El señor de los misterios - Capítulo 633
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Capítulo 633: 633 Dos Tipos De Parasitismo Capítulo 633: 633 Dos Tipos De Parasitismo Editor: Nyoi-Bo Studio Después de salir del Bar Limón Dulce, Klein regresó directamente a su posada.
Justo cuando estaba empacando su equipaje, el gigantesco mensajero esquelético apareció de repente.
Originalmente quería tocar a Klein en el hombro, pero falló debido a su cuerpo de casi cuatro metros de altura con su cabeza atravesando el techo.
Todo lo que pudo hacer fue lanzar la carta hacia adelante antes de volver a colapsar en la nada misma.
«El Sr.
Azik finalmente respondió.
Pasó casi una semana…
¿Ha cambiado de mensajero?
Se parecía al original, caso contrario haría la advertencia correspondiente…» Tomó la carta y la desdobló.
“Lamento mucho que te estoy respondiendo recién hoy.” “Quizás se deba a que los recuerdos que recuperé últimamente excedieron los límites de mi cuerpo.
Tuve que pasar varios días en un sueño profundo para adaptarme a ellos.” “Los asuntos que describiste coinciden con los rasgos de la ruta del Merodeador.
Su 4ª Secuencia correspondiente es Parásito.
En Secuencias más altas, poseen poderes Beyonder propios de cuerpos parasitados.” “Según lo que sé, hay dos tipos de parasitismo.” “El primer tipo es un estado preliminar.
El parásito ‘toma prestado’ el cuerpo del Anfitrión para esconderse, a fin de extender su vida útil o de recuperarse de algunas heridas.
Puede ver y escuchar lo que vea y escuche el Anfitrión, pero no puede interferir con los pensamientos de este, ni robarlos.
Por lo tanto, para que un Anfitrión converse con un Parásito, debe ser él el primero en hablar.” “El otro es el estado de control total.
El parásito está casi fusionado con el Cuerpo Espiritual del Anfitrión, conociendo y entendiendo sus pensamientos, así como controlando su cuerpo.” “Frente al primer tipo de Parásito, uno puede informar al Anfitrión a través de sueños o en una conversación subconsciente sin preocuparse de ser descubierto por el Parásito.
Eso se debe a que el Parásito tiene que usar los sentidos del Anfitrión para percibir su entorno.” “Para el segundo estado, no hay forma de conversar con el Anfitrión sin el conocimiento del Parásito.
Sin embargo, existe la posibilidad de erradicar al Parásito, que básicamente significa confiar en la fe del Anfitrión.
Es muy difícil para mí describir con precisión estas cuestiones, y todo lo que puedo decir es que cuando uno abre su corazón al rezar, el objetivo de la oración podría descubrir la existencia del Parásito y, a través de un ritual particular, proporcionar ayuda para completar la separación o erradicación del mismo.” “Por supuesto, el requisito previo es que el Anfitrión mismo no sepa de esto; de lo contrario, el Parásito definitivamente sería alertado y comenzaría a tomar medidas preventivas…” «¿No es la última situación algo similar a la que experimentó Pequeño Sol?
Me rezó sin pensarlo demasiado y descubrí la existencia del avatar de Amon.
Luego, con un objetivo oculto, le enseñé el ritual secreto y lo usé para erradicar a su Parásito…» Klein comprendió de inmediato la situación anterior en la que se encontró.
«Sin embargo, actualmente no puedo determinar en qué estado se encuentra mi querido poeta.
En Tingen solía hablar consigo mismo ocasionalmente.
Eso podría ser el resultado del primer tipo de estado parasitario, pero el problema radica en el hecho de que han pasado meses de eso.
Es posible que el parásito haya completado su control completo sobre Leonard.» «Primero tengo que confirmar la situación antes de saber qué debo hacer.
De lo contrario, entrar precipitadamente en su sueño solo conducirá a advertir preventivamente al Parásito, haciendo que el problema sea más grave y difícil de resolver…» «Si efectivamente se encuentra en el segundo estado parasitario, mi querido poeta cree en la Diosa, pero “Ella” tiene millones de creyentes.
Es poco probable que le preste una atención importante a un Guante Rojo que no es ni Bendito ni Santo…» «Ella es diferente a mí, el Loco.
Yo leo todas las oraciones y, a menudo, ofrezco un servicio personalizado.» «Esto es así durante una “fase de inicio”…» Cuando Klein pensó al respecto, suspiró de repente sintiéndose melancólico.
Originalmente planeaba encargarle a Emlyn la tarea de monitorear secretamente a Leonard Mitchell para ver si seguía hablándose a sí mismo frecuentemente.
Sin embargo, después de considerar cómo Emlyn ya había aparecido ante Leonard y ante el Parásito al adquirir el Tinder, había una alta probabilidad de que terminara siendo un objetivo del que desconfiarían o uno al que investigarían.
Por lo tanto, racionalmente abandonó dicho pensamiento.
«La Srta.
Maga solo se encuentra en la 8ª Secuencia, siendo una Maestra de Trucos.
No tiene la capacidad de controlar un Parásito a nivel de Ángel o un Guante Rojo…» «La identidad de la Srta.
Justicia es la mejor forma de ocultamiento.
Además, también es creyente de la Diosa.
Pero el problema radica en el hecho de que volvió a su feudo.
Y regresará a Backlund recién en Junio…» «El Sr.
Colgado y Madame Hermitaño están en el mar.
En cuanto a Pequeño Sol, no hay forma de que se conecte con el mundo exterior…» «Aún no hay suficientes miembros en el Club del Tarot.
Las facciones abarcadas no son suficientes.
No puedo encontrar a ninguna persona adecuada para ayudarme a completar esta tarea.» «Entre las personas que conozco, la Srta.
Sharron debería ser la mejor opción para realizar encargos relacionados a ocultarse, pero no tengo forma de contactarla, incluso si lo hago a través de la Srta.
Maga o a través de Emlyn…
Sigh, huí de Backlund tan rápido, que no tuve en cuenta muchas posibles consecuencias…» Klein levantó la mano para masajearse las sienes mientras pensaba en cómo Leonard era un Guante Rojo de élite entre los Halcones Nocturnos.
Había diáconos de alto rango y la Iglesia lo vigilaba, por lo que era poco probable que el Parásito se atreviera a hacer algo notorio momentáneamente.
Por lo tanto, decidió dejar el asunto a un lado y esperar algún ayudante más adecuado.
«Tal vez pueda esperar hasta que digiera totalmente la poción y me dirija al Este del Mar de Sonia para buscar sirenas.
Después de completar mi avance, podré regresar a Backlund y hacerlo yo mismo…» El experimentado Klein disipó sus dudas a medida que se decidía rápidamente.
*** Dentro del Bar Limón Dulce.
Después de que un incómodo Bilt se encargara de dos creyentes de la Secta de Naturismo entre sus ayudantes cercanos, finalmente recibió buenas noticias: —¿Me estás diciendo que el Almirante Amyrius regresará a Bayam hoy?
—dijo poniéndose de pie con un cigarro en la mano.
Sothoth asintió suavemente y dijo: —Su flota abandonó el puerto hace media hora.
Se dirige hacia el Archipiélago de Rorsted.
«Uff…» Bilt no ocultó su suspiro de alivio, después de haber confirmado que el almirante no le estaba echando la culpa de nada.
El solo pensar en cómo Gehrman Sparrow había logrado “hacer” que el almirante lidiara con la pérdida de tantos de sus guardaespaldas, el relevo de su hermano menor del puesto como gobernador general, la lesión de su secretario y la muerte de su amante; hizo que no pudiera evitar preguntarse sobre sus propias capacidades de gestión de problemas.
Aunque la responsabilidad sobre esos asuntos no era necesariamente culpa de Gehrman Sparrow, que hayan sucedido todos a la vez predisponía bastante a creer que todo fue culpa del loco aventurero.
Como mínimo, tuvo mala suerte.
Y como su empleador y endosante, Bilt creía que no había forma de escapar de esa responsabilidad compartida.
Definitivamente necesitaba recibir algún castigo de parte del Almirante Amyrius.
—Su Excelencia es en verdad un semidiós.
No dejó que su ira cegara su razón.
Alabado sea el Señor.
Que la Tormenta nos acompañe —exclamó Bilt mientras golpeaba su puño derecho sobre su pecho izquierdo.
En ese momento, los subordinados que envió regresaron de manera apresurada.
—¡Jefe!
¡Gehrman Sparrow ha desaparecido!
—informó uno de los subordinados.
Bilt frunció el ceño ligeramente.
—¿Desapareció?
—¡Sí!
¡Después de que salió de su habitación, tomó su maleta y caminó alrededor del área varias veces antes de desaparecer!
—explicó ansioso el subordinado.
«Realmente es difícil controlar a un aventurero que puede cambiar de apariencia…» Suspiró Bilt y dijo—: Déjalo…
No hay necesidad de buscarlo de nuevo.
*** Después de ser atacado por la Madre Árbol del Deseo, Klein cambió con cautela su apariencia e identidad, así como su lugar de residencia para evitar que alguien lo encontrara y sorprendiese.
Aprovechando los comentarios recibidos por su actuación como Almirante Amyrius, decidió digerir rápidamente la poción poniéndolos en práctica.
Mientras viajaba en un transporte a la Fundación Hospicio Oravi, Klein una vez más se predispuso a actuar.
La persona a cargo de la inscripción seguía siendo la señora Joanna.
Levantó la vista y preguntó: —¿Quieres realizar trabajo voluntario?
—Si —asintió seriamente.
Joanna sacó un formulario y dijo como de costumbre: —Nombre.
Klein sonrió y respondió: —Sinbad Volentier.
*** El clima en el Condado de Chester Este durante abril era agradable.
La vegetación se veía exuberante y el paisaje lucía hermoso.
Era la temporada perfecta para la caza.
Audrey estaba vestida con un traje de montar negro a la cintura, con un casco.
Estaba en una yegua color borgoña que le pertenecía, buscando un pollo salvaje de colores brillantes.
Disparó una flecha silbante y golpeó con precisión a la presa.
Como Psiquiatra, sus atributos físicos claramente mejoraron.
Junto con su educación en tiro con arco desde temprana edad, ya fuera disparando armas de fuego o en tiro con arco mismo, su entorno la consideraba bastante hábil.
Una figura dorada se lanzó hacia adelante y rápidamente mordió a la presa que había perdido la vida.
No era otra que Susie.
—Es un placer trabajar contigo.
Las comisuras de los labios de Audrey se curvaron mientras golpeaba su palma con la pata de Susie, sonriendo.
En ese momento, los aristócratas que la rodeaban se acercaron, alabándola tanto por su destreza al cazar como por el entrenamiento de su sabueso de caza.
Audrey se sintió algo avergonzada con respecto a lo segundo.
¡Nunca entrenó a Susie!
Los aristócratas se dispersaron rápidamente mientras continuaban persiguiendo a sus respectivas presas.
En cuanto a la sacerdotisa de bajo nivel de la Diosa de la Nocheterna, se acercó y le dijo a Audrey en voz baja: —Puedes recibir la fórmula Hipnotizador después de completar la misión final.
«Finalmente…» Los ojos de Audrey se iluminaron mientras asentía en silencio.
Para ser sincera, si aún fuera la dama noble ingenua y aprensiva del pasado, habría perdido la paciencia para acumular las contribuciones requeridas hace bastante tiempo, recurriendo a solicitar la compra de la fórmula de la poción Hipnotizador en el Club del Tarot.
Pero sabía muy bien que acumular contribuciones la ayudaría a infiltrarse en los Alquimistas de la Psicología.
Se volvería más confiable y construiría una buena base para recibir fórmulas de pociones de Alta Secuencia en el futuro.
Por lo tanto, pacientemente se encargó de asuntos corrientes.
Por supuesto, Audrey no perdió el tiempo en los últimos dos meses.
Había estado escuchando a escondidas las conversaciones de los aristócratas y de las sirvientas, para luego guiarlos a expresar sus frustraciones y ayudarlos a derrotar sus emociones negativas.
Eso le permitió actuar como Psiquiatra muy perfectamente.
Durante ese proceso se dio cuenta de que, sin darse cuenta, estaba espiando, observando y dirigiendo a las personas que la rodeaban, con tal de comprender sus defectos y procesos de pensamiento habituales.
Creía que podía poner en desventaja o romper mentalmente a cualquiera de ellos sin dejar rastro alguno.
También podría lograr que la ayudaran por voluntad propia sin que fuesen conscientes de ello.
«Hay que decir que realmente es bastante aterrador, al igual a los monstruos de las leyendas, los cuales podían ocupar mentes…» Al recordar eso, Audrey no pudo evitar suspirar internamente.
Smine no estaba acostumbrada a montar a caballo, por lo que al pasear rodeando cuidadosamente dijo: —La profesora asociada de la Universidad de Stoen, Michele, es coleccionista.
Deseamos que compres un cuaderno de la Guerra de los Veinte Años.
La Guerra de los Veinte Años se refería a una guerra entre el Reino de Loen y el Imperio Feysac en el Año 621–642 de la Quinta Época.
El primero fue derrotado y perdió la antigua isla de los elfos, la cual actualmente es la Isla de Sonia.
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