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El señor de los misterios - Capítulo 682

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Capítulo 682: 682 Buscando Capítulo 682: 682 Buscando Editor: Nyoi-Bo Studio Cattleya se controló a sí misma para no mirar a El Mundo Gehrman.

Dijo con voz profunda y lenta: —Al Noreste del Archipiélago de Gargas, hay una ruta marítima segura que permite ingresar a esas aguas peligrosas…

Inició su descripción con el profundo abismo que separaba los mares, el carro solar al cual no se podía mirar directamente, la noche que obligatoriamente requería dormir, los terroríficos desvaríos que poblaban todo el mar y la sombra de la Corte del Rey Gigante que se encontraba en el pico de la montaña opuesta dentro del mundo de los sueños.

Durante ese proceso, no mencionó a Gehrman Sparrow en lo absoluto, evitando deliberadamente cualquier alusión que lo incluyera.

En cuanto a las anormalidades que ocurrieron en el camino, las describió simplemente, como el aura remanente de la Madre Tierra que causó que el cabello de la tripulación creciera rápidamente.

Hacia el final, centró su atención en las ruinas que albergaban un cadáver dormido y el velero de los aventureros con las palabras “Fuente de la Juventud” escritas en sangre.

—Eso podría significar que la Fuente de la Juventud está en esas ruinas, y el cadáver que producía esa respiración tan fuerte es el guardián —acotó Cattleya, considerando las teorías comunes a bordo del Futuro, sin considerarlas válidas por su parte.

«La Fuente de la Juventud…

Uno de los seis mayores tesoros en el mar…» Alger se sintió tentado por lo que escuchó, considerando la posibilidad de explorar esas ruinas después de llegar a la 5ª Secuencia.

Audrey terminó de escuchar atentamente mientras sacudía ligeramente la cabeza mientras hablaba: —No creo que el verdadero significado detrás de esas palabras escritas en sangre haga referencia a que la Fuente de la Juventud se encuentre en esas ruinas —después de una pausa de un segundo, intentó analizar el estado mental del fallecido —: Una persona que está a punto de morir tras ser atacada por monstruos no se molestaría en señalar detalles relacionados al tesoro.

Si deseaba advertir a los compañeros o familiares que lleguen buscándolo, entonces habría escrito que ese lugar es peligroso, o hablaría sobre la fuente de dicho peligro.

Si planeaba notificarles a los barcos que pasaran por esa zona que la Fuente de la Juventud está allí, no tendría motivos para hacer algo así siendo una persona a las puertas de la muerte.

A menos que haya una conspiración oculta en todo este asunto: Una conspiración cuyo objetivo es atraer gente a entrar a las ruinas para buscar la Fuente del Juventud podría ser la única forma en que sea rescatado.

—Sí, si estuviera en su lugar, no pensaría desesperadamente en señalarles a los demás que en ese lugar hay un tesoro.

¿Qué beneficio habría para mí en ello?

—expresó Emlyn haciéndose eco—: Solo el odio, un odio sumamente profundo, me haría escribir algo así estando al borde de la muerte.

¡De lo contrario, preferiría decirles a los demás cómo debería ser enterrado o qué tipo de objetos funerarios quiero!

Hizo un chasquido y sacudió la cabeza.

Klein asintió mínimamente.

Controlando a El Mundo, dijo con voz ronca: —La Fuente de la Juventud es una estafa.

Utilizó palabras absolutamente ciertas sin otros términos adicionales que significaran otras posibilidades.

«La Fuente de la Juventud es una estafa…» Cattleya miró a El Mundo antes de retraer su mirada, pensativamente.

Eso parecía corroborarse con ciertas teorías y conjeturas que tenía.

Alger frunció el ceño, no porque no estuviera de acuerdo con lo expresado por El Mundo o porque creyera que las explicaciones de la Srta.

Justicia y el Sr.

Luna carecían de razón.

¡En cambio, se dio cuenta de que había fallado completamente en considerar esa posibilidad!

Para él, ¡eso era un error que no debería haber cometido!

«…Después de todos estos años, aún tiendo a estar temporalmente cegado por la posibilidad de una gran ganancia…» Se quedó en silencio por unos segundos y suspiró.

Después de intercambiar comentarios sobre lo que todos habían visto y escuchado recientemente, comenzaron a enseñar Hermes antiguo a Pequeño Sol, aprendiendo algo de misticismo entre sí, mutuamente.

El tiempo pasó rápidamente y, finalmente, El Loco observó el área después de que todos se quedaran callados: —Terminemos aquí por hoy.

—Según su voluntad —exclamó Audrey al levantarse de inmediato haciendo una reverencia con su vestido ilusorio.

El resto de los miembros dijeron lo mismo casi al mismo tiempo.

Mientras veía desaparecer las figuras borrosas ante sus ojos, Klein no tenía prisa por irse.

Conjuró una piel de cabra y una pluma estilográfica para luego escribir la declaración de adivinación: “La esperanza de mi avance a la 4ª Secuencia”.

Dejando la pluma estilográfica, Klein sostuvo la piel de cabra y se echó hacia atrás.

Cerró los ojos y entró en un estado de Meditación en el que comenzó a recitar en silencio la declaración de adivinación.

Después de conjurarla siete veces, se durmió rápidamente y entró en el mundo de los sueños.

El cielo gris y borroso se quebró mientras divisaba una alta montaña desgarrando las nubes.

En la cima de la montaña, había un palacio derrumbado cuyas paredes estaban cubiertas de hierbajos y musgo, mostrando obvias grietas.

Dentro del salón principal del palacio había un gran trono esculpido en piedra.

Estaba adornado con oro y piedras preciosas opacas.

Era mayormente moteado, aunque estaba dañado.

Parecía que no estaba diseñado para un humano, ya que innumerables gusanos translúcidos se agrupaban densamente juntos a su alrededor.

Retorciéndose lentamente mientras crecían en cantidad constantemente.

Alrededor del trono se escuchaba un delirio sonoro que parecía penetrar los largos ríos del tiempo y de la historia.

Era ilusorio, etéreo y resonaba constantemente.

—Hornacis…

Flegrea…

Hornacis…

Flegrea…

Hornacis…

Flegrea…

En el momento en que el delirio entró en sus oídos, Klein se despertó de manera sobresaltada, frunciendo el ceño.

«Realmente se trata del pico principal de la cordillera de Hornacis.

Además, pude verlo y escucharlo más claramente que la última vez…» Eso le hizo recordar las palabras proféticas de la Reina Mística Bernadette: “Tu destino está en el pico principal de la cordillera de Hornacis”.

«¿Ese es mi destino?

Ciertamente me dan ganas de ser rebelde y no ir…

Sigh, no puedo lidiar con absolutos.

Depende…» Suspiró y conjuró los cinco avisos de recompensas proporcionados por Emlyn White.

Combinando la información que tenía, utilizó algunos métodos de adivinación para encontrar las ubicaciones de esos creyentes de la Luna Primordial.

Finalmente, debido a la falta de información, solo pudo confirmar dos de ellos.

«Galis Kevin, Windsor Behring y Argos están en Backlund.» «Dandy y Lara están en Puerto Enmat y en Puerto Pritz, respectivamente.» «Esto no sirve de nada…» Klein sacudió la cabeza y regresó al mundo real.

Recordando que ya había accedido a proporcionarle a Pequeño Sol la fórmula de la poción de Notario en tres días, tomó su abrigo y un sombrero de copa, y se preparó para salir a buscar un objetivo.

Cuando abrió la puerta y se preparó para bajar las escaleras, vio a Anderson Hood subiendo, ajustando su gorro de cazador de ciervos con la mano mientras tarareaba una canción popular.

«Este tipo es realmente bueno para recuperarse de cualquier contratiempo…

Un semidiós le acaba de enseñar una lección en la mañana al punto de obligarlo a disculparse y aceptar una solicitud, pero ya no veo ninguna señal de trauma en él…

No es de extrañar que se haya convertido en una potencia de 5ª Secuencia.

Su propio estado mental por si solo logra que resulte bastante difícil hacerle perder el control…» Klein lo miró y asintió levemente como un saludo.

—Buenas tardes, Gehrman —se rio entre dientes mientras agitaba su mano—: He recibido las recompensas y el dinero por las características.

Ahora te pagaré el resto de lo que te debo.

Mientras hablaba, sacó fajos de dinero en efectivo de diferente grosor de varios bolsillos.

—Veo que no hubo problemas —comentó Klein sin revelar ninguna emoción.

Anderson se echó a reír de inmediato: —Así es.

¡Todo sucedió mucho más tranquilo de lo que imaginaba!

¡Esos tipos que posiblemente tienen rocas como cerebros fueron sorprendentemente amigables, educados y eficientes!

¡Incluso creo que pude haberme convertido en Bendito de la Diosa de la Fortuna!

—No existe tal deidad —acotó Klein destrozando despiadadamente sus fantasías.

—¿Por qué tan serio?

Así es la vida.

Relájate un poco.

Vamos, relájate —dijo Anderson y le entregó las 1.200 libras restantes—.

En realidad, tengo muy claro lo que pasó.

El caballero de hace rato no quiere que pierda mi tiempo, por lo que secretamente ‘exhortó’ a esas personas que fueran diligentes conmigo.

Klein echó un vistazo al efectivo, lo guardó y preguntó de pasada: —¿Has confirmado qué piratas te delataron causándote este problema?

Estaba preguntando sobre la presa que resultó en la aparición y participación del Manipulador.

—No hay forma de confirmarlo —dijo Anderson con una sonrisa amarga—.

¿Crees que no busqué averiguar al respecto inicialmente?

Aunque parezco casual e indiferente frente a ti, acostumbro investigar los antecedentes y la situación actual de cualquier presa con anticipación, para evitar provocar a alguien con quien no pueda lidiar.

Quién sabe…

Sigh, Solo puedo echarle la culpa de todo esto a mi mala suerte.

«…Este tipo es más cuidadoso de lo que pensaba…

Así es, su Secuencia anterior se llamaba Conspirador…» Reflexionó sobre su nuevo entendimiento antes de preguntar con indiferencia—: ¿Quién es el que más merece morir en esta área?

Anderson se sorprendió antes de soltar una sonrisa: —¿Acaso el aventurero más loco planea retomar sus actividades de caza?…

Sin embargo, debes considerarlo bien.

No deseo que seas mi compañero cuando esté llevando a cabo la misión del semidiós.

«No te preocupes, somos diferentes.

Soy un Vidente.

Tengo todo tipo de medios para ocultar mis huellas.

No permitiré que nadie me encuentre.

Además, ese es un semidiós de la ruta del Espectador.

No es bueno en adivinación o profecías…» Klein mantuvo su actitud fría exclusiva de Gehrman y dijo: —No tienes que preocuparte.

Anderson inmediatamente levantó los pulgares: —¡Tu locura es digna de alabanza!

—pensó por un momento y agregó—: La persona que más merece morir es Molsona del Nuevo Partido de Loen.

Es uno de los mejores amigos de los piratas.

Tiene bajo su control algún tipo de planta similar al cannabis, que es altamente adictiva.

Eso lo ayuda a controlar a muchas personas en el gobierno de Toscarter y en el departamento de policía.

Es uno de los jefes de la mafia más poderosos de aquí…

…Cometió muchos crímenes, mató a muchas personas y básicamente lo hizo con la ayuda de piratas.

Superficialmente, no representa ningún problema aparente…

Je, je, no es un Beyonder, pero la dificultad de matarlo es lo fastidioso que puede ser, sí, ¡bastante fastidioso!…

…Cuenta con tres a cinco Beyonders de diferentes tripulaciones piratas que le brindan protección.

En los techos, afuera de su edificio, debajo de las ventanas, todo en esa zona le pertenece.

Para acabar con él, la única forma es irrumpir con fuerza y matar a una gran cantidad de personas…

…Yo mismo podría hacerlo, pero es demasiado fastidioso.

También hay cierto nivel de peligro.

Todo el que intente hacer algo así se convertirá en un criminal buscado después, así que no busqué enfrentarme a él y solo robé su caja fuerte en su casa.

«Su caja fuerte…

Es interesante que hables sobre bandidaje de una manera tan casual…

Sí, anteriormente escuché que las principales industrias de Toscarter son su economía de plantaciones y el comercio entre piratas en el mercado negro.

También cuenta con florecientes industrias de bares, burdeles y juegos de azar.

Nunca esperé que también incluyeran drogas de la nueva era…

Molsona es una persona común y no un Beyonder…

Perfecto, al Hambre Creciente le falta comida…» Klein asintió e indicó a Anderson que profundizara en los detalles.

*** Por la noche, en el Bar Roble.

Un combate de boxeo estaba a punto de desarrollarse en el cuadrilátero.

Muchos alcohólicos lo rodeaban con vasos en sus manos.

Eran como tiburones que habían captado el aroma de la sangre.

Mientras hacían sus apuestas, gritaban en voz alta palabras como ‘¡Mátalo!’.

Ese era un negocio del jefe del Nuevo Partido de Loen, Molsona.

¡Lo particular sobre los combates de boxeo celebrados allí era que la muerte estaba permitida!

Molsona disfrutaba mucho los combates que se parecían a antiguas competiciones de lucha libre.

A menudo venía a ver algunas peleas.

En ese momento, estaba sentado en el segundo piso, mirando hacia el cuadrilátero.

A su alrededor había varios guardaespaldas.

Observaban en todas las direcciones, y entre ellos no faltaban Beyonders enviados por los piratas con los que trabajaba, así como aventureros experimentados que contrataba con grandes sumas de dinero.

Esas personas tenían sus espaldas o sus costados en dirección a Molsona mientras lo rodeaban, impidiendo que alguien se acercara a él.

Revólveres, rifles comunes y rifles de caza apuntaban todos hacia afuera para intimidar a todo el público.

Después de confirmar la situación, Klein se ajustó su sombrero de copa, entró al bar y vio a Molsona fumando un cigarro.

Ese jefe mafioso tenía una cara bastante única.

Ya sea por su nariz de brandy o sus cejas finas, todos sus rasgos eran singulares.

Klein retrajo su mirada y se dirigió primeramente a la barra, buscando un vaso de cerveza de malta local que valía 4 peniques.

Luego, caminó lentamente a la baranda debajo del segundo piso.

Aunque no estaba directamente debajo de Molsona, quien estaba fuertemente vigilado, ya no estaba muy lejos de él.

«Estoy a menos de cinco metros…» Murmuró en silencio para sí mismo, levantó su vaso de cerveza y miró el cuadrilátero.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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