de tintineo, quedó fijo en el lado con un punto rojo-sangre.

Sobre el transatlántico, el hombre de túnica negra, que no parecía tener más de cuarenta años, tenía a toda la embarcación reflejada en sus ojos.

Emanaba su espiritualidad y observaba atentamente los alrededores.

Extendió su mano para agarrar el espacio frente a él mientras de repente tiraba de una puerta casi invisible.

La potencia entró en dicho portal y desapareció del lugar.

Dentro del camarote de primera clase, Klein sintió de inmediato que el peligro de distanciarse de él.

No pudo evitar soltar un suspiro de alivio.

Miró el dado de probabilidad en la mesa de café y no pudo evitar suspirar por dentro.

«Si este dado no tuviera un efecto secundario tan negativo y pudiera utilizarse en toda su extensión, ¡sería un artefacto divino!» «Como se esperaba de un Artefacto Sellado de Grado 0.

Como se esperaba de la singularidad del camino del Monstruo…» Solo en ese momento, Darkwill volvió a encontrar su coraje preguntando cuidadosamente: —¿Q-qué acaba de pasar?

Klein mantuvo su compostura y respondió con calma: —No hay necesidad de que lo sepas.

—Entiendo, entiendo.

Cuanto más sepa, mayor será el peligro en el que estaré.

Darkwill se secó el sudor frío de la cara.

No hubo más accidentes en las próximas horas.

Después de que el sol se ocultó por debajo del horizonte y el cielo se oscureció por completo, Klein finalmente vio un faro imponente aparecer no muy lejos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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